Capital Humano

Este servicio implantado con éxito por nuestras especialistas, Carol Pinilla y Montse Mir, es valorado muy positivamente por los empleados y supone una muy buena experiencia para los directivos de cualquier organización. Tal vez por este motivo es una modalidad que se vuelve cada vez más usual y es -muchas veces- el origen para que la empresa se plantee incorporar la cultura mediadora como parte de la estrategia global. ¿Por qué? Básicamente porque los beneficios son muchos y porque fomentar el bienestar individual contribuye a la construcción de un ecosistema empresarial más saludable...

DISC es una metodología que deriva de una teoría validada científicamente y de la cual se desarrolló posteriormente una herramienta en formato test que ha demostrado ser decisiva en el mundo del desarrollo personal y profesional. Entre otras cosas porque nos permite cambiar la regla de oro que señala “trata a los demás como te gusta que te traten a ti”, por la regla de platino que indica: “trata a los demás como ellos prefieren ser tratados”. Sólo por este nivel de entendimiento resulta una metodología fundamental para el liderazgo y la selección de personal y para otros ámbitos que incluyen el encuentro con el otro como el coaching, ventas, etc.

El autor de The Business Romantic, Tim Leberecht, afirma: “Humano describe lo que somos, mientras que humanista significa lo que queremos ser. Un negocio siempre es humano, pero se convierte en humanista cuando busca un propósito que va más allá de sus propias necesidades, como es mejorar la vida y la condición humana.” En tal sentido, humanizar significa centrar la atención en las personas, que son el eje, el núcleo, el motor de cualquier organización.

La cultura mediadora en la organización, sobre todo, insiste en transmitirle a las personas que son verdaderamente importantes y estratégicos para la empresa, y que por ello, además de reconocer su conocimiento y experiencia, son importantes sus habilidades, sus intereses de crecimiento y desarrollo y sus expectativas en el puesto. En cierta forma, se trata de instalar una cultura conjunta de mejora continua en la que, si miramos cada persona como una fuerza con una dirección y un sentido, podemos mirar la empresa como la unión de todas esas fuerzas que rigen en ella.

¿Cuántos trabajadores se sienten insatisfechos hoy en sus puestos de trabajo? ¿Cuánta gente trabaja sin motivación real, sin sentirse vinculado con su trabajo ni con su compañía? ¿Cuánto cuesta la desmotivación de los empleados a la empresa? A propósito de ello, un estudio realizado en 6 países Iberoamericanos revela que el 78% de los trabajadores españoles dice estar descontento con su trabajo. También indica que España es el país donde más grande es la desmotivación. Esos datos son evidentemente negativos, ¿pero cuánto cuestan?

¿Hemos minimizado la importancia del buen clima interno dentro de la empresa? ¿Nos hemos acostumbrado a naturalizar los ambientes adversos en el trabajo? ¿Nos hemos habituado a reaccionar cuando todo se vuelve un caos, aunque el coste de gestionar ese caos demande el doble de tiempo, esfuerzo y dinero? No todas las acciones para mejorar el clima interno y el bienestar son iguales, ni tienen el mismo alcance e impacto. Peter Drucker, referente del management por excelencia, afirmaba: “El 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación”.