Certifícate como Coach de Equipos de la mano de pioneros del Coaching.

Certificación Internacional Coaching de Equipos ICC.

Daniel Álvarez Lamas(1), director de esta Certificación, nos hace una observación importante desde la que queremos comenzar este artículo: “hacer coaching individual es muy diferente a hacer coaching de equipos. No obstante, para hacer coaching de equipos es necesario conocer las competencias que requiere el ejercicio del coaching individual”. Es por esta coherencia en el diseño de la formación, entre otras, que esta Certificación Internacional ha sido galardonada con el Premio Europeo a la calidad (EQA) por la European Coaching and Mentoring Council (EMCC).

Veamos un poco más de qué hablamos. Por ejemplo, si alguien tiene una formación en coaching individual, incluso aunque sea experto en ello, no tiene asegurado el correcto ejercicio del coaching de equipos. No obstante, sí le facilita ciertas competencias de base como la escucha; las preguntas poderosas; el abordaje de creencias, hábitos y anclas; la conexión con el objetivo y los valores; la capacidad para convertir obstáculos en recursos, etc., que son transferibles a esta disciplina, aunque diferente en su aplicación. Es decir, cuando hacemos coaching de equipos, consideramos a éste como una entidad única, con su identidad y su carácter propio, por lo que el equipo necesita herramientas específicas y distintas del individuo. Por otro lado, al igual que no hay dos personas iguales, tampoco hay un equipo igual a otro, por lo que el coach necesita entrenar estas herramientas para que su aplicación sea muy versátil.

De esta forma, siguiendo esa premisa de coherencia, esta formación incluye un módulo sobre coaching individual para quienes no son expertos en esa materia, con el objetivo de darles la seguridad necesaria para la intervención en equipos, siempre teniendo en cuenta que la máxima de esta disciplina es hacer que todos sientan que su máxima expresión la consiguen funcionando como sistema, juntos, cooperando y aportando lo mejor que cada uno puede aportar. Efectivamente, cuando las personas toman consciencia que son parte de algo más grande, entienden que pueden maximizar sus resultados y su rendimiento funcionando desde la mejor versión de sí mismos y trabajando sincronizada y conjuntamente con el resto de las personas que conforman ese sistema particular.

Sin embargo, todo lo que hemos venido diciendo no ocurre por arte de magia y tampoco de un día para otro. El equipo como tal, es, siente, piensa, tiene un estilo de trabajo, normas que seguir, creencias, motivaciones, valores, etc. Es decir, una serie de aspectos que definen qué y cómo las personas hacen lo que hacen, y que diseñan el recorrido en el que el coach de equipos tendrá que trabajar para conseguir que maximicen su rendimiento y lograr esa ansiada coherencia entre el ser, el sentir y el pensar.

Sobre la Certificación.

En cualquiera de sus dos modalidades -online o presencial-, la Certificación en Coaching de Equipos del Instituto Ben Pensante permite acceder a las pruebas para certificarse como Coach de ICC y, con ello, la posibilidad de ser incorporado en sus ficheros como Coach Internacional. Además, permite el acceso ilimitado al Campus Virtual de ICC y del Instituto. Una particularidad es que -en su modalidad online- se expide el titulo de «Experto en Coaching de Equipos Online” que permite acceder a técnicas y herramientas específicas para intervenir en espacios virtuales.

Por todo lo mencionado, esta Certificación es ideal para Coaches que deseen ampliar sus servicios; para Líderes de gestión que quieran pautas claras y contrastadas para alcanzar el máximo rendimiento de sus equipos; para Responsables de RR.HH. que busquen mejorar sustancialmente su intervención en las organizaciones.

Sobre los beneficios de la formación:

  • Acceder a una Certificación Internacional en coaching de equipos.
  • Incorporar habilidades específicas a partir de una metodología probada 100% práctica.
  • Vivenciar una estructura segura para hacer coaching y liderar equipos nacida de dos de los principales pioneros: Joseph O’Connor y Andrea Lages.
  • Enriquecer el currículum como coach o consultor con una disciplina clave para la implantación de procesos de cambio y/o transformación en cualquier organización.
  • Guiar equipos hacia su mejor versión, potenciando el talento y la motivación y el rendimiento.
  • Aprender a gestionar la dimensión humana y la interacción del equipo, que representa el principal obstáculo para procesos de consultoría como Lean Management, Six Sigma y otras metodologías que mejoran la productividad.

Sobre el final de la Certificación:

Este original y pensadísimo final nos invita a vivir y sentir el Camino de Santiago juntos, a desandar lo aprendido de una forma novedosa para crear una experiencia individual, de equipo, artística, natural, cultural y/o un infinito etcétera. No hay slogan que seguir ni especificaciones sobre qué experimentar. El camino es lo que cada uno quiere que sea; es ver, afrontar, superar y, sobre todo, disfrutar, enriquecer, compartir y capitalizar todo lo aprendido con los compañeros y compañeras de viaje. Por ello, se trata de un final que sólo supone el comienzo de nuestro recorrido. ¡Déjate sorprender!

(1)  Daniel Álvarez Lamas es fundador del Instituto Ben Pensante, Coach, Formador y autor del libros como “Coaching para líderes”, “Cómo pensar bien” y “Coaching de equipos”, entre otros.

Coaching en Movimiento: una experiencia consciente, inmersiva y transformadora.

Estamos acostumbrados a abordar la disciplina del coaching desde lugares diferentes, aunque resulta poco habitual hacerlo desde la perspectiva del movimiento. No obstante, tal y como afirma María Jesús Zea(1): “somos como nos movemos. En movimiento vivimos, sentimos, pensamos, nos relacionamos y nos re-creamos”. Dicho de otra forma, si exploramos, descubrimos y ampliamos nuestra forma de movernos, entonces también ampliaremos nuestras formas de pensar y de sentir, y desarrollaremos nuestras perspectivas para crear nuevas posibilidades.

¿Por qué todo esto es posible? Entre otras cosas, porque cuando sumamos conciencia al movimiento que experimentamos podemos descubrirnos en él y localizar y desbloquear sus limitaciones, obstáculos, creencias, emociones que nos impiden concretar y avanzar en la vida. Superado todo aquello e incorporando a nuestro día a día diferentes movimientos conscientes, también estamos listos para diseñar un nuevo recorrido repleto de nuevas posibilidades.

¿Por dónde empezamos?

Como casi siempre, por lo esencial y, en este caso particular, por lo que la Escuela ha definido como Movimiento Esencial. ¿Qué es? Ni más ni menos que la ruta metodológica creada para esta Formación de Coaching en Movimiento(2), que facilita el desarrollo de procesos transformacionales a través del cuerpo en movimiento. Es una invitación a sumergirnos en la experiencia consciente para distinguir, explorar y aprender de nuestros hábitos generando movimientos posibilitadores que nos permitan conseguir objetivos en nuestra vida personal y profesional.

El símbolo de infinito, con todo el poder de su metáfora, es el elegido para dibujar el recorrido de la formación o, como prefiere llamarla nuestra especialista, la ruta de la facilidad. A través de ella, despertamos la conciencia del cuerpo físico- mental- emocional- energético y cuerpo vital. Veamos un gráfico que resume algunos aspectos importantes de la ruta.  

Durante la etapa de autoconocimiento, como podemos visualizar en el gráfico, se entrenan los tres movimientos esenciales vinculados al Ser, al Hacer y al Tener, respectivamente. En el primer caso nos ayudan a desarrollar habilidades para mirar hacia nuestro interior; en el segundo nos entrenan para que seamos capaces de aprender de las transiciones, y en el último caso potencian nuestra capacidad para ir hacia fuera y brillar. Sólo cuando nos encontramos con ese Ser Esencial, entonces estamos preparados para incorporar lo aprendido en procesos de acompañamiento.

Ahora bien, para poder integrar e incorporar al cuerpo todos los aprendizajes necesitamos de progresiones, de tiempo de sensibilización para la práctica, recurrencia y reflexión. En otras palabras, necesitamos convertirnos en verdaderos aprendices.

¿Qué es Ser Aprendiz?

Es, sobre todo, recuperar la capacidad de mirarnos, de escucharnos y de expresarnos desde la autenticidad y esencia. “Ser el eterno forastero, el eterno aprendiz, el eterno postulante: he allí una forma para ser feliz”. Así apuntaba Julio Ramón Ribeyro, el reconocido cuentista peruano, que también dejaba entrever lo infinito del aprendizaje durante toda la vida.

Y el Ser Aprendiz, en esta formación, también plantea correr el eje de lo tradicional para proponer un aprendizaje inverso; es decir, desde el cuerpo. Para ello, se necesita poner el cuerpo en movimiento de forma tal que pueda vincularse esa experiencia corporal con el pensamiento y la energía emocional. En este caso, el programa desarrolla diferentes dinámicas con un espíritu lúdico y expresivo inspiradas en la danza consciente, el contact impro, el yoga, la meditación, el movimiento expresivo, técnicas manuales para el desarrollo de la salud, entre otras.

Por todo lo mencionado, este programa formativo -por su contenido y por su enfoque meramente práctico y vivencial- está dirigido a los profesionales que trabajan en el encuentro con el otro, como coaches y terapeutas, que deseen explorar y entrenarse para acompañar a sus clientes desde el cuerpo y el movimiento y para potenciar sus habilidades y competencias en su práctica profesional.

Entre otras cosas, aprenderán a:

  • Ser protagonistas, a través de la experiencia somática, de su historia corporal, emocional, lingüística y energética.
  • Crear nuevos mapas de recursos para sostener procesos en movimiento que permitirá a coaches y/o terapeutas conseguir aquello que su cliente necesita.
  • Generar procesos de cambio a través de dinámicas lúdicas, expresivas y motrices.
  • Incorporar prácticas de movimiento y capacitación para acompañar procesos transformacionales través de la metodología de coaching en movimiento.

Anímate a Ser Aprendiz, a transformar el conocimiento en sabiduría y a convertir en infinitas tus posibilidades. 

(1) Creadora y directora de la Escuela internacional de Aprendizaje en Movimiento ME y de la metodología de Coaching en Movimiento. (2) Primer programa Internacional de Coaching en Movimiento aprobado por la ICF.

Management con corazón, el ABC de la humanización.

Durante décadas, las empresas han apostado más por la modernización tecnológica, el posicionamiento económico y el cumplimiento de ambiciosos proyectos, que por las personas. A propósito de esto, Simon Dolan, uno de los autores del modelo de Dirección por Valores, señala que “si una empresa usa a los empleados como una simple prolongación de sus máquinas, no puede esperar que innoven, sean felices y productivos”. Pensamientos como este, entre otros, e innumerables investigaciones, han provocado un gran cambio en las prioridades. Hoy en día, clara y felizmente, la tendencia invita a poner a las personas en el centro de las organizaciones; es decir, a humanizar la empresa.

Sin embargo, para que esto pueda ocurrir es necesario trazar 3 principios inexorables, independientemente del tipo de empresa, sector de actividad y/o estructura jerárquica.

1. Misión y Valores.

Si no hay valores compartidos, no podemos hablar de cultura organizacional.

Parece extraño mencionarlo, pero si no sabemos hacia dónde vamos y cómo queremos hacerlo, ¿en qué proyecto queremos que las personas nos acompañen? ¿cómo hacemos para generarles compromiso y motivación?  La misión y los valores son los cimientos de cualquier organización y resultan tan importantes como la rentabilidad y la productividad.

Efectivamente, si esas bases no están bien definidas, las empresas sólo se convierten en un lugar de paso para las personas. Un lugar desde el que buscar un mejor lugar en el que valga la pena desplegar el talento personal y profesional. Por ello, es fundamental buscar un equilibrio entre la salud financiera, ética y emocional, no sólo para generar más felicidad interna y una mayor ventaja competitiva en el mercado, sino también para contribuir a crear un mundo mejor.

2. Liderazgo consciente e integrativo.

Un líder consciente no controla, sino que impulsa el desarrollo y empodera confiando en las capacidades de las personas y del equipo.

Definido el hacia dónde vamos, el para qué y con qué valores, entonces es inevitable considerar a través de quiénes transferimos todo aquello; a quiénes les damos la fiabilidad de dibujar ese recorrido y transmitir a los equipos y personas todo esto para que no quede en una definición efímera o vacía de sentido y/o de contenido.

De esta forma, formar líderes conscientes supone capacitarlos para que sepan cómo poner el foco en los procesos y en las personas; para que aprendan a integrar, alinear y compartir la visión de negocio definida. Un líder consciente es aquel que -desde su autenticidad- aprende a preguntar, a escuchar y a inspirar. Es un líder proactivo que toma decisiones y que está comprometido con el desarrollo de sus colaboradores y equipos de trabajo. 

3. El foco puesto en las personas.

“La tecnología reinventará los negocios, pero las relaciones humanas seguirán siendo la clave del éxito”. Stephen Covey.

Para que las personas puedan sentirse motivadas y dispuestas a dar lo mejor de sí, como hemos mencionado, necesitan un propósito y unos valores con los cuales comprometerse y un liderazgo que los guíe y los haga partícipes del proyecto, del proceso y de los resultados. Para ello, necesitan protagonismo, espacio y voz y, por supuesto, precisan ser escuchadas y respetadas de verdad.

Después de lo mencionado, podemos concluir en que la productividad es compatible con la deshumanización y con la humanización; la diferencia radica, sobre todo, en cómo se llega a los resultados. Es decir, mientras la deshumanización contempla niveles intermitentes de productividad, y altos niveles de insatisfacción y de falta de compromiso; la humanización supone niveles óptimos de productividad y altos niveles de engagement, motivación y bienestar laboral.

Tú decides cómo quieres hacerlo.

Diplomado en Coaching Ontológico y de Equipos: una mirada individual y sistémica.

Enfoque Ontosistémico.

El Modelo creado por Rafael Echeverría: Observador-Sistema-Acción-Resultados, nos permite visualizar el proceso que se lleva adelante en cualquier plano de la vida para conseguir objetivos, y también concluir en una primera diferenciación importante sobre este diplomado.

Efectivamente, la mayoría de las formaciones tradicionales se centran en las acciones y, en tal sentido, en ofrecernos técnicas y herramientas para cambiarlas y entonces cambiar los resultados. No obstante, si bien son válidas todas y cada una de ellas, esta Certificación en Coaching Ontológico y de Equipos(1), apunta a cambiar esa ecuación, empezando por observar el observador que somos y a desarrollar/mejorar competencias más humanas: conversacionales, emocionales y corporales, para generar acciones diferentes y alcanzar resultados distintos.

Ser observadores de nosotros mismos implica desafiar nuestras creencias, implica cuestionar los propios modelos mentales que construimos a lo largo de la vida y que hoy nos han convertido en los observadores que somos de la realidad y de cómo la interpretamos. Además, ese observador es el que define nuestras conversaciones internas y externas, nuestra emocionalidad y nuestra corporalidad. De esta manera, si exploramos e incrementamos esas competencias, entonces ampliamos la capacidad de percepción de nuestro observador de forma sostenible, lo que nos permite reinterpretar nuestro mundo, dando lugar a nuevas acciones, nuevas posibilidades y nuevas realidades. Dicho de otra forma, para conseguir un resultado es necesario primero comportarse de manera tal de producir ese resultado y, para ello, es necesario primero ser el tipo de persona, equipo u organización capaz de comportarse así.

Ahora bien, también tenemos que tener en cuenta que, como individuos, siempre estamos y somos parte de un sistema que nos afecta: la familia, los amigos, el equipo de trabajo, la empresa, etc. Lo curioso es que a la hora de considerar ese sistema -cualquiera que sea- solemos fragmentarlo para analizarlo y/o explorarlo tomando piezas por separado. Por ejemplo, si consideramos el sistema equipo de trabajo, centramos nuestra atención en el compañero “x” o en el líder y no solemos mirar el sistema completo para entenderlo como tal, sus patrones de relación y comprender para qué está, de qué se nutre y/o qué necesita. Necesitamos este enfoque sistémico porque cada sistema, en sí mismo, está definido por su totalidad, por la relación de todas y cada una de sus partes.

Conectando individuos y relaciones con resultados.

Es decir, además de entender nuestro propio ecosistema personal, único y complejo, necesitamos comprender que siempre somos parte de otros ecosistemas mucho más grandes y que cada uno de ellos también tiene su particularidad y complejidad. Partiendo de esta máxima, este programa apunta a un trabajo individual en primer lugar; es decir a que cada uno pueda explorar sus competencias a desarrollar y/o a mejorar sin perder de vista el sistema. Esta forma de trabajo -en primera persona y en primer lugar- nos permitirá a futuro abordar cada proceso de intervención desde un lugar más humano; desde el Ser.

Por todo ello, entre otras cosas, esta Certificación está dirigida a todos los profesionales que trabajan en el encuentro con el otro. Directivos, responsables de negocio y líderes de equipos que deseen mejorar sus habilidades de liderazgo; profesionales de cualquier área de la empresa o consultoría que quieran adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para desempeñar la profesión de Coach Ejecutivo; personas que quieran diversificar y otorgarle valor a su oferta laboral, y/o profesionales del sector público que están directa o indirectamente al servicio de las personas o que gestionen equipos.

Sobre la Certificación y algunos beneficios.

En sus dos modalidades, presencial en Bilbao o 100% online, este Diplomado en Coaching Ontológico y de Equipos está certificado por la Asociación Española de Coaching (ASESCO). Se trata de un programa pionero que aplica la metodología Ontosistémica a la disciplina de la Dirección en Coaching Ejecutivo y conjuga una mirada individual y sistémica rigurosa e innovadora.

A nivel profesional facilita, entre otras cosas:

  • Adquirir habilidades y competencias del Líder Coach.
  • Generar soluciones en entornos cada vez más globales, competitivos y en continuo cambio.
  • Trabajar con las distintas creencias, percepciones e interpretaciones para facilitar la comprensión y la gestión de la diversidad.
  • Hacer preguntas poderosas para mejora de la comunicación, y la escucha efectiva para facilitar el enfoque múltiple dentro del sistema.
  • Observar las conversaciones y dinámicas relacionales de las personas para promover nuevas acciones que mejoren el desempeño y la cooperación.

Amplía tus competencias, cambia tus acciones y consigue resultados extraordinarios para siempre. Ayuda a que las personas, equipos y todos los sistemas de los que formas parte hagan lo propio.

(1) Programa  formativo desarrollado por los profesionales de OntoSystemic Institute, primera Escuela de Negocios con metodología global: OntoSystemic & Lec Learning. Un desarrollo propio y patentado que facilita resultados extraordinarios en el aprendizaje: aplicabilidad práctica.

Máster en Liderazgo Transformacional: muchas razones para transformar[se].

Alquimista Líder Organizacional.

Un Máster con una visión humanista, sistémica-cultural y transorganizacional. Esto, entre otras cosas, supone entender que la cultura de una empresa es su particular manera de pensar sentir y hacer las cosas. Es su personalidad y esta configura las estrategias, estructuras y sistemas que contiene. Recíprocamente, esa cultura se desarrolla, se consolida y se transmite a través de las personas; de sus maneras de hacer, sentir y pensar. De esta forma, se trata de comprender que -en primer lugar- para que la organización pueda generar un cambio genuino, es necesario darles a las personas que la conforman herramientas para que puedan hacerlo.

Efectivamente, todos los que somos parte de un sistema influimos en él y viceversa. Es decir, como individuos, somos parte de sistemas mucho más grandes: de un equipo, de un área, de una empresa, de una sociedad y de un todo mucho más enorme e infinito. De esta manera, empezar por la transformación personal resulta un punto de partida inalterable, aunque no unidireccional. Es decir, de la misma manera que las personas, los equipos y las empresas transformadas generan un impacto positivo en la sociedad, esta también lo hace -en igual sentido- sobre cada una de ellas, generando así un círculo virtuoso. Veamos un escenario -ejemplo de nuestros clientes- para entender de qué hablamos.

Una organización después de la fusión entre 2 divisiones continúa manteniendo la convivencia de dos culturas muy polarizadas que, entre otras cosas, generan tensiones y desgaste en su operativa; incluso la fagocitación de uno por otro, lo que provoca una gran pérdida de la aportación de valor. No obstante, otra organización -en similares circunstancias- supo aprovechar la aportación de la diversidad y de las diferentes culturas para volverse más que la suma de cada uno y salir empoderada tras el proceso de fusión. Entonces, ¿qué pasó?

En el primer caso, el foco se limitó a la fusión estructural de las personas en una de las unidades de negocio que dejó a cada organización con sus lealtades, su apego a los valores e identidad; aspectos que en la ansiedad y incertidumbre de la fusión se exacerban. En el segundo escenario, la organización hizo participe a las personas en el cierre de su historia, en el inicio de una nueva conjunta, en la consciencia de lo que tienen que dejar atrás, lo que pueden llevarse a la nueva organización, y en la elaboración de su nueva visión y misión para reorganizar con mayor eficacia e eficiencia una nueva unidad de negocio. Es decir, han considerado el aspecto humano, mirando sus dinámicas y culturas y teniendo en cuenta el cómo intervienen en esa transición, sobre todo en relación a su nivel de consciencia y comprensión.

Tal vez este sea uno de los grandes problemas de hoy. No hacen falta estadísticas para saber que son muchos los negocios que pueden apenas sobrevivir un poco más y, si lo hacen, es en la ansiedad y la desconfianza. Y aunque los motivos son diversos, en muchas ocasiones está relacionado con la falta de foco en las personas y su cultura que, aunque algo paradójico en esta era de digitalización, representan dos de los activos más importantes.

Una introducción intensiva. Desconectar para conectar.

El Máster en Liderazgo Transformacional comienza con una introducción en un entorno boutique que es encantadoramente diferente al habitual; un lugar de ensueño y tranquilo que invita a desconectar para conectar; a la reflexión, al pensamiento profundo y a la auto-observación con sentido.

Ahora bien, esa auto-observación con sentido de la que hablamos es la principal táctica para salir del automatismo y de esos patrones que nos llevan a hacer y a obtener siempre los mismos resultados. El objetivo de la misma es ayudarnos a desarrollar al observador que somos para volvernos más humanos y recuperar nuestra adaptabilidad consciente; la tríada de las 3 C’s:

  • Consciencia: es la posibilidad de darnos cuenta qué pasa y qué no.
  • Creatividad: es la capacidad para dar respuestas innovadoras; es decir, una vez que tomamos conciencia de lo que sucede (en nosotros o en lo que nos rodea), saber qué respuestas alternativas podemos aplicar.
  • Constancia: es la voluntad sostenida en la determinación de hacer una cosa o en el modo de realizarla.

Sobre la metodología, el enfoque y el impacto.

La metodología es absolutamente vivencial, multidisciplinar e integrativa. Esto significa que el orden y el contenido de los módulos están rigurosamente diseñados para comprender en profundidad y construir conocimiento y aprendizaje. Es decir, no tienen una correlación aleatoria, sino que está pensada en una secuencia para contribuir al aprendizaje integrador en el que nada se pierde y todo se transforma en algo con más coherencia, sentido y solidez.

Se trabaja siempre en el contexto de las vivencias, experiencias, tensiones o necesidades del presente de los/as participantes. Esto le suma al enfoque una particularidad práctica que les acerca a los participantes soluciones y herramientas que pueden ser aplicadas de forma inmediata. Además, todas ellas son susceptibles de mejora, pues la metodología también contempla ese concepto de círculo virtuoso que se nutre de nuevas aportaciones, producto de la diversidad de quienes participan que, aunque provienen de organizaciones diferentes, conviven con problemáticas similares.

A nivel personal, los participantes conseguirán:

  • Ganar libertad frente a los patrones mecánicos de comportamiento.
  • Alinear las necesidades personales con las de la organización.
  • Entender a las personas en su totalidad individual e inmersas en un sistema mayor.

La organización, por su parte, conseguirá a través de los participantes:

  • Adquirir una comprensión profunda de lo que implica un proceso de transformación.
  • Guiar e impulsar los cambios desde dentro, de forma voluntaria, con sentido y con responsabilidad.
  • Incorporar una visión humanista y sistémica-cultural dentro de la gestión diaria y estratégica.

Sobre Satori3: Prestigio, Trayectoria y Rigurosidad.

Como habíamos señalado al comienzo, desde Satori Institute entienden que un proceso de transformación opera en 3 dimensiones entrelazadas: humanista, porque entiende al ser humano como un ser global; sistémica-cultural, ya que concibe a la persona inmersa en diferentes sistemas dinámicos, y transorganizacional, porque permite experimentar una realidad mayor y más significativa de la organización. 

El espíritu del liderazgo: los cuatro cuadrantes del cambio.

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The Leadership Circle.

El espíritu del liderazgo.

El 85% de los intentos de cambio fracasan…¿es posible el cambio real? Extracto de la traducción del artículo “El espíritu del Liderazgo” de Bob Anderson, fundador de The Leadership Circle. 

Un estudio reciente sobre más de 100 empresas comprometidas con esfuerzos para el cambio, demostró que el 85% no consiguen resultados tangibles y mucho menos sostenibles. ¿Por qué?

¿Podemos mejorar ese 15% de porcentaje de éxito? Nuestra respuesta es sí, pero sólo si manejamos el cambio de una manera integral enfocando tanto las demandas internas como las externas. El éxito es posible, solo si estamos dispuestos a:

  • Experimentar la misma metanoia (cambio fundamental de mente y corazón) que queremos para nuestras organizaciones.
  • Comprometernos con el difícil continuo diálogo que saca a la superficie todo lo que está oculto en nuestra cultura y que permite que la transformación personal se traduzca en un cambio cultural y sistémico.

El reto del liderazgo en el nuevo milenio es enorme. Einstein lo deja claro: “Los problemas significativos a los que nos enfrentamos no pueden ser resueltos al mismo nivel de pensamiento al que estábamos cuando los creamos”. Algo en nuestra consciencia debe cambiar para que podamos ver cómo actuar en una manera que pueda dirigirse a los retos de este tiempo.

De lo que trata el liderazgo.

The Leadership Circle (TLC) se dedica a preparar líderes capaces de manejar el delicado equilibrio entre los beneficios a corto plazo y el bien común a largo plazo; líderes preocupados por crear un futuro próspero y sostenible para este planeta y, de este modo, para los negocios a nivel global.

Nosotros creemos que el liderazgo corporativo está en el asiento del conductor. Mientras que el cambio global, en última instancia, requiere poder y deseo político, el poder detrás de la agenda política, hoy en día, es corporativo. El liderazgo corporativo establecerá la agenda para el futuro del planeta. Es tiempo de que nosotros expandamos nuestras nociones de legado, más allá de la creación de una gran empresa, a crear un legado para el bien global.

Sin duda, las organizaciones que creamos deben llegar a ser grandes organizaciones. Pero, estamos listos para una definición expansiva de la grandeza. Está definición incluye retornos sostenibles de dinero y significado. Es la grandeza lo que beneficia accionistas y el entorno, lo que consigue avances en el servicio, en la tecnología y en las vidas de aquellos que están asociados con la empresa.

The Leadership Circle está dedicado a expandir nuestra manera de medir la grandeza y no sabemos donde residen los límites. Es la visión de TLC que, a través de orquestar profundas experiencias de aprendizaje y grandes conversaciones entre los niveles más seniors del liderazgo y los más grandes teóricos del mundo, podamos convertirnos en líderes capaces de afrontar los retos globales a los que nos enfrentamos.

¿Por qué fracasan los intentos de cambio?

¿Por qué tantos intentos de cambio se quedan cortos? La verdad es que, el cambio sistémico es extremadamente complejo, y no hay una causa, ni un antídoto, a estos preocupantes resultados. No obstante, la mayoría de infructuosos intentos de cambio que hemos estudiado, revelan un patrón común, mirados de cerca: hay variables cruciales que están siendo ignoradas. Normalmente, los aspectos del cambio a los que resulta más fácil y obvio dirigirse, ya son abordados. Los cuadrantes más invisibles, insidiosos, emocionalmente dolorosos del cambio personal y cultural son, muy a menudo, dejados fuera de la ecuación.

Para que ningún esfuerzo de cambiar sea fructífero, debe dirigirse a cada uno de los cuatro cuadrantes mencionados abajo.

Adaptado del trabajo de Ken Wilber
Los cuatro cuadrantes del cambio.

Cuadrante 1: Es el aspecto individual e interno del cambio. Esta es la realidad interior de las personas. Es el área del desarrollo psicológico, espiritual y cognitivo. En este cuadrante, los líderes atienden al desarrollo interno de la persona, reconociendo que ningún cambio sustancial es posible sin un previo cambio en la consciencia.

Cuadrante 2: Tiene que ver con los aspectos individuales y externos del cambio. Es el territorio de las habilidades técnicas e interpersonales además de la ciencia del máximo rendimiento (fisiología / neurología / psicología). Este cuadrante tiene un gran grado de atención de los entrenadores y atletas de categoría mundial. Es donde se presta atención a desarrollar las habilidades de la persona y a apoyar los ingredientes físicos y fisiológicos que son la chispa de la motivación y del máximo rendimiento.

Cuadrante 3: Trata con los aspectos colectivos e internos del cambio. Este es el territorio de la cultura. Es el territorio interior, a menudo oculto, de nuestras imágenes y suposiciones compartidas que dirigen lo que pasa cuando estamos juntos. Es el dominio de los mitos, de las historias, las normas no escritas y las creencias. Recuerda a los líderes que deben prestar atención a los significados más profundos de los símbolos, propósitos, visiones y valores -no tanto como afirmaciones, escritas, enmarcadas-, sino como sutiles mensajes encriptados de nuestras interactuaciones diarias.

Cuadrante 4: Tiene que ver con los aspectos colectivos y externos del cambio, el sistema social-técnico-organizacional. Es el cuadrante del diseño organizacional, del proceso de trabajo de la tecnología, de las políticas y de los procedimientos. Este cuadrante recuerda a los líderes que el diseño del sistema determina el rendimiento y que si queremos que el sistema rinda a un nivel sustancialmente más alto, debemos diseñarlo para ello.

Cada uno de estos cuadrantes está relacionado con todos los demás. Cada uno es poderoso. Ignorar alguno de ellos puede llevar a resultados desordenados o caóticos de nuestros intentos de cambio. Cuando intentamos cambiar un sistema organizacional complejo, es necesaria una aproximación al cambio desde el punto de vista de todos los cuadrantes. En TLC llamamos a esto una aproximación integral.

Por todo ello, es posible mejorar ampliamente el porcentaje de éxito del 15% en el cambio organizacional. Pero sólo si los líderes están dispuestos a meterse en las áreas del cambio que son típicamente evitadas o no observadas. 

Con la metodología y evaluaciones de The Leadership Circle, se pueden desvelar y abordar esas áreas “no visibles”, esos cuadrantes internos individual y colectivo, variables cruciales, que nos permitirían esa aproximación integral al cambio.

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