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Educación Montessori.

Máster con Triple Titulación (Especialidad Infantil).

El International Montessori Institute (IMI) imparte, a través de esta formación, los principios y la práctica pedagógica de la Educación Montessori para la etapa infantil en colaboración con la Universidad de Barcelona (UB). Desde una perspectiva Montessoriana clásica y junto a las evidencias científicas actuales, su objetivo es contribuir con una propuesta pedagógica global a la calidad de la educación y trato a los niños.

Sobre el Método y su creadora: María Montessori.

La Educación Montessori es una propuesta pedagógica de amplios reconocimiento a nivel internacional. Su creadora desarrolló un método educativo a partir de la observación científica de los niños: sus diversas fases de desarrollo a lo largo de la vida, sus potencialidades, sus intereses y sus capacidades. Una visionaria, ya que aunque todas sus investigaciones fueron desarrolladas a lo largo de la primera mitad del siglo XX, las revelaciones científicas actuales siguen validando este método educativo como un modelo para ayudar a los niños en su desarrollo holístico de mente, cuerpo y emociones.

La pedagogía Montessori tiene cinco principios que se mantienen en las diferentes etapas de desarrollo de los niños:

  1. La libre elección: que puedan elegir entre las actividades o materiales conocidos.
  2. Ofrecer siempre actividades con propósito.
  3. No recurrir a recompensas ni castigos.
  4. Respetar el ritmo personal y la dignidad de cada uno/a desde el nacimiento.
  5. Considerar la disciplina como un proceso a partir del cual el/la niño/a aprende a autorregularse y a encauzar su energía a través de las actividades propuestas.
Sobre la infancia: cómo es el cerebro en esta etapa y cómo aprende.

Las dos principales leyes que regulan el desarrollo infantil y sus sub etapas (de 0 a 3 y de 3 a 6) son: La mente absorbente y los períodos sensitivos.

La mente absorbente es una forma mental exclusiva de la infancia, que permite que el niño asimile sin esforzarse y de manera perfecta. Además, no es selectiva, es decir, aprende y aprecia lo que su entorno le ofrece; no puede decidir qué aprender y qué no. Por ejemplo, en los 3 primeros años de vida, esta mente absorbente funciona de manera inconsciente (ésta es una de las razones por las que casi no tenemos recuerdos antes de los 3 años). Entre los 3 y los 6 años, la mente se va transformando y a los 6 años, los niños ya son conscientes de sí y de sus aprendizajes.

Los períodos sensitivos son sensibilidades especiales que dirigen a los niños a recoger del ambiente lo que necesitan para construirse: el lenguaje, el movimiento. El ejemplo más evidente de cómo aprende el niño es la adquisición del lenguaje: el ser humano tiene la potencialidad de aprender cualquier idioma si lo absorbe en los primeros 3 años de vida. Para ello, sigue el mismo esquema: reproduce y practica sólo los sonidos del idioma que escucha en los primeros meses de vida; antes de los 2 años será capaz de expresarse de manera adecuada. No obstante, entre los 3 y los 6 años aumenta exponencialmente su vocabulario y llega a utilizar todas las partes del discurso.

Lo mismo pasa con el movimiento: el desarrollo del equilibrio sucede básicamente en el primer año de vida, pero el niño adquirirá otras destrezas después de caminar, como subir y bajar escalones, saltar, trepar, etc. Estos son ejemplos de habilidades que perfecciona entre los 3 y 6 años, además del dominio de la coordinación motora fina.

El cerebro del recién nacido viene provisto con unos 16 billones de células cerebrales, pero la importancia del desarrollo cerebral no depende tanto del número de neuronas, sino de las conexiones cerebrales que el niño logre establecer. Para esto, es indispensable permitirle experiencias de exploración del entorno y de movimiento. Su tendencia natural hacia la repetición, le permite establecer esas conexiones y eventualmente, crear mapas en su cerebro. Lo que no se repite o no se usa, se olvida, por lo tanto la permanencia del aprendizaje va ligada a la repetición.

Sobre la titulación y el alcance.

Una vez completada esta formación, educadores y educadoras obtendrán todas las herramientas para que puedan implementar con éxito la Educación Montessori en las aulas de todo el mundo y en cualquier entorno cuyos protagonistas sean niños y niñas.

Obtendrán además, tres titulaciones:

  • Máster en Educación Montessori.
  • Certificado de Guía Montessori para la etapa de los 0 a los 3 años.
  • Certificado de Guía Montessori para la etapa de los 3 a los 6 años.
Sobre las competencias que obtiene el alumnado.
  • Comprender profundamente las características y el funcionamiento del ambiente preparado idóneo para el aprendizaje.
  • Dominar las estrategias de implementación del Método Montessori: saber cómo diseñar un aula Montessori escolar o cualquier ambiente preparado alternativo.
  • Asumir la importancia de la educación emocional y dominar las técnicas necesarias para fomentarla.
  • Manipular los Materiales Montessori comprendiendo sus objetivos en profundidad.
  • Conocer las potencialidades de aprendizaje del cerebro y las bases neurocientíficas que validan la Educación Montessori.

La Dra. Montessori basó su método en preparar un ambiente con materiales que permitan el trabajo del niño y un adulto que facilite el aprendizaje. Así, “la escuela no es un lugar donde el maestro transmite conocimientos, sino un lugar donde la inteligencia y la parte psíquica de los niños se desarrollará a través de un trabajo libre con material didáctico especializado”.


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