Pranamanasyoga, un modelo de Yoga Terapeútico

El modelo de Yoga Terapéutico que hemos construido se sustenta en 23 años de experiencia personalizando prácticas de yoga para personas con problemas de salud.

Empezamos con una primera idea: el yoga se tiene que adaptar a la persona. Para adaptar y diseñar una práctica de yoga con un fin concreto, es necesario conocer a la persona, hablar con ella, formularle una serie de preguntas, observar su postura y sus gestos, comprobar su estado físico y habilidad en la realización de ciertas posturas y técnicas; en definitiva obtener los datos y conocimiento necesarios para elaborar una práctica.

El segundo aspecto que descubrimos era que debíamos tener en cuenta el tiempo y el ritmo de la práctica. La gran mayoría de las personas no disponen de más de media hora, incluso menos, al día, lo cual nos planteó el desafío de diseñar prácticas de media hora de duración, altamente útiles y eficaces, orientadas al objetivo demandado por la persona en relación con su salud.

En un principio, el enfoque fue muy biomecánico, pero la realidad nos mostró que, si bien para las personas jóvenes funcionaba en un alto porcentaje, no era lo mismo para personas de edad más avanzada, con poca conciencia corporal y con dolencias funcionales y crónicas.

Tuvimos que volver a leer y analizar desde otra perspectiva los textos clásicos del yoga para encontrar claves e inspiración. Una de estas indicaciones es que la salud está ligada al prana, o energía vital. Nos preguntamos cómo se podía detectar el tipo de prana afectado en la persona y qué necesitaba para armonizarlo. La experiencia nos mostró que las posturas elegidas debían cumplir una doble función: por un lado, movilizar y activar el cuerpo hacia el bienestar y por otro, quizá la más importante, que potenciaran y aumentasen la calidad de la respiración.

Lo cual, nos hizo profundizar en el conocimiento y observación del patrón respiratorio de la persona, para descubrir sus implicaciones en el conjunto corporal y en su contexto vital, explorando de esta forma diferentes posibilidades y combinaciones en la relación entre postura y respiración. El objetivo es liberar la respiración de las tensiones y actitudes que la encorsetan.

La experiencia nos ha enseñado que lo que más influye en la calidad y el ritmo de la respiración son las actitudes y maneras de relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo, ya que afectan de forma clara la realización de diferentes técnicas y ejercicios de yoga.

Una parte de la eficacia terapéutica de nuestro Método es detectar dichas actitudes y proponer que se hagan los ejercicios de otra manera. Les pedimos que se enfoquen en cualidades positivas, y que intenten hacerlo expresando esas cualidades cuando hacen los ejercicios. Por ejemplo, se les puede sugerir que hagan el movimiento con mayor ternura, o claridad y precisión, o con alegría.

Hacer la práctica de esa manera, lo cual puede trasladar a cualquier situación en su vida, implica que la persona tenga que desarrollar aspectos de sí misma menos frecuentes y por tanto un mayor auto conocimiento, lo cual es altamente terapéutico, porque posibilita que ciertas cualidades del prana puedan movilizarse y aumentar la energía general. También implica que la atención se dirija a un movimiento interno, más que en las formas y en las sensaciones físicas. Este movimiento interno, cuando se incrementa con la práctica, se utiliza para generar armonía en diferentes situaciones cotidianas.

Al tratar de buscar formas de potenciar la conexión interna y saludable de las personas, empezamos a utilizar las herramientas sutiles del yoga; como los pensamientos semilla, sankalpas, mudras, canto, visualizaciones y diferentes técnicas activas de meditación, introduciéndolas de forma respetuosa según las creencias, hábitos, habilidades y dificultades de cada persona, un proceso que se fue concretando en la propuesta que llamamos Movimiento Orgánico Consciente, MOC®, que explicado de manera muy sucinta consiste en una serie de técnicas y ejercicios ejecutados de manera muy concreta, con secuencias determinadas, según la cualidad de prana que se quiera potenciar. En la práctica, se busca incidir en zonas donde se queda bloqueada y congestionada la energía con mayor frecuencia, integrando la diferentes zonas corporales con el campo neuronal y el campo energético humano.

Las dificultades, los éxitos y sobre todo los fracasos, nos han enseñado que el Yoga Terapéutico es un proceso de constante aprendizaje, un viaje que como Yogaterapeutas realizamos con las personas que tienen la motivación de ser partícipes activos en su propia salud.

A la hora de acompañar, apoyar y enseñar a las personas a desarrollar el potencial de auto sanación no hay recetas, tan solo referencias a los principios y enseñanzas de la tradición y de la propia experiencia del Yogaterapeuta, de su capacidad de escuchar y generar las condiciones idóneas para que la persona aprenda y desarrolle su propio potencial de auto sanación.

La frecuencia entre sesiones va a depender de la capacidad, tiempo y otras circunstancias de cada persona. El formato puede variar y se puede proponer clases semanales, o bien entregar una serie de yoga para que la persona la realice en casa y que una vez al mes tenga una cita para revisar la práctica, realizar ajustes e introducir progresiones. La experiencia nos dice que un mínimo de cinco sesiones es lo adecuado para obtener resultados y que la persona alcance determinado nivel de compresión para saber usar lo aprendido.

Fuente: Víctor Morera Siscar 
pranamanasyoga.es

Los Pilares del Chamanismo para la práctica chamánica

Formación en Chamanismo Universal.

“El Chamanismo Universal es el redescubrimiento de las prácticas chamánicas y ha sido uno de los principales impulsos del despertar espiritual que está teniendo lugar en el mundo occidental en los últimos años”.

¿Qué es Chamanismo? ¿Cómo trabajan los Chamanes? ¿Existen Mundos o Realidades Espirituales? ¿Son reales los Espíritus de Ayuda? ¿Cuál es la importancia del Viaje Chamánico? Más aún, ¿cómo una práctica de miles de años de antigüedad puede ser aplicada en la actualidad? 

Las respuestas, todas ellas, tienen un desarrollo tan profundo como apasionante. Un universo por descubrir y todo un poder con el que conectar para trabajar en tu propia sanación y para ayudar a sanar a los/as demás. Es decir, cada respuesta, pero sobre todo el entendimiento sobre la utilidad, la efectividad y la aplicación de esta sabiduría ancestral que mejora tu vida y la de tus pacientes/clientes, resultan un secreto revelado en este recorrido formativo que te da acceso a una gran sabiduría.

A lo largo de 9 meses y con un enfoque mayormente práctico se abordan y se ponen en práctica -con absoluta rigurosidad, ética y respeto-, las principales técnicas utilizadas por las comunidades chamánicas para afrontar los retos de la vida. La experiencia en primera persona te sitúa como el/la primer/a beneficiario/a de las técnicas de sanación chamánicas y te enseña cómo incorporarlas en tu práctica profesional para mejorar los desequilibrios emocionales, físicos y espirituales de otras personas. 

Efectivamente, todos hemos sufrido traumas físicos y emocionales más o menos graves que provocaron que parte de nuestra esencia nos abandone para escapar del dolor, dejándonos una sensación de vacío constante e irracional que puede provocar -según la terminología definida en el Chamamismo-, la Pérdida del Alma (1). 

Las culturas chamánicas exploran la parte espiritual de la enfermedad; es decir, la ven desde la perspectiva del Alma y, en tal sentido, trabajan en restaurar la conexión de las personas con su poder personal. Aprender a encontrar y traer de regreso la parte del alma perdida de una persona es uno de los trabajos más hermosos y más sanadores.

Ese, entre otros, representa uno de los tantos motivos por los que cada vez más profesionales del desarrollo personal -psicoterapeutas, psicólogos, coaches y facilitadores, etc.- incorporan la dimensión espiritual en el ejercicio de su profesión y obtienen una visión mucho más amplia, más recursos y mejores resultados. También es una práctica muy requerida por personas en búsqueda de su despertar espiritual que entienden al Chamamismo como una vía para encontrar respuestas importantes y prácticas para su vida.

Dicho de otro modo, acceder a los mundos espirituales no es privilegio de unos pocos ni es necesario un Don especial, todos tenemos acceso al mundo espiritual y lo más interesante es que podemos hacerlo sin intermediarios.

Por ello, todo este itinerario formativo está facilitado por el Instituto de Estudios Chamánicos, guías expertos en Chamamismo, que llevan años dedicándose incansablemente e inspirando a los practicantes la seriedad, el compromiso, la compasión y la ética que requiere el trabajo chamánico. 

Conviértete en Practicante Chamánico:

  • Profundiza en tu Transformación Personal y Espiritual.
  • Despliega tu verdadero Poder Personal.
  • Amplía tus recursos y técnicas vinculadas al ámbito terapéutico. 
  • Incorpora las principales Técnicas de Sanación Chamánicas a tu práctica profesional.
  • Adquiere una visión más profunda de las múltiples causas que producen desequilibrio en las personas.

(1) La Recuperación del Alma” equivale a un Módulo completo de profundización dentro del programa. La mención en el artículo es solo una aproximación a la perspectiva del Chamamismo Universal.

Nota: En ninguna de las prácticas se utilizan sustancias ni plantas medicinales.

¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Cuál es mi karma?

¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cómo hago para transformar mi vacío en plenitud? ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Cuál es mi karma? ¿Por qué se repiten siempre algunos patrones en mis relaciones? ¿Por qué me siento tan insatisfecho con casi todo lo que hago?

Estos interrogantes forman parte del universo de posibles preguntas que pueden formularse durante una sesión de Registros Akáshicos. Los Registros guardan la memoria de nuestras vidas, donde se registran todos los pensamientos, actos, sentimientos y emociones que experimentamos. Es un gran archivo que registra toda nuestra evolución álmica y contiene la historia de cada uno de nosotros en las sucesivas encarnaciones. 

Acceder a toda esa información nos permite reconocer, entre otras muchas cosas, cuál es nuestro karma. Pero, ¿qué es el karma? Estamos acostumbrados a interpretarlo desde la sabia ironía del humor; por ejemplo, alguien empuja a otro a la piscina e, inmediatamente después, da un traspiés y cae también; o alguien manifiesta la sola intención de empujar a otro y, no sólo no logra su objetivo, sino que tropieza absurdamente.

El karma obedece a la ley causa-efecto y no se crea únicamente a través de actos, sino también de palabra y pensamiento. Sin embargo, no se trata de algo tan simple como “causa y efecto inmediato”; el karma es energía transcendente. Para entenderlo un poco más, haremos una diferenciación entre:

1. El karma que podemos crear en esta encarnación.

Es el que creamos a través de nuestras acciones, sentimientos, palabras y pensamientos y vuelve hacia nosotros como respuesta de efecto similar. Es bien conocido el refrán “quien siembra vientos, recoge tempestades”.

2. El karma que arrastramos de vidas anteriores.

Vivimos situaciones que se repiten y no comprendemos, producto de otras vidas, de las que falta algo por aprender y equilibrar o compensar, y nos está afectando e incidiendo en nuestra vida actual. De hecho, hasta que esa descompensación con respecto a alguien o algo no se equilibre, nuestra tarea seguirá pendiente. Hasta que aprendamos a reconocerlo, lo sanemos y tomemos conciencia, nos encontraremos en la rueda kármica. Ciertamente, la vida es tan buena maestra que, si no aprendemos la lección, la lección se repetirá.

Por poner un ejemplo: ¿te resulta familiar aquella amiga que se entrega cien por cien en sus relaciones y termina siendo engañada repetidamente (y además de una manera cruel)? Si ella es buena, leal, fiel, comprensiva… ¿por qué todos terminan engañándola? ¿cómo nadie la valora?

Este tipo de karma es el que generalmente nos desorienta, pues no hay explicaciones racionales que justifiquen que esos patrones se repitan en la vida. Para nuestra mente racional, resulta injusto e incomprensible. Desde el lado espiritual, sin embargo, quizá su tarea pendiente se relaciona con poner límites a los demás, respetar sus propias decisiones o asumir el protagonismo de su vida. La Ley del Karma busca equilibrar cualquier descompensación álmica y nos conecta, por tanto, con vidas pasadas.

3. El karma que pasa de generación en generación.

Es el karma que heredamos de nuestros ancestros, es decir, padres, abuelos, bisabuelos, etc… y que se va perpetuando a través del grupo familiar. Todos hemos llegado a una familia compuesta por almas con las que tenemos un pacto que elegimos antes de nacer. No es una casualidad los padres que tenemos, el lugar en que nacemos, o la relación familiar que vivimos. No hay casualidades, sino causalidades. En este círculo de almas, hay cuestiones que comprender, liberar, perdonar y sanar. Solo con el perdón llega la sanación. 

Antes de nacer, nuestra alma elige con quienes encontrarse nuevamente para reparar todo aquello que haga falta reparar. Hay nudos kármicos por desatar, por así decir. Y cuando un integrante de ese círculo álmico “limpia” su karma, perdonando y aceptando lo vivido, ayuda y permite a los otros a liberar el suyo propio. Se compensa y sana lo que había pendiente. Por parte del que hace su trabajo kármico, el equilibrio está restablecido y reparado, independientemente de lo que los demás hagan. Por su parte, no deja “lastre” en sus descendientes.

El karma es una ley universal que busca el equilibrio y sanación álmica.

No busca el castigo, como muchos entienden. Por el contrario, su finalidad es darnos las oportunidades necesarias para que el alma pueda evolucionar y vivir en el amor incondicional, el perdón y la armonía. El karma es un despertar de la conciencia, que nos mueve a mirarnos sin engaños, con profundidad, para recoger el aprendizaje que nos lleva a realizar nuestro plan de vida.

Por tanto, es muy importante comprender que todo ocurre por una razón y que detrás de ello siempre hay un aprendizaje. Cuando por fin nos abrimos a esta lección de vida, entendemos el porqué de nuestros problemas y somos capaces de ver su sentido desde la comprensión y el amor. Recogemos el gran regalo que estaba oculto. Es desde este posicionamiento desde el que también comprendemos a los demás y aprendemos a no juzgarles, porque reconocemos que cada cual está dando sus pasos a su ritmo y según su libre albedrío.

Es fascinante y tranquilizador comprobar que los seres humanos tenemos a nuestra disposición los recursos para sanarnos, equilibrarnos, inundarnos de paz y gozo interior, avanzar ilimitadamente, vivir con sabiduría, solucionar nuestros conflictos, aliviar nuestros miedos, prosperar y ser felices.

Todos estos recursos se activan con la lectura de Registros Akáshicos, que opera sobre el alma de nuestro ser, dispensándonos de una intensa y profunda liberación y desbloqueo, sanando nuestras heridas del pasado y dándonos la posibilidad de encontrar el verdadero sentido de nuestra vida, aportándonos alegría y paz.

Registros Akáshicos. Descubre cuál es la misión de tu alma.

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Descubre cuál es
la misión de tu alma.

Lectura de Registros Akáshicos.

Hay miles de personas intentando dar sentido a su vida, intentando averiguar cuál es el propósito de haber nacido en un lugar determinado o de contar con ciertas cualidades específicas. Y aunque muchas pasan toda la vida con la incógnita o la incertidumbre, otras descubren su propósito vital, se enfocan en él y disfrutan de cómo todo -casi mágicamente- parece conspirar para que puedan cumplir con ello.

No obstante, es común “perdernos” en la búsqueda de la misión o propósito de vida. Hay tanto por resolver, tantas urgencias diarias, tantas necesidades, responsabilidades, preocupaciones, tantas personas que necesitan de nosotros, tantos compromisos y horarios… ¡tantas cosas que atender, que muchas veces se nos olvida vivir nuestra vida!  

Y en este vértigo, pasamos por alto que cada uno de nosotros está aquí por algo y para algo y, sabiendo esto, ¿cómo no averiguarlo? Es más: ¿cómo somos capaces de dejarlo a un lado siendo algo fundamental?, ¿por qué vivimos en piloto automático, incluso acostumbrándonos a lo que nos disgusta, angustia y duele, porque no somos capaces de afrontarlo, resolverlo o encontrarle una explicación racional?

Ahora bien, si tuviéramos acceso a información reveladora que nos permitiera tomar conciencia y comprender lo que nos sucede y para qué estamos aquí realmente, ¿nos animaríamos a conocerla?

Esa información, como hemos visto en un artículo anterior, se encuentra en los Registros Akáshicos. Todos y cada uno de nosotros tiene un registro único y completo de su alma. En los Registros Akáshicos podemos encontrar respuestas a las situaciones que se presentan en la vida y sanarlas para bien nuestro y de todos los involucrados.

Es una gran ayuda para nuestra evolución y crecimiento personal porque nos conecta de una forma profunda y amorosa con la Fuente creadora, nos abre los ojos más allá de las cosas mundanas.

La apertura y lectura de los Registros Akáshicos nos permite acceder a la memoria pura y profunda del alma para sanar el karma procedente de vidas pasadas, reconocer la misión elegida antes de encarnar y hacerla realidad con los dones y talentos que hemos recibido para ello. A través de las lecturas, se amplifican las posibilidades de sanación y se generan líneas de vida más alineadas con nuestra misión o propósito.

Hacemos una puntualización importante: Los Registros respetan siempre el libre albedrío y ritmo del consultante: cada uno de nosotros decide qué hacer con lo recibido durante la lectura y es responsable de sus elecciones de vida.

Una lectura de Registros Akáshicos es tan poderosa que nos ayuda a develar los motivos ocultos de nuestros miedos, fobias, angustias, estancamiento, desorientación, pérdida de interés, falta de “algo” … nos permite entender el para qué debemos atravesar esa situación y nos muestra el aprendizaje pendiente.

Esto es lo que significa sanar el alma: recordar quiénes somos, quiénes hemos sido, para qué estamos aquí y hacia dónde vamos.

Es reconocer, comprender, perdonar, sanar, tomar conciencia y aceptar el regalo de los Registros para crecer y vivir intensamente, de acuerdo a nuestro propósito de vida.

Carmen Sherpa, lectora profesional de Registros Akáshicos por ARCI (Akashic Record Consultants International) puede abrir tus Registros con tu consentimiento expreso y, de esta forma, podrás descubrir tu camino hacia un crecimiento personal más profundo de acuerdo con tu verdadero Ser.

 A partir de la información liberada, es posible entre otras cosas:

  • Conocer el origen de tus conflictos para poder solucionarlos.
  • Liberarte de patrones negativos y limitantes.
  • Desbloquear tu energía estancada y liberar dolor.
  • Sanar traumas y miedos que te impiden ser tú mismo.
  • Conocer tu verdadera misión. Tu verdadero camino.
  • Sanar las relaciones.

 

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Recursos para la satisfacción personal.

¿Confías en quien no conoces? NO.

¿Cuando llegas a conocer, te resulta más sencillo confiar? SÍ.

Depositando la confianza en alguien más te sientes más seguro? SÍ. 

De acuerdo, entonces podríamos afirmar que la confianza está absolutamente ligada al conocimiento y ambos a la seguridad.

Poniéndolo en primera persona, podríamos preguntar lo mismo:

¿Confías en ti? ¿Te conoces lo suficiente? ¿Vas por la vida siendo tú mismo o llevas máscaras cada vez que crees que “tu yo disfrazado” siempre estará más a la altura y te dará más seguridad que ”tu yo en estado puro”?

La cuestión es ser o parecer.

Rara vez nos detenemos a pensar cómo somos de auténticos en cada situación, con cada persona o en cada entorno social. Somos así, “como mejor nos sale”, y no presionamos ningún botón para que se active alguna de nuestras máscaras; simplemente fluye, como si fuera un mecanismo de acción necesario cuando entendemos que ser “tal cual somos” no es la mejor opción para ser aceptados… o, mejor dicho, para no ser rechazados.

Es difícil tomar conciencia de cuándo nuestro ego toma el control, salvo en los casos en los que padecemos las consecuencias de convertirnos en alguien muy distinto a nuestro ser esencial, por una cuestión de mera conveniencia y por una falta total de autoconfianza.

Piensa si no: ¿cuántas veces, en una entrevista de trabajo, ofreces respuestas de manual porque no confías en las tuyas?, ¿cuántas te has quedado en silencio para evitar el conflicto?, ¿cuántas otras, en una relación de pareja, eliges callar porque temes el abandono?; ¿en cuántas ocasiones, para agradar a alguien, finges ser lo que no eres, exageras facetas de tu personalidad o persigues algo que, si lo piensas bien, te da igual?

Tu meta no puede estar en la conquista de algo tan efímero como un mejor trabajo o una relación sin sobresaltos. No quieres realmente posicionarte o permanecer en un lugar sólo por lograr el reconocimiento, la aceptación y/o la admiración de los demás. ¿Acaso lograrlo te hará más feliz?

¿Sabes lo que buscas realmente? ¿A dónde y por qué quieres llegar? ¿Te lo has preguntado alguna vez?

Creamos lo que creemos.

Y tal vez por eso nos refugiamos en el ego, confiamos en él y dejamos que actúe por nosotros.

Todos creamos una realidad de lo que nos rodea y de nosotros mismos y actuamos según esas creencias inconscientes que tienen que ver con mandatos o patrones mentales. En muchos casos representan limitaciones que nos dejan siempre en el umbral de todo nuestro potencial intrínseco. Allí están instalados todos los “no puedo”, “no sé”, “esto no es para mí”, “no me quieren”, “no me lo merezco”, “esto es demasiado”, “tal vez en otra vida”, etc.

A muchas personas no les interesa lo que ven, sino cómo lo ven. Y así, se vuelcan hacia una carrera por la apariencia. Etiquetan y quieren ser etiquetados; quieren pertenecer. Porque ese sentido de pertenencia, culturalmente, significa haber sido aceptado, haber logrado un status que les posiciona ante la mirada de los demás como creen ser. Es un círculo vicioso, en el que terminan siendo parte del mismo sistema social y cultural que infinita e incansablemente critican.

Si no somos capaces de ver con claridad lo que realmente queremos y hacia dónde vamos, nos terminamos perdiendo tras las máscaras y alejándonos de nuestro SER y de nuestros auténticos dones y talentos. Y así es como nos volvemos inseguros, nos da miedo cambiar, cometer errores y asumir compromisos o responsabilidades, entre otras cosas.

Quien no se conoce, difícilmente se ama, evoluciona, cambia o descubre.

Tipos de inteligencia y talento. (Descubre tus talentos).

¿Se nace con talento o se hace? Si estamos convencidos de que se trata de algo innato, nos hemos predeterminado y ya no podemos hacer nada. Es inútil intentar cultivarlo y potenciarlo. De una u otra forma, nos hemos dictado sentencia y condena para permanecer en la jaula de nuestros pensamientos limitados.

Los últimos avances en diversos campos científicos indican que, independientemente del talento, inteligencia y recursos que tengamos al nacer, podemos hacer muchas cosas para disfrutar de nuestra existencia, y contribuir a que los demás también la gocen. Sea cual sea ese punto de partida del viaje de nuestra vida, es posible disfrutar de su recorrido, asombrarnos de nuestros descubrimientos y crecer como personas. 

Howard Gardner encontró en 1983, ocho inteligencias entre las personas:

  1. Lingüístico-Verbal
  2. Lógica-Matemática
  3. Visual-Espacial
  4. Musical
  5. Corporal-Cinestésica
  6. Intrapersonal
  7. Interpersonal
  8. Naturalista

Sin dudarlo, me permito añadir dos tipos de inteligencia más:

  1. Sistémica
  2. Espiritual
Estas capacidades de entender, relacionarnos y adaptarnos al mundo que nos rodea, son distintas y en parte dependientes. La inteligencia de cada persona es una combinación de ellas en determinados subconjuntos y en proporciones muy distintas.

Estas diferencias desafían al sistema educativo basado en la idea que todos pueden aprender las mismas materias del mismo modo y que basta con una medida uniforme y universal para poner a prueba el aprendizaje de los alumnos. Las actividades de la escuela deberían dejar de girar en torno a las dos primeras inteligencias, como ocurre hoy. Si no aprenden igual, tampoco se les puede enseñar de la misma manera.

Cada individuo es una combinación particular de inteligencias.

Y no sólo se diferencian en la intensidad, sino también en el cómo recurren a ellas y las combinan para llevar a cabo diferentes labores, solucionar problemas y progresar en distintos ámbitos.

De sobra sabemos que para desenvolverse en la vida, no basta con tener un gran currículum académico. De hecho, en cada campo se utiliza un tipo de inteligencia distinto. Albert Einstein no es más ni menos inteligente que Miguel de Cervantes, Gaudí, Mozart, Michael Jordan, Nelson Mandela o Steve Jobs. Sus inteligencias son diferentes. Todos tenemos inteligencia, aunque no tengamos inteligencia para todo.

Creamos lo que creemos.

Toda inteligencia tiene una parte innata y una parte que se puede desarrollar. Ahora bien, para que nuestra inteligencia y nuestro talento puedan desarrollarse, florecer y expresarse, necesitan de la pasión, del placer y de la energía. Todo ello nos impulsa al esfuerzo sin esfuerzo, o al esfuerzo que nos permite alcanzar un gran resultado, a encontrar el apoyo de las personas adecuadas y a conseguir los recursos que necesitamos.

Ver tocar el piano a Arthur Rubinstein o cabalgar una ola al surfista Kelly Slater ayuda a comprender ese estado en el que todo fluye en atención y satisfacción plena.

Sin embargo, esas condiciones previas no se cumplen en muchos casos. Cuando nos falta pasión y energía, todo se nos hace pesado en vez de ligero y entonces, aunque hagamos grandes esfuerzos, conseguimos pocos resultados. Es un síntoma que nos dice que hay algo que debemos arreglar en nosotros ¿Cómo buscarlo y encontrarlo?

Las constelaciones sistémicas para descubrir y arreglarnos.

En un taller de constelaciones sistémicas, una joven:

Comentó: “Disfruto bailando y tocando el violín. Tengo dificultades para trabajar y vivir de ello. Ahora me estoy formando como terapeuta”.

Más adelante afirmó: «Mi padre y mi madre son artistas. Él no ha dejado ejercer de artista a mi madre porque es difícil ganarse la vida como tal. Mi padre ha trabajado como artista y no ha ganado dinero”.

 Y luego mencionó: «Mi padre está delicado de salud y, cuando yo era pequeña, me dijo: Cuando yo sea mayor, tú cuidarás de mí”.

Le sugerí entonces, que se colocara frente al representante de su padre y que le dijera: «Querido papá, yo cuidaré de ti, pero como tu hija, no como terapeuta. Dame tu fuerza y tu permiso para seguir mi camino, aunque dicho camino no sea el que tu quieres para mí”.

Al cabo de unos meses recibí un correo suyo. Se había convertido en la primera bailarina de un espectáculo en uno de los teatros de la ciudad.

Con frecuencia estamos inconscientemente enganchados a lealtades, mandatos y patrones ciegos, a creencias limitantes, a herencias tóxicas. No las vemos, pero nos condicionan. La señal de alarma salta cuando sentimos que algo hay.

Sólo a nosotros nos corresponde decidir y actuar. Descubrirlas y exponerlas a la luz es la mejor manera de soltarlas. Liberamos así nuestra energía allí bloqueada. La ponemos al servicio de nuestro talento. Ahora ya podemos fluir.

Libera tu talento y fluye con la vida.

Cada uno tiene su propio talento e inteligencia. No obstante, tanto antes como después de nacer, pueden suceder hechos que impidan o dificulten que ese talento pueda desarrollarse, florecer y expresarse. Pero hoy, podemos remover ese impedimento o dificultad. Sólo necesitamos aprender el significado de su mensaje.

Al efecto, la Inteligencia Sistémica nos ayuda a:

  • Detectar estos mensajes implícitos en los síntomas de que algo limita la libre expresión de nuestro talento.
  • Superar esas barreras sutiles y no siempre visibles.
  • Fluir y disfrutar.
  • Conseguir los mejores resultados con el menor esfuerzo.

Ciertamente, es una de las herramientas más potentes y eficaces que hay para lograr el bienestar, el equilibrio y fuerza interior de las personas y de los sistemas familiares, laborales y organizacionales a los que pertenecen.

Viajar con Inteligencia Sistémica es entrenarse en actitudes positivas hacia la exploración, el autoconocimiento y el fortalecimiento interior de uno mismo.

#Reinvéntate

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