Toma de decisiones estratégicas: 6 pasos para resolver y hacer mejor.

Coaching Estratégico.

A cada momento, tomamos decisiones; algunas vitales y otras más triviales que forman parte de la cotidianeidad. En cualquier caso, ambas suponen la toma de una decisión previa, incluso aquellas que por su frecuencia son automáticas. Esta misma dinámica que cualquiera de nosotros vive en su vida más íntima, también la viven los directivos y líderes de gestión en las empresas. Es decir, algunas decisiones son parte de la rutina de cada día, y otras son decisiones estratégicas que requieren de una mirada más pormenorizada y analítica.

¿Por ejemplo? Un nuevo plan de negocios, el lanzamiento de un nuevo producto, el replanteo de una campaña publicitaria o la resolución de conflictos dentro de un equipo de trabajo, son sólo algunas decisiones o intervenciones estratégicas de las que son parte los directivos y que son clave en la gestión empresarial. Una buena decisión tomada en tiempo, una mala decisión o la falta de decisión, pueden marcar un antes y un después -para bien o para mal- en muchas cuestiones.

A propósito de todo ello se me vienen a la mente casos como los de Blackberry, Atari, Kodak y Blockbuster. Todas marcas líderes que se expandieron por todo el mundo y eran las más elegidas por las personas. A propósito de esto, Simón Sinek, un referente mundial en materia de liderazgo, señaló: “Los que nos lideran nos inspiran. Ya sean individuos y organizaciones, seguimos a los líderes no porque tenemos que hacerlo, sino porque queremos”. Y esto es un poco lo que sucedía con estas marcas a lo largo del tiempo. Fueron líderes pero dejaron de serlo, tal vez porque no supieron cómo reinventarse; les faltó decisión, estrategia, visión a largo plazo, inspiración, reacción e innovación, o todo eso junto y en partes iguales.

Ahora bien, la metodología que nos propone Isabel Boix, nuestra experta en coaching estratégico, permite simplificar la toma de decisiones estratégicas; incluso aquellas complejas y susceptibles de análisis como las que hemos mencionado párrafos antes. Pero no es lo único. El enfoque estratégico, además de facilitar a líderes de gestión el acceso a una estrategia clara y estructurada, les ayuda a romper los límites de lo conocido para acceder a lo impensado y a identificar nuevos y distintos recursos creativos e inspiradores que de otra forma no emergerían.

El enfoque estratégico contempla 6 pasos bien diferenciados:

  1. Definir el problema/desafío.
  2. Determinar el objetivo.
  3. Evaluar las soluciones intentadas.
  4. Considerar otras posibilidades para empeorar la situación.
  5. Visualizar escenarios.
  6. Ascender hasta la cima.

Y en cada una de esas fases de la metodología se utilizan técnicas de probada efectividad y fáciles de incorporar en el día a día. Por ejemplo, la técnica de cómo empeorar, las visualizaciones, la técnica del escalador, las 13 estratagemas chinas, etc.

Incorporar una metodología para la toma de decisiones estratégicas y complejas permite focalizar la mente en una cosa por vez y, en consecuencia, liberar tiempo, ahorrar energía y facilitar la aparición de momentos de descubrimiento.

Cuando la mente está dispersa termina agotada, estresada, ansiosa, en bucle y muchas veces sin tomar acción ni resolver. Es fácil de ver de qué hablamos si ponemos un ejemplo simple que puede estar pasándole a cualquier lector en este momento. Supongamos que queremos cambiar de trabajo -teniendo trabajo-. Puede que si no tenemos estructurados los pasos a seguir -como la mayoría de las veces ocurre-, cambiar de trabajo permanezca como expectativa y nunca se convierta en proyecto concreto. Y lo cierto es que mientras esté en ese estado nunca requerirá por nuestra parte una decisión y aparecerán mil excusas para posponerla. En otras palabras, no hay meta, ni estructuración, ni visualización, ni estrategia y, en consecuencia, tampoco hay plan de acción.

No obstante, la mayoría de las decisiones que necesitan tomarse dentro de una organización no son postergables ni especulativas. Por el contrario, requieren respuestas y soluciones rápidas, efectivas y competitivas. Por ello, este método se dispone como una forma eficaz para gestionar el tiempo, aumentando la eficiencia, la efectividad y respondiendo a las demandas del mercado interno y externo sin perder la capacidad de innovación. Dicho de otra forma, un método que simplifica el análisis para que líderes y mandos intermedios puedan hacer mejor lo que ya hacen bien; cuestión fundamental en el arte del liderazgo y la dirección de empresas y equipos.

Analiza tu modelo de negocio hoy, y descubre su mañana.

Futurismo & Business Model Canvas siguiendo la metodología LEGO® SERIOUS PLAY®.

Antes de empezar debemos aclarar que la finalidad de la visualización de escenarios y el futuring no es adivinar el futuro. Es asumir que el futuro se abre ante nosotros como múltiples posibilidades, que existen futuros alternativos y que podemos -hoy- construir y tomar decisiones estratégicas para los futuros deseados.

La realidad nos muestra hoy que muchas empresas se enfrentan al entorno demasiado tarde, cuando la crisis está muy avanzada. En ocasiones, las respuestas suponen cambios radicales que evidencian una falta de anticipación casi inaceptable; en otras, se intenta manejar la empresa mirando el retrovisor y, por lo tanto, manteniendo posturas sumamente conservadoras que destruyen la iniciativa y la innovación.

Por ello, en un mundo en el que lo que permanece es el cambio y en el que los mercados son cada vez más competitivos, se necesitan profesionales que aprendan a visualizar escenarios y a desarrollar una nueva y poderosa relación con el futuro que les permita tomar las mejores decisiones estratégicas.

A propósito de ello, el neurobiólogo sueco David Ingvar, señala que cuanto más inciertamente experimentamos una situación, más activamos lo que él llama: la memoria del futuro; concepto que podemos entender mejor si vemos cómo funciona en cada uno de nosotros. Efectivamente, en cada momento de nuestra vida nuestro cerebro elabora planes de acción y programas para el futuro, formulando hipótesis sobre las condiciones posibles de su entorno y su contexto. Estos planes son almacenados como secuencias lógicas, como una serie de acciones posibles; por ejemplo: «Si sucede ‘x’, haré ‘y’”.

Dicho de otra forma, anticipamos el futuro sobre la base de nuestras experiencias pasadas y actuamos según nuestras anticipaciones. Así podemos afrontar mejor la incertidumbre, anticipar diferentes posibilidades de futuro y estar preparados para dar la mejor respuesta posible. Esta actividad mental se realiza a lo largo de todo el día, independientemente de lo que estamos haciendo. ¿Lo curioso? Reaccionamos eficientemente sólo a aquello que antes hemos imaginado. 

Lo mismo ocurre en el plano organizacional. Los escenarios son esas memorias del futuro y cada uno de ellos supone una historia única e imaginada sobre lo que está por venir. Pero, y aquí está la clave, ¿cómo aprende una organización, un grupo de directivos y de accionistas a imaginarse esos futuros? En este sentido, nuestro especialista en imaginación aplicada y anticipación, Panxo Barrera, nos permite acceder a una enorme variedad de potencialidades de futuro, a través de un workshop de visualización de escenarios que articula la utilización de la metodología LEGO® SERIOUS PLAY®, el modelo CANVAS y determinadas estructuras de prospectiva.

De alguna manera, nos invita a hacer futurismo para explorar y anticipar el futuro de la empresa.

El futuring consiste en desarrollar la memoria de futuro empresarial, de tal manera que directivos, accionistas, propietarios u otros grupos a cargo de tomar decisiones estratégicas, puedan explorar las posibilidades que se abren en una situación presente y construir su futuro.

También lo decía Peter Drucker: “La mejor forma de predecir el futuro es creándolo”. La visualización de escenarios, entonces, nos permite anticipar y construir los futuros deseados. Entre otras cosas, nos facilita transformar las posturas pasivas, reactivas y retrospectivas en actitudes proactivas (provocar los cambios) y pre-activas (adelantarse a los cambios). Recordemos que el cambio experimentado por la reacción “sobre la marcha” y sin previsión suele ser traumático para las empresas en todos los sentidos y en todas las áreas de la organización. En oposición, el cambio experimentado habiendo previsto futuros es llevadero y amigable y su condición es mantener abiertas todas las opciones posibles para el aprendizaje.

Y entonces, algunas de las preguntas finales para reflexionar son:

  • ¿Cuál es el problema de mañana en el que tu empresa necesita trabajar hoy?
  • ¿Cuáles son las decisiones que necesitas tomar hoy en pos de diferentes escenarios futuros?
  • ¿Cuáles son los desafíos que el futuro reserva para tu empresa o actividad profesional?

Expresar sinceramente las respuestas a estas preguntas es el primer paso para conectar con un nuevo paradigma sobre el futuro que ha venido para quedarse. Prever los escenarios y la toma de decisiones estratégicas permite crear las condiciones necesarias para incrementar las posibilidades de distinción y éxito empresarial en una misma dirección y con una visión compartida.

El futurismo es el presente, por ello recomendamos comenzar a funcionar con él desde este mismo momento.

#Reinvéntate

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