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Haka Team Building.

Vive una experiencia de alto impacto físico, mental y emocional.

Las habilidades blandas son las más observadas, requeridas y deseadas por las organizaciones de hoy porque permiten responder adaptativamente a los complejos y constantes cambios del mundo actual. Y es que la mayoría de las veces, más que lo que hacen las personas, lo que marca la diferencia es el cómo lo hacen. Por todo esto, entre otras cosas, las soft skills cobran un rol fundamental y se imponen como un valor indispensable para las personas tanto para trabajar de forma autónoma, como para hacerlo dentro de los equipos de trabajo.

Además porque todas esas habilidades son susceptibles de aprendizaje, de evolución y de mejora y, como decíamos, definen la forma en la que vamos a trabajar como equipo, la determinación con la que vamos a afrontar retos y la manera en la que vamos a tomar decisiones y/o resolver problemas. Hablamos de la comunicación, de la capacidad de escucha, de la empatía, la flexibilidad, de colaboración, del sentido de pertenencia, de la creatividad, etc. Claro que esta jornada de Haka Team Building las integra transversalmente mientras transcurre cada una de las dinámicas que se despliegan.

No obstante, para que todo eso pueda ocurrir, es necesario crear y facilitar un clima de confianza entre todos/as los/as integrantes del equipo en el que nadie se sienta cohibido/a por el juicio o la crítica. Con esta premisa como punto de partida, la actividad comienza con una dinámica de alto impacto emocional que favorece ese clima.

Un comienzo para acercar y romper el hielo.

Hablamos de romper el hielo porque como bien habíamos mencionado en un artículo anterior, no todos llegan igual de predispuestos a participar; es decir, mientas hay personas más escépticas respecto a lo que pueda pasar, más temerosas de abandonar su zona de confort y al juicio y la mirada de los/as demás; hay otras que lo hacen más animadas y más curiosas por descubrir de qué se trata. Justamente para unificar esa diversidad de estadios, esta actividad propone un comienzo conjunto que invita a cantar, aprender la fonética del Haka y marcar el ritmo con las palmas.

Por ejemplo, la pukana -palabra maorí que significa cara salvaje y supone una parte clave del Haka- es otra de las dinámicas que apuntan a que todos se rían de sí mismos y con los demás, ya que consiste en sacar la lengua lo máximo posible y abrir los ojos de manera exagerada. La empiezan los/as instructores junto a algunos/as voluntarios/as para terminar de contagiar ese sentido lúdico a todos/as los/as participantes.

Ocurre siempre que luego de romper el hielo las energías distintas se mezclan, se retroalimentan y acaban por fusionarse en una fuerza mágica que todo lo puede. Así, mucho antes que después, todos/as terminan empoderados/as y sellando una identidad y un carácter de equipo; tal y como los All Blacks.

Juntos pueden mucho más.

A diferencia de otros deportes, en los que claramente los delanteros tienen una misión y los defensores otra, en un equipo de rugby encajan todos los perfiles roles y aunque cada uno especializado en una posición, todos están preparados para hacer casi todo. Es decir, todos pueden defender, empujar, pasar el balón, correr, etc. Todos son importantes y el equipo está por encima de las individualidades; no hay estrellas, más allá de lo lícito que resulta que los fans del equipo los tengan. Por ello, en este deporte en particular no existen los nombres en las camisetas.

Dan Carter, la leyenda de los All Blacks, resumía esta idea perfectamente: “nadie en Nueva Zelanda es cabeza de equipo. En el entorno All black no hay lugar para ello, y si alguna vez hay signos de que suceda, pronto vuelves a poner los pies sobre la tierra”.

“Desde el principio aprendes humildad. Por ejemplo, siempre dejamos el vestuario tan limpio como cuando entramos. Así que a menudo verá a personas como Richie McCaw o el entrenador Steve Hansen barriéndolo”.

Luis Alberto López, uno de los creadores de esta actividad, indica que en la empresa y sobre todo en nuestros puestos de trabajo, muchas veces olvidamos que tanto los valores como las habilidades y competencias tienen que promoverse y desarrollarse cada día dentro del ámbito laboral. La finalidad de esta actividad, entre otras, es reconectar a las personas con el valor de la buena comunicación, de las aportaciones que surgen dentro de la diversidad de los equipos de trabajo, de la importancia de la colaboración y de un largo etcétera.

Todo esto con la particularidad de vivir una experiencia de alto impacto físico, mental y emocional desde el minuto uno.

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