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Analiza tu modelo de negocio hoy, y descubre su mañana.

Futurismo & Business Model Canvas siguiendo la metodología LEGO® SERIOUS PLAY®.

Antes de empezar debemos aclarar que la finalidad de la visualización de escenarios y el futuring no es adivinar el futuro. Es asumir que el futuro se abre ante nosotros como múltiples posibilidades, que existen futuros alternativos y que podemos -hoy- construir y tomar decisiones estratégicas para los futuros deseados.

La realidad nos muestra hoy que muchas empresas se enfrentan al entorno demasiado tarde, cuando la crisis está muy avanzada. En ocasiones, las respuestas suponen cambios radicales que evidencian una falta de anticipación casi inaceptable; en otras, se intenta manejar la empresa mirando el retrovisor y, por lo tanto, manteniendo posturas sumamente conservadoras que destruyen la iniciativa y la innovación.

Por ello, en un mundo en el que lo que permanece es el cambio y en el que los mercados son cada vez más competitivos, se necesitan profesionales que aprendan a visualizar escenarios y a desarrollar una nueva y poderosa relación con el futuro que les permita tomar las mejores decisiones estratégicas.

A propósito de ello, el neurobiólogo sueco David Ingvar, señala que cuanto más inciertamente experimentamos una situación, más activamos lo que él llama: la memoria del futuro; concepto que podemos entender mejor si vemos cómo funciona en cada uno de nosotros. Efectivamente, en cada momento de nuestra vida nuestro cerebro elabora planes de acción y programas para el futuro, formulando hipótesis sobre las condiciones posibles de su entorno y su contexto. Estos planes son almacenados como secuencias lógicas, como una serie de acciones posibles; por ejemplo: «Si sucede ‘x’, haré ‘y’”.

Dicho de otra forma, anticipamos el futuro sobre la base de nuestras experiencias pasadas y actuamos según nuestras anticipaciones. Así podemos afrontar mejor la incertidumbre, anticipar diferentes posibilidades de futuro y estar preparados para dar la mejor respuesta posible. Esta actividad mental se realiza a lo largo de todo el día, independientemente de lo que estamos haciendo. ¿Lo curioso? Reaccionamos eficientemente sólo a aquello que antes hemos imaginado. 

Lo mismo ocurre en el plano organizacional. Los escenarios son esas memorias del futuro y cada uno de ellos supone una historia única e imaginada sobre lo que está por venir. Pero, y aquí está la clave, ¿cómo aprende una organización, un grupo de directivos y de accionistas a imaginarse esos futuros? En este sentido, nuestro especialista en imaginación aplicada y anticipación, Panxo Barrera, nos permite acceder a una enorme variedad de potencialidades de futuro, a través de un workshop de visualización de escenarios que articula la utilización de la metodología LEGO® SERIOUS PLAY®, el modelo CANVAS y determinadas estructuras de prospectiva.

De alguna manera, nos invita a hacer futurismo para explorar y anticipar el futuro de la empresa.

El futuring consiste en desarrollar la memoria de futuro empresarial, de tal manera que directivos, accionistas, propietarios u otros grupos a cargo de tomar decisiones estratégicas, puedan explorar las posibilidades que se abren en una situación presente y construir su futuro.

También lo decía Peter Drucker: “La mejor forma de predecir el futuro es creándolo”. La visualización de escenarios, entonces, nos permite anticipar y construir los futuros deseados. Entre otras cosas, nos facilita transformar las posturas pasivas, reactivas y retrospectivas en actitudes proactivas (provocar los cambios) y pre-activas (adelantarse a los cambios). Recordemos que el cambio experimentado por la reacción “sobre la marcha” y sin previsión suele ser traumático para las empresas en todos los sentidos y en todas las áreas de la organización. En oposición, el cambio experimentado habiendo previsto futuros es llevadero y amigable y su condición es mantener abiertas todas las opciones posibles para el aprendizaje.

Y entonces, algunas de las preguntas finales para reflexionar son:

  • ¿Cuál es el problema de mañana en el que tu empresa necesita trabajar hoy?
  • ¿Cuáles son las decisiones que necesitas tomar hoy en pos de diferentes escenarios futuros?
  • ¿Cuáles son los desafíos que el futuro reserva para tu empresa o actividad profesional?

Expresar sinceramente las respuestas a estas preguntas es el primer paso para conectar con un nuevo paradigma sobre el futuro que ha venido para quedarse. Prever los escenarios y la toma de decisiones estratégicas permite crear las condiciones necesarias para incrementar las posibilidades de distinción y éxito empresarial en una misma dirección y con una visión compartida.

El futurismo es el presente, por ello recomendamos comenzar a funcionar con él desde este mismo momento.

El bienestar laboral como responsabilidad social corporativa.

Muchas organizaciones (no todas) ven la responsabilidad social corporativa como una estupenda estrategia de marketing de cara al exterior. De esta forma, cuando la intención resulta ser una mera fachada, es factible dudar acerca de la existencia de un compromiso sincero con la sociedad.

De acuerdo con la descripción que hace el Consejo Mundial de Empresas por el Desarrollo Sostenible: “la RSC es el compromiso que adquiere una empresa para contribuir al desarrollo económico sostenible por medio de la colaboración con sus empleados, sus familias, la comunidad local y la sociedad, con el objeto de mejorar la calidad de vida”. Por lo tanto, ese enfoque centrado únicamente en dar una buena imagen hacia el exterior es, cuanto menos, desacertado. La RSC, por su propia definición, afecta de igual manera a los empleados, que a los clientes y/o a los proveedores, pues todos ellos son miembros de la sociedad.

Dicho de otra forma, debería ser una política transversal a todas las actividades e instancias que intervienen en una compañía. Efectivamente, al mejorar el bienestar laboral de las personas dentro de los límites de la empresa, estaremos permitiéndoles conciliar de forma más saludable su vida personal y profesional. Por supuesto, y como hemos visto en un artículo anterior, las acciones de bienestar también tienen un alto impacto positivo en los resultados de la empresa. ¿Cuáles? Entre otros, aumentan el sentido de la pertenencia, el compromiso, el rendimiento y la motivación; a su vez, reducen el absentismo y las bajas laborales.

De alguna forma, trabajar sólo en lo postural, sólo en lo mental o sólo en lo emocional es, en principio, un tanto incongruente y desacertado. Quiero decir, la multitarea, la sobredosis de estímulos y las extensas jornadas dentro de una organización requieren de una correcta administración de energía por parte de las personas. Si esa administración es inadecuada, entonces surgen los efectos físicos del agotamiento: molestias musculares y/o trastornos músculo-esqueléticos. Dos de las causas que originan un importante número de bajas laborales.

¿Las consecuencias de ese agotamiento son sólo físicas?

Por supuesto que no. Incluso mucho antes de que la molestia pase a una fase superior, las personas experimentarán un mal humor particular, dificultad para concentrarse, para prestar atención, para relacionarse con el resto de sus compañeros y para tomar decisiones con claridad. ¿Por qué? Porque sus necesidades no están siendo atendidas y toda la atención se la lleva la molestia. ¿La solución rápida? ¿El fármaco que todo lo puede? Una, dos, tres veces, pero ¿de verdad queremos depender de él cada día?

Así como el dolor afecta todas las dimensiones de las personas, sucede lo mismo con los estados emocionales y mentales. Hay un claro ejemplo que lo representa, que es el miedo a hablar en público, aunque no necesariamente nos referimos a una ponencia frente a un auditorio. Hablar en público abarca diversas situaciones: exponer una idea y/o sugerencia en una reunión, presentar un producto a un cliente, comunicar al equipo el detalle de un nuevo proyecto, entre otras.

En cualquier caso, las personas que se sienten invadidas por este miedo particular, sea la situación que sea, también experimentan sensaciones en el cuerpo y en la mente. Por un lado, pueden sentir sudoración, temblor en la voz, y un estado de tensión muscular permanente; por otro, pueden quedarse en blanco, mezclar el orden de la exposición y/o tener exabruptos involuntarios e inoportunos. ¿No sería fantástico aprender a interpretar el lenguaje de nuestro cuerpo y a gestionar desde él ese estado indeseado?

Al final, todo tiene que ver con todo. Esta es la concepción del trabajo de María de Marcos en las distintas intervenciones que lleva adelante en las empresas. Desde este enfoque integral, enseña a las personas a observar, comprender y optimizar la calidad de sus movimientos y a entender el uso que cada uno hace de su cuerpo. 

¿Por qué la Técnica Alexander y el Coaching Ontológico son un estupendo complemento?
  • Porque ambas son herramientas prácticas.
  • Porque la Técnica Alexander enseña a conocer y cambiar los mecanismos internos en el cuerpo y en la acción.
  • Porque el Coaching Ontológico cuestiona y afianza los aprendizajes con la palabra.
  • Porque juntas aportan presencia, dirección y gestión de los recursos propios.
  • Porque comparten una base común de escucha y responsabilidad.
  • Porque confrontan con lo que hay sin interpretaciones.
  • Porque generan situaciones muy creativas en las que la persona se reconoce libre, digna y capaz de crear y celebrar la vida.

Y porque ser humano, es vivir en todas esas dimensiones simultáneamente.

Por todo lo que hemos venido mencionado, promover el bienestar laboral en las empresas está muy bien visto por clientes internos y externos. Además, su conveniente coste, es indirectamente proporcional a los altos beneficios que se obtienen de este aprendizaje. Quiero decir, la intervención de nuestra profesional tiene como objetivo enseñar esta técnica a las personas para que puedan autogestionarse, definiendo cada uno su mejor forma de estar en coherencia consigo mismo y con el resto de las personas que conforman un equipo de trabajo.

Como empresa, el hecho de tomar acción con el factor humano interno tiene múltiples beneficios, entre ellos:
  • Reducir el esfuerzo y aumentar el foco y la energía disponible.
  • Transmitir valores positivos a los clientes vigentes y potenciales.
  • Atraer y retener el talento.
  • Conseguir un mayor rendimiento, claridad, creatividad y motivación de sus trabajadores.
  • Mejorar la comunicación de las personas interior y exteriormente (con los clientes).

Para concluir, dejo aquí las sabias palabras de Jack Welch, el famoso empresario y escritor norteamericano: “La responsabilidad social empieza en una compañía competitiva y fuerte. Sólo una empresa en buen estado puede mejorar y enriquecer la vida de las personas y sus comunidades”.

Coaching creativo siguiendo la metodología LEGO® SERIOUS PLAY®.

Construye tu futuro, poniendo el presente en tus manos.

Porque como dijo Gandhi, uno de los más reconocidos líderes espirituales del mundo: “El futuro depende de lo que hagamos en el presente”. 

Y casi nadie mejor que los coaches que trabajan en y por el desarrollo, el crecimiento y la transformación de las personas, para comprender la importancia que supone ayudarlas a definir el futuro (las metas personales y/o profesionales), con la finalidad de diseñar -en el presente- un plan de acción certero, realizable y sostenible. Sin embargo, no es tan simple como ir del punto “A” al punto “B” sin más.

Pensemos que, ciertamente, cuando una persona decide ponerse en manos de un coach (ejecutivo, ontológico, sistémico u otro) es porque ya lo ha intentado una, dos o infinitas veces solo y no lo ha conseguido. Lo curioso es que no suele explicarse bien el por qué no lo ha conseguido; sólo sabe que siempre tropieza en el mismo sitio, que en algún momento pierde la motivación o que no es capaz de encontrar alternativas a ese plan que, inicialmente parecía perfecto.

De esta forma, sin demasiada claridad y con algo de frustración, aunque con la voluntad y la intención intactas, toman la decisión de comenzar un proceso de coaching. Y en este proceso, no sólo comienza el desafío de la persona para visualizar alternativas diferentes a su fallido plan perfecto; también es el comienzo de un desafío para el coach que se enfrenta, una vez más, a la realidad única y específica que supone cada cliente.

Por supuesto que la formación de cada coach le habrá dado los conocimientos y las herramientas para llevar adelante un proceso de coaching.

Aun así, a veces los bloqueos, los miedos y las creencias de los clientes están tan arraigados y tan interiorizados, que provocan que las sesiones se extiendan sensiblemente, generando esa sensación tan indeseada de lentitud y/o estancamiento (en el cliente y en el coach).

Por ejemplo, alguien ha intentado varias veces dejar su trabajo en relación de dependencia para dar forma a su emprendimiento, pero cada vez se boicotea y no lo consigue. ¿Qué sucede? Pues esta persona podría estar pensando que si concreta el objetivo la gente lo verá como alguien irresponsable; que le dejarán de lado, o que si no tiene éxito se sentirá un fracasado. Así, esta persona, inconscientemente, articulará diferentes mecanismos para defender aquello que cree -no importa si es cierto o no-. Quiero decir, nunca se “animará”, salvo que ponga luz, cuestione y desmonte (si es necesario), cada una de esas creencias.

Ahora bien, ¿es tan fácil como parece? Claramente no. Sin embargo, la metodología LEGO® SERIOUS PLAY® es una herramienta cuyo espíritu es simplificar la aparición de estas cuestiones, evitándole al cliente tener que verbalizarlo todo. Ocurre que cuando las personas entran en contacto con las piezas Lego, se liberan de sus patrones de pensamiento, de sus creencias limitantes y de sus miedos. Simplemente, están jugando.

Nietzsche decía que en el hombre auténtico siempre hay un niño que quiere jugar. Un niño al que las creencias construidas hasta la vida adulta fueron “anestesiando”, pero que cuando lo dejan salir, les hace sentir mucho más conectados con su esencia. Por ello, para que un profesional que quiera desarrollar un nuevo panorama, esta herramienta es invaluable; pues facilita la conexión con su lado más genuino, le ayuda para que sea capaz de desarrollar otras perspectivas y tomar decisiones con más claridad y confianza.

Ahora bien, son las personas las que construyen sus propias respuestas. No obstante, la labor del coach es facilitar al cliente para que pueda darle forma a las metáforas resultantes de la construcción y desde esa interpretación, tiene la posibilidad de abrir un universo de nuevas posibilidades a sus clientes, para que ellos mismos “vean y descubran” lo que antes habían ignorado, desconocían o no sabían que sabían.

¿Podríamos decir que el concepto LEGO® SERIOUS PLAY® es una manera de decir?

Veamos. Si entendemos que se trata de una herramienta a través de la cual el/los cliente/s vuelcan toda su información -consciente e inconsciente- en una construcción, dando sentido a todo lo que ocurre, podríamos afirmar que sí, pues lo que no dice verbalmente -porque no puede y/o porque no sabe cómo- lo expresa a través de sus manos y de allí proyecta al verbo.

En tal sentido, Panxo Barrera(1), facilitador experto de LEGO® SERIOUS PLAY®, tiene una visión particular respecto a este tema. Este experto en imaginación aplicada ve esta metodología como un nuevo lenguaje, diferente y emocional, que posibilita nuevas oportunidades de comunicar y crear ideas y conceptos.

En respuesta a esa necesidad de encontrar nuevos estilos de coaching más creativos que conecten directamente con la emoción y que simplifiquen los procesos de desarrollo, crecimiento y transformación de las personas, Entropía han creado este workshop 100% experiencial siguiendo el concepto LEGO® SERIOUS PLAY®.

La finalidad es que los participantes vivan en primera persona esta experiencia de creatividad, imaginación y comunicación, aplicada a su esfera personal para mejorar como profesionales.

Entre otras cosas, asistir a un proceso de Coaching Creativo siguiendo la metodología LEGO® SERIOUS PLAY® permite ayudar al participante a:

  • Encontrar rápidamente las respuestas que necesita para alcanzar su/s meta/s.
  • Visualizar diversas alternativas para conseguirla/s, a través de una representación comprensible y concreta.
  • Identificar miedos, patrones de pensamiento y creencias que necesita cuestionarse y cambiar, para seguir adelante más motivado y con más confianza en sí mismo.
  • Favorecer la toma de decisiones, impulsando acciones concretas y compromiso.
  • Explorar y descubrir sus fortalezas e identificar y trabajar en sus debilidades.

Trabajo mucho, consigo poco.

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Trabajo mucho, consigo poco.

Esta afirmación la oigo con una cierta frecuencia como respuesta a mi pregunta: ¿Qué asunto quieres trabajar en esta sesión? que planteo a mi cliente al inicio de cada sesión individual o grupal en el ámbito del desarrollo profesional. En este artículo expongo algunas de las posibles causas de conseguir poco, trabajando mucho. 

Una posible causa es la falta de conocimientos. Otra, es no tener las habilidades clásicas de resolución de problemas, comunicación, cooperación, trabajo en equipo, etc., para hacer que todos estos conocimientos se transformen en realidades a través de las personas. Esas carencias se pueden solucionar a veces con una formación adecuada.

Pero con frecuencia esas insuficiencias no se resuelven con formación. Cuando eso ocurre, podemos pensar que dichas carencias constituyen la punta visible del iceberg, el síntoma, el efecto de que algo en el cliente no va como querría. Si ese algo fuera consciente, el cliente ya no tendría el problema. Lo tiene en el inconsciente, en ese saco negro que todos llevamos atrás en el que echamos toda nuestra “basura”, todo aquello que emocionalmente nos impactó en su momento, nos dolió, que no tuvimos los recursos personales adecuados para asimilarlo y darle salida, y que como no encontramos una solución cuando ocurrió, no se nos ocurrió una cosa mejor que rechazarlo, despreciarlo, excluirlo, reprimirlo y esconderlo en ese lugar oscuro que denominamos inconsciente, con la ilusión pueril de que nunca más reviviríamos ese dolor.

Pero todas estas energías, que nuestras células sobre-absorbieron al recibir el impacto de esos tsunamis dolorosos que nos tocaron vivir y que somatizaron, no están quietas. Se muestran de diversas maneras para señalarnos que están ahí y que algo hemos de aprender y hacer para darles salida para encontrar nuestra paz y serenidad. Cuando alcanzamos éstas, las ondas electromagnéticas que emitimos y captamos son diferentes de las que emitíamos y captábamos cuando estábamos sobre-energizados o sobre-excitados. A partir de ese momento, desde la paz y la serenidad, ya estamos preparados para conseguir mucho con un trabajo centrado y fluido.

Bajo el punto de vista sistémico, todo efecto es el resultado de una o varias causas independientes y/o relacionadas. Aceptando este principio, la Inteligencia Sistémica puede ponerse en marcha y resultar sumamente eficaz al focalizarse en descubrir las causas, sus dinámicas y a partir de ellas, sanear, limpiar, desbloquear, sanar heridas, reconciliar y hasta asentar unas bases sólidas para que una solución aparezca y se dé.

¿Qué causas inconscientes, que por absorber mucha de nuestra energía, nos dejan poca energía disponible para un trabajo centrado, fluido y eficaz?

Pueden ser muchas. Veamos algunas:

  • Me llevo mal con mi jefe, y en general, con cualquier figura de autoridad. Con frecuencia, la Inteligencia Sistémica suele llevarme a descubrir que el programa que condiciona esta parte de mi comportamiento se desarrolló y se alojó en mí a consecuencia de mi mala relación con mi padre (mi primera figura de autoridad) o con alguien significativo de mis antepasados. Este descubrimiento lleva a su vez a explorar más allá, hasta averiguar qué generó esta mala relación y qué hacer para corregirla, y así, parar la acción de dicho programa, y en consecuencia, su consumo ingente e inconsciente de energía en mí.
  • Como yerno y trabajador de la empresa familiar de mi suegro, cuya heredera es mi mujer, me esfuerzo por hacer mi trabajo lo mejor que sé, pero no obtengo el reconocimiento debido. La Inteligencia Sistémica puede mostrar que mis buenas intenciones y consciencia me llevan a transgredir y no respetar a los miembros del sistema familiar y empresarial de mi suegro y de mi mujer. Me he apropiado inconscientemente de una posición en el sistema que no me corresponde. La Inteligencia Sistémica me ayuda también a encontrar mi posición correcta, a reparar los errores cometidos y a dejar de poner mis esfuerzos en el camino equivocado.
  • Por más que lo intento, no consigo tener los pies en la tierra. A veces hemos vivido hechos que nos han impactado emocionalmente. Estamos enganchados inconscientemente a ellos, pero no somos conscientes de ello. Una mirada fija perdida en el infinito suele ser una pista. La Inteligencia Sistémica ayudó a un hombre a descubrir que su falta de referencias y su desorientación vital fueron debidas a la muerte de su gemelo durante el parto. En apariencia miro hacia aquí o allí, pero mi mirada inconsciente está anclada allá, en la búsqueda incesante de ese referente anhelado que me orientó y acompañó durante mis nueve meses de gestación.
  • Mis lealtades incompatibles e inconscientes me llevan a perseverar hasta construir un puzzle complejo y conciliable. Siendo niña, fue testigo de palizas que su padre daba a su madre. En su juventud llegó a ser campeona nacional de un arte marcial por su anhelo de poder defender a su madre de su padre. Su rechazo profundo de lo masculino le lleva a vivir con otra mujer separada y madre ya de dos hijas. Y al mismo tiempo, ejerce un rol masculino en su pareja y honra su violencia heredada con su dominio de un arte marcial.

¡Cuánta energía gastada en la búsqueda de una solución vital conciliadora cuando uno procede de dos orígenes tan discordantes! ¿Cuánta energía queda para el trabajo?

La Inteligencia Sistémica ayuda a desvelar el sentido de lo que no tiene sentido para nuestra racionalidad, a conectar con la vida y a disfrutar de ella en paz y serenidad.

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Inteligencia Sistémica para el desarrollo profesional.

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Inteligencia Sistémica
para el desarrollo profesional.

Los profesionales suelen centrar inicialmente su atención, esfuerzos y energía en el conocimiento. Más tarde suelen darse cuenta que necesitan dominar una serie de habilidades humanas para que la utilidad de su conocimiento pueda llegar a los demás. Y más tarde descubren que esto sucede de una manera óptima si se respeta un determinado orden en el sistema donde trabajan.

Pero no siempre se conoce ni se respeta el orden sistémico en las organizaciones donde ocurre el desarrollo profesional. Cuando eso sucede, la situación y los resultados se degradan. Si no se pone remedio, se alcanza el borde del abismo.

Cuando se llega a situaciones profesionales límite en las que ya no hay ideas ni ilusión, o hay aburrimiento, confusión o conflictos constantes; cuando damos vueltas y más vueltas a lo mismo sin la fuerza para salir de ahí y cambiar; cuando los modelos se muestran agotados, o cuando nos hundimos en patrones repetitivos que consumen mucha de nuestra energía y generan poco beneficio, ¿qué solemos hacer?

Con frecuencia buscamos a un culpable. Como le damos el poder sobre nosotros y sobre lo que nos ocurre, nos excluimos de la solución, nos quitamos responsabilidad, nos irresponsabilizamos y nos ponemos en sus manos. Pero la solución pasa justamente por todo lo contrario, es decir, por reconocer nuestra situación, responsabilizarnos de lo nuestro, tomar el poder sobre nosotros mismos, empoderarnos. En este caso ¿qué hacer?

De hecho, no hay que esperar a llegar a estas situaciones extremas para plantearnos dicha pregunta. Es mucho mejor hacerlo antes, sobre todo porque las alarmas de nuestro nivel de conciencia, que es mucho más que nuestro nivel de conocimiento, suelen encenderse bastante antes de que sea demasiado tarde.

La Inteligencia Sistémica es muy útil para inferir soluciones tanto en las situaciones profesionales límite, como en las que pueden llegar a serlo si no se corrige su tendencia, y también en aquellas otras que requieren elegir la mejor opción ante un abanico de alternativas posibles, para no caer en las menos adecuadas.

Con el trabajo sistémico sobre una determinada situación difícil, suele haber un antes y un después, independientemente de la modalidad utilizada, sea en grupo abierto o cerrado o en sesión individual. Aquí me voy a centrar en esta última.

¿Para qué una sesión individual?

Una sesión individual de Inteligencia Sistémica es, paradójicamente, una manera sencilla de trabajar asuntos complejos. Una clave está en la calidad de la empatía y de la relación del profesional con el cliente. Cuando esta calidad existe, el cliente se siente escuchado de forma plena y protegido en un ámbito seguro en el que se puede dar el permiso para llegar hasta donde nunca había llegado antes.

He tenido clientes de más de sesenta y cinco años que, ¡¡por fin!!, han podido expresar hechos fuertes vividos y sufridos a lo largo de su vida profesional y que hasta ese momento los habían mantenido en el más estricto secreto en lo más hondo de su ser. Una vez dichos y puestos al descubierto, y liberadas las emociones que les han acompañado todo este tiempo, la transformación de su cara es inmediata: la paz se muestra y su mirada se hace clara y rebosante de vida.

Hay hechos que podemos calificar de estrictamente profesionales, inherentes a la propia organización o entorno en el que uno trabaja. Y es en este ámbito donde está la solución. Pero a veces no está ahí; está en otro ámbito. A veces, las causas de lo que ocurre en el trabajo no son profesionales, sino que vienen de antes. No es extraño que sea así; de hecho, cuando entramos profesionalmente a trabajar ya estamos moldeados de una determinada manera, aunque siempre podemos cambiar.

He acompañado a muchos directivos exigentes, perfeccionistas, agresivos y poco comunicativos con sus subordinados, equipo e hijos. Pueden estar repitiendo, por ejemplo, un patrón de comportamiento heredado de su padre, por lealtad o por rechazo, con cualquier figura de autoridad. En este caso, la solución para el cliente suele pasar por expresar a su padre todos sus anhelos insatisfechos, quejas y reproches, acoger su parte niño herido, integrarla con su parte adulta, hasta hacer un todo emocionalmente completo que es capaz de reconciliarse con su padre. Cuando lo hace, la serenidad, la fuerza, la creatividad, la espontaneidad, la alegría y la fluidez aparecen.

Cuando tomamos consciencia de algo, nuestros fantasmas pierden su función y se van.

Cuando nos damos cuenta de ese algo, hasta ahora inconsciente, desaparece en nosotros la energía acoplada a la emoción generada por aquella vivencia impactante. Energía que, a modo de un tsunami, nos arrolló con toda su energía, la somatizamos, la albergamos y la mantenemos en nuestras células así agitadas, hasta que somos capaces de abrir la puerta y dejar pasar toda esa energía acumulada en nuestro inconsciente al consciente.

Una sesión individual de Inteligencia Sistémica va directamente al grano sin necesitar grandes recursos. Los más corrientes son muñecos o papeles en el suelo. Saben lo que no está escrito porque han participado en la solución de muchos casos. Se caracteriza también, por su gran adaptabilidad a las necesidades del cliente en cuanto a lugar, fecha y horario. Puede realizarse de manera presencial como telefónicamente.

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Inteligencia Sistémica. El contacto con la profesión y su sentido III.

¿Tiene sentido mi profesión?

En anteriores artículos he tratado la importancia del sentir centrado en el cómo me siento cuando estoy trabajando en mi profesión. Si fluyo y disfruto, bien. Significa que mi atención y energía están volcadas en lo que tienen que estar. Pero si no fluyo ni disfruto, algo insatisfactorio ocurre en mí. Aquí, tengo dos opciones: ocuparme de ello, o no. La decisión es solo mía. Nadie puede tomarla por mí.

Si tomo el camino de no ocuparme de mi insatisfacción laboral, lo más probable es que la situación persista. No es razonable pretender obtener resultados distintos haciendo más de lo mismo.

Entonces, puede resultarme útil plantearme las siguientes preguntas: ¿Cómo me posiciono en la vida cuando elijo no ocuparme de un aspecto tan esencial de mi totalidad como es mi trabajo? ¿Qué hay detrás de ese abandono? ¿Tengo energía? ¿Hay algo doloroso que no quiero ver? ¿Lo aparto o escondo en mi inconsciente hasta que harto de no considerarlo, me salta una vez más a la cara para hacerme consciente de su existencia? ¿He decidido buscar a un culpable de mi insatisfacción, a quien le doy el poder sobre mí y dejo yo de responsabilizarme de algo tan mío? ¿Desisto de ocuparme porque no sé por dónde empezar ni cómo resolverlo?

No ocuparme de mi malestar mantiene o empeora la situación, no la resuelve.

En cambio, si opto por ocuparme de mi malestar cuando trabajo y de conseguir los cambios deseados, ¿Qué he de hacer? ¿Por dónde empiezo? ¿Contra qué lucho? ¿Quién me puede ayudar al respecto?

Si el malestar es muy concreto y claro, es muy posible que se deba al estricto ámbito laboral. En este caso, la solución hay que buscarla ahí, utilizando recursos avanzados como el coaching individual o de equipo, comunicación no violenta, o técnicas de innovación, creatividad, cambio, liderazgo, dirección, delegación, reconocimiento, remuneración, conciliación, negociación, estrategia, posicionamiento, etc.

Pero, si como ocurre en muchos otros casos, siento claramente mi insatisfacción laboral, pero no logro describirla, ni detectar su ámbito y origen, y esa situación me mantiene confuso a pesar de mis esfuerzos durante un largo tiempo, la solución he de buscarla recurriendo a otro tipo de recursos como es la Inteligencia Sistémica.

Todo sucede por algo.

Nada sucede porque sí. Pensamos que hay casualidades o coincidencias cuando nuestra ignorancia nos impide ver más lejos. No hay casualidades, hay causalidades. No hay una sola casualidad en nuestra vida. Todo tiene su explicación. Y si no encontramos explicación a lo que nos ocurre, es porque no hemos alcanzado el nivel de consciencia necesario.

¿Cómo llegar a ese nivel?

Pues, adentrándonos en mundos relacionados, hasta ahora desconocidos por nosotros y descubiertos por otros.

Así, por ejemplo, Josephine Hilgard encontró que ciertos síntomas graves -enfermedad, accidente, muerte precoz, etc.-, se repiten entre miembros de varias generaciones de una misma familia al llegar a una determinada fecha, edad o periodo específico. A eso lo denominó “Síndrome de Aniversario”. Es una huella impresa en la memoria familiar de un trauma no resuelto que se irá repitiendo hasta que alguien suficientemente consciente decida remediarlo recurriendo a una ayuda externa adecuada.

Comprender, utilizar y transformar la herencia psíquica.

Anne Ancelin Schützenberger nos ha ayudado a elevar más la cota de nuestra consciencia. Todo empezó cuando su hija le dijo un día: ”Mamá, tú eres la hija mayor de tu familia y tu hermano segundo murió. Papá es el hijo mayor de su familia y su hermano segundo murió. Yo soy la hija mayor de vuestro matrimonio y mi hermano segundo murió”. Anne no se había dado cuenta. Fue la semilla que desarrolló y dio como fruto la Psicogenealogía, también conocida por Análisis Transgeneracional. Un arte y una ciencia que nos permite comprender y utilizar mejor nuestra herencia psíquica, y en caso necesario, transformarla para conseguir una vida más feliz.

Para quien decide recurrir a ella, la Psicogenealogía supone recorrer su pasado, a sentir y soltar lo que haya que soltar para superar las consecuencias de sus traumas, contragolpes, vergüenzas, culpabilidades, pérdidas, duelos, secretos, etc. Cuando uno se queda en paz con su pasado, ya no tiene que volverse continuamente hacia él, centra su fuerza en el aquí y ahora y disfruta de una vida plena. También sirve para comprender las relaciones y vínculos existentes con acontecimientos felices y con las elecciones de tipo profesional. Así por ejemplo, si uno es:

  • Agricultor: ¿Alguien de la familia sufrió hambruna?
  • Abogado: ¿Alguien de la familia vivió problemas legales?
  • Maestro: ¿Hubo niños en la familia que no pudieron ser educados?
  • Banquero: ¿Algún familiar perdió su patrimonio o se arruinó?
  • Estética: ¿Hay que limpiar cosas sucias que manchan la imagen familiar?
  • Experto en comunicación: ¿Algún problema de comunicación en la familia?
  • Marinero: ¿Se perdió algún familiar en la lejanía?
  • Escritor: ¿Alguna historia familiar oculta, terrible o sucia que contar?
  • Cocinero: ¿Necesidad de reunir a familiares alrededor de una mesa?
  • Bailarín: ¿Algún familiar sufrió un conflicto de movimiento que lo paralizó?

¿Qué necesidades insatisfechas y anheladas subyacen en nuestro inconsciente familiar que nos impulsan a satisfacerlas y a reparar lo que haya que reparar a través de nuestro trabajo y profesión?

Mi malestar indefinido en el trabajo ¿puede venir del hecho de sentirme atado/a por lealtad familiar a una profesión que busca inconscientemente reparar algo que algún antepasado sufrió y no pudo resolver?

La Inteligencia Sistémica ayuda a la persona a contactar con el sentido profundo de su profesión, a hacerlo consciente, a quedarse en paz con su pasado y a elegir la salida profesional más adecuada en base a su nuevo presente y futuro.

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