Productividad 4.0: haz que las cosas sucedan en tu organización.

Productividad 4.0 para tiempos convulsos.

Diferentes estudios señalan que una media del 31% del tiempo de trabajo en la gestión del conocimiento estamos en cambios de actividad o interrupciones; que una media del 17% del tiempo de trabajo, en perfiles de oficina, lo dedicamos a la gestión del correo electrónico, y que un 39% de nuestras reuniones son imprevistas y sin foco. Además, los cambios de actividad constantes reduce hasta un 10% nuestro coeficiente intelectual durante el proceso de trabajo.

Pareciera, a simple vista, que todo podría solucionarse aprendiendo a gestionar el tiempo sin más. Sin embargo, aún estructurando y asignando tiempo a cada tarea (incluso sabiendo cómo priorizar lo importante) sabríamos íntimamente que podemos permitirnos una permiso a modo de postergación, o dos, o tres o muchos, especulando con esforzarnos en la tarea que sea y  hasta la fecha límite. ¿Entonces? Evidentemente, la gestión del tiempo, como tal, sólo supone una pequeña forma de tomar como punto de partida una variante que nos lleva al mismo círculo vicioso de la procrastinación y de todo lo que hemos mencionado con antelación.

Pero lo que tenemos que saber es que para muchas personas diferir y/o aplazar sus obligaciones no es un acto voluntario y por mucho que quieran, no pueden evitarlo. Quedan atrapadas en modelos mentales y, aunque saben exactamente qué tienen que hacer y cómo hacerlo, no pueden tomar acción sobre ello. Por supuesto, el arte de la postergación lejos de generar bienestar acarrea una importante sensación de malestar por no poder salir de la inacción, por no poder controlar el estrés que genera el trabajo pendiente y, sobre todo, por no poder renunciar a la recompensa inmediata.

Entonces, ¿qué necesitan las personas para ser más productivos/as?

Sobre todo, necesitan atención y foco, pero no en el formato tradicional -aunque efímero la mayoría de las veces- que sugiere “5 ideas para ser más productivos” o “consejos para ser más efectivos”; ciertamente, se necesita pasar a la acción con práctica, con herramientas y técnicas concretas que resulten simples de incorporar y aplicar en el día a día y que realmente sean funcionales para favorecer el foco y la atención. En este mismo sentido, la neurociencia también se ha expresado señalando que la capacidad del cerebro humano de funcionar en multitarea es nula; incluso cuando se hacen dos cosas a la vez (mecánicas), somos menos eficientes en cada una de las dos que si las hacemos por separado. 

En línea con estas premisas, JoanMa Torres, consultor de Torres Associades y un apasionado por las metodologías que favorecen que las cosas sucedan en las organizaciones, ha diseñado este Programa de Efectividad Personal con un objetivo claro: facilitar la efectividad y aumentar la productividad profesional. Entre otras cosas, hacer más con menos esfuerzo que, dicho de otra forma, supone hacer con más foco, más control y menos estrés. De hecho, los profesionales formados en el programa consiguen una media de más del 85% de las actividades planificadas semanalmente.

“En un entorno VUCA donde estamos en la búsqueda de un valor compartido, los líderes del conocimiento tienen la necesidad de orientar su atención a que las cosas sucedan”. Así nos lo señala JoanMa Torres.

Breve abordaje sobre algunas de las herramientas.

1. Getting Things Done (GTD).

“La gestión del tiempo no existe. Lo importante es saber en qué vamos a poner el foco y la atención y qué tiempo de calidad dedicamos a cada tarea”.  JoanMa Torres.   

Desarrollado por David Allen, se trata de un método de productividad que ha sido aceptado mundialmente como una de las metodologías más efectivas de organización personal y profesional. En su libro señala que nuestra memoria es ineficiente y para ello plantea un par de inquietudes: ¿cuántas veces nuestra memoria nos ha recordado algo en algún momento en el que no podíamos hacer nada al respecto? ¿Cuántas veces nuestra memoria no nos recuerda algo cuando sí podemos o debemos hacerlo?

El método apunta a contar con un sistema organizativo que consigue hacer fácil el almacenamiento, seguimiento y revisión de todo lo que tenemos o queremos hacer. Al no depender de nuestra memoria, nos permite recordar de las cosas que tenemos que recordar en el momento que tenemos que hacerlo. De esta forma, nuestra mente está en calma sabiendo que no se le escapa nada y entonces puede ocuparse de trabajar en acciones concretas, a tiempo y de forma creativa y eficiente.

2. SCRUM (para no tecnólogos).

Sprintar cada semana para que las cosas sucedan. Concretar, asegurar tiempos y generar equipo.

La falta de planificación o el exceso de ella generan retrasos, confusión e ineficacia. EL SCRUM es un proceso que permite abordar proyectos complejos desarrollados en entornos dinámicos y cambiantes de un modo flexible en el que se aplican de manera regular un conjunto de buenas prácticas para trabajar colaborativamente, en equipo, y obtener el mejor resultado posible de una tarea en particular. Es una opción de gestión ideal para acometer proyectos que exigen rapidez en los resultados y en los que la flexibilidad es un requisito imprescindible. Para ello aprender a sprintar semanalmente, hacer retros, lotificar las actividades y orientar a resultados es clave en los equipos actuales.

3. ToBu MATRIX.

Instrumento clave de planificación diaria, una nueva brújula profesional con foco.

Es una herramienta desarrollada por Torres Associades que, a diferencia del SCRUM que nos facilita una visión/gestión semanal, nos acerca un cuadro de mando de gestión diaria de una tarea y/o proyecto, siguiendo la premisa de la flexibilidad. Es decir, este cuadro de gestión nos permite fácilmente pasar de lo particular a lo general (o viceversa), prever desvíos, ajustar tiempos, presupuesto, responsabilidades y tener un seguimiento cercano y práctico de la evolución de la tarea en concreto. Dicho de otra forma, nos facilita el foco diario, permitiendo que nuestra atención se focalice en lo necesario según los inputs de las diferentes bandejas de entrada.

4. Lean Mail.

Una gestión efectiva del correo electrónico.

En las últimas dos décadas hemos cambiado considerablemente nuestra relación con la tecnología y en la integración de estas en las organizaciones: la relación con clientes (CRM), el marketing digital, sensorización, cambio generacional, etc. También se han mejorado las redes, los sistemas de back-up, de seguridad  y de movilidad. No obstante, poco hemos cambiado nuestra forma de gestionar el correo electrónico, lo que significa que continuamos siendo meros receptores y emisores de mails.

La perspectiva Lean Mail incorpora los principios de GTD para poder anclar la atención a aquellas actividades que aportan valor categorizando las actividades según la tipología de atención que requiere.

Más valor añadido importante.

Mas allá del breve acercamiento que hemos hecho en cada una de las metodologías, el Programa de Efectividad Personal es una invitación a la incorporación y ejecución inmediata de cada una de ellas en el puesto de trabajo. No obstante, una vez finalizado el curso, durante el período/proceso de implantación y de forma indefinida, los especialistas están abiertos a consultas/dudas técnicas y específicas sobre las funciones de cada una de las herramientas de gestión.

Sobre la modalidad y la duración del curso.

El programa puede impartirse bajo el formato In Company o bien en Grupo Abierto. En cualquier caso, se trata de dos jornadas intensivas y consecutivas de 7 horas cada una, que se imparten bajo la modalidad learning by doing. En este sentido, durante las dos jornadas se lleva adelante el desarrollo de prácticas, dinámicas experienciales que permiten a los/as participantes capitalizar e incorporar las herramientas de forma fácil e inmediata en su cotidianeidad.

El testimonio de un ex alumno del programa, Joan Farré -HR manager UAB, resume lo dicho previamente, de manera muy precisa: “Máxima aplicabilidad teniendo en cuenta el coste temporal y los beneficios obtenidos. Muy agradecido porque GTD ha cambiado mi día a día y el de mi equipo.”

Yo Creador y Co-responsable: las personas en el centro de la Estrategia Empresarial.

Humanización Empresarial.

El paradigma personal y profesional está cambiando. Esto no es un deseo, ni un aviso ni un invento; es una realidad y crece a pasos agigantados. Traducido, significa que las empresas que no se adapten a esa evolución es probable que en el futuro tengan que remar solos. Solos, o con personas y sistemas que aún responden al paradigma personal del siglo pasado. No es una opción. La organización que no se transforma, que no cambia y que no se adapta a los nuevos escenarios quedan fuera de juego antes o después.

Stephen Covey, el reconocido gurú del management, decía que un paradigma organizacional “es la manera en la que las empresas ven, comprenden y actúan en el mundo”. Y puesto que las compañías son organismos vivos, entonces tienen sus propias creencias, que condicionan su forma de comprender la vida; sus propios valores, que influyen en su toma de decisiones, y sus aspiraciones, que definen aquello que desean conseguir.

Sin embargo, no podemos hablar de todo esto sin poner el acento en las personas que son los que conforman ese sistema vivo que es la empresa. Por ejemplo, hoy sabemos que el concepto de trabajo para toda la vida no existe para las nuevas generaciones y que, entre otras cosas, las búsquedas laborales ya no se enfocan sólo en lo salarial. Por el contrario, los jóvenes y adultos de hoy buscan trabajos que les permitan desarrollarse, crecer, transformarse, comprometerse, relacionarse y aportar valor a la sociedad y al mundo. No es una utopía. Es una toma de conciencia nueva y necesaria; una evolución que tiende a la humanización, a la inclusión y al cuidado: al Yo Creador y Co-Creador; al Yo Responsable y Co-Responsable. Es un cambio de paradigma que se mueve -sin retorno y cada vez más rápido- de la cultura del Ego a la cultura del Ser.

Y en este sentido, ¿de qué se trata ese cambio? ¿Qué nos trae de nuevo? ¿Qué supone implantarlo en una organización? Comparto un gráfico que nos lo puede explicar más claramente.

No obstante, también me permito sin extenderme demasiado y tomando como base el conflicto, ilustrar el afrontamiento de una situación desde el Ego y desde el Ser. Por ejemplo, la forma habitual de perpetuar los conflictos es esperar que el otro cambie primero. Es una actitud egoísta, en la que cada uno quiere ganar y en la que importa más tener la razón y conservar la posición que resolver el problema. Las consecuencias de todo esto es que las partes involucradas -dominadas por el ego- alejan cada vez más la posibilidad de llegar a algún acuerdo.

Otra forma de afrontar las dificultades es desde el Ser, desde una mirada más espiritual, donde aparecen palabras proscritas para la forma más humana de resolver dificultades: perdón, generosidad y paz. Desde esta postura ni siquiera dudaremos en ser nosotros los que demos el primer paso para acercar posiciones, aún a riesgo de no ser bienvenido por la otra parte. Porque en esta situación lo que cambia es que la confianza no está en el otro, sino en nuestra responsabilidad para crear la realidad en la que queremos estar y las relaciones que queremos tener.

Según la ley de causa y efecto, lo que recibimos es consecuencias de cómo vemos, comprendemos y actuamos dentro del sistema que sea. Es decir, esa misma máxima de Covey que citábamos al comienzo y se refería a las empresas, ahora la hemos reducido a lo más pequeño, porque es con y desde las personas que este cambio de paradigma puede expandirse, contagiarse y trascender desde dentro de la organización hacia fuera

Programa de Humanización Empresarial: Sabiduría y Liderazgo.

Esta nueva manera de concebir las organizaciones, en la que cada persona es consciente de lo que aporta, nutre y le mueve en su día a día, es el eje que define este nuevo paradigma y que aporta luz, consciencia y valores al individuo, a la organización y a la humanidad entera. En este sentido,  Ana Isabel Delgado Cánovas, creadora de H2O Organizaciones y Personas, ha desarrollado este Programa de Humanización Empresarial que incluye, además del plano físico, mental y emocional, el desarrollo de la Inteligencia Espiritual de las personas. Este es el único camino que nos permite movernos del plano del Ego hacia el plano del Ser y la condición básica y necesaria para que el cambio de paradigma se convierta en una realidad.

Ana ha impartido este programa en una innumerable diversidad de empresas privadas, organismos oficiales, públicos, universidades, etc. En todos los casos ha trabajado desde esta perspectiva humanista generando cambios y resultados sumamente favorables para las personas y para que cada uno de ellos conecte con su manera más auténtica para relacionarse con los otros y para actuar en el mundo. 

La empresa saludable entiende el bienestar como inversión.

En cierta forma, ya lo decía Richard Branson, el mundialmente reconocido empresario inglés: “Los clientes no son lo primero, lo primero son los empleados; si cuidas a tus empleados, ellos cuidarán de tus clientes”. Esta afirmación pone de manifiesto la importancia de considerar el bienestar laboral como una inversión en beneficio de todas las partes.

No obstante, aunque hay muchas empresas que han tomado diferentes medidas al respecto, otras siguen dejando estas intervenciones como asignaturas pendientes porque lo entienden como un coste añadido. En consecuencia, y paradójicamente, son las que tienen que hacer frente a altísimos costes para gestionar todos los daños colaterales que la falta de bienestar en el trabajo y, puntualmente los trastornos musculo-esqueléticos, trae aparejados y que mencionan numerosas estadísticas: absentismo y bajas laborales, disminución notable del rendimiento, motivación y compromiso de los trabajadores. Todo ello, sin contar la mala reputación empresarial que esa desatención supone.

Es un buen ejemplo para mencionar aquel dicho popular que señala que el remedio es peor que la enfermedad: la empresa que “ahorra” en acciones de bienestar y acaba gastando el doble (o más) para solventar las consecuencias del “ahorro” inicial. Y acto seguido, va otro ejemplo que podremos ver más familiar. Si nos ponemos a pensar por un momento, a todos, cuando tenemos o padecemos alguna molestia y/o dolor, nos resulta casi imposible concentrar la atención en otra cosa, pensar con claridad y/o motivarnos para hacer más y mejor. Lo cierto es que al no saber cómo gestionar ese malestar, terminamos apelando a la solución casi universal y poco feliz del calmante que “anestesia”, por un rato, aquello que no solucionamos de raíz.

Frente a esta situación recurrente de soluciones que no solucionan y que ocurren tanto a nivel macro (empresa) como micro (las personas), entra en juego la decisión crucial de las organizaciones para intervenir, por medio de acciones serias y de probada efectividad, en el bienestar de sus trabajadores. Acciones que apuntan a cuidarlos, a darles recursos y herramientas para que aprendan cómo mejorar su salud.

En este sentido, la Técnica Alexander se aplica como una solución integral para las personas dentro y fuera de la empresa porque les enseña a gestionar cuestiones íntimamente ligadas al aprovechamiento de la energía vital. Además, cuenta con probado éxito en la prevención de riesgos laborales por trastornos músculo-esqueléticos, ofreciendo excelentes resultados para los trabajadores en su salud postural, en la adquisición de nuevos hábitos saludables, en el autoconocimiento y en el desarrollo profesional.

Se trata de un proceso de reeducación corporal e integral que nos enseña, a partir de una auto-observación de nuestro cuerpo en acción, a regular el esfuerzo, mantener el foco y regenerar la energía.

Efectivamente, cuando cada uno comienza a darse cuenta de sus malos hábitos posturales, puede cambiarlos, eliminarlos y/o encontrar opciones nuevas, más óptimas y más funcionales. Así nos lo afirma nuestra especialista María de Marcos, que integra la Técnica Alexander y el Coaching Ontológico para trabajar en todas las dimensiones: corporal, mental y emocional.

Desde ese enfoque, trabaja cada día para enseñar a las personas a observar, comprender y optimizar la calidad de sus movimientos y entender el uso que cada uno hace de su cuerpo. Además, nos explica que esta técnica nos da herramientas y nos permite autonomía para que cada uno sea capaz de aplicarlas en su día a día, en cualquier ámbito y en todas las acciones; desde las más simples a las más complejas.

Veamos los beneficios que obtienen ambas partes:

Trabajadores:
  • Incorporar y sostener hábitos saludables, a partir de comprender cómo funciona su cuerpo y cómo hacer para que funcione con menos esfuerzo.
  • Incrementar la vitalidad y la energía.
  • Aprender a aplicar los principios del movimiento consciente en la cotidianeidad (estar de pie, sentado, caminar, trabajar con un ordenador o cargar pesos).
  • Entender cómo impactan las emociones y pensamientos sobre su cuerpo.
Empresas:
  • Disminuir bajas laborales.
  • Reducir el absentismo.
  • Obtener mayor vitalidad, rendimiento y compromiso de los trabajadores.
  • Conseguir que todos logren una mejora sustancial en su comunicación no verbal (cuestión vital en términos de negociación).
  • Mejorar notable y visiblemente la responsabilidad empresarial de cara al cliente interno y externo.

Hemos mencionado, entre uno de los beneficios, la mejora de la comunicación no verbal de los empleados en ámbitos de negociación. A propósito de ello, el creador de la técnica, Frederick M. Alexander señalaba que al ser el cuerpo y la mente una unidad indivisible, lo que impacte a la mente se reflejará en el cuerpo y viceversa. Si bien no es tan complejo imaginarnos cómo un estado de ánimo influye en nuestra postura corporal, nos cuesta imaginarlo al revés. Para representarlo, nada mejor que citar a nuestro sabio y queridísimo Charlie Brown:

Es curioso, pero casi nunca pensamos en cambiar la postura para cambiar el estado de ánimo. O, por lo menos, no lo hacíamos hasta que Amy Cuddy, una de las investigadoras de renombre internacional que más aportaciones y estudios científicos ha realizado en pos de la credibilidad del comportamiento no verbal, se interesó en estudiar la expresión no verbal del poder: gestos dominantes, abiertos, expansivos, etc., y su influencia en las emociones, sentimientos y fisiología de los demás y de nosotros mismos.

Cuddy y su equipo demostraron que el lenguaje no verbal influye sobre nosotros mismos. A su vez, afirman que nos recuperaremos realmente si “engañamos” a nuestras emociones negativas con una postura corporal amplia, abierta, expansiva y dominante incluso, aunque estemos tristes. Cuando nos hacemos “grandes” y/o nos expandimos, provocamos que nuestro cuerpo reaccione y nuestro estado mental cambie en respuesta a ello. Esta cuestión también es abordada y profundizada desde la Técnica Alexander.

Por todo lo que hemos venido diciendo, las empresas que toman la iniciativa de hacer lo mejor que pueden hacer por sus trabajadores aumentan cualitativa y positivamente su imagen de marca y reputación.

No obstante, esta inversión en bienestar como empresa saludable, también se traduce en mejor clima laboral, mayor rendimiento, claridad, creatividad y motivación de sus trabajadores.

El espíritu del liderazgo: los cuatro cuadrantes del cambio.

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The Leadership Circle.

El espíritu del liderazgo.

El 85% de los intentos de cambio fracasan…¿es posible el cambio real? Extracto de la traducción del artículo “El espíritu del Liderazgo” de Bob Anderson, fundador de The Leadership Circle. 

Un estudio reciente sobre más de 100 empresas comprometidas con esfuerzos para el cambio, demostró que el 85% no consiguen resultados tangibles y mucho menos sostenibles. ¿Por qué?

¿Podemos mejorar ese 15% de porcentaje de éxito? Nuestra respuesta es sí, pero sólo si manejamos el cambio de una manera integral enfocando tanto las demandas internas como las externas. El éxito es posible, solo si estamos dispuestos a:

  • Experimentar la misma metanoia (cambio fundamental de mente y corazón) que queremos para nuestras organizaciones.
  • Comprometernos con el difícil continuo diálogo que saca a la superficie todo lo que está oculto en nuestra cultura y que permite que la transformación personal se traduzca en un cambio cultural y sistémico.

El reto del liderazgo en el nuevo milenio es enorme. Einstein lo deja claro: “Los problemas significativos a los que nos enfrentamos no pueden ser resueltos al mismo nivel de pensamiento al que estábamos cuando los creamos”. Algo en nuestra consciencia debe cambiar para que podamos ver cómo actuar en una manera que pueda dirigirse a los retos de este tiempo.

De lo que trata el liderazgo.

The Leadership Circle (TLC) se dedica a preparar líderes capaces de manejar el delicado equilibrio entre los beneficios a corto plazo y el bien común a largo plazo; líderes preocupados por crear un futuro próspero y sostenible para este planeta y, de este modo, para los negocios a nivel global.

Nosotros creemos que el liderazgo corporativo está en el asiento del conductor. Mientras que el cambio global, en última instancia, requiere poder y deseo político, el poder detrás de la agenda política, hoy en día, es corporativo. El liderazgo corporativo establecerá la agenda para el futuro del planeta. Es tiempo de que nosotros expandamos nuestras nociones de legado, más allá de la creación de una gran empresa, a crear un legado para el bien global.

Sin duda, las organizaciones que creamos deben llegar a ser grandes organizaciones. Pero, estamos listos para una definición expansiva de la grandeza. Está definición incluye retornos sostenibles de dinero y significado. Es la grandeza lo que beneficia accionistas y el entorno, lo que consigue avances en el servicio, en la tecnología y en las vidas de aquellos que están asociados con la empresa.

The Leadership Circle está dedicado a expandir nuestra manera de medir la grandeza y no sabemos donde residen los límites. Es la visión de TLC que, a través de orquestar profundas experiencias de aprendizaje y grandes conversaciones entre los niveles más seniors del liderazgo y los más grandes teóricos del mundo, podamos convertirnos en líderes capaces de afrontar los retos globales a los que nos enfrentamos.

¿Por qué fracasan los intentos de cambio?

¿Por qué tantos intentos de cambio se quedan cortos? La verdad es que, el cambio sistémico es extremadamente complejo, y no hay una causa, ni un antídoto, a estos preocupantes resultados. No obstante, la mayoría de infructuosos intentos de cambio que hemos estudiado, revelan un patrón común, mirados de cerca: hay variables cruciales que están siendo ignoradas. Normalmente, los aspectos del cambio a los que resulta más fácil y obvio dirigirse, ya son abordados. Los cuadrantes más invisibles, insidiosos, emocionalmente dolorosos del cambio personal y cultural son, muy a menudo, dejados fuera de la ecuación.

Para que ningún esfuerzo de cambiar sea fructífero, debe dirigirse a cada uno de los cuatro cuadrantes mencionados abajo.

Adaptado del trabajo de Ken Wilber
Los cuatro cuadrantes del cambio.

Cuadrante 1: Es el aspecto individual e interno del cambio. Esta es la realidad interior de las personas. Es el área del desarrollo psicológico, espiritual y cognitivo. En este cuadrante, los líderes atienden al desarrollo interno de la persona, reconociendo que ningún cambio sustancial es posible sin un previo cambio en la consciencia.

Cuadrante 2: Tiene que ver con los aspectos individuales y externos del cambio. Es el territorio de las habilidades técnicas e interpersonales además de la ciencia del máximo rendimiento (fisiología / neurología / psicología). Este cuadrante tiene un gran grado de atención de los entrenadores y atletas de categoría mundial. Es donde se presta atención a desarrollar las habilidades de la persona y a apoyar los ingredientes físicos y fisiológicos que son la chispa de la motivación y del máximo rendimiento.

Cuadrante 3: Trata con los aspectos colectivos e internos del cambio. Este es el territorio de la cultura. Es el territorio interior, a menudo oculto, de nuestras imágenes y suposiciones compartidas que dirigen lo que pasa cuando estamos juntos. Es el dominio de los mitos, de las historias, las normas no escritas y las creencias. Recuerda a los líderes que deben prestar atención a los significados más profundos de los símbolos, propósitos, visiones y valores -no tanto como afirmaciones, escritas, enmarcadas-, sino como sutiles mensajes encriptados de nuestras interactuaciones diarias.

Cuadrante 4: Tiene que ver con los aspectos colectivos y externos del cambio, el sistema social-técnico-organizacional. Es el cuadrante del diseño organizacional, del proceso de trabajo de la tecnología, de las políticas y de los procedimientos. Este cuadrante recuerda a los líderes que el diseño del sistema determina el rendimiento y que si queremos que el sistema rinda a un nivel sustancialmente más alto, debemos diseñarlo para ello.

Cada uno de estos cuadrantes está relacionado con todos los demás. Cada uno es poderoso. Ignorar alguno de ellos puede llevar a resultados desordenados o caóticos de nuestros intentos de cambio. Cuando intentamos cambiar un sistema organizacional complejo, es necesaria una aproximación al cambio desde el punto de vista de todos los cuadrantes. En TLC llamamos a esto una aproximación integral.

Por todo ello, es posible mejorar ampliamente el porcentaje de éxito del 15% en el cambio organizacional. Pero sólo si los líderes están dispuestos a meterse en las áreas del cambio que son típicamente evitadas o no observadas. 

Con la metodología y evaluaciones de The Leadership Circle, se pueden desvelar y abordar esas áreas “no visibles”, esos cuadrantes internos individual y colectivo, variables cruciales, que nos permitirían esa aproximación integral al cambio.

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The Leadership Circle: creando un liderazgo más efectivo para tus clientes.

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The Leadership Circle.

Creando un liderazgo más efectivo para tus clientes.

“Debemos acelerar el ritmo al cual desarrollamos líderes para abordar la complejidad a la que nos enfrentamos en el entorno de organizaciones. El ritmo de desarrollo debe ser como mínimo el mismo ritmo del cambio y complejidad. Esta es la Agenda del Liderazgo a la que la mayoría de las organizaciones se enfrentan”. Así lo afirma Bob Anderson, Fundador y CEO The Leadership Circle.

The Leadership Circle (TLC) ofrece la primera metodología para el desarrollo de liderazgo que integra el desarrollo de las competencias con la evolución de consciencia. Dentro de este marco, consciencia y competencia emergen juntas para poder crear un liderazgo más efectivo.

En tal sentido, una de las metodologías para ello y que significa un auténtico avance de los perfiles 360º es The Leadership Circle ProfileTM, pues conecta una batería de competencias muy contrastadas de liderazgo, con los hábitos de pensamiento subyacentes. En última instancia, va a la fuente del comportamiento, para desde allí impulsar un cambio transformador y sostenible.

Y el único cambio transformador y sostenible es el que sucede, en primer lugar, en primera persona y ocurre desde dentro hacia fuera. Por supuesto, es el que también nos permite tomar consciencia sobre aquello que queremos cambiar; Carl Jung decía: “No podemos cambiar aquello que no conocemos o aquello de lo que no somos conscientes”. No hay otra forma y así lo entiende la Certificación Leadership Circle ProfileTM.

Efectivamente, esa relación entre los comportamientos y las suposiciones internas que los rigen, también está avalado por la neurociencia. Al efecto, numerosas investigaciones han concluido en que todos nuestros comportamientos se originan en el cerebro. Nuestras acciones y decisiones están condicionadas por nuestras creencias o modelos mentales; son juicios, opiniones, creencias -limitantes o no- muy arraigadas que se forman en el pasado, viven en el presente y condicionan nuestro futuro.

Por todo ello, TLC, en vez de preguntarse qué hacen los líderes -un enfoque centrado en las competencias-, se enfoca en el cómo piensan y cuál es la mentalidad que les permite ser más efectivos. Les informa sobre lo que contribuye o no a la efectividad de un líder y por qué. En cierto modo es una metodología reveladora, pues nos muestra la mentalidad y los patrones de pensamiento de forma clara, impactante y, la mayoría de las veces, sorprendente.

El objetivo es aumentar la consciencia, para cambiar nuestro comportamiento.

Ciertamente, The Leadership Circle ofrece evaluaciones de liderazgo únicas que mide los dos ámbitos principales de liderazgo: las Competencias Creativas (supuestos internos que llevan a un liderazgo pleno y exitoso) y las Tendencias Reactivas (supuestos internos que limitan la efectividad, la expresión auténtica y el liderazgo empoderador), e integra esta información de forma que las oportunidades clave de desarrollo emergen a la superficie inmediatamente.

A partir de conocer nuestro estado actual, de tomar consciencia de nuestras eficacias y limitaciones, de nuestras debilidades y fortalezas, de nuestras carencias y necesidades, se nos abre la enorme posibilidad de actuar para cambiar lo que ya no funciona y a trabajar sobre todos aquellos aspectos que requieran desarrollo, mejora u optimización.

Una Certificación que transformará la efectividad de tu coaching.

Esta metodología no sólo permite acompañar a una persona desde el punto “A” hasta el punto “B”, sino que suma valor, consciencia, autoconocimiento, responsabilidad y calidad en el proceso, porque permite diseñar el cómo, el con qué y el para qué se llega desde el estado actual, al estado deseado.

Esta Certificación Leadership Circle ProfileTM permite, entre otras cosas:

  • Aplicar la metodología y evaluaciones en procesos individuales.
  • Obtener mayor efectividad y capacidad para profundizar en menor tiempo.
  • Conectar competencias y comportamientos con resultados, lo que permite mostrar a las personas una conexión sólida entre sus posibilidades de cambio y sus beneficios.
  • Aportar mayor claridad y dirección a las sesiones.
  • Sumar valía profesional y valor curricular.

La primera teoría unificada The Leadership Circle tiene en la base de su metodología las mejores teorías e investigación en el campo de Desarrollo de Liderazgo, Psicología, Desarrollo de Adultos y Espiritualidad, de las últimas décadas. Conformando así, la primera teoría unificada para el desarrollo de liderazgo.

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LEGO® SERIOUS PLAY® Method para empresas.

Construir; dar significado; armar una historia.

“El proceso de creación es un proceso de entrega y no de control”. Así lo afirma la famosa novelista americana, Julia Cameron.

Nadie nos enseña a jugar. Jugar es una experiencia personal e intransferible. Probablemente, la primera vez que tuvimos las piezas de Lego delante ni siquiera sabíamos cómo encajarlas con precisión o cómo seguir una lógica para copiar un prototipo y aún así era divertido, pues despertaba nuestra curiosidad y nos permitía dar rienda suelta a nuestra imaginación y creatividad. Compartirlos con amigos era igual o más divertido; nos enseñaba a colaborar, a participar y a crear historias compartidas. Aprendíamos haciendo.

Y el hecho de que ya no seamos niños nos vuelve a la idea de que ya no podemos jugar, simplemente, porque creemos -equívocamente- que “jugar es para niños”. Bernard Shaw, en tal sentido, decía:

«No se deja de jugar porque se es viejo, sino que se es viejo porque se deja de jugar”.

Ciertamente, cuando los adultos nos permitimos jugar, dejamos de lado el ego y los prejuicios. A cambio, nos dejamos llevar por el niño interior, por el que disfruta de sus emociones sin censura y actuamos desde nuestro lado más genuino. En ese contexto, el juego es un disparador de emociones y por eso nos sirve para fijar experiencias y conocimientos; este concepto lo han entendido muy bien grandes compañías como Google o Coca-Cola, que utilizan LEGO® SERIOUS® como herramienta potenciadora de innovación y creatividad.

En cierto modo, la “mano de obra” del siglo XXI parece girar en torno a la innovación y la creatividad y, de hecho, son dos de los mayores desafíos a los que se enfrentan directivos y líderes de gestión en la empresa de hoy. Sin embargo, no existe el ADN creativo o innovador. Lo más importante para que estas habilidades puedan desarrollarse (y sostenerse en el tiempo) es crear los espacios para ello y encontrar las herramientas para favorecerlas.

Al efecto, construir los modelos e ideas que tenemos en el interior y ponerlos en el mundo exterior -en forma de metáfora- para verificar cómo se comportan, que es lo mismo que hacen los niños cuando juegan. Se trata de una de las herramientas más poderosas para la generación y comunicación de ideas, que además se sostiene en las revelaciones de la neurociencia respecto a la íntima conexión que existe entre el cerebro y las manos para la comprensión del mundo.

Efectivamente, cuando esta metodología se convierte en la herramienta de un equipo y de un reto particular, sus integrantes se comprometen y cooperan entre sí para alcanzar determinados objetivos de negocio. Incluso, durante el juego, los participantes suelen asumir roles diferentes de sus funciones habituales y esto ayuda a ponerse en el lugar del otro, a detectar habilidades individuales y/o conjuntas y a pensar más abierta y creativamente para resolver situaciones.

Por ejemplo, en cualquier reunión tradicional de equipo llevada a cabo para tomar decisiones sobre un proyecto nuevo o un relanzamiento de producto, lo habitual es que muchos participantes se inhiban de hacer aportaciones. De alguna forma, esto significa que gran parte del conocimiento y de las ideas no han sido manifestadas y así la toma de decisiones estará, cuanto menos, supeditada a ser “más de lo mismo”.

Ahora bien, cuando en ese mismo escenario se utiliza la metodología LEGO® SERIOUS PLAY® emerge naturalmente todo el conocimiento tácito o no expresado y queda reflejado en las construcciones. Ciertamente, como los modelos construidos responden a la parte más genuina de los participantes, será posible sorprendernos descubriendo lo que no sabíamos que sabíamos y conociendo aspectos (propios) y de otros miembros del equipo que permanecían “en la sombra”.

El método nos acompaña para que experimentemos con el modelo compartido.

A imaginar y probar diferentes escenarios y observar lo que ocurre; a jugar hacia posibles futuros; a extraer conclusiones, a visualizar estrategias, a elaborar planes de acción y a configurar guías de actuación que nos mantengan cohesionados. En definitiva, a tomar decisiones con claridad e inteligencia.

En este sentido, a través de workshops 100% experienciales, la metodología LEGO® SERIOUS PLAY® es aplicable en retos muy diversos y en el ciclo completo de cada uno de ellos (desde la idea, a la acción y hasta su aplicación).

Algunos de ellos son:

  • Ideas de negocio.
  • Innovación en productos y/o servicios.
  • Educación.
  • Presentación de modelos de negocio.
  • Identidad de equipo. Identidad y cultura corporativa.
  • Misión y valores.
  • Estrategia y objetivos.
  • Áreas de mejora.
  • Segmentación de clientes.
  • Fusiones de empresas.
  • Selección de personal.

Panxo Barrera, experto en creatividad e imaginación aplicada, CEO de Entropía: Inteligencia Creativa y facilitador de la metodología LEGO® SERIOUS PLAY® asegura:

“Jugar es una manera innovadora de aprendizaje: promueve la creatividad, facilita la comunicación, es una dinámica positiva y colaborativa, genera compromiso y participación de todo el equipo. Permite construir, visualizar escenarios, contar historias”.

#Reinvéntate

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