Certifícate como Coach de Equipos de la mano de pioneros del Coaching.

Certificación Internacional Coaching de Equipos ICC.

Daniel Álvarez Lamas(1), director de esta Certificación, nos hace una observación importante desde la que queremos comenzar este artículo: “hacer coaching individual es muy diferente a hacer coaching de equipos. No obstante, para hacer coaching de equipos es necesario conocer las competencias que requiere el ejercicio del coaching individual”. Es por esta coherencia en el diseño de la formación, entre otras, que esta Certificación Internacional ha sido galardonada con el Premio Europeo a la calidad (EQA) por la European Coaching and Mentoring Council (EMCC).

Veamos un poco más de qué hablamos. Por ejemplo, si alguien tiene una formación en coaching individual, incluso aunque sea experto en ello, no tiene asegurado el correcto ejercicio del coaching de equipos. No obstante, sí le facilita ciertas competencias de base como la escucha; las preguntas poderosas; el abordaje de creencias, hábitos y anclas; la conexión con el objetivo y los valores; la capacidad para convertir obstáculos en recursos, etc., que son transferibles a esta disciplina, aunque diferente en su aplicación. Es decir, cuando hacemos coaching de equipos, consideramos a éste como una entidad única, con su identidad y su carácter propio, por lo que el equipo necesita herramientas específicas y distintas del individuo. Por otro lado, al igual que no hay dos personas iguales, tampoco hay un equipo igual a otro, por lo que el coach necesita entrenar estas herramientas para que su aplicación sea muy versátil.

De esta forma, siguiendo esa premisa de coherencia, esta formación incluye un módulo sobre coaching individual para quienes no son expertos en esa materia, con el objetivo de darles la seguridad necesaria para la intervención en equipos, siempre teniendo en cuenta que la máxima de esta disciplina es hacer que todos sientan que su máxima expresión la consiguen funcionando como sistema, juntos, cooperando y aportando lo mejor que cada uno puede aportar. Efectivamente, cuando las personas toman consciencia que son parte de algo más grande, entienden que pueden maximizar sus resultados y su rendimiento funcionando desde la mejor versión de sí mismos y trabajando sincronizada y conjuntamente con el resto de las personas que conforman ese sistema particular.

Sin embargo, todo lo que hemos venido diciendo no ocurre por arte de magia y tampoco de un día para otro. El equipo como tal, es, siente, piensa, tiene un estilo de trabajo, normas que seguir, creencias, motivaciones, valores, etc. Es decir, una serie de aspectos que definen qué y cómo las personas hacen lo que hacen, y que diseñan el recorrido en el que el coach de equipos tendrá que trabajar para conseguir que maximicen su rendimiento y lograr esa ansiada coherencia entre el ser, el sentir y el pensar.

Sobre la Certificación.

En cualquiera de sus dos modalidades -online o presencial-, la Certificación en Coaching de Equipos del Instituto Ben Pensante permite acceder a las pruebas para certificarse como Coach de ICC y, con ello, la posibilidad de ser incorporado en sus ficheros como Coach Internacional. Además, permite el acceso ilimitado al Campus Virtual de ICC y del Instituto. Una particularidad es que -en su modalidad online- se expide el titulo de «Experto en Coaching de Equipos Online” que permite acceder a técnicas y herramientas específicas para intervenir en espacios virtuales.

Por todo lo mencionado, esta Certificación es ideal para Coaches que deseen ampliar sus servicios; para Líderes de gestión que quieran pautas claras y contrastadas para alcanzar el máximo rendimiento de sus equipos; para Responsables de RR.HH. que busquen mejorar sustancialmente su intervención en las organizaciones.

Sobre los beneficios de la formación:

  • Acceder a una Certificación Internacional en coaching de equipos.
  • Incorporar habilidades específicas a partir de una metodología probada 100% práctica.
  • Vivenciar una estructura segura para hacer coaching y liderar equipos nacida de dos de los principales pioneros: Joseph O’Connor y Andrea Lages.
  • Enriquecer el currículum como coach o consultor con una disciplina clave para la implantación de procesos de cambio y/o transformación en cualquier organización.
  • Guiar equipos hacia su mejor versión, potenciando el talento y la motivación y el rendimiento.
  • Aprender a gestionar la dimensión humana y la interacción del equipo, que representa el principal obstáculo para procesos de consultoría como Lean Management, Six Sigma y otras metodologías que mejoran la productividad.

Sobre el final de la Certificación:

Este original y pensadísimo final nos invita a vivir y sentir el Camino de Santiago juntos, a desandar lo aprendido de una forma novedosa para crear una experiencia individual, de equipo, artística, natural, cultural y/o un infinito etcétera. No hay slogan que seguir ni especificaciones sobre qué experimentar. El camino es lo que cada uno quiere que sea; es ver, afrontar, superar y, sobre todo, disfrutar, enriquecer, compartir y capitalizar todo lo aprendido con los compañeros y compañeras de viaje. Por ello, se trata de un final que sólo supone el comienzo de nuestro recorrido. ¡Déjate sorprender!

(1)  Daniel Álvarez Lamas es fundador del Instituto Ben Pensante, Coach, Formador y autor del libros como “Coaching para líderes”, “Cómo pensar bien” y “Coaching de equipos”, entre otros.

Management con corazón, el ABC de la humanización.

Durante décadas, las empresas han apostado más por la modernización tecnológica, el posicionamiento económico y el cumplimiento de ambiciosos proyectos, que por las personas. A propósito de esto, Simon Dolan, uno de los autores del modelo de Dirección por Valores, señala que “si una empresa usa a los empleados como una simple prolongación de sus máquinas, no puede esperar que innoven, sean felices y productivos”. Pensamientos como este, entre otros, e innumerables investigaciones, han provocado un gran cambio en las prioridades. Hoy en día, clara y felizmente, la tendencia invita a poner a las personas en el centro de las organizaciones; es decir, a humanizar la empresa.

Sin embargo, para que esto pueda ocurrir es necesario trazar 3 principios inexorables, independientemente del tipo de empresa, sector de actividad y/o estructura jerárquica.

1. Misión y Valores.

Si no hay valores compartidos, no podemos hablar de cultura organizacional.

Parece extraño mencionarlo, pero si no sabemos hacia dónde vamos y cómo queremos hacerlo, ¿en qué proyecto queremos que las personas nos acompañen? ¿cómo hacemos para generarles compromiso y motivación?  La misión y los valores son los cimientos de cualquier organización y resultan tan importantes como la rentabilidad y la productividad.

Efectivamente, si esas bases no están bien definidas, las empresas sólo se convierten en un lugar de paso para las personas. Un lugar desde el que buscar un mejor lugar en el que valga la pena desplegar el talento personal y profesional. Por ello, es fundamental buscar un equilibrio entre la salud financiera, ética y emocional, no sólo para generar más felicidad interna y una mayor ventaja competitiva en el mercado, sino también para contribuir a crear un mundo mejor.

2. Liderazgo consciente e integrativo.

Un líder consciente no controla, sino que impulsa el desarrollo y empodera confiando en las capacidades de las personas y del equipo.

Definido el hacia dónde vamos, el para qué y con qué valores, entonces es inevitable considerar a través de quiénes transferimos todo aquello; a quiénes les damos la fiabilidad de dibujar ese recorrido y transmitir a los equipos y personas todo esto para que no quede en una definición efímera o vacía de sentido y/o de contenido.

De esta forma, formar líderes conscientes supone capacitarlos para que sepan cómo poner el foco en los procesos y en las personas; para que aprendan a integrar, alinear y compartir la visión de negocio definida. Un líder consciente es aquel que -desde su autenticidad- aprende a preguntar, a escuchar y a inspirar. Es un líder proactivo que toma decisiones y que está comprometido con el desarrollo de sus colaboradores y equipos de trabajo. 

3. El foco puesto en las personas.

“La tecnología reinventará los negocios, pero las relaciones humanas seguirán siendo la clave del éxito”. Stephen Covey.

Para que las personas puedan sentirse motivadas y dispuestas a dar lo mejor de sí, como hemos mencionado, necesitan un propósito y unos valores con los cuales comprometerse y un liderazgo que los guíe y los haga partícipes del proyecto, del proceso y de los resultados. Para ello, necesitan protagonismo, espacio y voz y, por supuesto, precisan ser escuchadas y respetadas de verdad.

Después de lo mencionado, podemos concluir en que la productividad es compatible con la deshumanización y con la humanización; la diferencia radica, sobre todo, en cómo se llega a los resultados. Es decir, mientras la deshumanización contempla niveles intermitentes de productividad, y altos niveles de insatisfacción y de falta de compromiso; la humanización supone niveles óptimos de productividad y altos niveles de engagement, motivación y bienestar laboral.

Tú decides cómo quieres hacerlo.

Aumenta la efectividad de tus reuniones de trabajo (calcula el coste de la NO productividad).

Si todo es prioritario, nada realmente lo es.

¿Cuántas horas se desperdician en las empresas con reuniones que no van a ninguna parte? ¿Cuánto recursos y energías que se gastan convocando encuentros que no definen ningún plan de acción en concreto? ¿Cuántas reuniones malgastamos porque no tenemos idea de cómo convertirlas en herramientas efectivas? Será por estas cuestiones, entre otras, que las reuniones representan a uno de los grandes ladrones de tiempo en la empresa.

Un informe de EAE Business School, señala que España sólo cuenta con un índice de productividad del 31,5%, pese a que los españoles pasan una media de 1.695 horas en la oficina. Entonces podríamos preguntarnos, ¿cuántas de esas horas improductivas podríamos asociarlas con reuniones laborales?

En tal sentido, los datos recogidos por WorkMeter en su estudio anual sobre gestión del tiempo de trabajo, nos da un poco más de detalle y nos muestra que del tiempo total que pasamos en reuniones:

  • El 61% corresponden a reuniones programadas. Tiempo Medio de Actividad (1) (TMA) de 23 minutos.
  • El 39% restante a reuniones imprevistas o improvisadas. TMA de 18 minutos.

Todo subraya la necesidad de cambiar hábitos de forma imperativa en relación a la forma de reunirnos dentro de las organizaciones, empezando por abordar las cuestiones vinculadas a las mismas con herramientas que nos ayuden a concluir en buenas prácticas y buenos resultados. Nos habíamos referido a ello en un artículo anterior cuando destacábamos la importancia de definir la tipología de las reuniones y de identificar los actores clave que tienen que participar en cada una de ellas y en cada etapa; mencionábamos también algunas de las tecnologías específicas para facilitar la mirada sistémica, la acción y la planificación.

Ahora bien, siguiendo con la idea de convertir las reuniones en espacios rentables, productivos y efectivos, la idea es sumar herramientas que nos faciliten resultados visibles y concretos; es decir, para hacer que las cosas realmente sucedan. En tal sentido, más cuestiones son abordadas de forma práctica en el Programa de Reuniones Efectivas y describimos dos de ellas de forma breve a continuación.

1. Entorno de trabajo KANBAN. Perspectiva Agile.

KANBAN es un proceso analítico sofisticado para ayudarnos a seguir el rendimiento en detalle, detectar los cuellos de botella, repensar e implementar los cambios necesarios. Su objetivo fundamental es facilitarnos la gestión a través de visualizar rápidamente cómo se van completando las tareas y, en tal sentido, poder gestionar, definir y controlar el flujo de las mismas en relación a sus estados, seguimiento, limitaciones y prioridades de manera efectiva y flexible. Veamos un gráfico que resume estas cuestiones.

2. Costes y Mermas en las reuniones.

Cuando tenemos que tomar una decisión, ¿tenemos idea del coste de las reuniones que tendremos que llevar adelante para ello?

Es decir, habiendo definido la tipología, las etapas y habiendo identificado los actores participantes de cada encuentro, también es clave determinar el coste que implican cada una de las reuniones que serán necesarias hasta tomar una decisión final. Tomemos el ejemplo de un caso real que muestra el coste de 4 reuniones de trabajo para decidir sobre una compra de 1.600 €.

Es importante señalar que en el ejemplo se computan exclusivamente los costes directos al tiempo de la reunión; no se contemplan preparativos, logística o el coste oportunidad (aquello que podrían estar haciendo estas 5 personas si no hubieran tenido que estar en la reunión).

(1) El TMA es el índice de concentración del tiempo en que se trabaja sin interrupción en una misma actividad.

Máster en Liderazgo Transformacional: muchas razones para transformar[se].

Alquimista® Líder Organizacional.

Un Máster con una visión humanista, sistémica-cultural y transorganizacional. Esto, entre otras cosas, supone entender que la cultura de una empresa es su particular manera de pensar sentir y hacer las cosas. Es su personalidad y esta configura las estrategias, estructuras y sistemas que contiene. Recíprocamente, esa cultura se desarrolla, se consolida y se transmite a través de las personas; de sus maneras de hacer, sentir y pensar. De esta forma, se trata de comprender que -en primer lugar- para que la organización pueda generar un cambio genuino, es necesario darles a las personas que la conforman herramientas para que puedan hacerlo.

Efectivamente, todos los que somos parte de un sistema influimos en él y viceversa. Es decir, como individuos, somos parte de sistemas mucho más grandes: de un equipo, de un área, de una empresa, de una sociedad y de un todo mucho más enorme e infinito. De esta manera, empezar por la transformación personal resulta un punto de partida inalterable, aunque no unidireccional. Es decir, de la misma manera que las personas, los equipos y las empresas transformadas generan un impacto positivo en la sociedad, esta también lo hace -en igual sentido- sobre cada una de ellas, generando así un círculo virtuoso. Veamos un escenario -ejemplo de nuestros clientes- para entender de qué hablamos.

Una organización después de la fusión entre 2 divisiones continúa manteniendo la convivencia de dos culturas muy polarizadas que, entre otras cosas, generan tensiones y desgaste en su operativa; incluso la fagocitación de uno por otro, lo que provoca una gran pérdida de la aportación de valor. No obstante, otra organización -en similares circunstancias- supo aprovechar la aportación de la diversidad y de las diferentes culturas para volverse más que la suma de cada uno y salir empoderada tras el proceso de fusión. Entonces, ¿qué pasó?

En el primer caso, el foco se limitó a la fusión estructural de las personas en una de las unidades de negocio que dejó a cada organización con sus lealtades, su apego a los valores e identidad; aspectos que en la ansiedad y incertidumbre de la fusión se exacerban. En el segundo escenario, la organización hizo participe a las personas en el cierre de su historia, en el inicio de una nueva conjunta, en la consciencia de lo que tienen que dejar atrás, lo que pueden llevarse a la nueva organización, y en la elaboración de su nueva visión y misión para reorganizar con mayor eficacia e eficiencia una nueva unidad de negocio. Es decir, han considerado el aspecto humano, mirando sus dinámicas y culturas y teniendo en cuenta el cómo intervienen en esa transición, sobre todo en relación a su nivel de consciencia y comprensión.

Tal vez este sea uno de los grandes problemas de hoy. No hacen falta estadísticas para saber que son muchos los negocios que pueden apenas sobrevivir un poco más y, si lo hacen, es en la ansiedad y la desconfianza. Y aunque los motivos son diversos, en muchas ocasiones está relacionado con la falta de foco en las personas y su cultura que, aunque algo paradójico en esta era de digitalización, representan dos de los activos más importantes.

Una introducción intensiva. Desconectar para conectar.

El Máster en Liderazgo Transformacional comienza con una introducción en un entorno boutique que es encantadoramente diferente al habitual; un lugar de ensueño y tranquilo que invita a desconectar para conectar; a la reflexión, al pensamiento profundo y a la auto-observación con sentido.

Ahora bien, esa auto-observación con sentido de la que hablamos es la principal táctica para salir del automatismo y de esos patrones que nos llevan a hacer y a obtener siempre los mismos resultados. El objetivo de la misma es ayudarnos a desarrollar al observador que somos para volvernos más humanos y recuperar nuestra adaptabilidad consciente; la tríada de las 3 C’s:

  • Consciencia: es la posibilidad de darnos cuenta qué pasa y qué no.
  • Creatividad: es la capacidad para dar respuestas innovadoras; es decir, una vez que tomamos conciencia de lo que sucede (en nosotros o en lo que nos rodea), saber qué respuestas alternativas podemos aplicar.
  • Constancia: es la voluntad sostenida en la determinación de hacer una cosa o en el modo de realizarla.

Sobre la metodología, el enfoque y el impacto.

La metodología es absolutamente vivencial, multidisciplinar e integrativa. Esto significa que el orden y el contenido de los módulos están rigurosamente diseñados para comprender en profundidad y construir conocimiento y aprendizaje. Es decir, no tienen una correlación aleatoria, sino que está pensada en una secuencia para contribuir al aprendizaje integrador en el que nada se pierde y todo se transforma en algo con más coherencia, sentido y solidez.

Se trabaja siempre en el contexto de las vivencias, experiencias, tensiones o necesidades del presente de los/as participantes. Esto le suma al enfoque una particularidad práctica que les acerca a los participantes soluciones y herramientas que pueden ser aplicadas de forma inmediata. Además, todas ellas son susceptibles de mejora, pues la metodología también contempla ese concepto de círculo virtuoso que se nutre de nuevas aportaciones, producto de la diversidad de quienes participan que, aunque provienen de organizaciones diferentes, conviven con problemáticas similares.

A nivel personal, los participantes conseguirán:

  • Ganar libertad frente a los patrones mecánicos de comportamiento.
  • Alinear las necesidades personales con las de la organización.
  • Entender a las personas en su totalidad individual e inmersas en un sistema mayor.

La organización, por su parte, conseguirá a través de los participantes:

  • Adquirir una comprensión profunda de lo que implica un proceso de transformación.
  • Guiar e impulsar los cambios desde dentro, de forma voluntaria, con sentido y con responsabilidad.
  • Incorporar una visión humanista y sistémica-cultural dentro de la gestión diaria y estratégica.

Sobre Satori3: Prestigio, Trayectoria y Rigurosidad.

Como habíamos señalado al comienzo, desde Satori Institute entienden que un proceso de transformación opera en 3 dimensiones entrelazadas: humanista, porque entiende al ser humano como un ser global; sistémica-cultural, ya que concibe a la persona inmersa en diferentes sistemas dinámicos, y transorganizacional, porque permite experimentar una realidad mayor y más significativa de la organización. 

Recursos y estrategias para aumentar tus ventas.

Sobre el cerebro y las decisiones de compra.

¿Qué papel juega el cerebro primitivo y el cerebro racional de las personas durante un proceso de venta? ¿Cada cliente tiene un canal preferente de comunicación o existe uno que es común y predominante para todos/as? ¿Existe una manera de comunicarnos con un/a cliente/a que influya sobre la toma de decisiones de compra?  Vayamos por partes.

Como bien sabemos, la neurociencia ha revelado que aproximadamente un 90% de nuestras decisiones son inconscientes y estas surgen del cerebro primitivo o reptiliano. Este cerebro es el encargado de nuestra supervivencia y de regular nuestras funciones fisiológicas y es el responsable de nuestras respuestas inconscientes, impulsivas e instintivas. Sin embargo, el cerebro racional también tiene su participación. Es decir, cuando estamos pensando qué hacer, en realidad la decisión ya la hemos tomado y él es el responsable de buscar un motivo que la justifique.

Sobre los canales de comunicación.

Todas las personas recibimos información e interactuamos con el medio y con los/as demás a través de los cinco sentidos -vista, oído, gusto, tacto y olfato-, y aunque tenemos un canal preferido de comunicación, el lenguaje visual es plenamente dominante. Diferentes estudios han comprobado que el 90% de la información que se transmite al cerebro es visual, y lo visual es procesado por el cerebro 60,000 veces más rápido que el texto. De hecho, muchas personas gustan o eligen un producto o servicio por la imagen que proyecta, mucho más que por el precio o por la calidad. Aunque también sucede que el nervio óptico está conectado directamente al cerebro primitivo y genera muchos más recuerdos que el resto de los sentidos.

Sobre el lenguaje visual.

Como hemos visto, el cerebro racional está diseñado para analizar, pensar y, en consecuencia, para poner barreras, ya que al analizar estamos evaluando los posibles “no”. De hecho, existe un lenguaje más racional y otro que es más primitivo. Por ejemplo, si decimos que un producto y/o servicio es bastante bueno, entonces nuestro cerebro racional comienza a evaluar ese “bastante” en términos de si es mucho o poco o a qué se refiere; empieza a analizar y a poner barreras. Ahora bien, si para definir ese algo utilizamos adjetivos como fantástico, luminoso o robusto, estamos hablándole al cerebro primitivo; estamos generando recuerdo y evitando el análisis y las barreras.

No obstante, aunque nos hemos referido puntualmente al lenguaje visual, no es el único recurso de este tipo del que disponemos. Los colores, por ejemplo, son otro aspecto visual sumamente importante que genera recuerdo y transmite más que muchas palabras. El rojo, color elegido por un sinfín de marcas (si cerramos los ojos se nos vendrán a la cabeza 4 o 5 firmas rápidamente), tiene implícitas características asociadas a la pasión y al liderazgo; el azul, en cambio, aunque también es la opción de muchas compañías es más moderado, más elegante y totalmente aséptico.

¿Más palabras visuales? Tranquilidad, disfrute, confianza y un largo etcétera. ¿Más recursos visuales? Hay más, claro, pero lo más importante es saber cómo, cuándo y para qué utilizarlos de forma tal que enriquezcan la venta y no desvíen el foco del proceso.

Todo esto, entre otras cosas, es lo que aborda de manera más profunda y generosamente Javier Ortego en este curso de ventas para empresas y equipos; siempre facilitándonos obtener más impacto, más persuasión y más y mejores resultados en la venta profesional.

Metodología Belbin: mucho más que 9 Roles de Equipo.

Experto en Belbin.

Meredith Belbin, el creador de esta metodología señala que “un rol de equipo es una particular tendencia a comportarse, contribuir e interrelacionarse con los demás de una determinada manera”. En tal sentido, producto de diversas investigaciones, identificó 9 estilos de comportamiento diferentes (o contribuciones) que las personas muestran en el lugar de trabajo. Estos Roles son:

  1. Coordinador. Maduro, seguro de sí mismo, identifica el talento. Aclara las metas. Delega eficazmente.
  2. Impulsor. Retador, dinámico, trabaja bien bajo presión. Tiene iniciativa para superar obstáculos.
  3. Investigador de recursos. Entusiasta, comunicativo. Busca oportunidades y desarrolla contactos.
  4. Cerebro. Creativo, imaginativo, librepensador. Genera ideas y resuelve problemas difíciles.
  5. Cohesionador. Cooperador, perceptivo, diplomático. Escucha e impide los enfrentamientos.
  6. Implementador. Práctico, de confianza, eficiente. Transforma las ideas en acciones y organiza el trabajo que debe hacerse.
  7. Finalizador. Esmerado, concienzudo, ansioso. Busca los errores. Pule y perfecciona.
  8. Monitor, Evaluador. Serio, perspicaz, estratega. Percibe todas las opciones y juzga con exactitud.
  9. Especialista. Entregado, independiente, con intereses limitados. Aporta conocimientos específicos.

Hemos mencionado sólo una descripción brevísima de las contribuciones de cada Rol, aunque el conocimiento detallado y profundo que facilita este Nivel Experto en la Metodología Belbin de Roles de Equipo en sus muchas vertientes, resulta una fuente inagotable de información que nos ayuda a cambiar de paradigma y dejar de centrarnos en las áreas de mejora para pasar a poner el foco en las fortalezas y en cómo las personas pueden añadir su máximo valor.

Esta Formación de Formadores ha sido diseñada para todos aquellos profesionales que deseen adquirir un conocimiento riguroso y detallado de la Metodología y de su aplicación práctica en una diversidad de contextos.

Mucho más que 9 Roles de Equipo.

En primer lugar, aclarar que de esos 9 Roles todos tenemos dos o tres dentro de los que nos sentimos cómodos; otros que podemos asumir si fuera necesario, y algunos que preferimos no adoptar en absoluto. Por ello, los Informes Belbin constituyen una herramienta potente, fiable y validada que permite obtener una mayor comprensión sobre cómo se comporta realmente una persona en el trabajo. Contiene orientaciones personalizadas y consejos útiles tanto para la persona, como para directivos, líderes de gestión y mandos intermedios, ya que proporciona una visión muy amplia sobre las fortalezas y debilidades de cada uno y sobre cómo contribuirán en el ámbito individual, relacional y de equipo.

Estos informes suponen una herramienta invaluable en procesos de:

  • Selección y promoción de personas.
  • Construcción de equipos de alto rendimiento y de relaciones de trabajo productivas.
  • Resolución de conflictos.
  • Orientación profesional.
  • Autoconocimiento y efectividad personal.
  • Comprensión de fortalezas y debilidades del comportamiento que no aparecen en un CV.

Sobre la Certificación, la modalidad y la metodología.

La estructura contempla una primera y breve fase online que tiene por objetivo, entre otros, cumplimentar un Inventario de Autopercepción Belbin y una visión de los compañeros de trabajo: Evaluación de los Observadores Belbin, que aporta una visión mucho más amplia y certera de las contribuciones de cada persona.

Se trabaja en grupos reducidos de hasta 12 personas y se hacen abordajes individuales, en parejas y en pequeños equipos. Al superar el examen de acreditación se extiende un Certificado firmado por Meredith Belbin. 

Sobre algunas de las competencias al finalizar el curso.

  • Hablar el lenguaje Belbin. El medio de interacción durante el curso y la base ideal para solucionar posibles problemas relacionales entre individuos y en el equipo.
  • Multiplicar las aplicaciones y enriquece tus sesiones. Ideas prácticas sobre cómo interpretar y aplicar los distintos informes en una gran variedad de situaciones y lo que pueden aportar para resolverlas.
  • Compartir tu conocimiento. Serás capaz de responder a las preguntas más exigentes y hacer frente a situaciones complejas que se dan en equipos, departamentos y organizaciones.

Sobre el final que sólo es un comienzo.

Una vez finalizada la Acreditación, cada alumno/a podrá consultar y recibir el feedback de los Expertos Belbin para resolver posibles dudas con respecto a los Informes, para preparar una sesión formativa; para recibir ideas sobre cómo utilizar alguna dinámica, etcétera. Además, formará parte la Comunidad Belbin, cuyo objetivo es mantener actualizado el aprendizaje y enriquecerlo a partir de diferentes casos y artículos.

Por otra parte, cada participante recibirá su Informe individual que podrá atesorar para comprenderse más y mejor en sus debilidades, fortalezas y áreas de mejora; para reforzar positivamente su seguridad, confianza y eficacia personal.

*Se trata de una metodología de referencia en la gestión y desarrollo de las personas y los equipos a nivel mundial. Actualmente, los informes Belbin están disponibles en 22 idiomas y la idea es aumentar este número y responder a las necesidades futuras».

#Reinvéntate

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