¿En qué consiste una lectura de Registros Akáshicos?

Las personas que acuden a una lectura de Registros Akáshicos lo hacen por diversos motivos. Es decir, mientras algunas  lo hacen porque sienten algún tipo de bloqueo, atadura, algo que les resuena y a lo que no le encuentran una explicación lógica; otras, simplemente, buscan reafirmar una sensación de plenitud, respaldar una pasión o reafirmar el camino decidido.

Los Registros Akáshicos son los archivos que contienen la historia de toda la existencia, guardan la memoria de todo el universo. De esta manera, todas las personas tenemos nuestro propio libro de la vida en el que está plasmada toda nuestra historia, tanto lo que sucedió en otras vidas, como lo que sucede en nuestra vida actual y las posibilidades futuras. No obstante, ese futuro solo será producto de las decisiones que tomemos. Volveremos sobre esto más adelante.

La información que nos proporcionan los Registros nos ayuda a entendernos un poco mejor, nos permite evolucionar y tomar conciencia de por qué nos ocurren ciertas cosas y por qué se repiten algunos patrones en nuestras vidas. Nos facilita la comprensión, la aceptación y la sanación.

¿Qué NO es una lectura?

No es una adivinación, ni una premonición, ni un pronóstico. Como hemos mencionado previamente, la información que recibimos está destinada para ayudarnos a  tomar consciencia, avanzar y evolucionar, y nunca a decirnos cómo, cuándo, dónde o qué debemos hacer.

¿Qué necesitamos?

  • Nombre completo y fecha de nacimiento.
  • Elaborar unas 5/8 preguntas. Aunque esto tampoco es tan estático y, de acuerdo a cómo transcurra una lectura específica, la persona puede “salirse del guión” preparado y repreguntar sobre el tema que le preocupa más en ese momento.

¿Cuánto tiempo lleva una lectura y cada cuánto tiempo podría repetirla?

  • Una lectura dura aproximadamente una hora y puede hacerse cada dos meses (mínimo).

¿Qué y cómo preguntar?

Se puede preguntar por temas relacionados con: talentos, carrera, profesión, negocios, proyectos, salud, relaciones, familia, patrones repetitivos, miedos, bloqueos, aprendizajes, etc. Recordemos que el Lector de los Registros repetirá la pregunta tal y como le fue formulada. Por ejemplo:

  • ¿Qué puedo hacer para salir de una situación x que siento que me está agobiando?
  • ¿Qué me impide tener una relación estable?
  • ¿Cómo puedo solucionar la relación con mi hijo?
  • ¿Cuál es la mejor manera de afrontar mi nueva responsabilidad?
  • ¿Qué cualidades tengo y cómo puedo desarrollarlas?
  • ¿Cuál es mi misión en la vida?

¿Qué NO se puede preguntar?

Justamente porque no es una adivinación -como decíamos antes-, no podremos preguntar cuestiones cuya respuesta sea arbitraria o especulativa. Por ejemplo:

  • ¿Ganaré la lotería?
  • ¿Cuándo conseguiré pareja?
  • ¿Tengo que aceptar el nuevo empleo?

La premisa del libre albedrío.

No olvidemos nunca que somos nosotros los arquitectos de lo que nos pasa. De esta forma, más allá de la orientación que podamos recibir, la intención siempre es que nosotros tomemos las decisiones y las riendas de nuestra vida. Es decir, la decisión de lo que hacemos (o no) con la información que recibimos es decisión nuestra, pues como principio fundamental siempre se respeta nuestra libertad personal.

¿Qué lapsos temporales contemplan las respuestas?

Teniendo en cuenta el tenor de las preguntas y el libre albedrío a lo que nos referimos previamente, seré breve. Las respuestas no tienen un tiempo cierto de ocurrencia; entre otras cosas, porque la propia ocurrencia de algo sólo dependerá de las decisiones que tomemos al respecto. Dicho de otra forma, podremos recibir una orientación respecto a, por ejemplo, cuál es nuestra misión de vida, aunque será pura y exclusivamente nuestra decisión seguir ese cómo y cuándo capitalizamos esa información.

Curiosamente, las respuestas a esta pregunta en particular relacionada con la misión de vida son muy movilizadoras para las personas. Algunas, las menos, porque reciben casi una revelación; otras, porque tenían una fuerte intuición sobre ello y acaban recibiendo una especie de confirmación que les da serenidad convicción y paz interior.

“Anímate a salir de la sombra para vivir en la luz. Anímate a un proceso único, mágico, tranquilizador y revelador”. Carmen Sherpa, lectora profesional de Registros Akáshicos.

Registros Akáshicos: empieza a vivir una vida con propósito.

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Registros Akáshicos.

Empieza a vivir una vida con propósito.

Vivimos en una sociedad en la que prima (y premia) el tener antes que el Ser; en un mundo que nos vende lo material como el secreto para ser feliz y la intelectualidad como el principal camino para alcanzar la sabiduría. No obstante, muchos de nosotros ya hemos detectado que esa felicidad es efímera y esa sabiduría estanca.

Estamos aquí por algo más; por mucho más. Todos tenemos un propósito de vida, una misión vitalComo hemos mencionado en un artículo anterior, nada es casualidad; ni siquiera la familia a la que pertenecemos. Pasamos a este plano vital para trabajar algo y cada vez somos más los que sentimos esa necesidad de averiguar qué es. Cada vez somos más los que nos sentimos incómodos cumpliendo expectativas de otros, haciendo “lo correcto” o viviendo sueños y pasiones ajenas. ¿Para quién? ¿Para qué? ¿Por qué siempre censuramos a esa vocecita interior que tantas veces nos pide que sigamos a nuestro corazón?

En esa búsqueda incesante de Luz, la apertura y lectura de los Registros Akáshicos nos trae amor y paz.

Tal y como hemos mencionado, todos estamos aquí para algo y toda la programación de nuestra existencia actual se pacta antes de nacer con la Junta Kármica (seres de Luz que nos acompañan en esa elección). Por eso, cuando nos sentimos estancados, insatisfechos, desorientados; cuando padecemos discordias con familiares, situaciones de conflicto constantes o miedos inexplicables, la lectura de los Registros nos ayuda amorosamente a develar esos por qué. Nos permite entender para qué debemos atravesar tal o cual situación y qué debemos aprender de ella.

Esa misión o propósito que surge de la lectura de los Registros Akáshicos es algo que nos sirve como referencia en todas y cada una de las circunstancias de la vida y no depende del momento particular que estamos transitando. Nuestro propósito es atemporal; no nos dice cómo y cuándo debemos hacerlo, no depende de dónde habitemos y no tiene connotaciones religiosas o culturales. Un propósito es una guía, una dirección a seguir, y hagamos lo que hagamos, si responde a esa máxima vital, todo empezará a cobrar más sentido. No obstante, los Registros respetan siempre el libre albedrío; es decir, cada uno es responsable de sus elecciones de vida o de qué hacer (y qué no) con la información recibida.

Cuando emerge ese propósito de vida, todo se ilumina; todo se transforma en magia y sorpresa. Aunque en el fondo, tal vez muy en el fondo, algo en nosotros ya lo sabía.

Incluso es probable que hasta deseáramos que esa lectura en particular nos lo confirmara.

Y es esa vocecita de la que hablábamos antes la que lo sabía. Esa vocecita, tan nombrada y tan silenciada, que se llama intuición y que representa –ni más ni menos- el lenguaje de nuestro espíritu para guiarnos en la vida y ayudarnos a tomar siempre las mejores decisiones. Sin embargo, curiosamente (o no) de los tres lenguajes de nuestro cuerpo, la intuición es el que menos hemos desarrollado, a pesar de que muchas veces intenta manifestarse con todas sus fuerzas.

Dicho de otra forma, cuanto más en contacto estemos con nosotros mismos, con nuestro Ser, más podremos sentirla y escucharla y más podremos confiar en ella y dejarnos llevar por eso que nos hace únicos. Al final, como dijo Ralph Emerson “Ser uno mismo en un mundo que constantemente trata de que no lo seas, es el mayor de los logros”.

Eso, entre otras cosas, es lo que buscamos en una lectura: conectarnos con nuestra esencia, recibiendo la energía y la información que desciende y que nos ayuda a comprender amorosamente nuestra experiencia en este plano, que nos ayuda a perdonar e incluso a resolver karmas generados en esta vida o en otras. La sanación se expande a nuestros seres queridos y personas involucradas.

La lectura de Registros Akáshicos nos conecta con lo más elevado de nosotros mismos y nos guía para que -en todos los casos- alcancemos el perdón y el amor incondicional.

Todos y cada uno de nosotros tiene los Registros únicos y completos de su alma. Por ello, la apertura y lectura de esos Registros nos permite acceder a la memoria pura y profunda de nuestra alma, para reconocer la misión elegida y hacerla realidad con los dones y talentos que hemos recibido para ello. Se trata de recordar quiénes somos, quiénes hemos sido, para qué estamos aquí y hacia dónde vamos. Se trata de crecer y vivir intensamente, alineados con nuestro Ser y en coherencia con nuestro propósito de vida.

Carmen Sherpa, lectora profesional de Registros Akáshicos por ARCI (Akashic Record Consultants International) puede abrir tus Registros con tu consentimiento expreso y ayudarte a reconectar con tu verdadero Ser, sanar y descubrir (o redescubrir) tu propósito de vida.

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Cuestiona y transforma aquellas creencias que te impiden avanzar.

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Creencias Limitantes
y Potenciadoras.

El secreto del éxito es la constancia en el propósito. Benjamin Disraeli.

Me permito agregar que, cuando el propósito está enfocado en algo externo y está concentrado -sobre todo- en recibir el reconocimiento de los demás, es algo efímero. Es decir, cuando por fin lo consigamos, aparecerá un nuevo propósito. Es una especie de premio al hacer. Por ello, hacer y lograr, sin conexión con el propósito interior, es temporal y momentáneo, porque nunca acaba de satisfacernos definitivamente.

Ahora bien, cuando el propósito es interior, es decir, cuando el hacer está infundido por la calidad atemporal del Ser, podemos considerarnos exitosos. Es decir, si el ser fluye en el hacer, estamos presentes, concentrados en lo que está pasando aquí y ahora, liberados del ego y de los pensamientos condicionados.

Sabemos que es complicado no confundirse. Estamos desbordados de biografías y avisos publicitarios que nos hablan del éxito como una cuestión exterior: “Tendrás éxito si tienes tal coche, si consigues ese ascenso, si te compras una casa en la playa o si alcanzas una estética determinada”. Es cierto que todo eso podría mejorar nuestro bienestar, pero ¿de verdad creemos que es suficiente y va a convertirnos en personas exitosas y plenas? ¡Claro que no! porque el propósito exterior, a diferencia del interior, siempre cambia y quiere más.

Encontrar nuestro propósito interior y vivir de acuerdo a él es la base para cumplir con nuestro propósito exterior -y no al revés-.

Efectivamente, cada uno de nosotros tenemos nuestro propio mapa mental acerca de cómo debemos vivir la vida, producto de nuestros pensamientos, percepción y patrones de creencias que hemos asumido como propias y que, sin darnos cuenta, proceden, en gran parte, de nuestros padres, educadores y personas cercanas.

También estamos influenciados por ataduras con el pasado que nos pueden ocasionar miedos, ansiedad, culpabilidad, desconfianza, pesimismo, exigencias, etc., procedentes de personas que ya no están y nos siguen influyendo a lo largo de nuestra vida. Ahora bien, si no son nuestras, si son inconscientes y si pueden estar bloqueándonos o paralizándonos, ¿por qué no cuestionarlas?

Todas esas creencias inconscientes rigen nuestras decisiones, emociones, actitudes, comportamientos y también, por supuesto, la proyección de nuestro ser exitoso. ¿Te imaginas haber crecido con la creencia de que sólo tienen dinero las personas deshonestas o que sólo son felices las personas que tienen dinero? ¿No te inquieta ser de las personas que creen que sin una pareja serás infeliz hagas lo que hagas, o que sin una carrera ya puedes considerarte un fracasado/a?.

No podemos cambiar lo que ha pasado hasta hoy, pero sí comprenderlo y darle otro significado para sanarlo y liberarnos.

Si tomamos conciencia de nuestras creencias y aprendemos a positivizar (de manera realista), sobre todo, las creencias limitantes, estaremos abriéndonos a nuevas oportunidades y permitiéndonos tomar la responsabilidad sobre nuestra vida. Dicho de otra forma, estaremos ejerciendo nuestra capacidad o habilidad para responder de manera consciente ante lo que nos sucede.

Así nos lo afirma Carmen Sherpa, nuestra coach especialista, que, teniendo como premisa todo lo que hemos venido abordando, ha diseñado un proceso de acompañamiento en creencias limitantes y potenciadoras. Su objetivo principal es llevarnos paso a paso, a través de una serie de ejercicios de toma de conciencia, a confiar en nosotros mismos, trazar nuestro propio camino y tomar nuestras propias decisiones.

¿Qué pasos plantea para ello?
Veamos algunos puntos importantes:
  • Tomar conciencia (lo repetimos porque es un concepto fundamental y prioritario). De hecho, sin este proceso de observación consciente no hay posibilidad de cambio real y duradero.
  • Asumir la responsabilidad sobre los propios pensamientos, sentimientos y actos, para ser el protagonista de una vida plena.
  • Aceptar y perdonar. Pasos necesarios para aprender y liberarnos del pasado.
  • Conectar con nuestro propósito. Con el interior y el exterior, entendiendo que, “como es dentro, es fuera”; lo que resuena con nuestro Ser forma parte del auténtico propósito de vida.
  • Vivir en el presente. Dado que el momento presente es lo único que tenemos. Poner la atención en el aquí y ahora es enfocarse en la vida.
  • Sintonizar con nuestro interior. Porque sólo así puede ocurrir una sanación duradera y auténtica. La solución no está fuera de nosotros. La búsqueda de la sanación está en el interior de cada uno de nosotros.

Nuestro modelo o mapa mental nos ha servido en nuestra vida para llegar hasta donde estamos; aunque para avanzar, para cambiar de rumbo o para redirigir aspectos puntuales, es imprescindible contar con nuevos recursos mentales, nuevas actitudes y nuevos comportamientos.

Carmen, en tal sentido, nos dice: “La posibilidad de cambiar es parte de nuestro poder; tenemos que aligerar la mochila que cargamos de cosas que, aunque hemos hecho nuestras, no lo son y no nos pertenecen”.

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Cuando tu karma quiere enseñarte algo.

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Cuando tu karma
quiere enseñarte algo.

Creemos que nuestras penalidades son producto del destino o del karma, hilos ocultos que no podemos controlar y exceden nuestra capacidad de superación o anticipación. Damos por hecho que es algo que nos arrastra inexorablemente, independientemente de lo que hagamos o digamos, porque a nuestro alrededor observamos la misma queja y el mismo patrón de victimismo y resignación.

Es común oír decir que “mal de muchos, consuelo de tontos” y vivimos con la esperanza de que la mala racha sobrevuele otras almas y se aparte de nosotros, como un pájaro de mal agüero.

Sin embargo, estamos obviando lo fundamental:

El karma no es una maldición sin sentido que nos lleva por un calvario interminable, sino una rueda de experiencias que nos muestra por dónde estamos pisando y qué estamos desatendiendo de todo aquello que vinimos a aprender cuando encarnamos.

No requiere una mirada al exterior, buscando culpables o distracción, sino un trabajo interior de búsqueda personal, que se corresponda con lo que sentimos de manera genuina. Recuerda que quien mejor te conoce eres tú mismo. No hay nadie más experto que tú para saber lo que le sucede a tu corazón y a tu mente (si viven en consonancia o en discordia). Nadie más puede alcanzar a ver dónde te traicionaste a ti mismo, en qué relación dejaste de ser tú o cuándo perdiste el fuego de la ilusión y del coraje por vivir tu propia vida.

A veces, he mirado con detenimiento entre las fotos antiguas, en el rostro de personas muy queridas, cuándo pudo haber ocurrido ese punto de inflexión que hizo que sus caras se revistieran de una mueca artificial, una sonrisa forzada, una mirada vacía o una tensión excesiva. Me he preguntado por aquel resorte que se rompió, desdibujando sus rasgos limpios y tiernos, distendidos y francos, como en otro tiempo fueron.

En otras ocasiones, por el contrario, he observado en rostros desconocidos de personas ancianas, que han comprendido sus lecciones de vida, cómo conservan en su mirada y sus rasgos una bondad insondable, de enorme paz interior, latente en sus arrugas y ojos impenetrables.

Ante ese abanico de miradas tan diferentes, me he preguntado si tuvieron a lo largo de sus vidas la misma (mala) suerte, si padecieron grandes contratiempos o desgracias y dónde estuvo la diferencia.

La diferencia, según mi observación y experiencia, radica en la actitud o perspectiva desde la que cada uno ha afrontado su destino, sus lecciones kármicas de vida, aquello que está pendiente de ser reconocido o perdonado. Mi mala o buena suerte son expresiones de lo que yo interpreto y creo, porque lo que creo crea mi mundo.

Lo que acepto y atravieso con humildad y sin excusas, como algo propio que me corresponde a mí mirar de frente y asumir como mi siguiente paso de vida, me hace crecer y ser libre.

Por todo ello, te invito a observar tú también, como una experiencia diaria, la liberación que se siente al hacer lo que te corresponde de acuerdo con tu misión álmica y tareas pendientes, aún cuando te provoque zozobra y te mueva un poco de la zona de confort. Te aseguro que dejarás de ver los acontecimientos de tu vida como un espectador pasivo y sin poder de decisión, porque tu mente y tu corazón se verán reflejados uno en el otro, sintonizando con la vida que eres tú.

Vivimos en tiempos de grandes cambios, nadie lo niega, y no sólo en el mundo que percibimos con los 5 sentidos. También somos almas que hemos querido encarnar en esta época para experimentar las nuevas vibraciones que se están intensificando. No estamos aquí por casualidad, sino como parte de este cambio que hemos querido vivir. Podemos mirar hacia otro lado y seguir en nuestra cómoda ceguera o, como almas conectadas con su propósito de vida, seguir las señales que nos indican los pasos a dar.

Te invito a hacer un ejercicio de autenticidad: fíjate en tu rostro al acostarte y levantarte, sin maquillaje ni testigos, e intenta reconocerte en él, desde la infancia hasta la edad que tengas, y observa sin censurar ni bloquear nada de lo que te llegue.

Te dará respuesta a cuestiones que andabas buscando fuera y puede que también se te presenten nuevas preguntas. Sea lo que sea lo que recibas, viene de ti y es para ti, un regalo de tu alma. Es una vía para reconocer tus lecciones kármicas aprendidas y otras que faltan por aceptar.

Sé honesto con lo que ves y no dejes que ninguna herida sea para ti un abismo, sino un puente a la libertad. Namasté.

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¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Cuál es mi karma?

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Reconoce tu karma,
comprende y perdona.

Registros Akáshicos.

¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cómo hago para transformar mi vacío en plenitud? ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Cuál es mi karma? ¿Por qué se repiten siempre algunos patrones en mis relaciones? ¿Por qué me siento tan insatisfecho con casi todo lo que hago?

Estos interrogantes forman parte del universo de posibles preguntas que pueden formularse durante una sesión de Registros Akáshicos. Como hemos visto en artículos anteriores, los Registros guardan la memoria de nuestras vidas, donde se registran todos los pensamientos, actos, sentimientos y emociones que experimentamos. Es un gran archivo que registra toda nuestra evolución álmica y contiene la historia de cada uno de nosotros en las sucesivas encarnaciones. 

Acceder a toda esa información nos permite reconocer, entre otras muchas cosas, cuál es nuestro karma. Pero, ¿qué es el karma? Estamos acostumbrados a interpretarlo desde la sabia ironía del humor; por ejemplo, alguien empuja a otro a la piscina e, inmediatamente después, da un traspiés y cae también; o alguien manifiesta la sola intención de empujar a otro y, no sólo no logra su objetivo, sino que tropieza absurdamente.

El karma obedece a la ley causa – efecto y no se crea únicamente a través de actos, sino también de palabra y pensamiento. Sin embargo, no se trata de algo tan simple como “causa y efecto inmediato”; el karma es energía transcendente. Para entenderlo un poco más, haremos una diferenciación entre:

1. El karma que podemos crear en esta encarnación.

Es el que creamos a través de nuestras acciones, sentimientos, palabras y pensamientos y vuelve hacia nosotros como respuesta de efecto similar. Es bien conocido el refrán “quien siembra vientos, recoge tempestades”.

2. El karma que arrastramos de vidas anteriores.

Vivimos situaciones que se repiten y no comprendemos, producto de otras vidas, de las que falta algo por aprender y equilibrar o compensar, y nos está afectando e incidiendo en nuestra vida actual. De hecho, hasta que esa descompensación con respecto a alguien o algo no se equilibre, nuestra tarea seguirá pendiente. Hasta que aprendamos a reconocerlo, lo sanemos y tomemos conciencia, nos encontraremos en la rueda kármica. Ciertamente, la vida es tan buena maestra que, si no aprendemos la lección, la lección se repetirá.

Por poner un ejemplo: ¿te resulta familiar aquella amiga que se entrega cien por cien en sus relaciones y termina siendo engañada repetidamente (y además de una manera cruel)? Si ella es buena, leal, fiel, comprensiva… ¿por qué todos terminan engañándola? ¿cómo nadie la valora?

Este tipo de karma es el que generalmente nos desorienta, pues no hay explicaciones racionales que justifiquen que esos patrones se repitan en la vida. Para nuestra mente racional, resulta injusto e incomprensible. Desde el lado espiritual, sin embargo, quizá su tarea pendiente se relaciona con poner límites a los demás, respetar sus propias decisiones o asumir el protagonismo de su vida. La Ley del Karma busca equilibrar cualquier descompensación álmica y nos conecta, por tanto, con vidas pasadas.

3. El karma que pasa de generación en generación.

Es el karma que heredamos de nuestros ancestros, es decir, padres, abuelos, bisabuelos, etc… y que se va perpetuando a través del grupo familiar. Todos hemos llegado a una familia compuesta por almas con las que tenemos un pacto que elegimos antes de nacer. No es una casualidad los padres que tenemos, el lugar en que nacemos, o la relación familiar que vivimos. No hay casualidades, sino causalidades. En este círculo de almas, hay cuestiones que comprender, liberar, perdonar y sanar. Solo con el perdón llega la sanación. 

Antes de nacer, nuestra alma elige con quienes encontrarse nuevamente para reparar todo aquello que haga falta reparar. Hay nudos kármicos por desatar, por así decir. Y cuando un integrante de ese círculo álmico “limpia” su karma, perdonando y aceptando lo vivido, ayuda y permite a los otros a liberar el suyo propio. Se compensa y sana lo que había pendiente. Por parte del que hace su trabajo kármico, el equilibrio está restablecido y reparado, independientemente de lo que los demás hagan. Por su parte, no deja “lastre” en sus descendientes.

En pocas palabras, el karma es una ley universal que busca el equilibrio y sanación álmica.

No busca el castigo, como muchos entienden. Por el contrario, su finalidad es darnos las oportunidades necesarias para que el alma pueda evolucionar y vivir en el amor incondicional, el perdón y la armonía. El karma es un despertar de la conciencia, que nos mueve a mirarnos sin engaños, con profundidad, para recoger el aprendizaje que nos lleva a realizar nuestro plan de vida.

Por tanto, es muy importante comprender que todo ocurre por una razón y que detrás de ello siempre hay un aprendizaje. Cuando por fin nos abrimos a esta lección de vida, entendemos el porqué de nuestros problemas y somos capaces de ver su sentido desde la comprensión y el amor. Recogemos el gran regalo que estaba oculto.

Es desde este posicionamiento desde el que también comprendemos a los demás y aprendemos a no juzgarles, porque reconocemos que cada cual está dando sus pasos a su ritmo y según su libre albedrío.

Como decía Wayne Dyer: “Como te trate la gente es su karma; como reacciones tú, es el tuyo”.

Es fascinante y tranquilizador comprobar que los seres humanos tenemos a nuestra disposición los recursos para sanarnos, equilibrarnos, inundarnos de paz y gozo interior, avanzar ilimitadamente, vivir con sabiduría, solucionar nuestros conflictos, aliviar nuestros miedos, prosperar y ser felices.

Todos estos recursos se activan con la lectura de Registros Akáshicos, que opera sobre el alma de nuestro ser, dispensándonos de una intensa y profunda liberación y desbloqueo, sanando nuestras heridas del pasado y dándonos la posibilidad de encontrar el verdadero sentido de nuestra vida, aportándonos alegría y paz.

Las lecturas de Registros Akáshicos nos ofrecen la oportunidad de no seguir generando más karma, para bien nuestro y de todos los involucrados.

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Registros Akáshicos. Descubre cuál es la misión de tu alma.

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Descubre cuál es
la misión de tu alma.

Lectura de Registros Akáshicos.

Hay miles de personas intentando dar sentido a su vida, intentando averiguar cuál es el propósito de haber nacido en un lugar determinado o de contar con ciertas cualidades específicas. Y aunque muchas pasan toda la vida con la incógnita o la incertidumbre, otras descubren su propósito vital, se enfocan en él y disfrutan de cómo todo -casi mágicamente- parece conspirar para que puedan cumplir con ello.

No obstante, es común “perdernos” en la búsqueda de la misión o propósito de vida. Hay tanto por resolver, tantas urgencias diarias, tantas necesidades, responsabilidades, preocupaciones, tantas personas que necesitan de nosotros, tantos compromisos y horarios… ¡tantas cosas que atender, que muchas veces se nos olvida vivir nuestra vida!  

Y en este vértigo, pasamos por alto que cada uno de nosotros está aquí por algo y para algo y, sabiendo esto, ¿cómo no averiguarlo? Es más: ¿cómo somos capaces de dejarlo a un lado siendo algo fundamental?, ¿por qué vivimos en piloto automático, incluso acostumbrándonos a lo que nos disgusta, angustia y duele, porque no somos capaces de afrontarlo, resolverlo o encontrarle una explicación racional?

Ahora bien, si tuviéramos acceso a información reveladora que nos permitiera tomar conciencia y comprender lo que nos sucede y para qué estamos aquí realmente, ¿nos animaríamos a conocerla?

Esa información, como hemos visto en un artículo anterior, se encuentra en los Registros Akáshicos. Todos y cada uno de nosotros tiene un registro único y completo de su alma. En los Registros Akáshicos podemos encontrar respuestas a las situaciones que se presentan en la vida y sanarlas para bien nuestro y de todos los involucrados.

Es una gran ayuda para nuestra evolución y crecimiento personal porque nos conecta de una forma profunda y amorosa con la Fuente creadora, nos abre los ojos más allá de las cosas mundanas.

La apertura y lectura de los Registros Akáshicos nos permite acceder a la memoria pura y profunda del alma para sanar el karma procedente de vidas pasadas, reconocer la misión elegida antes de encarnar y hacerla realidad con los dones y talentos que hemos recibido para ello. A través de las lecturas, se amplifican las posibilidades de sanación y se generan líneas de vida más alineadas con nuestra misión o propósito.

Hacemos una puntualización importante: Los Registros respetan siempre el libre albedrío y ritmo del consultante: cada uno de nosotros decide qué hacer con lo recibido durante la lectura y es responsable de sus elecciones de vida.

Una lectura de Registros Akáshicos es tan poderosa que nos ayuda a develar los motivos ocultos de nuestros miedos, fobias, angustias, estancamiento, desorientación, pérdida de interés, falta de “algo” … nos permite entender el para qué debemos atravesar esa situación y nos muestra el aprendizaje pendiente.

Esto es lo que significa sanar el alma: recordar quiénes somos, quiénes hemos sido, para qué estamos aquí y hacia dónde vamos.

Es reconocer, comprender, perdonar, sanar, tomar conciencia y aceptar el regalo de los Registros para crecer y vivir intensamente, de acuerdo a nuestro propósito de vida.

Carmen Sherpa, lectora profesional de Registros Akáshicos por ARCI (Akashic Record Consultants International) puede abrir tus Registros con tu consentimiento expreso y, de esta forma, podrás descubrir tu camino hacia un crecimiento personal más profundo de acuerdo con tu verdadero Ser.

 A partir de la información liberada, es posible entre otras cosas:

  • Conocer el origen de tus conflictos para poder solucionarlos.
  • Liberarte de patrones negativos y limitantes.
  • Desbloquear tu energía estancada y liberar dolor.
  • Sanar traumas y miedos que te impiden ser tú mismo.
  • Conocer tu verdadera misión. Tu verdadero camino.
  • Sanar las relaciones.

 

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