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NeuroLiderazgo: Resonancia e Influencia Positiva.

El exceso de información, la multitarea, la conexión 24/7, la presión por los tiempos y por los resultados se han vuelto una constante en las organizaciones. Producto de ello, los líderes de hoy necesitan mejorar una serie de competencias conductuales, emocionales y sociales que les permitan resolver mejor sus necesidades de cambio, adaptación y respuesta sin desgastarse demasiado.

A propósito de esto, hablábamos en un artículo anterior sobre cómo el hecho de conocer pautas básicas sobre el funcionamiento del cerebro permite abordar más eficazmente procesos como la toma de decisiones, la resolución de conflictos, la comunicación, la gestión emocional, la creatividad, etc.

Por ejemplo, la Inteligencia Emocional (IE), término popularizado por Daniel Goleman, promueve la autoconciencia, la autorregulación, la motivación, la empatía y el desarrollo de habilidades sociales; todas ellas, habilidades claves para crear un Neuroliderazgo desde el cual es posible ejercer la influencia positiva en los demás. En igual sentido, el mismo Daniel Goleman junto a R. Boyatzis y A. McKee, en el libro El líder resonante crea más, señalan:

“Las personas más resonantes son aquellas que sintonizan mejor con los demás y las que mantienen relaciones más transparentes, porque la resonancia minimiza el ruido del sistema”.

Tradicionalmente en las organizaciones las emociones eran un ruido de fondo que se creía que solo interfería. Con la publicación del libro de D. Goleman “Inteligencia Emocional” en 1995 y las posteriores investigaciones en el tema, no sólo sabemos que esto no es así, sino que además ahora impartimos cursos de IE en las organizaciones. Por otra parte, gracias a los aportes de la neurociencia, sabemos que lo que sentimos y lo que nos emociona es determinante y rige un altísimo porcentaje de las decisiones que tomamos. Por ello, los conceptos de IE, resonancia e influencia están íntimamente ligados con el Neuroliderazgo.

El cerebro humano es social y, en consecuencia, sus reacciones biológicas y neurológicas están determinadas por la interacción social. El mundo laboral también es un sistema social. Cuando dentro de ese sistema una persona se siente poco reconocida o excluida, se activa la misma red neural que se activa cuando uno siente dolor físico. El cerebro está en estado amenaza, provocando no sólo falta de engagement, sino también disminución de la  creatividad, de la colaboración, de la motivación y del rendimiento.

El líder es, sin lugar a dudas, quien ocupa una posición de privilegio para cambiar e influir positivamente en el clima positivo de la organización. ¿De qué forma?

Activando el centro de recompensa de sus colaboradores, tratándolos con un sentido de equidad, reconociendo sus aportaciones, apoyando su desarrollo profesional, promoviendo la transparencia y la colaboración, generando certeza y autonomía en las formas de trabajar. La capacidad de influir del líder será mayor en cuanto sea un referente y se convierta en un modelo a seguir, promoviendo el contagio emocional positivo.

Poner el acento en las emociones positivas es la clave para la motivación, el compromiso y el aprendizaje. Además, todo esto es una muestra de por qué hoy, además de conocimientos técnicos, los líderes son valorados por su capacidad para sacar lo mejor de los otros, para inspirar energía, entusiasmo, sentido de pertenencia y engagement.

Ahora bien, para que un líder pueda ejercer influencia positiva sobre el cerebro emocional de las personas, será necesario que trabaje -en primer lugar- en su autoconocimiento y su autogestión emocional.

Este programa formativo de NeuroLiderazgo tiene como finalidad acercar el conocimiento neurocientífico de una manera comprensible y práctica para todos los líderes, entendiendo que sólo partiendo del trabajo en primera persona es posible la transferencia posterior en cualquier entorno y desde cualquier rol o estilo de liderazgo.

Repasando conceptos, este trabajo con los líderes aporta una nueva visión y mejora sobre:

  • La motivación y el compromiso.
  • El enfoque, la atención y la concentración.
  • La creatividad para resolver conflictos.
  • La toma de decisiones.
  • El aprendizaje individual y organizacional.
  • El clima laboral positivo.

Este Curso de NeuroLiderazgo para empresas y profesionales está diseñado con el fin de proporcionar a los participantes una experiencia de aprendizaje con implicaciones directas para su práctica como potenciador de cambio. Es para directivos, líderes o gestores que dentro de sus funciones trabajan con personas y quieren incrementar sus habilidades de Liderazgo de una manera coherente con el funcionamiento del cerebro.

La aplicabilidad de los últimos avances en neurociencias es de gran ayuda e impacta muy positivamente en el entorno del profesional y su organización.

Coaching en Organizaciones: ¿cómo mejorar la profundidad y el impacto de tus sesiones?

Cuando eres Coach en Organizaciones, la efectividad de tus sesiones está aún más en el punto de mira. En muchas ocasiones, los objetivos de un proceso han de estar alineados a priori, no sólo con tu cliente, sino también con el sponsor, e incluso a veces con Recursos Humanos. Y sin duda se esperan resultados visibles, a veces en un número de sesiones menor del que nos gustaría. Los clientes esperan sacar más de su potencial, mostrar más en medio de un contexto cada vez más cambiante y veloz, tener mayor efectividad en distintas situaciones, y en última (o primera) instancia tener una experiencia de mayor plenitud en la Organización.

Se requieren así sesiones efectivas, y eso tiene que ver con abrir conversaciones potentes que ayuden al cliente a cambiar de perspectiva y de mentalidad, para que nuevos comportamientos puedan emerger de forma sostenible. Es difícil cambiar comportamientos si no cambiamos las creencias, las suposiciones internas que los están originando. Aportar consciencia sobre esas suposiciones, se convierte así en la puerta para el cambio. No puedes cambiar lo que no conoces.

Distintas técnicas de Coaching y la experiencia ayudan en este proceso. Y a la vez, el disponer de una metodología que nos ayude a desvelar no sólo “el cómo” se está comportando la persona, sino el “por qué” (esas suposiciones internas), nos puede llevar a sesiones más enfocadas desde el primer minuto.

Ejemplo de Evaluación 360º Leadership Circle Profile

The Leadership Circle (TLC) ofrece una metodología y evaluaciones únicas que ponen de manifiesto las suposiciones internas o patrones de pensamiento, el “sistema operativo” del líder.

La foto que TLC proporciona sobre el liderazgo y el “sistema operativo” del líder, permite abrir conversaciones transformadoras, y diseñar un proceso de Coaching más sólido y efectivo.

Las evaluaciones TLC son las únicas que apuntan a esos patrones de pensamiento. La consciencia sobre esos patrones, suposiciones y creencias, es el primer paso para poder transcenderlas y avanzar hacía otra etapa de desarrollo de liderazgo, más efectiva y más conectada con el propósito y la esencia del individuo.

Integrando The Leadership Circle en tu práctica como Coach en Organizaciones, podrás tener un impacto más profundo y diferenciador desde la primera sesión.

Las evaluaciones TLC sólo pueden ser realizadas por Coaches Certificados TLC. La certificación TLC es en sí una experiencia transformadora. De hecho la transformación empezará con la realización de tu evaluación 360° Leadership Circle Profile, y tendrás una sesión con un Coach Senior Certificado de TLC para hacerte la devolución. Lo que será seguro el inicio de un apasionante viaje.

Gestión espiritual en la empresa: un cambio de actitud y de resultados.

La VII Encuesta de Adecco sobre “La Felicidad en el Trabajo” en la que se ha entrevistado a más de 3500 trabajadores españoles, revela que el 64% de ellos estaría dispuesto a sacrificar salario en beneficio de su felicidad laboral. Es decir, un buen salario es un factor importante, pero no es el único. Quienes se sienten más satisfechos son aquellos que valoran más los aspectos intrínsecos del trabajo -también llamado el salario emocional; es decir, hacer algo que a uno le gusta, que esté en línea con sus capacidades y valores y que le permita establecer relaciones sanas con los demás. En otras palabras, un trabajo en el que pueda disfrutar, fluir y encontrar un sentido y un propósito.

Para comprobar todo aquello no tenemos más que mirar a nuestro alrededor. De hecho, observando la realidad de hoy, podemos concluir rápidamente en que las personas no están satisfechas con un trabajo que simplemente les permita pagar el alquiler, cambiar el coche cada cierto tiempo o salir de vacaciones una vez al año. O sí, pero la mayoría de ellos se ha dado cuenta de que todo aquello supone cuestiones efímeras y, por ello, son cada vez más quienes buscan desconectarse del ruido y trascender los límites de la individualidad y el exitismo, para conseguir una vida personal, social y laboral más plena y con más sentido.

No obstante, como bien nos señala Ana Isabel Delgado Cánovas, creadora de H2O Organizaciones y Personas, muchas veces cuando los directivos deciden tomar acción para promover el bienestar laboral, consideran el plano físico, mental y emocional de las personas, pero suelen omitir la dimensión espiritual. Sin embargo, ella misma suscribe que sólo es cuestión de explicar la importancia, el impacto y la diferencia sustancial que supone incluir el trabajo espiritual en un programa de humanización empresarialA propósito de esto, Andrew Cohen, un filósofo y guía espiritual estadounidense, señaló mientras daba un curso de liderazgo:

“Para cambiar el mundo y para participar en su evolución, cada individuo tiene que abrir sus propias fronteras. Y cuando lo hace se da cuenta que la evolución se está produciendo a través de él; que no es algo que está fuera, sino que tiene que ver con cada uno de nosotros”.

Y no podemos concebir esa evolución sin espiritualidad. De hecho, todas las personas tenemos una inteligencia espiritual o primordial que se fundamenta en nuestros valores más profundos y es la brújula para la actuación de nuestra inteligencia racional y emocional. Es decir, mientras nuestra racionalidad actúa en el corto plazo para resolver un problema o realizar una actividad, y nuestra emocionalidad actúa en el corto y mediano plazo en la relación con uno mismo y con los demás, nuestra inteligencia espiritual representa el para qué de lo que hacemos; es la que nos conecta con nuestra intuición; con nuestra voz interior. Es cuando no la desarrollamos que nos sentimos insatisfechos y frustrados porque esperamos que todo venga de fuera.

Por ejemplo, en el mundo de la empresa, los líderes de gestión toman decisiones todo el tiempo y están en posición de privilegio para inspirar y contagiar a los demás -o todo lo contrario-. No obstante, si el para qué del líder -es decir, su inteligencia espiritual- está alineada con el para qué de la organización -es decir, su misión y valores- entonces se crea un marco de actuación óptimo en el que confluyen la consciencia individual y la mentalidad de servicio, con la consciencia empresarial y la utilidad del proyecto.

Este escenario es ideal para cualquier empresa y supone un único principio coherente.

Un proceso inicial de profunda introspección para que cada uno pueda comprenderse, aceptarse, conectar con toda su sabiduría interior y desarrollar su inteligencia espiritual o, como bien la hemos llamado párrafos antes, su inteligencia primordial.

En definitiva, ese para qué de las personas está íntimamente relacionado con el sentido de su aportación, independientemente del contexto en el que lo haga. Específicamente en la empresa, que es el ámbito que nos concierne en este artículo, marca esa diferencia sustancial entre tener un empleo -que supone cumplir un horario y prestar servicios a cambio de una remuneración económica- o querer lo que hace en su trabajo –que aunque también implica el horario y la remuneración, los trasciende. Es decir, las personas sienten que su aportación tiene sentido para ellas, para la empresa, para la sociedad y para todo el ecosistema de los que son parte.

Tomando como premisa todas las cuestiones que hemos venido mencionando, nuestra especialista ha diseñado esta formación de Sabiduría y Liderazgo. Su objetivo es facilitar este cambio de paradigma interno hacia la humanización; es acercar la espiritualidad a la empresa desde un prisma humanista, gestionando el cambio del entorno desde el cambio y la sabiduría interior de cada persona.

¿Cómo lo hace? Algunos de los abordajes de esta formación, por ejemplo, tienen que ver con:

  • La gestión del miedo.
  • La sabiduría según el Tao.
  • El Dharma.
  • El poder de la presencia y de la intención.
  • La obstaculización que el ego supone para la felicidad.
  • La conexión con el silencio, con la respiración y la meditación.
  • Liderazgo consciente.

De esta forma, la humanización empresarial y el desarrollo de la inteligencia espiritual de las personas es la respuesta, entre otras cosas, que podría resolver la insatisfacción de ese 64% de trabajadores que arrojaba la encuesta que citábamos al iniciar el escrito.

The Leadership Circle. La “barra” sube también para Coaches y Facilitadores.

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The Leadership Circle.

La “barra” sube también para Coaches y Facilitadores.

Transformando Efectividad del Liderazgo con The Leadership Circle.

¿Cuando fue la última vez que oíste en una organización: “Los próximos 6 meses está todo controlado, el equipo funciona como un reloj suizo y los resultados entrarán sin duda”?

Raro es que entremos en una empresa y la complejidad para los clientes actuales y/o potenciales no haya aumentado. Presión por obtener resultados sostenibles, por responder al cambio de una manera más veloz, por resolver efectivamente distintas situaciones producto de las relaciones internas -entre equipos y con otros sectores o departamentos-, y externas -con clientes, proveedores, accionistas, etc. En definitiva, una lista de retos internos y externos que no hace más que crecer.

Este marco de situación hace que la “barra” siga subiendo y se convierta en imperativo para que la efectividad del liderazgo también suba. 

De otra forma se irá abriendo una brecha entre la complejidad del contexto y nuestra efectividad, que nos puede llevar a una situación de sentirnos en “modo supervivencia”.

Por todo ello, la consciencia desde la cual actuamos, nuestro “sistema operativo” necesita evolucionar individual y colectivamente; precisa “actualizarse” para poder abordar y resolver toda esa complejidad que ya forma parte del contexto natural de cada día.

Ahora bien, si la “barra” sube en las organizaciones, sin duda también sube para los coaches y facilitadores, que somos los que acompañamos el desarrollo y la transformación de liderazgo individual y/o grupal.

Entonces, ¿cómo ayudar a que el liderazgo en organizaciones sea más efectivo? Veamos. En algunas ocasiones buscamos nuevas o mejores herramientas o técnicas. En cierta forma, esto es algo así como hacer un viaje habiendo comprado unas latas de gasolina, sin tener claro el mapa, el punto de partida de una forma completa, o sin la seguridad que el punto de llegada vaya a ser más efectivo.

En tal sentido, The Leadership Circle (TLC) es una metodología, un marco más amplio que va más allá de una herramienta o técnica. Efectivamente, ofrece un mapa que nos permite trazar con mayor confianza y claridad la ruta de transformación hacía un liderazgo más efectivo y con mayor plenitud.

Además, es la única metodología de evaluaciones de liderazgo que nos apunta en qué nivel de consciencia se encuentra una persona, un grupo o toda una organización. Una metodología única que conecta con mayor efectividad de liderazgo y que refuerza la solidez de nuestras conversaciones con clientes.

Integrando TLC en el ejercicio de tu profesión, podrás tener un impacto mucho más profundo y diferenciador desde la primera sesión individual o grupal.

Las certificaciones de TLC suponen una experiencia transformadora.

De hecho, la transformación empezará con la realización de tu Evaluación 360 Leadership Circle Profile, y tendrás una sesión con un Coach Senior Certificado de TLC para tu sesión de devolución. De ahí, y en primer lugar, podrás pilotar tu propia transformación como Coach o Facilitador/a.

Si hablamos a nuestros clientes de seguir trabajándose para ser más efectivos, deberíamos empezar por nosotros/as primero. No sólo por coherencia e integridad, sino porque sólo si como Coaches y Facilitadores/as somos más efectivos y conscientes, entonces podremos acompañar con mayor efectividad y plenitud a los demás en ese mismo camino.

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Humanizar la empresa: gestión espiritual, sabiduría y liderazgo.

A propósito de la humanización, el autor de The Business Romantic, Tim Leberecht, afirma: “Humano describe lo que somos, mientras que humanista significa lo que queremos ser. Un negocio siempre es humano, pero se convierte en humanista cuando busca un propósito que va más allá de sus propias necesidades, como es mejorar la vida y la condición humana.”

En tal sentido, humanizar significa centrar la atención en las personas, que son el eje, el núcleo, el motor de cualquier organización. Cada uno de ellos tiene emociones, inquietudes, pasiones, miedos, motivaciones, valores y propósitos que conviven todo el tiempo dentro del ecosistema empresarial. Ecosistema que, al igual que el micro-ecosistema que supone cada individuo, está sostenido en cuatro pilares básicos: físico, mental, emocional y espiritual.

¿Y que pasa si alguna de las partes del ecosistema no está en equilibrio?  Seguramente, en todo o en parte, más tarde o más temprano, entrará en “caos”. Ese caos, en una persona emerge en problemas de salud, de estado de ánimo, de relaciones, etc. ¿Cómo se traduce esto en una empresa? Podríamos ponerle al “caos” varios nombres: desmotivación, absentismo, ansiedad, falta de compromiso y un largo etcétera.

Ana Isabel Delgado Cánovas, creadora de “H2O, Organizaciones y Personas” como la materialización de un sueño personal, nos simplifica y nos revierte positivamente esta visión sistémica; en tal sentido señala:

“Sólo si miramos a cada persona como una fuerza con una dirección y un sentido, podremos mirar a la empresa como la unión de todas esas fuerzas que rigen en ella”.

Es decir, si todas las personas se sienten parte de una visión y de una misión de negocio y saben cuál es su aportación para llevarla adelante, entonces todo fluye natural y saludablemente con una fuerza poderosa, mágica e inesperada. Por supuesto, esto tiene que ver con el desafío empresarial que supone convertir el trabajo en un escenario privilegiado para contribuir a otros y permitir la evolución personal y colectiva.

Ahora bien, dentro de esa humanización lo que más “ruido” hace a los directivos de aquellos cuatro pilares básicos que mencionábamos con antelación, suele ser la gestión espiritual. En cierta forma, suelen velar por su bienestar físico, mental y emocional, pero suelen concebir erróneamente su dimensión espiritual. Curiosamente (o no), lo ven como si se tratase de algo ajeno a la empresa y ligado a lo íntimo, o como algo que tiene necesariamente una connotación religiosa. Nada más lejos. Ken O’Donnell, uno de los precursores del término espiritualidad, la define como “la capacidad de interactuar de una forma que es la mejor para ti, para los otros y para lo que tratas de hacer”. Es decir, no es una cuestión de religión, sino de creer profundamente en los valores del ser humano

Efectivamente, la gestión espiritual es la que le permite a cada persona tomar conciencia, conectar con el para qué hace lo que hace. Como decíamos párrafos antes, para entender su aportación en la misión, la visión y los valores de la organización.

Y aquí, volvemos a poner la mirada en lo sistémico. Si cada uno en su singularidad aprende a transformarse, a liderarse, a conectar con su sabiduría, con sus valores, sus miedos, con sus creencias y emociones, estaremos contribuyendo a su autoconocimiento y, en consecuencia, a su mejor autogestión. No obstante, producto de conocerse con mayor profundidad, la espiral de bienestar crece y se expande a las relaciones con los demás y en todos los entornos.

Tomando como premisas, entre otras, las cuestiones que hemos venido mencionando, nuestra especialista ha diseñado esta formación de Sabiduría y Liderazgo. Su objetivo es facilitar este cambio de paradigma interno hacia la humanización de la empresa, centrándose en su capital más importante: las personas. Enseñarles a liderar el cambio en el orden único e inalterable: desde dentro hacia fuera y contemplando todas las dimensiones personales.

En tal sentido, el camino supone facilitar a las personas su proceso de introspección para comprenderse y aceptarse. La finalidad es que puedan conectarse con ellos mismos, con su sabiduría interior, con su motivación, con sus luces y sus sombras y con todo su poder personal, para poder desplegar la mejor versión de sí mismos. Un liderazgo consciente que les permita un cambio profundo de comportamiento y de actitud y una mejora cualitativa y cuantitativa en su gestión.

¿Los beneficios para la empresa? Múltiples, pero entre ellos la creación de un ecosistema interno saludable y feliz que se contagia, se expande y se traduce en una imagen empresarial inspiradora.

Cuando ponemos a las personas en el centro y construimos valor con ellos, todos ganan: el trabajador, la empresa, la comunidad, la sociedad y el mundo.

The Leadership Circle: evolucionando de un liderazgo reactivo a un liderazgo creativo.

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The Leadership Circle.

Evolucionando de un liderazgo reactivo a un liderazgo creativo.

“La razón por la cual existe la consciencia, y por lo que urge ampliar y profundizar en ella, es sencilla, sin consciencia las cosas irían peor”. Carl Jung.

Algo en nuestra consciencia debe cambiar para que podamos descubrir nuevas maneras de actuar más efectivas -como individuos, como equipos y como empresas- frente a la complejidad de los retos actuales.

Bob Anderson, fundador de The Leadership Circle (TLC), ha dedicado cerca de 30 años a investigar y desarrollar un marco fundamental para el desarrollo de un liderazgo más consciente y más efectivo. Para ello, y como hemos visto en artículos anteriores, ha diseñado una sólida metodología y evaluación para la transformación del liderazgo: Leadership Circle Profile (LCP), donde se combinan los mejores modelos teóricos de los últimos tiempos -Keagan, Wilber, Fritz, entre otros-, así como diversas perspectivas.

Uno de las referencias teóricas que fundamentan el trabajo de Anderson es la teoría de las Etapas de Desarrollo en Adultos, investigada y presentada por Robert Keagan. Según este modelo, las personas evolucionamos en nuestro nivel de consciencia a través de cinco estadios. No obstante, la estimaciones señalan que actualmente, un 70% de los directivos estarían en el estadio reactivo, un 10% en el creativo, un 15% en transición entre reactivo y creativo. Y es a estas etapas a las que nos referiremos en este artículo.

Etapa reactiva. Somos un rol.
Nos definimos de fuera hacia dentro.

Keagan-etapa 3: Problem-reacting” (reaccionando al problema) según TLC.

En esta estadio tomamos un rol en nuestra sociedad y nos identificamos con él. Nos sentimos seguros y valiosos perteneciendo y triunfando dentro de los roles aceptados socialmente. En esta estructura, construimos nuestra vida, sin darnos cuenta de que nuestras aspiraciones y comportamientos están predeterminados por los demás (padres, educadores, amigos, etc.) y/o por la cultura. De esta forma, no somos libres de seguir la llamada de nuestra propia alma; incluso aunque podamos oírla, muchas veces la ignoramos por miedo.

¿Y cómo actuamos desde el miedo? Cuando actuamos movidos por el miedo, la tensión se vuelve reactiva y tendemos a enfocarnos en mantener la seguridad y en superar la ansiedad que nos producen los problemas. Por supuesto, también nos alejamos del propósito -del cual hablaremos un poco más adelante-. Ahora bien, cuando el liderazgo se ejerce desde esa tensión reactiva, se expresa a través de comportamientos que limitan la efectividad, la expresión auténtica y el liderazgo empoderador.

Las principales estrategias reactivas y que mide el LCP son:

  • Cumplimiento: mide hasta que punto el líder tiene un sentido de valía y seguridad personal complaciendo las expectativas de los demás, en vez de actuar en base a lo que quiere o tiene intención de hacer.
  • Protección: mide la creencia de que el líder puede protegerse a sí mismo y establecer un sentido de valía a través de permanecer distante, apartado, escondido, superior y/o racional.
  • Control: mide hasta qué punto el líder establece un sentido de valía personal a través del cumplimiento de tareas y del logro personal.
Etapa creativa. No somos lo que hacemos.
Nos definimos de dentro hacia fuera.

Keagan-Etapa 4: “Outcome-creating” (creación de resultados) según TLC.

La transición a una etapa creativa es la mayor transición de la vida adulta. Para hacer esta transición, ya no ignoramos o distorsionamos la llamada de nuestra alma. Seguimos nuestro propio camino, aunque a menudo signifique decepcionar a otros, arriesgarnos a fallar, y/o contradecir las normas que me conectan con la sociedad y nos hacen valer la pena o sentirnos valiosos -desde un estadio reactivo-.

Durante esta transición, ya no nos definimos por las expectativas de terceros o culturales. Ahora, la visión nace de dentro y por ello la acción se convierte en una auténtica expresión de un propósito interno. Mientras empezamos a ver y experimentar el poder, la creatividad, la libertad, y la satisfacción de vivir desde nuestro propio centro, animamos a los demás a hacerlo también.

Competencias del Liderazgo Creativo y las Tendencias del Liderazgo Reactivo se reflejan en la evaluación 360º Leadership Circle Profile. (Haz clic en la imagen para ampliarla)

 ¿Y cómo actuamos movidos desde el propósito? Cuando lo que nos mueve es lo que nos apasiona, el propósito, la tensión se torna creativa y nos lleva a expresar nuestro talento natural con la intención de alcanzar la visión a la que somos fieles. Los líderes que se transforman de reactivos en creativos, tratan a los demás como iguales que participan, cuyas ideas, derechos y propósitos necesitan estar engranados y alineados creativamente. La auto-expresión y la cooperación se convierten en nuevos principios organizacionales.

Ahora bien, ¿cómo sabe un individuo, un equipo y/o una organización en qué etapa de desarrollo se encuentra?

The Leadership Circle (TLC) ofrece la única metodología y evaluación que puede apuntarnos en qué etapa de desarrollo, y por tanto en qué nivel de consciencia nos encontramos, para desde ahí poder diseñar nuestro propio viaje de transformación. Es una metodología única para evolución de consciencia y transformación de liderazgo.

Como coach o facilitador, ¿cómo es posible diseñar un viaje de transformación para tus clientes?

The Leadership Circle dispone de evaluaciones individuales y grupales, que aportan no sólo una “foto”, una “radiografía” muy reveladora, sino también un mapa para co-crear con mayor confianza y claridad un viaje de transformación sostenible.

Las evaluaciones TLC son las únicas que apuntan a los patrones de pensamiento individuales o grupales. La consciencia sobre esos patrones, suposiciones y creencias es el primer paso para poder transcenderlas y avanzar hacía otra etapa de desarrollo, más efectiva y más conectada con el propósito y la esencia del individuo o del grupo.

Las evaluaciones TLC sólo pueden ser realizadas por Coaches Certificados TLC. La certificación TLC es en sí una experiencia transformadora. De hecho, la transformación empezará con la realización de tu evaluación 360 Leadership Circle Profile, y tendrás una sesión con un Coach Senior Certificado de TLC para hacerte la devolución. Todo lo que supone el inicio de un transformador viaje…  

Las competencias del Liderazgo Creativo y las tendencias del Liderazgo Reactivo se reflejan en la evaluación 360º Leadership Circle Profile.

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