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Cuando trabajamos con la totalidad de la persona es mucho más posible conseguir cambios profundos y sostenibles. El Coaching Ontológico propone que nuestra habilidad de transformar nuestra realidad está basada en transformarnos a nosotros mismos. Como dice Rafael Echeverría autor de Ontología del Lenguaje: “El ser que somos, se está construyendo cada día”.

Uno de los modelos fundamentales que se utilizan desde el coaching ontológico para realizar intervenciones en pos de mejorar los resultados es el Modelo O.S.A.R. (El Observador, el Sistema, la Acción y los Resultados). El coach trabaja en la brecha entre el resultado obtenido y el resultado que se quiere lograr.

Tanto el Coaching como la Psicoterapia Primordial, han venido a expandir nuestra tradicional concepción de estas disciplinas basándose en una nueva mirada de la naturaleza humana, de sus potencialidades inexploradas y de las metodologías de las que podemos disponer en todo proceso de transformación personal.

Estos juegos a los que nos referimos no representan una actividad lúdica; por el contrario, son una dinámica en las relaciones personales en la que, a diferencia de los juegos de azar, todos pierden. Eric Berne, fundador del Análisis Transaccional explicó los juegos psicológicos como una forma de comunicación disfuncional utilizada para cubrir necesidades de atención, reconocimiento y afecto hacia la propia persona, aunque siempre de forma negativa. ¿Hay algún ganador en los juegos psicológicos?

El 85% de los intentos de cambio fracasan…¿es posible el cambio real? Un estudio reciente sobre más de 100 empresas comprometidas con esfuerzos para el cambio, demostró que el 85% no consiguen resultados tangibles y mucho menos sostenibles. ¿Por qué?

El coach ontológico está allí para colaborar para que el coachee pueda observarse a sí mismo, de manera que le sea posible reconocer los obstáculos que le impiden tomar las acciones que lo conducirían a la realización de sus aspiraciones.