Oratoria

En el mundo de los negocios hay gente brillante, con ideas interesantes, creativas e innovadoras. ¿Pero saben expresarlas? Seguramente todos tienen claro lo que quieren decir, pero pocos saben cómo hacerlo. Esos pocos son los que triunfan, los que marcan la diferencia, y aquí está la importancia de aprender a comunicar eficazmente. A propósito de ello, Peter Drucker, unos de los grandes referentes del management, señalaba: “El 60% de los problemas empresariales son la consecuencia de una mala comunicación”.

¿Cuántas veces más vas a permitir que los nervios te dejen “en blanco” durante una presentación? ¿Hasta cuándo vas a perder oportunidades de negocio por no saber cómo contar lo que haces? ¿Cuánto dinero estás perdiendo por no atreverte a mejorar tu actitud discursiva? ¿Por qué crees nunca podrás hacerlo mejor que tu competencia? Muchos piensan que el miedo a hablar en público es cosa de principiantes o de unos pocos introvertidos, pero no es así. Hablar en público es segundo miedo más extendido en occidente y es algo que sufrimos la mayoría de los mortales.

¿Qué impacto tienen tus conversaciones en situaciones de mucha presión? ¿Sientes que consigues transmitir tu mensaje sin dar pie a malas interpretaciones? ¿Tienes dificultades para decir que “NO” o para pedir ayuda? ¿Estás conforme con los resultados que obtienes en tu vida personal y profesional, producto de tus conversaciones? ¿Te gustaría tener herramientas para ser más efectivo a la hora de comunicarte con los demás?

¿Cuánto más consistente sería nuestro discurso si estuviera en armonía con lo que transmitimos a través del lenguaje no verbal? La coherencia-congruencia sólo se logra haciendo consciente lo inconsciente. Nuestra maravillosa mente inconsciente tiene el control sobre el 95% de las cosas que hacemos y en las cuales rara vez reparamos.

Muchos de nosotros hablamos en público por primera vez en entornos educativos, con una exposición frente al aula y con el objetivo de conseguir una calificación. A partir de estas experiencias, muchos asociamos el hecho de hablar en público como una evaluación semejante por la cual seremos juzgados y recibiremos una calificación. Tal vez por ello, tantas veces nos vemos imposibilitados de gestionar nuestra emocionalidad y se nos hace “cuesta arriba” hacer una presentación en público, negociar o realizar una entrevista importante.

Resulta difícil imaginar a gurús como Ken Robinson, Michael Porter o al mismísimo Bill Gates nerviosos o quedándose en blanco frente al auditorio. No obstante, ¿se mostrarían igual de cómodos y seguros si tuvieran que hacerlo en otro idioma? Aunque nos cueste creerlo, ellos también tienen su zona de confort.