Productividad 4.0: haz que las cosas sucedan en tu organización.

Productividad 4.0 para tiempos convulsos.

Diferentes estudios señalan que una media del 31% del tiempo de trabajo en la gestión del conocimiento estamos en cambios de actividad o interrupciones; que una media del 17% del tiempo de trabajo, en perfiles de oficina, lo dedicamos a la gestión del correo electrónico, y que un 39% de nuestras reuniones son imprevistas y sin foco. Además, los cambios de actividad constantes reduce hasta un 10% nuestro coeficiente intelectual durante el proceso de trabajo.

Pareciera, a simple vista, que todo podría solucionarse aprendiendo a gestionar el tiempo sin más. Sin embargo, aún estructurando y asignando tiempo a cada tarea (incluso sabiendo cómo priorizar lo importante) sabríamos íntimamente que podemos permitirnos una permiso a modo de postergación, o dos, o tres o muchos, especulando con esforzarnos en la tarea que sea y  hasta la fecha límite. ¿Entonces? Evidentemente, la gestión del tiempo, como tal, sólo supone una pequeña forma de tomar como punto de partida una variante que nos lleva al mismo círculo vicioso de la procrastinación y de todo lo que hemos mencionado con antelación.

Pero lo que tenemos que saber es que para muchas personas diferir y/o aplazar sus obligaciones no es un acto voluntario y por mucho que quieran, no pueden evitarlo. Quedan atrapadas en modelos mentales y, aunque saben exactamente qué tienen que hacer y cómo hacerlo, no pueden tomar acción sobre ello. Por supuesto, el arte de la postergación lejos de generar bienestar acarrea una importante sensación de malestar por no poder salir de la inacción, por no poder controlar el estrés que genera el trabajo pendiente y, sobre todo, por no poder renunciar a la recompensa inmediata.

Entonces, ¿qué necesitan las personas para ser más productivos/as?

Sobre todo, necesitan atención y foco, pero no en el formato tradicional -aunque efímero la mayoría de las veces- que sugiere “5 ideas para ser más productivos” o “consejos para ser más efectivos”; ciertamente, se necesita pasar a la acción con práctica, con herramientas y técnicas concretas que resulten simples de incorporar y aplicar en el día a día y que realmente sean funcionales para favorecer el foco y la atención. En este mismo sentido, la neurociencia también se ha expresado señalando que la capacidad del cerebro humano de funcionar en multitarea es nula; incluso cuando se hacen dos cosas a la vez (mecánicas), somos menos eficientes en cada una de las dos que si las hacemos por separado. 

En línea con estas premisas, JoanMa Torres, consultor de Torres Associades y un apasionado por las metodologías que favorecen que las cosas sucedan en las organizaciones, ha diseñado este Programa de Efectividad Personal con un objetivo claro: facilitar la efectividad y aumentar la productividad profesional. Entre otras cosas, hacer más con menos esfuerzo que, dicho de otra forma, supone hacer con más foco, más control y menos estrés. De hecho, los profesionales formados en el programa consiguen una media de más del 85% de las actividades planificadas semanalmente.

“En un entorno VUCA donde estamos en la búsqueda de un valor compartido, los líderes del conocimiento tienen la necesidad de orientar su atención a que las cosas sucedan”. Así nos lo señala JoanMa Torres.

Breve abordaje sobre algunas de las herramientas.

1. Getting Things Done (GTD).

“La gestión del tiempo no existe. Lo importante es saber en qué vamos a poner el foco y la atención y qué tiempo de calidad dedicamos a cada tarea”.  JoanMa Torres.   

Desarrollado por David Allen, se trata de un método de productividad que ha sido aceptado mundialmente como una de las metodologías más efectivas de organización personal y profesional. En su libro señala que nuestra memoria es ineficiente y para ello plantea un par de inquietudes: ¿cuántas veces nuestra memoria nos ha recordado algo en algún momento en el que no podíamos hacer nada al respecto? ¿Cuántas veces nuestra memoria no nos recuerda algo cuando sí podemos o debemos hacerlo?

El método apunta a contar con un sistema organizativo que consigue hacer fácil el almacenamiento, seguimiento y revisión de todo lo que tenemos o queremos hacer. Al no depender de nuestra memoria, nos permite recordar de las cosas que tenemos que recordar en el momento que tenemos que hacerlo. De esta forma, nuestra mente está en calma sabiendo que no se le escapa nada y entonces puede ocuparse de trabajar en acciones concretas, a tiempo y de forma creativa y eficiente.

2. SCRUM (para no tecnólogos).

Sprintar cada semana para que las cosas sucedan. Concretar, asegurar tiempos y generar equipo.

La falta de planificación o el exceso de ella generan retrasos, confusión e ineficacia. EL SCRUM es un proceso que permite abordar proyectos complejos desarrollados en entornos dinámicos y cambiantes de un modo flexible en el que se aplican de manera regular un conjunto de buenas prácticas para trabajar colaborativamente, en equipo, y obtener el mejor resultado posible de una tarea en particular. Es una opción de gestión ideal para acometer proyectos que exigen rapidez en los resultados y en los que la flexibilidad es un requisito imprescindible. Para ello aprender a sprintar semanalmente, hacer retros, lotificar las actividades y orientar a resultados es clave en los equipos actuales.

3. ToBu MATRIX.

Instrumento clave de planificación diaria, una nueva brújula profesional con foco.

Es una herramienta desarrollada por Torres Associades que, a diferencia del SCRUM que nos facilita una visión/gestión semanal, nos acerca un cuadro de mando de gestión diaria de una tarea y/o proyecto, siguiendo la premisa de la flexibilidad. Es decir, este cuadro de gestión nos permite fácilmente pasar de lo particular a lo general (o viceversa), prever desvíos, ajustar tiempos, presupuesto, responsabilidades y tener un seguimiento cercano y práctico de la evolución de la tarea en concreto. Dicho de otra forma, nos facilita el foco diario, permitiendo que nuestra atención se focalice en lo necesario según los inputs de las diferentes bandejas de entrada.

4. Lean Mail.

Una gestión efectiva del correo electrónico.

En las últimas dos décadas hemos cambiado considerablemente nuestra relación con la tecnología y en la integración de estas en las organizaciones: la relación con clientes (CRM), el marketing digital, sensorización, cambio generacional, etc. También se han mejorado las redes, los sistemas de back-up, de seguridad  y de movilidad. No obstante, poco hemos cambiado nuestra forma de gestionar el correo electrónico, lo que significa que continuamos siendo meros receptores y emisores de mails.

La perspectiva Lean Mail incorpora los principios de GTD para poder anclar la atención a aquellas actividades que aportan valor categorizando las actividades según la tipología de atención que requiere.

Más valor añadido importante.

Mas allá del breve acercamiento que hemos hecho en cada una de las metodologías, el Programa de Efectividad Personal es una invitación a la incorporación y ejecución inmediata de cada una de ellas en el puesto de trabajo. No obstante, una vez finalizado el curso, durante el período/proceso de implantación y de forma indefinida, los especialistas están abiertos a consultas/dudas técnicas y específicas sobre las funciones de cada una de las herramientas de gestión.

Sobre la modalidad y la duración del curso.

El programa puede impartirse bajo el formato In Company o bien en Grupo Abierto. En cualquier caso, se trata de dos jornadas intensivas y consecutivas de 7 horas cada una, que se imparten bajo la modalidad learning by doing. En este sentido, durante las dos jornadas se lleva adelante el desarrollo de prácticas, dinámicas experienciales que permiten a los/as participantes capitalizar e incorporar las herramientas de forma fácil e inmediata en su cotidianeidad.

El testimonio de un ex alumno del programa, Joan Farré -HR manager UAB, resume lo dicho previamente, de manera muy precisa: “Máxima aplicabilidad teniendo en cuenta el coste temporal y los beneficios obtenidos. Muy agradecido porque GTD ha cambiado mi día a día y el de mi equipo.”

Empoderamiento Creativo: arteterapia para despertar y nutrir tu poder creativo.

Todos, en nuestros primeros años de vida, somos potencialmente capaces de crear sin límites, de equivocarnos y de soñar sin restricciones, sin juicio y sin miedo. Pero con el tiempo, “entramos en el sistema” y vamos incorporando mandatos, educación y permisos que nos colocan dentro del paradigma de lo socialmente correcto; de lo que deberíamos ser y hacer y de lo que se espera de nosotros/as. Como decía Carl Gustav Jung: “El problema de la mayoría de los seres humanos es que nacen siendo originales y mueren siendo duplicados”, a tenor de cómo nos sobre-adaptamos las personas.

Esta forma de adaptación, a su vez, nos desconecta de aquella creatividad innata y de nuestros impulsos genuinos. Por ello, cada vez que nos referimos a creativos, lo asociamos a “algo” que tienen casi exclusivamente los artistas dedicados, por ejemplo, a la pintura, a la música o a la danza. No obstante, la creatividad siempre estuvo y está en cada uno/a de nosotros/as. Según Winnicott, la creatividad es un instinto innato que todos tenemos y que surge de nuestro yo verdadero, y no del falso yo en que nos convertirnos al adaptarnos a las demandas del entorno.

Para explorar y redescubrir esa cualidad, nace esta Formación en Empoderamiento Creativo creada por Magda Duran, nuestra arteterapeuta experta. A lo largo de la formación y a través de diferentes técnicas de la arteterapia, nos invita a abordar el proceso creativo como un camino de autoconocimiento, de apertura y de expansión de la consciencia; como una vía para el crecimiento, la transformación y la evolución personal.

Resumimos a continuación aspectos diferenciales del abordaje y del impacto de esta formación.

¿Qué significa empoderarnos creativamente?

Entre otras cosas, es dar al mundo lo mejor que hay en cada uno/a de nosotros/as y manifestar nuestros dones mediante una creatividad conectada con el corazón, con nuestro propósito y con la vida. La fuerza creativa de cada uno/a sigue latente en su versión original, a propósito de la reflexión que citábamos al comienzo, y es uno de los dones particulares para hacer nuestra contribución al mundo. Como señala Magda: “la creatividad opera desde la totalidad del Ser y fluye cuando la mente, el cuerpo, las emociones y el espíritu suenan en un acorde armónico”. De esta forma, no importa lo que hagamos, en qué espacios y en qué entornos nos movamos, siempre tendremos oportunidad para desplegar nuestro poder creativo.

Además, la expresión artística en un contexto terapéutico potencia la toma de conciencia, la expresión y la transformación de nuestras sombras en luces. Supone una fuerza capaz de transformarnos, de sanarnos y de permitirnos evolucionar en consonancia con la naturaleza.

5 talleres y un cierre final de 3 días en contacto con la naturaleza.

Cada taller es un viaje que nos invita a explorar y a ir descubriendo y reconectando con nuestra fuerza creativa. Para ello, combina rigurosos aspectos teóricos que nos acercan a recorrer una cartografía psíquica del proceso creativo(1), para luego iniciar un profundo trabajo vivencial que apunta a fortalecer los conceptos y a internalizar el aprendizaje. Ahora bien, como hemos mencionado, el viaje finaliza en un taller intensivo para que cada participante pueda integrar, en un entorno natural, todo el trayecto recorrido. Desde la calma y la claridad a la que nos abre la meditación, podrá cada uno/a adentrarse en el corazón de su creatividad, mientras disfruta del contacto íntimo con la naturaleza.

A lo largo de todos los talleres Magda recurre a diferentes artes plásticas, principalmente, y también a la escritura creativa, el canto espontáneo, el movimiento, pequeñas dramatizaciones. El viaje nos conecta no sólo con las artes, sino también  a la meditación y al contacto profundo con la naturaleza.

¿Para quiénes está diseñada esta formación?

Esta formación es una especialización para personas que ya son arteterapeutas, danzaterapeutas, musicoterapeutas o que trabajan con terapias creativas, ya que lo diferencial de nuestra especialista es que trabaja con el proceso creativo, que es aplicable a cualquier expresión artística como la escritura, la literatura, la música, la danza. Es decir, la metodología incide en el proceso creativo y, aunque no depende de todas las artes, aúna lo común de todas ellas.

También es una formación dirigida especialmente a quienes trabajan en el crecimiento de otras personas como docentes, formadores/as, facilitadores/as, terapeutas, coaches, etc., que quieran adquirir nuevas y novedosas herramientas y técnicas para conectar con su poder creativo y así  facilitar ese mismo proceso en lo/as demás.

Sobre los beneficios de esta formación.

  • Adquirir una metodología para trabajar con el proceso creativo como vía para el crecimiento personal y la apertura de consciencia.
  • Reconectar con la creatividad innata que es nuestro derecho de nacimiento.
  • Recuperar las cualidades más sanas de nuestro niño interior: espontaneidad, juego, exploración, disfrute y sensibilidad.
  • Identificar, expresar, transformar y superar los bloqueos emocionales y cognitivos, mediante técnicas creativas y expresivas.
  • Detectar las creencias culturales, familiares y personales que nos limitan, para transformarlas en creencias potenciadoras de nuestra creatividad.
  • Integrar la creatividad en el día a día y en nuestros actos cotidianos.

Por último, dejo aquí el testimonio de una ex alumna de esta formación, Beatriz E. Lortia, Psicóloga que sintetiza cálidamente lo que significó este viaje creativo:Los módulos de Arteterapia me llevaron a estados muy profundos. De manera creativa pude plasmar y transformar aspectos fundamentales en mi vida, reparar asuntos con mis padres, dolores de mi infancia, empoderar a mi adulta, validar mis emociones. Nada de esto hubiera pasado sin el acompañamiento de Magda. Su claridad, conocimientos y presencia abrieron mi camino.”

(1) La cartografía es simplemente un mapa para navegantes por los mares de la odisea creativa. He reordenado y dado estructura a los aprendizajes que más me han servido, para salir de mi propio bloqueo creativo y para ayudar a mis pacientes y estudiantes con los suyos. Ningún mapa debe ser confundido con el territorio. Cada experiencia creativa tienen su unicidad y su singularidad, y sólo una conciencia y atención centradas en el instante presente pueden desvelar lo que se está desplegando en cada vivencia creativa”. Magdalena Duran Coll.

Morfopsicología & Orientación Profesional: conecta con tu propósito vital.

“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día en tu vida”. Confucio.

Tal vez la cita suene muy ambiciosa. Sabemos que son pocos los privilegiados que conectan su talento, que pueden dedicarse a ello y además ganar dinero. Sin embargo, la realidad es que si nos exploramos, si conectamos con nuestro propósito vital, con nuestro talento natural, entonces podremos acercarnos a nuestra motivación intrínseca.

Y da igual cuál sea nuestro punto actual de partida. Es decir, independientemente de si lo que queremos es reinventarnos, reorientar o redefinir nuestra profesión o encontrarle un sentido más profundo a lo que hacemos, necesitaremos profundizar en el autoconocimiento. El camino siempre es en ese orden: desde dentro hacia fuera.

En tal sentido, la morfopsicología, a través de un estudio morfopsicológico, es una gran herramienta de autoconocimiento que nos permite entender que nuestro rostro es un reflejo de nuestra estructura singular como seres humanos. Para ello, apunta a comprender de qué forma se relaciona cada parte del rostro con las demás, aportando información precisa en cuanto a temperamento, aptitudes, habilidades, tipos de inteligencia, predisposición emocional, competencias y un largo etcétera. Es una fuente de información precisa que supone una guía extraordinaria para conectar con su/nuestro propio talento natural.

Ahora bien, como hemos mencionado en artículos anteriores, cada estudio morfopsicológico es absolutamente único y esto hace que hablemos en términos generales o que tomemos pequeños ejemplos de la realidad a modo ilustrativo. Pero, además, porque si bien cada estudio contempla unas quince páginas aproximadamente, todas ellas no son observaciones aisladas. De hecho, cada aspecto observado tiene íntima relación con lo anterior y con lo siguiente.

Por ejemplo, la inteligencia no sólo es intelectual, también es afectiva/emocional (cómo es su afectividad, cómo se emociona, se relaciona consigo mismo y con los demás), e instintiva (cómo es su voluntad de acción, su fuerza para tomar decisiones). Ahora bien, las tres inteligencias, cada una representada por distintas partes del rostro, se describen de forma individual y descriptiva, pero también de manera integral a partir del estudio global del rostro.

Teniendo en cuenta todo lo comentado, cada informe supone una guía para la vida, para comprendernos más y para sentirnos mejor; para permitirnos conectar con lo innato y potenciarlo. No obstante, también puede responder a un sinfín de cuestiones puntuales. Entre ellas, orientación profesional en la que lo más relevante del informe es adecuarlo e integrarlo a la realidad y los aspectos particulares de la persona.

Acompañar para integrar el estudio, tomar decisiones y pasar a la acción.

Nos cuentan nuestros morfopsicólogos de Visage, Marta Nadal y Andrea Ambrosini, que son muchos los casos de personas que en un momento determinado de sus vidas hacen este estudio con el ánimo de encontrarse y de encontrar -como hemos planteado al inicio de este artículo-, un sentido más profundo a lo que hacen o una orientación que les permita oxigenar su profesión en particular y su vida en general.

Es decir, muchas veces lo que surge del estudio supone hacer pequeños ajustes sobre la profesión para reorientarla un poco mejor y enfocarla más específicamente hacia el lado más vinculado a nuestro talento natural y a nuestras fortalezas. Marta nos cuenta, por ejemplo, que en algunos casos han ayudado a las personas a prepararse para afrontar y transcurrir una entrevista de trabajo, o han sido guías para que ellas mismas encuentren formas de enriquecer y/o enfocar más su Currículum Vitae y/o su perfil en redes profesionales.

En otros casos, las personas se sorprenden con la claridad con la que pueden ver reflejada una pasión que saben que tienen, aunque esta esté en las antípodas de su actividad laboral actual. Cuando esto sucede nuestros especialistas nunca hablan de cambios radicales, sino de transiciones en las que se sopesan muchos aspectos como por ejemplo la edad, los conocimientos, las posibilidades, las dificultades, oportunidades del mercado, etc. Incluso cuando esa transición parece muy difícil, entonces las ayudan a integrar esa pasión de forma creativa en su actividad o en algún espacio de su día a día. El famoso novelista, William Plomer, decía que “la creatividad es el poder de conectar lo aparentemente desconectado”.

También están quienes a partir de recibir toda esta información deciden tomar la iniciativa para cambiar de puesto o de departamento; por ejemplo, una persona que trabaja en diseño de formación en el área de RRHH, a partir del estudio y de la rigurosa descripción de sus aptitudes, toma conciencia de que lo que realmente le gustaría hacer son entrevistas de selección o de evaluación de puestos. En este caso particular, entre otros tantos, el desafío tendrá que prepararse para proponer a la organización en la que trabaja un cambio de función desde el que puede aportar más y hacer mejor.

Por último, como pequeñísima muestra de este universo, están quienes se hacen el estudio morfopsicológico a partir de haber recibido una nueva propuesta laboral que incluye nuevos desafíos como liderar personas, participar de decisiones estratégicas de negocio, etc.  En estos casos la necesidad es reconocer sus fortalezas y debilidades para desempeñarse en la nueva función. Es decir, qué tiene, qué no y qué necesita trabajar.

3 fotos para elaborar más de 30 páginas de información.
Un tiempo para integrar, tomar decisiones y actuar. 

¿Empezamos?

 

Mindfulness para Directivos: del ruido mental a la atención consciente.

William Stixrud, el famoso orador y neuropsicólogo clínico, asegura: “El cerebro se parece mucho a un ordenador. Podrás tener varias pantallas abiertas en el escritorio, pero sólo serás capaz de pensar en una sola cada vez”.

De hecho, si pudiéramos entrar en nuestra mente oiríamos un gran bullicio provocado por el constante bombardeo de imágenes, pensamientos, ideas y estímulos sensoriales. En este sentido, Eckhart Tolle señala que “es bastante habitual que nuestra propia voz interna sea nuestro peor enemigo y vivamos con un torturador en la cabeza que nos ataca y castiga, agotando nuestra energía vital. Todo esto, sin contar con las tecnologías, que aunque en muchos casos funcionan para simplificarnos la vida, son muy intrusivas y contribuyen a fragmentar nuestra atención.

Esta situación, sobre todo en la vida profesional, puede suponer un gran problema. Tanto directivos, como profesionales y/o líderes de gestión toman decisiones todos los días, todo el tiempo, y aunque algunas son muy simples y repetitivas, otras son muy complejas y requieren de una atención consciente. Sobre todo si tenemos en cuenta la máxima del inicio: el cerebro no puede focalizar su atención en más de una cuestión al mismo tiempo.

Efectivamente, nuestro inconsciente actúa de forma intuitiva, rápida, eficaz y automática; tanto, que es responsable de casi todo lo que decimos, hacemos, pensamos y creemos. Es un piloto automático escondido y la mayoría del tiempo tiene el control, encargándose eficientemente de las cientos de decisiones que tomamos a diario. El problema surge cuando permitimos que esa mente intuitiva tome decisiones que realmente deberían pasar por nuestra mente racional y lógica.

Por ejemplo, cuando asistimos a un proceso de negociación con un cliente, deberíamos dejar a un lado las actitudes reactivas, defensivas y/o las argumentaciones monótonas y estándares. Claro que esto puede funcionar en ciertos casos, pero eso no significa que funcione siempre bien, o que sea la forma más óptima de funcionar. ¿Qué quiero decir? Si en vez de entrar a un proceso de negociación en piloto automático, pudiéramos hacerlo de manera consciente, podríamos crear un ambiente mucho más favorable y obtener resultados más eficientes. 

Veamos un poco más. Un cliente es único, con una realidad financiera, patrimonial, empresarial y emocional particular. Cuando aceptamos que frente a nosotros tenemos a alguien por descubrir, entonces damos espacio a escuchar su situación, a prestar atención y a identificar sus necesidades e intereses. A su vez, esa escucha activa promueve la empatía y el ambiente se vuelve naturalmente más ameno y más favorable para negociar. Cuando empatizamos con el cliente y su realidad, cuando prestamos atención a su mensaje, entonces multiplicamos las posibilidades de encontrar alternativas de negociación más viables y/o más convenientes para ambas partes.

Por supuesto que este proceso consciente no sólo se ciñe a un proceso de negociación. Lo mismo ocurre, por ejemplo, cuando asistimos a una reunión con pares, con el equipo de trabajo o cuando tenemos que tomar decisiones de cualquier índole. En todos los casos necesitamos eliminar los ruidos mentales y los pensamientos intrusivos para poder conseguir claridad mental, atención y serenidad.

Programa MBSR -Mindfulness Based Stress Reduction-.

Lorena Irribarra, fundadora de mentefeliz.org, nos propone este entrenamiento de 8 semanas que, entre otras cosas, nos permite tomar perspectiva de que expresiones como “vivir el presente”, “atención plena”, o “estar conscientes aquí y ahora”, no significan una actitud de evitación de futuro sino todo lo contrario. Ponen el acento en la importancia de la atención al momento y a las decisiones presentes, porque es a partir de ellas que podemos diseñar el futuro que deseamos.

El programa de Mindfulness para Directivos permite potenciar una serie de funciones cognitivas y ejecutivas, favorece un mayor grado de consciencia, permite “desenredar” circuitos de conocimiento automatizados, facilita los procesos de gestión emocional y promueve el reemplazo de las respuestas automáticas por otras más conscientes y más efectivas. Todo ello, a través de herramientas y técnicas fáciles de incorporar e integrar en la vida en general y en la práctica profesional en particular. Entre ellas, técnicas de respiración, gestión del tiempo, meditación, comunicación asertiva y efectiva, y de regulación y reducción del estrés, la ansiedad y el malestar.

Repasemos a continuación algunos de los beneficios que entrenamiento permite a directivos y líderes:

  • Reducir la dispersión que provoca la multitarea.
  • Minimizar la aparición de actitudes reactivas.
  • Conseguir estados de mayor apertura, perspectiva y receptividad.
  • Mejorar la atención, la concentración y la productividad, reduciendo los fallos y la calidad del trabajo.
  • Revitalizar la energía y cultivar hábitos y estados mentales positivos.
  • Aprender a hacer pausas y a meditar en la acción.
  • Conseguir un liderazgo más motivador a partir de la comunicación asertiva, de la práctica de la atención consciente y amable, y de la escucha empática.
  • Reeducar la mente para controlar el estrés. Esta reeducación irá creando las condiciones para mantener un marco de estrés adaptativo para una óptima productividad.

No obstante, más allá de la realidad diferente que transitan, este entrenamiento resulta vital para educadores, formadores, profesionales de la salud, etc. (hablaremos de ello en un próximo artículo).

(1) Es una de las intervenciones complementarias reconocidas por el NIH, -Instituto Nacional de Salud de EEUU en esa categoría-, y también en el ámbito de la psicología, concretamente en las Terapias de 3ª Generación.

Potencia tu profesión a través de la Morfopsicología.

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Experto en Morfopsicología.

Suma calidad a tu vida y a tus relaciones.

“La Morfopsicología nos permite comprender a través de la observación e interpretación del rostro, aumentar nuestra seguridad, confianza, comprender y aceptar sin juzgar”. Así nos lo afirman nuestros especialistas en esta disciplina, Marta Nadal Soler y Andrea Ambrosini.

La vida es relación. Nos relacionamos todo el tiempo con nosotros mismos, con los demás y en todos los ámbitos de la vida. Desde el entorno más íntimo como la familia y los amigos, hasta el más amplio como la comunidad a la que pertenecemos y el entretejido de vínculos que se desarrollan en cualquier entorno laboral y/o profesional. Ahora bien, cuanto mejor nos relacionamos con nosotros, cuanto más nos conocemos, mejor nos relacionamos con los otros, mejores vínculos establecemos y mayor es nuestra seguridad y bienestar. No obstante, hay un nivel superior a todo esto. Es decir, cuando además del autoconocimiento, desarrollamos la capacidad de reconocer a los demás, de comprender su carácter, su personalidad y su tipo de inteligencia, entonces el bienestar de la relación se multiplica.

El conocimiento de la Morfopsicología nos sitúa en una posición de privilegio desde la que podemos mejorarnos a nosotros y a los otros.

Comprendiendo la estructura del cerebro y reconociendo los rasgos faciales de alguien, podemos identificar rápidamente si se trata de una persona más racional, más emocional o más instintivo/activa; es decir, podemos reconocer cómo piensa, cómo siente y cómo actúa. Por ejemplo, si nuestro hijo está atravesando una adversidad, reconocer cuál es su forma de enfrentar la vida nos permitirá orientarlo y ayudarlo mejor a que él mismo pueda encontrar sus propios recursos para gestionarla. Entre otras cosas, sabremos cuáles son sus fortalezas y debilidades y podremos ayudarle a resaltar las primeras para que sean sus sostén. Pero incluso sin hablar de adversidad, este conocimiento nos acerca a comprenderlo mejor, nos da la posibilidad de ayudarlo a mejorar, desarrollar y/o a potenciar, por ejemplo, su adaptabilidad, creatividad, sensibilidad, etc.

Claro que no es la única relación en la que las bondades de esta herramienta son tan útiles. A un educador, el conocimiento de la Morfopsicología le permite facilitar el aprendizaje a sus alumnos. Entre otras cosas, es posible ayudarles a poner el acento en lo que son muy buenos y a encontrar formas creativas para afrontar aquello que les cuesta más. En el ámbito de la salud, reconocer las fortalezas y debilidades de un paciente es un beneficio invaluable y sirve para ayudarlo a gestionar mejor la situación que sea que esté atravesando.

Podríamos seguir enumerando situaciones y ámbitos, aunque para terminar elijo plantear una relación algo más frívola: vendedor-cliente. ¿Imaginamos acaso las ventajas de reconocer con qué tipo de cliente estamos negociando? Quiero decir, si somos capaces de identificar y definir que se trata, por ejemplo, de una personalidad de tipo dispersa e insegura o, por el contrario, se trata de alguien centrado y detallista, sabremos cómo desplegar nuestra versión más adecuada para captar su atención y construir o fidelizar ese vínculo a largo plazo.

No obstante, lo mencionado sólo es una aproximación brevísima del tema, de los ámbitos de aplicación y solo algunos de los tantos indicadores morfopsicológicos que se contemplan dentro de los contenidos de este Experto en Morfopsicología. Y podría aquí mismo ponerme a enumerar todas las cuestiones que abordan en el curso, aunque prefiero hacer un paréntesis para destacar que los formadores son su mayor valor diferencial. Ciertamente, pocas veces he visto con la profesionalidad, la rigurosidad, la pasión y la conciencia con la que hablan y comparten sus conocimientos sobre esta disciplina.

Esta visión compartida y generosa de nuestros especialistas, tan necesaria para comprender la Morfopsicología, se concreta a través de diversas prácticas que sellan y representan cada teoría explicada. Esto es importante siempre, aunque resulta fundamental para incorporar y capitalizar el aprendizaje.

Dicho de otra forma, para aprender a comprender a las personas, para conocer sus aptitudes innatas, sus habilidades, su predisposición intelectual, emocional, su vocación y un largo etcétera, debemos aprender a observar (y sobre todo practicar) diferentes rostros de forma metódica. Es decir, interpretar su simetrías, asimetrías, expansiones, contracciones, modelado, tonicidad, etc.; recordemos que cada persona tiene características singulares y particulares que la hacen única e irrepetible en su forma de pensar, sentir y actuar.

De esta forma, más allá del primer acercamiento a la Morfopsicología como herramienta de autoconocimiento, los profesionales de Visage nos invitan a capitalizar ese aprendizaje para enriquecer todo el abanico de nuestras relaciones y en todos los ámbitos. Para que todo esto sea posible nos facilitan apuntes, sesiones, casos prácticos y artículos que suponen -también- un valor diferencial.

Este experto, tanto a particulares como a profesionales con necesidades puntuales o generales, les permitirá, entre otras cosas:
  • Acceder a los conocimientos teóricos y prácticos de esta herramienta de forma ordenada y precisa.
  • Comprender la estructura del cerebro, del rostro, de la personalidad y de cómo cada persona es única e irrepetible en su forma de pensar, sentir y actuar.
  • Aprender a observar el comportamiento y el rostro humano y deducir la conducta asociada de la persona.
  • Mejorar la calidad de los vínculos y relaciones en el ámbito personal, social y profesional.

Comienza a transitar por este camino de descubrimiento y conocimiento del ser humano. Puedes hacer el curso presencial u online. Tú decides cómo. Todo lo demás, ya está disponible para compartirlo contigo.

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Morfopsicología & Orientación Vocacional. Descubre tu talento natural.

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Morfopsicología
& Orientación Vocacional.

Descubre tu talento natural.

¿Dónde estoy? ¿Qué quiero de mi vida? ¿Hacia dónde voy? Al estar terminando la escuela o al haberla finalizado, el adolescente comienza a formularse estas preguntas que se refieren a su presente inmediato, pero, sobre todo, a su futuro: ¿a qué me voy a dedicar?

De esta forma, la pregunta dónde estoy es el principio de las demás inquietudes que tienen que ver con el sentido de vida: el “para qué” de la vida del joven que elige una carrera. Es un momento en que pueden pasarle una o varias cosas por la cabeza: por ejemplo, puede dudar de sus capacidades y elegir algo que se le dé bien, aunque no sea su primera opción; puede dejarse influenciar por otras personas o por mandatos familiares; o puede que simplemente no tenga idea sobre qué hacer, o para qué es bueno naturalmente. En igual sentido, y permitiéndome una licencia personal, diré que en el momento de decidir lo único que tenía claro era lo que no quería. Supongo que esto también -hoy- puede ser otro punto de partida.

En esta etapa de definiciones, de certezas derribadas, de miedos, pero aún con intentos de visualización de ellos mismos en un futuro, un estudio morfopsicológico supone una guía extraordinaria que puede ayudarnos a descubrir y a conectar con nuestro propio talento innato o natural.

¿Por qué es importante esta toma de contacto y de conciencia? El doctor Mario Alonso Puig, por ejemplo, dice que “la mayor parte de nuestras inseguridades y de nuestras desesperanzas no son reales, son aprendidas. Hemos sido condicionados para crear una imagen de nosotros mismos y vivir de acuerdo con esa imagen. Nosotros no vivimos al nivel de nuestros talentos, sino al de nuestras creencias”.

La morfopsicología o psicología facial, como hemos visto en un artículo anterior, es una gran herramienta de autoconocimiento que nos permite entender que nuestro rostro, único e irrepetible, es un reflejo de nuestra estructura singular como seres humanos. Para ello, apunta a comprender de qué forma se relaciona cada parte del rostro con las demás, arrojando información precisa en cuanto a temperamento, aptitudes, habilidades, tipos de inteligencia, predisposición emocional, tendencias anímicas, etc.

Cada estudio morfopsicológico es absolutamente único y esto hace, por supuesto, que este artículo sea solo una pequeña muestra de lo poderoso que puede resultar para cada persona.

Poderoso y extenso porque, como en este caso, más allá del fin primero de la orientación vocacional y de permitirnos conectar con lo innato y potenciarlo, se trata de un informe para la vida, para mejorar, para sentirnos bien, para apoyarnos en nuestras fortalezas e incluso para sacar provecho de nuestras debilidades. Aclarado esto, intentaremos, sin generalizar, citar algunas cuestiones interesantes que nuestra especialista, Marta Nadal Soler, nos ha ido contando.

Por ejemplo, en un estudio morfopsicológico habitual la herramienta básica para comenzar son tres fotos. En el caso particular de la orientación vocacional este inicio se complementa con una pequeña encuesta y la sesión se extiende un poco más. ¿Por qué? Veamos: considerando los puntos de partida adolescente que mencionábamos en párrafos anteriores, el joven tiene que poder expresar dónde entiende que está, hacia dónde le gustaría ir y para qué. En esta encuesta pueden surgir aspectos interesantes en los que el adolescente no había reparado antes. Por ejemplo, su para qué. Es decir, ¿es lo mismo querer ser abogado para continuar la tradición familiar, que desearlo para ayudar a la gente y luchar contra las injusticias? En retórica lo dejamos.

Ahora bien, revelemos algunas de las cuestiones que surgen del estudio. Una de ellas, que hemos nombrado con antelación, es permitirnos identificar qué tipo de inteligencia posee una persona. La Teoría de las Inteligencias Múltiples desarrollada por Gardner, propone que la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupe diferentes capacidades específicas, sino una red de conjuntos autónomos, relativamente interrelacionados. Esos tipos de los tipos de inteligencia son 8:

  • Lingüística.
  • Musical.
  • Lógica matemática.
  • Espacial.
  • Kinestésica.
  • Intrapersonal.
  • Interpersonal.
  • Naturalista.

Dicho esto, tenemos que entender que la inteligencia no sólo es intelectual, también es afectiva/emocional (cómo es su afectividad, cómo se emociona y se relaciona consigo mismo y con los demás), e instintiva (cómo es su voluntad de acción, su fuerza para tomar decisiones).

Por ello la mirada integral de la Morfopsicología es tan importante.

Es decir, además de detectar qué tipo de inteligencia racional tiene un joven -observada en la zona superior del rostro: frente, sienes, ojos-; también define su inteligencia emocional -observada principalmente en la zona media: pómulos y nariz-, e instintiva o activa -la zona inferior: boca, mandíbula y mentón-. No obstante, en esta mirada integral también influyen las particularidades de cada rostro de acuerdo con la simetría, volumen, fuerza, apertura, inclinación, etcétera siempre a partir del estudio global del rostro.

Puesto en práctica, todo aquello puede suponer, por ejemplo, que, aunque un adolescente tenga una gran inteligencia lógica-matemática, no lo habilita a ser necesariamente un buen economista, ingeniero y/o científico ni que pueda ejercer esta profesión en cualquier entorno. Es decir, si además de esa inteligencia lógica el joven tiene una gran vulnerabilidad emocional, difícilmente soporte un trabajo bajo presión o sea capaz de coordinar un equipo numeroso. De todas formas, esto es información que, lejos de ser limitante, funciona como una brújula y puede ser un punto para trabajar por el adolescente.

De hecho, todas las profesiones contemplan roles y competencias diferentes que son previstas por los morfopsicólogos. Efectivamente, si ponemos como ejemplo la medicina, podemos referirnos a la fuerza y a la precisión ejecutiva de un cirujano o podemos hacerlo pensando en la empatía, la paciencia y la receptividad de un médico de familia. Lo mismo con un escritor, un profesor o un músico. Hay un dicho que afirma que no todos somos buenos para todo, pero todos somos buenos para algo.

Tú, ¿ya sabes a qué quieres dedicarte el resto de tu vida? ¿Sabes para qué tienes talento? ¿Qué tienes? ¿Qué te falta? Descúbrelo ahora.

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