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Inteligencia Conversacional: aprende a gestionar conversaciones difíciles de manera efectiva.

Conversar es mucho más que hablar.

“¿Cómo se lo digo?; el arte de las conversaciones difíciles”, además de ser el título de los libros de Enrique Sacanell y herramienta sustancial de este programa formativo, supone una de nuestras inquietudes más habituales, sobre todo cuando se trata de cuestiones naturalmente complejas de decir. Lo cierto es que en la mayoría de los casos no encontramos la respuesta o accedemos a formas repetidas que ya fracasaron en el pasado. De esta forma, muchas conversaciones sobran y otras tantas brillan por su ausencia.

Todos creemos que sabemos conversar, pues es algo que hemos hecho y hacemos todo el tiempo, sin embargo, hay una gran diferencia entre hablar y conversar. Hablar es algo que aprendemos naturalmente desde la infancia y, producto de nuestra educación, enriquecemos el proceso con más vocabulario y con el conocimiento de sus distintas formalidades. No obstante, algo muy distinto es considerar cómo conversamos con otras personas; es decir, cómo las escuchamos, cómo les respondemos, cómo son nuestras emociones en ese momento y un largo etcétera. Ciertamente, no hemos recibido educación específica en relación a cómo gestionarnos durante este proceso y es por ello que conversamos aplicando la básica ecuación prueba-error.

Entonces, ¿existe una fórmula para aprender a conversar?

Más que fórmulas o recetas mágicas, existen habilidades y competencias concretas que son aplicables a las conversaciones en general y, sobre todo, a las conversaciones difíciles. Efectivamente, es la inteligencia conversacional la habilidad que nos facilita comunicarnos con otras personas de manera constructiva, siendo capaces de mostrar nuestras opiniones, inquietudes y opiniones con respeto y de escuchar con la intención de entender. Este es uno de los grandes objetivos de esta formación en Inteligencia Conversacional.

Entre otras cosas, constituye una aportación sumamente valiosa para todos aquellos profesionales que en el ámbito organizacional estén expuestos a conversaciones difíciles de forma más o menos frecuente. El objetivo es facilitarles una serie de herramientas para que todos ellos puedan mantener esas conversaciones postergadas y/o repetidas hasta el cansancio y sin éxito.

Ahora bien, ¿cuáles podrían considerarse conversaciones difíciles?

Dentro del marco organizacional, las conversaciones difíciles suelen ser muchas, sobre todo en posiciones o puestos que tienen trato habitual en todas las direcciones: con pares, superiores y personas a cargo. No obstante, en cualquier nivel, todas ellas tienen en común el hecho de generar cierta incomodidad, de ser difíciles de afrontar y/o de mantener y de concretar de forma efectiva. Como hemos señalado, independientemente de la jerarquía que involucre, igual de complejo puede resultar una reunión para establecer objetivos, buscar recursos y/o rendir cuentas, como el hecho de colaborar con otros equipos de trabajo, compartir recursos, supervisar, corregir y/o reconocer desempeños.

¿Qué beneficios obtiene incluir la IC en la cultura empresarial?

Como hemos mencionado con antelación, la organización es una red compleja de conversaciones. De esta forma, si las personas aprenden a comunicarse con claridad y respeto, entonces pueden intercambiar opiniones, expresarse sin miedo y, sobre todo, construir a partir de las diferentes aportaciones. Además, los conflictos pasan a ser oportunidades de mejora, ya que todas las voces son escuchadas y contribuyen a enriquecer los procesos y la confianza. 

Programa Intensivo Inteligencia Conversacional.

Con un formato presencial, un temario rigurosamente seleccionado, un enfoque mayormente práctico y un material de apoyo que cuenta, por ejemplo, con el libro de Enrique Sacanell y con él mismo como formador -entre otros/as profesionales de reconocida trayectoria-, este Programa resulta invaluable para profesionales que entienden que la calidad de sus conversaciones define la calidad de su trabajo

Entre otras cosas, este programa permite que los/as participantes aprendan a:

  • Generar un contexto de confianza para que una conversación pueda fluir cómodamente.
  • Escuchar activamente para dar sentido al lenguaje verbal y no verbal.
  • Diseñar estrategias para abordar exitosamente conversaciones difíciles.
  • Gestionar las emociones y permitir que emerjan adecuadamente en la conversación.
  • Incorporar herramientas para que la conversación genere acción.

“Las organizaciones son red de conversaciones, en consecuencia, la calidad de las mismas impacta cualitativa y cuantitativamente en los resultados de la empresa”. María Carrascal, directora de Emana.

Metodología Belbin: mucho más que 9 Roles de Equipo.

Meredith Belbin, el creador de esta metodología señala que “un rol de equipo es una particular tendencia a comportarse, contribuir e interrelacionarse con los demás de una determinada manera”. En tal sentido, producto de diversas investigaciones, identificó 9 estilos de comportamiento diferentes (o contribuciones) que las personas muestran en el lugar de trabajo. Estos Roles son:

  1. Coordinador. Maduro, seguro de sí mismo, identifica el talento. Aclara las metas. Delega eficazmente.
  2. Impulsor. Retador, dinámico, trabaja bien bajo presión. Tiene iniciativa para superar obstáculos.
  3. Investigador de recursos. Entusiasta, comunicativo. Busca oportunidades y desarrolla contactos.
  4. Cerebro. Creativo, imaginativo, librepensador. Genera ideas y resuelve problemas difíciles.
  5. Cohesionador. Cooperador, perceptivo, diplomático. Escucha e impide los enfrentamientos.
  6. Implementador. Práctico, de confianza, eficiente. Transforma las ideas en acciones y organiza el trabajo que debe hacerse.
  7. Finalizador. Esmerado, concienzudo, ansioso. Busca los errores. Pule y perfecciona.
  8. Monitor, Evaluador. Serio, perspicaz, estratega. Percibe todas las opciones y juzga con exactitud.
  9. Especialista. Entregado, independiente, con intereses limitados. Aporta conocimientos específicos.

Hemos mencionado sólo una descripción brevísima de las contribuciones de cada Rol, aunque el conocimiento detallado y profundo que facilita este Nivel Experto en la Metodología Belbin de Roles de Equipo en sus muchas vertientes, resulta una fuente inagotable de información que nos ayuda a cambiar de paradigma y dejar de centrarnos en las áreas de mejora para pasar a poner el foco en las fortalezas y en cómo las personas pueden añadir su máximo valor.

Esta Formación de Formadores ha sido diseñada para todos aquellos profesionales que deseen adquirir un conocimiento riguroso y detallado de la Metodología y de su aplicación práctica en una diversidad de contextos.

Mucho más que 9 Roles de Equipo.

En primer lugar, aclarar que de esos 9 Roles todos tenemos dos o tres dentro de los que nos sentimos cómodos; otros que podemos asumir si fuera necesario, y algunos que preferimos no adoptar en absoluto. Por ello, los Informes Belbin constituyen una herramienta potente, fiable y validada que permite obtener una mayor comprensión sobre cómo se comporta realmente una persona en el trabajo. Contiene orientaciones personalizadas y consejos útiles tanto para la persona, como para directivos, líderes de gestión y mandos intermedios, ya que proporciona una visión muy amplia sobre las fortalezas y debilidades de cada uno y sobre cómo contribuirán en el ámbito individual, relacional y de equipo.

Estos informes suponen una herramienta invaluable en procesos de:

  • Selección y promoción de personas.
  • Construcción de equipos de alto rendimiento y de relaciones de trabajo productivas.
  • Resolución de conflictos.
  • Orientación profesional.
  • Autoconocimiento y efectividad personal.
  • Comprensión de fortalezas y debilidades del comportamiento que no aparecen en un CV.

Sobre la Certificación, la modalidad y la metodología.

La estructura contempla una primera y breve fase online que tiene por objetivo, entre otros, cumplimentar un Inventario de Autopercepción Belbin y una visión de los compañeros de trabajo: Evaluación de los Observadores Belbin, que aporta una visión mucho más amplia y certera de las contribuciones de cada persona.

No obstante, la estructura es fundamentalmente presencial con una primera fase teórica y una segunda fase práctica en la que se revisa en profundidad la aplicación concreta de la metodología en procesos de desarrollo y formación, de selección, de trabajo en equipo y de relaciones interpersonales. El objetivo es aplicar todos y cada uno de los conceptos aprendidos para que cada participante pueda capitalizar el aprendizaje y para que pueda transferirlo fácilmente al desarrollo de su actividad profesional.

Se trabaja en grupos reducidos de hasta 12 personas y se hacen abordajes individuales, en parejas y en pequeños equipos. Al superar el examen de acreditación se extiende un Certificado firmado por Meredith Belbin. 

Sobre algunas de las competencias al finalizar el curso.

  • Hablar el lenguaje Belbin. El medio de interacción durante el curso y la base ideal para solucionar posibles problemas relacionales entre individuos y en el equipo.
  • Multiplicar las aplicaciones y enriquece tus sesiones. Ideas prácticas sobre cómo interpretar y aplicar los distintos informes en una gran variedad de situaciones y lo que pueden aportar para resolverlas.
  • Compartir tu conocimiento. Serás capaz de responder a las preguntas más exigentes y hacer frente a situaciones complejas que se dan en equipos, departamentos y organizaciones.

Sobre el final que sólo es un comienzo.

Una vez finalizada la Acreditación, cada alumno/a podrá consultar y recibir el feedback de los Expertos Belbin para resolver posibles dudas con respecto a los Informes, para preparar una sesión formativa; para recibir ideas sobre cómo utilizar alguna dinámica, etcétera. Además, formará parte la Comunidad Belbin, cuyo objetivo es mantener actualizado el aprendizaje y enriquecerlo a partir de diferentes casos y artículos.

Por otra parte, cada participante recibirá su Informe individual que podrá atesorar para comprenderse más y mejor en sus debilidades, fortalezas y áreas de mejora; para reforzar positivamente su seguridad, confianza y eficacia personal.

*Se trata de una metodología de referencia en la gestión y desarrollo de las personas y los equipos a nivel mundial. Actualmente, los informes Belbin están disponibles en 22 idiomas y la idea es aumentar este número y responder a las necesidades futuras”.

Metodología DISC: de la eficacia a la Excelencia Comercial.

Una de las cuestiones más importantes sobre las que se pone el acento hoy en materia comercial, venta y negociación es la profesionalidad de los vendedores y vendedoras para adecuarse y adecuar sus estrategias de acuerdo al comportamiento del/la cliente/a.

A propósito de todo esto y en respuesta a todas estas necesidades, Juan Daniel Pérez Fernández -fundador de Disc Factory-, ha diseñado e imparte este Curso de Analista Conductual Experto en DISC para vendedores/as profesionales, comerciales, departamentos de atención al cliente, post venta y para todos/as aquellos/as que por su actividad profesional están expuestos a procesos constantes de negociación. Conocer el Modelo DISC nos facilita -en primer lugar- tomar conciencia de nuestro perfil conductual, para luego identificar el perfil conductual de nuestro/a interlocutor/a en relación a sus necesidades de reconocimiento y aceptación -que también operan como motivaciones- y adaptarnos a ellos/as.

Sobre los perfiles y la comunicación.

Cada perfil conductual tiene un estilo concreto de comunicación. DISC nos permite identificarlo para pasar de la regla de oro, que propone tratar a los/as demás como nos gustaría ser tratados/as, a la regla de platino que sugiere tratar a los/as demás como ellos/as quieren ser tratados/as.

Se trata, ni más ni menos, de ver el mundo tal cual lo ve el/la cliente/a para saber qué palabras funcionan y cuáles no, incluso con qué tipo de colores se identifica y cómo es su proceso de toma de decisiones. Por ejemplo, los perfiles “D aman los retos, los desafíos y buscan constantemente el reconocimiento por sus logros. Es decir, todos los argumentos que vayan en esa dirección nos acercan al/la cliente/a para persuadirlo/a y conseguir los resultados que deseamos. En cambio, para  los perfiles “S y “Clas argumentaciones que suenen a riesgo o a desafíos los asusta, los confunde, pueden provocar incertidumbre en una negociación y hasta pueden truncar una propuesta comercial. Puntualmente el perfil Cnecesita sólidas muestras de datos y evidencias.

Sobre las estrategias para generar el rapport a través de todos los canales.

Veamos. A diferencia de la venta face to face que nos da un montón de información sobre el/la interlocutor/a, muchos/as comerciales transcurren o requieren -en distintos momentos del proceso de venta- gestionar la relación por canales telefónicos o por correo electrónico.

Y como siempre, la Metodología DISC nos facilita esta labor a través de la escucha y la atención, porque a través del lenguaje que utiliza la persona nos indica en qué factor está; recordemos que DISC es un estoy y no un soy. Por ejemplo, un perfil predominantemente S hará bastantes silencios durante la conversación y utilizará un tono monocorde, pausado y relajado. En este caso, si como vendedores/as pertenecemos a un perfil de ritmo rápido y de comunicación directa, tendremos que respetar su ritmo, acompañar sus silencios, acompasar y liderar en el tono de la voz e incluso utilizar sus mismos recursos de lenguaje, ya que cada perfil tiene una semántica diferente.

¿Qué significa esto? Entre otras cosas, y lo veíamos párrafos antes, si utilizamos una frase del tipo “esto será un reto para ti” con un perfil D o I funcionará a la perfección; aunque esta misma frase para los perfiles So C, que prefieren entornos estables y predecibles, provocará un efecto indeseado.

Esta información también supone una clave para definir cómo escribir un correo o cómo redactar una propuesta comercial que se adecúe al perfil del/la cliente/a. Es decir, nos orienta sobre qué tipo de colores, de palabras y de mensajes utilizar para captar su atención y también para facilitar su toma de decisiones, ya que como bien decíamos cada cliente/a arriba a ellas de manera distinta. Los perfiles D e I toman decisiones arriesgadas, rápidas e intuitivas por lo que el/la vendedor/a necesita actuar de forma rápida y hábil para cerrar la venta; por el contrario, los perfiles S y C son más analíticos/as, fríos/as y calculadores/as por lo que intentar “forzar” el cierre de la venta rápidamente provocaría un importante rechazo.

El efecto de primacía que establece la psicología.

Lo destacamos porque si bien la Metodología DISC tiene su propia regla y ya la hemos visto, este efecto de primacía podría operar como otro principio clave. Sabemos que la primera impresión, el primer input que recibe la otra persona en la vida en general, y en las ventas en particular, es clave para que reciba el impacto positivo que deseamos.

Por todo esto, el hecho de poder intuir el perfil de nuestro/a cliente/a nos permite saber por dónde ir para conectar con él/ella y persuadirlo/a. Porque como también señala nuestro especialista en DISC, “la comunicación puede construir puentes o puede levantar muros”.

Siguiendo esa máxima y sobre todo para generar una excelencia comercial, Juan Daniel facilita durante toda la formación una cantidad de dinámicas en las que recrea ejemplos reales que permiten interiorizar el aprendizaje más rápida y más eficazmente. Además, invita a cada participante a identificar y a generar un plan de acción sobre su cartera de clientes reales. Es decir, les propone trabajar sobre ese 20% de clientes que suponen el 80% de su cifra de venta, para que puedan identificar su perfil conductual y establecer una estrategia de comunicación interpersonal inteligente que les acerque a su objetivo y a su excelencia comercial.

Como decía Gandhi, “la adaptabilidad no es imitación, significa poder de resistencia y asimilación”.

Conoce nuestra Certificación Internacional: Experto y Analista Conductual DISC.

Entrena tus Habilidades Comunicativas y aumentarás tus Ventas.

A todos/as nos suena familiar cuando hacemos referencia a vendedores/as que se transforman en nuestra sombra apenas entramos a una tienda; que nos llaman al teléfono recitando un speach monocorde; que nos atiborran de información que no nos importa o que no hemos solicitado, o que se van por las ramas y aburren. Lo cierto es que más allá de lo familiar que pueda resultarnos, todos/as ellos/as, sin excepción, responden a un modelo de venta que ha quedado obsoleto.

¿Por qué digo esto? Veamos. Gracias a las aportaciones de la neurociencia hoy sabemos que el 85/90% de las decisiones de compra que tomamos son inconscientes. Sólo por esto, ya estamos dejando fuera a aquellos/as vendedores/as que siguen apelando exclusivamente a la lógica y a la razón. Y esto no es sólo para quienes se dedican a la venta profesional. De hecho, todas/os vendemos, nos “vendemos” y negociamos todo el tiempo. Es decir, si no hay una buena gestión de venta, por excelente que sea una idea o por muy técnico que sea un profesional, todo podría quedar en un puñado de buenas intenciones. Y como hemos visto en un artículo anterior, sólo con eso no se gana dinero.

Entonces, ¿qué necesita -sobre todo- un/a buen/a vendedor/a? En principio, tres cosas fundamentales: capacidad para llamar la atención, para provocar emociones positivas y para lograr recordaciones poderosas. Esto último, está relacionado con el instinto; la persona que compra debe sentir que eso que adquiere le ayudará a sobrevivir, le permitirá ser mejor persona, etc.

Sin embargo, ¿cómo logramos que sucedan esas tres cosas? Si repasamos los ejemplos que mencionábamos al inicio, es posible llegar a la conclusión más certera de cómo no se hace. Cuando nuestro cerebro percibe la intención de venta se cierra, se “asusta” y se desconecta del/la vendedor/a y del proceso inmediatamente. Por lo tanto, hay que hacer todo lo contrario; hay que vender sin vender, concepto que también está sustentado en la neurociencia a partir de las investigaciones sobre cómo funciona el cerebro de las personas al comprar.

Vender sin vender: pocas razones y muchas, pero muchas emociones.

Hagamos aquí un paralelismo con la interpretación que hace un actor/actriz de un personaje. ¿Somos capaces de imaginar que al salir a escena reciten un guión sin más? Sería llamativo por demás y probablemente saldría en la portada de los periódicos al día siguiente. Es lícito si es lo que él/ella quiere generar, aunque deja de serlo si entendemos que un actor/actriz se debe a la interpretación de un personaje y a emocionar al público de una u otra forma.

Ahora bien, al igual que un/a profesional de la actuación repite la interpretación de un personaje en una obra de teatro de hora y media -aproximadamente- cada día, incluso hasta dos o tres veces por día frente a públicos diferentes, un/a vendedor/a repite un guión de 3/5 minutos muchas más veces al día frente a diferentes espectadores. Suena agotador, cierto, pero no tanto si aprendemos a “oxigenar” ese rol y a dejarnos sorprender. 

Ahora bien, también nos señala que para dejarse sorprender es necesario escuchar sea cual sea el rol que desempeñemos. Sólo así podremos descubrir qué expresión necesitamos para que la persona que nos está escuchando perciba lo que nosotros queremos que perciba. Es decir, si bien hay un guión y unas pautas básicas que respetar, necesitamos involucramos con la/el otra/o; caso contrario, si no escuchamos lo que dice, si no nos dejamos sorprender, entonces no estaremos más que repitiendo aquella puesta en escena del actor/actriz que sale a escena a recitar sus líneas. ¿Qué supone esto? Entre otras cosas, que las posibilidades de transmitir fiabilidad, entusiasmo, vivencia y credibilidad, desaparecen.

Hay que darle “vida” al guión, captar la atención y emocionar al cliente.

Utilizando la interpretación como metodología de trabajo es posible entender la importancia que tienen las emociones en todas las acciones que realizamos; incluso cuando vendemos y/o negociamos. Podemos ver esto también en las grandes marcas. Por ejemplo, Coco Chanel no vende perfumes, sino que vende seducción; Coca Cola no vende una bebida azucarada, sino diversión y felicidad. Es decir, lo que nos muestran es que si compramos sus productos nos sentiremos bien y es esa expectativa la que nos hace escoger una marca y no otra, más allá de las diferencias y similitudes del producto/servicio.

Para terminar, comparto brevemente con las/los lectores unos de los ejercicios que propone César en este entrenamiento basado en técnicas actorales. El mismo consiste en cuentos inventados a nuestros hijo/as y/o sobrinos/as pequeños y ponernos un objetivo emocional. Por ejemplo, intentar que el niño/a abra los ojos sorprendido o que me pida que le cuente otro cuento al día siguiente, o evitar contarle el final para crearle expectativa. Al final, lo que sucede con esta práctica es que nosotros/as mismos/as, al inventar el cuento, tenemos la libertad de jugar con la trama, con el final y, lo que es más importante, con la posibilidad de transmitirle emociones. Esto es un buen entrenamiento para darnos cuenta cuáles son esas propias palancas que activamos para que la emoción que trasmitimos sea la que deseamos generar en el/laotro/a.

Jeffrey Gitomer, el reconocido gurú de las ventas, dice que “a la gente no le gusta que le vendan, pero les encanta comprar”. ¿Estás listo para vender sin vender?

Oratoria y Marca Personal: ¿Cómo te comunicas? ¿Cómo la comunicas?

En el mundo de los autónomos y emprendedores hay gente brillante, con ideas interesantes, creativas e innovadoras, aunque muchas veces no saben expresarlas. Pero no porque no sepan qué decir, sino porque son pocos los que saben cómo hacerlo. Suelen ser esos pocos los que logran crecer y construir vínculos de calidad. Son los que saben, como bien reza el dicho popular, que “no hay segundas oportunidades para causar una primera buena impresión” y de esto se desprende la importancia de aprender a comunicar eficazmente.

Peter Drucker, unos de los grandes referentes del management, señalaba que el 60% de los problemas empresariales son la consecuencia de una mala comunicación. No obstante, es posible que una gran empresa tenga estructura para soportar y/o revertir algunas de esas incidencias, pero en el caso de los trabajadores autónomos y emprendedores, una mala comunicación -o la falta de ella- puede suponer una pérdida de una oportunidad enorme e incluso, poniéndonos drásticos, puede ser la causa de su extinción. De una forma más poética, aunque igual de elocuente, lo decía Gabriel García Márquez “Lo que no se comunica no existe”.

Por todo lo dicho, conocer en detalle lo que son, lo que los mueve, lo que hacen y lo que los apasiona es sumamente importante, pero no es suficiente si no saben cómo comunicarlo a tiempo y correctamente. 

La comunicación como valor y aspecto transversal.

La actuación como metodología de entrenamiento facilita a los participantes el acceso a determinados conocimientos y habilidades que trascienden un proceso específico de venta, negociación, presentación, etc., y que son aplicables transversalmente a todos y cada uno de los eventos, relaciones y ámbitos. Esto es importante para todas las personas, aunque especialmente relevante y vital para autónomos y emprendedores puesto que ellos no representan una marca sino que, como decíamos al comienzo, son su marca. Por esta misma regla también son su empleado, su responsable de marketing, de ventas, de comunicación y, sin ánimo de exagerar, también su principal competidor.

¿Por qué digo esto? Todos coincidimos en que un mismo bien o servicio puede ser ofertado por más de uno. De esta manera, la diferencia está en la forma de emocionar al cliente. Pensemos que para este colectivo profesional ganar un cliente y fidelizarlo puede significar también una cadena inacabable de buenas y nuevas oportunidades de negocio (o todo lo contrario). Ahora bien, para construir esa diferencia es necesario partir de la base de que toda esta construcción no empieza con una presentación ni acaba cuando se cierra un trato.

Un vínculo con un cliente/socio/inversor comienza mucho antes; tal vez en el llamado telefónico de contacto, en el apretón de manos inicial, en el contacto visual que se establezca con el potencial cliente, o incluso en la broma utilizada para “romper el hielo”. Como señalábamos, tampoco termina en el trato hecho sino que, por el contrario, esa es la base para empezar a construir confianza. De esta forma, este entrenamiento no tiene como finalidad preparar a los pequeños empresarios a resolver paréntesis en la comunicación, sino que apunta a que cada uno desarrolle sus habilidades comunicativas -transversalmente- para aplicar en la vida en general y en cada contexto y con cada relación en particular.

La interpretación para convertir al miedo nuestro aliado.

Decíamos antes que en la vida son muchas las veces que nos comunicamos eficazmente. En general, esto sucede porque no tenemos miedo y no estamos preocupados por hacerlo mal, por no gustar, por no ser entendidos o por recibir un juicio negativo.

Estos mecanismos, relajados la mayoría de las veces, son los que se disparan en un emprendedor o en un profesional autónomo a la hora de vender su idea, su producto y/o su servicio a alguien más o a muchos más. Si bien es comprensible que suceda por todo lo que hemos venido mencionando a lo largo de este artículo, César nos propone trabajar para identificar ese miedo y colocarlo dentro de unos márgenes que nos permitan gestionarlo mejor. Por ello nos invita a explorar, a través de la ficción y de la interpretación consciente, cómo podemos aprender a transmitir emoción, seguridad y convicción en lo que decimos; cómo podemos a captar la atención de nuestro interlocutor y controlar los nervios.

Porque al final qué hacemos y cómo lo hacemos puede gustar o no. Lo importante es quedarnos con la convicción de que, independientemente del resultado, lo hemos dado todo y más.

El arte de la comunicación es el lenguaje del liderazgo.

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Experto en
Comunicación con PNL.

Abandona creencias y conductas disfuncionales.

Richard Bandler, uno de los cofundadores de la Programación Neurolingüística (PNL), afirma: “Tus creencias no están hechas de realidades; es tu realidad la que está hecha de tus creencias”. Dicho en otras palabras, cada uno de nosotros ve las cosas de manera diferente, aunque nadie puede asegurar que observa la realidad de forma objetiva. Todos -sin excepción-, aplicamos interpretaciones subjetivas de lo que ocurre.

Es decir, nuestra experiencia del mundo está creada por la información que vamos almacenando consciente o inconscientemente, por nuestras experiencias, por la educación recibida y por la cultura.

Son nuestros pensamientos: la percepción y las creencias -que auto instalamos como si fueran “programas” a lo largo de la vida- que determinan nuestras emociones, nuestras actitudes, nuestra forma de comunicación y nuestra toma de decisiones.

Es desde esa misma programación o mapa mental que a veces nos cuesta tanto expresarnos con claridad; nos resulta difícil el entendimiento; nos cuesta tanto cambiar un hábito, o nos cuesta lograr coherencia entre nuestro lenguaje verbal y no verbal. Por ello, es necesario tomar conciencia de que algunas de esas creencias se han vuelto prejuicios o distorsiones cognitivas que intoxican nuestra comunicación y condicionan, como hemos dicho anteriormente, nuestra toma de decisiones. Veamos un poco más.

Un prejuicio o distorsión cognitiva es una interpretación errónea e ilógica de la realidad que nos lleva a percibir el mundo de manera poco objetiva; acaso disfuncional. Son pensamientos automáticos y desencadenan emociones negativas que dan lugar a conductas no deseadas o desadaptativas. A su vez, estas conductas disfuncionales acaban reforzando los esquemas cognitivos que las generaron, de manera que la dinámica se mantiene o incluso intensifica.

Existen decenas de estas distorsiones, aunque mencionaremos algunas que podrían resultarnos muy familiares:

Se refiere a cuando nos sentimos responsables al 100% en relación a cuestiones en los que apenas hemos participado o no hemos participado en absoluto.  

Supone centrar la atención en aquellos aspectos negativos acordes a nuestros esquemas e ignorar o apenas tener en cuenta el resto de información.

Supone validar lo que confirma nuestras creencias e ignorar toda información que las contradicen.

Es una predicción que, una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad.

Consiste en la tendencia a probar de manera frecuente, ante un desacuerdo con otra persona, que el punto de vista propio es el correcto y cierto. Aquí podríamos citar aquella afirmación que dice que escuchamos para responder, en vez de para comprender. Ese extremismo del “Yo tengo razón, él/ella está equivocado/a” no nos lleva a ningún acuerdo y supone una mera lucha de poder, de sobresalir con una razón particular (aunque sea inconsistente).

Después de todo lo expuesto, es posible entender por qué la comunicación con uno mismo puede ser clave a la hora de tomar decisiones, y por qué puede ser tan compleja cuando ocurre entre dos o más personas.

En este sentido, la PNL es una herramienta que nos ayudará a poner luz y a comprender nuestros procesos mentales, a hacer consciente lo inconsciente y a buscar formas y alternativas saludables para mejorar y/o cambiar todo aquello que ha dejado de ser funcional en nuestra vida y en todos nuestros entornos relacionales.

Siguiendo estas premisas, entre otras, el equipo de profesionales de Emotiva CPC ha diseñado este programa de Experto Universitario en Comunicación con PNL dirigido a particulares y/o profesionales de cualquier sector que deseen mejorar sustancialmente su forma de comunicarse y de tomar decisiones.

Este Experto nos permitirá, entre otras cosas:

  • Adquirir las competencias emocionales necesarias para lograr una comunicación eficaz.
  • Mejorar las relaciones interpersonales. Entender la percepción propia y la de los demás.
  • Lograr diálogos internos más asertivos. Favorecer los pensamientos positivos.
  • Abandonar creencias y conductas disfuncionales.
  • Exponer con claridad, argumentar con rigor.

Los sistemas de lenguaje humano son representaciones derivadas de un modelo más completo: la suma total de las experiencias que un ser humano ha tenido en su vida. John Grinder

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