Morfopsicología Aplicada: mejora la calidad de tus relaciones personales y profesionales.

“La Morfopsicología nos permite comprender a través de la observación e interpretación del rostro, aumentar nuestra seguridad, confianza, comprender y aceptar sin juzgar”. Así nos lo afirman nuestros especialistas en esta disciplina, Marta Nadal Soler y Andrea Ambrosini.

La vida es relación. Nos relacionamos todo el tiempo con nosotros mismos, con los demás y en todos los ámbitos de la vida. Desde el entorno más íntimo como la familia y los amigos, hasta el más amplio como la comunidad a la que pertenecemos y el entretejido de vínculos que se desarrollan en cualquier entorno laboral y/o profesional. Ahora bien, cuanto mejor nos relacionamos con nosotros, cuanto más nos conocemos, mejor nos relacionamos con los otros, mejores vínculos establecemos y mayor es nuestra seguridad y bienestar. No obstante, hay un nivel superior a todo esto. Es decir, cuando además del autoconocimiento, desarrollamos la capacidad de reconocer a los demás, de comprender su carácter, su personalidad y su tipo de inteligencia, entonces el bienestar de la relación se multiplica.

¿Por qué? Básicamente, el conocimiento de la Morfopsicología nos sitúa en una posición de privilegio desde la que podemos mejorarnos a nosotros y a los otros. Comprendiendo la estructura del cerebro y reconociendo los rasgos faciales de alguien, podemos identificar rápidamente si se trata de una persona más racional, más emocional o más instintivo/activa; es decir, podemos reconocer cómo piensa, cómo siente y cómo actúa. Por ejemplo, si nuestro hijo está atravesando una adversidad, reconocer cuál es su forma de enfrentar la vida nos permitirá orientarlo y ayudarlo mejor a que él mismo pueda encontrar sus propios recursos para gestionarla. Entre otras cosas, sabremos cuáles son sus fortalezas y debilidades y podremos ayudarle a resaltar las primeras para que sean sus sostén. Pero incluso sin hablar de adversidad, este conocimiento nos acerca a comprenderlo mejor, nos da la posibilidad de ayudarlo a mejorar, desarrollar y/o a potenciar, por ejemplo, su adaptabilidad, creatividad, sensibilidad, etc.

Claro que no es la única relación en la que las bondades de esta herramienta son tan útiles. A un educadorel conocimiento de la Morfopsicología le permite facilitar el aprendizaje a sus alumnos. Entre otras cosas, es posible ayudarles a poner el acento en lo que son muy buenos y a encontrar formas creativas para afrontar aquello que les cuesta más. En el ámbito de la salud, reconocer las fortalezas y debilidades de un paciente es un beneficio invaluable y sirve para ayudarlo a gestionar mejor la situación que sea que esté atravesando.

Podríamos seguir enumerando situaciones y ámbitos, aunque para terminar elijo plantear una relación algo más frívola: vendedor-cliente. ¿Imaginamos acaso las ventajas de reconocer con qué tipo de cliente estamos negociando? Quiero decir, si somos capaces de identificar y definir que se trata, por ejemplo, de una personalidad de tipo dispersa e insegura o, por el contrario, se trata de alguien centrado y detallista, sabremos cómo desplegar nuestra versión más adecuada para captar su atención y construir o fidelizar ese vínculo a largo plazo.

No obstante, lo mencionado sólo es una aproximación brevísima del tema, de los ámbitos de aplicación y sólo algunos de los tantos indicadores morfopsicológicos que se contemplan dentro de los contenidos de este Experto en Morfopsicología. Y podría aquí mismo ponerme a enumerar todas las cuestiones que abordan en el curso, aunque prefiero hacer un paréntesis para destacar que los formadores son su mayor valor diferencial. Ciertamente, pocas veces he visto con la profesionalidad, la rigurosidad, la pasión y la conciencia con la que hablan y comparten sus conocimientos sobre esta disciplina.

Esta visión compartida y generosa de nuestros especialistas, tan necesaria para comprender la Morfopsicología, se concreta a través de diversas prácticas que sellan y representan cada teoría explicada. Esto es importante siempre, aunque resulta fundamental para incorporar y capitalizar el aprendizaje de la Morfopsicología.

Dicho de otra forma, para aprender a comprender a las personas, para conocer sus aptitudes innatas, sus habilidades, su predisposición intelectual, emocional, su vocación y un largo etcétera, debemos aprender a observar (y sobre todo practicar) diferentes rostros de forma metódica. Es decir, interpretar su simetrías, asimetrías, expansiones, contracciones, modelado, tonicidad, etc.; recordemos que cada persona tiene características singulares y particulares que la hacen única e irrepetible en su forma de pensar, sentir y actuar.

De esta forma, más allá del primer acercamiento a la Morfopsicología como herramienta de autoconocimiento, los profesionales de Visage nos invitan a capitalizar ese aprendizaje para enriquecer todo el abanico de nuestras relaciones y en todos los ámbitos. Para que todo esto sea posible nos facilitan apuntes, sesiones, casos prácticos y artículos que suponen -también- un valor diferencial.

Este experto, tanto a particulares como a profesionales con necesidades puntuales o generales, les permitirá, entre otras cosas:

  • Acceder a los conocimientos teóricos y prácticos de esta herramienta de forma ordenada y precisa.
  • Comprender la estructura del cerebro, del rostro, de la personalidad y de cómo cada persona es única e irrepetible en su forma de pensar, sentir y actuar.
  • Aprender a observar el comportamiento y el rostro humano y deducir la conducta asociada de la persona.
  • Mejorar la calidad de los vínculos y relaciones en el ámbito personal, social y profesional.

Comienza a transitar por este camino de descubrimiento y conocimiento del ser humano. Puedes hacer el curso presencial u online. Tú decides cómo. Todo lo demás, ya está disponible para compartirlo contigo.

Morfopsicología & Orientación Profesional: conecta con tu propósito vital.

“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día en tu vida”. Confucio.

Tal vez la cita suene muy ambiciosa. Sabemos que son pocos los privilegiados que conectan su talento, que pueden dedicarse a ello y además ganar dinero. Sin embargo, la realidad es que si nos exploramos, si conectamos con nuestro propósito vital, con nuestro talento natural, entonces podremos acercarnos a nuestra motivación intrínseca.

Y da igual cuál sea nuestro punto actual de partida. Es decir, independientemente de si lo que queremos es reinventarnos, reorientar o redefinir nuestra profesión o encontrarle un sentido más profundo a lo que hacemos, necesitaremos profundizar en el autoconocimiento. El camino siempre es en ese orden: desde dentro hacia fuera.

En tal sentido, la morfopsicología, a través de un estudio morfopsicológico, es una gran herramienta de autoconocimiento que nos permite entender que nuestro rostro es un reflejo de nuestra estructura singular como seres humanos. Para ello, apunta a comprender de qué forma se relaciona cada parte del rostro con las demás, aportando información precisa en cuanto a temperamento, aptitudes, habilidades, tipos de inteligencia, predisposición emocional, competencias y un largo etcétera. Es una fuente de información precisa que supone una guía extraordinaria para conectar con su/nuestro propio talento natural.

Ahora bien, como hemos mencionado en artículos anteriores, cada estudio morfopsicológico es absolutamente único y esto hace que hablemos en términos generales o que tomemos pequeños ejemplos de la realidad a modo ilustrativo. Pero, además, porque si bien cada estudio contempla unas quince páginas aproximadamente, todas ellas no son observaciones aisladas. De hecho, cada aspecto observado tiene íntima relación con lo anterior y con lo siguiente.

Por ejemplo, la inteligencia no sólo es intelectual, también es afectiva/emocional (cómo es su afectividad, cómo se emociona, se relaciona consigo mismo y con los demás), e instintiva (cómo es su voluntad de acción, su fuerza para tomar decisiones). Ahora bien, las tres inteligencias, cada una representada por distintas partes del rostro, se describen de forma individual y descriptiva, pero también de manera integral a partir del estudio global del rostro.

Teniendo en cuenta todo lo comentado, cada informe supone una guía para la vida, para comprendernos más y para sentirnos mejor; para permitirnos conectar con lo innato y potenciarlo. No obstante, también puede responder a un sinfín de cuestiones puntuales. Entre ellas, orientación profesional en la que lo más relevante del informe es adecuarlo e integrarlo a la realidad y los aspectos particulares de la persona.

Acompañar para integrar el estudio, tomar decisiones y pasar a la acción.

Nos cuentan nuestros morfopsicólogos de Visage, Marta Nadal y Andrea Ambrosini, que son muchos los casos de personas que en un momento determinado de sus vidas hacen este estudio con el ánimo de encontrarse y de encontrar -como hemos planteado al inicio de este artículo-, un sentido más profundo a lo que hacen o una orientación que les permita oxigenar su profesión en particular y su vida en general.

Es decir, muchas veces lo que surge del estudio supone hacer pequeños ajustes sobre la profesión para reorientarla un poco mejor y enfocarla más específicamente hacia el lado más vinculado a nuestro talento natural y a nuestras fortalezas. Marta nos cuenta, por ejemplo, que en algunos casos han ayudado a las personas a prepararse para afrontar y transcurrir una entrevista de trabajo, o han sido guías para que ellas mismas encuentren formas de enriquecer y/o enfocar más su Currículum Vitae y/o su perfil en redes profesionales.

En otros casos, las personas se sorprenden con la claridad con la que pueden ver reflejada una pasión que saben que tienen, aunque esta esté en las antípodas de su actividad laboral actual. Cuando esto sucede nuestros especialistas nunca hablan de cambios radicales, sino de transiciones en las que se sopesan muchos aspectos como por ejemplo la edad, los conocimientos, las posibilidades, las dificultades, oportunidades del mercado, etc. Incluso cuando esa transición parece muy difícil, entonces las ayudan a integrar esa pasión de forma creativa en su actividad o en algún espacio de su día a día. El famoso novelista, William Plomer, decía que “la creatividad es el poder de conectar lo aparentemente desconectado”.

También están quienes a partir de recibir toda esta información deciden tomar la iniciativa para cambiar de puesto o de departamento; por ejemplo, una persona que trabaja en diseño de formación en el área de RRHH, a partir del estudio y de la rigurosa descripción de sus aptitudes, toma conciencia de que lo que realmente le gustaría hacer son entrevistas de selección o de evaluación de puestos. En este caso particular, entre otros tantos, el desafío tendrá que prepararse para proponer a la organización en la que trabaja un cambio de función desde el que puede aportar más y hacer mejor.

Por último, como pequeñísima muestra de este universo, están quienes se hacen el estudio morfopsicológico a partir de haber recibido una nueva propuesta laboral que incluye nuevos desafíos como liderar personas, participar de decisiones estratégicas de negocio, etc.  En estos casos la necesidad es reconocer sus fortalezas y debilidades para desempeñarse en la nueva función. Es decir, qué tiene, qué no y qué necesita trabajar.

3 fotos para elaborar más de 30 páginas de información.
Un tiempo para integrar, tomar decisiones y actuar. 

¿Empezamos?

 

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