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The Complete Leader: herramientas científicas para el desarrollo del liderazgo.

Más de 10 ediciones en EEUU; ahora también en España.

Éxito que no es casualidad si entendemos que The Complete Leader es la solución que facilita herramientas científicas específicas para el desarrollo del liderazgo. Efectivamente, es el único modelo de transformación basado en las 25 competencias contempladas en la obra The Complete Leader de Ron Price y Randy Lisk. Y como no podía ser de otra forma, la difusión de este programa se hace eco en diversas geografías. En nuestro país, Eneas Consultores es la única empresa certificada para desarrollar esta formación. Entre otras cosas, porque los formadores han sido entrenados y han adquirido su experiencia en EEUU lo que los capacita para convertir a nuestros líderes en los mejores y más completos profesionales.

En tal sentido, The Complete Leader está especialmente diseñado para líderes y empresas que reconocen que el desarrollo del liderazgo es fundamental para fortalecer los pilares de la empresa como la cultura, los valores, el propósito y la visión. Además, por tratarse de un programa escalable, es posible adaptarlo a cada líder en función dentro de la organización y/o a cada uno de ellos que sea un futuro candidato a desempeñar un rol de liderazgo.

Ahora bien, el éxito en el liderazgo, como hemos señalado en un artículo anterior, depende del valor de la contribución del líder a la organización. De esta manera, para lograr un desempeño superior en muchos puestos de trabajo es necesario contemplar que tan importantes como las habilidades técnicas profesionales son las habilidades personales. Efectivamente, mientras las primeras solo son aplicables en posiciones y puestos de trabajo específicos, las segundas son aplicables a todas las posiciones y/o puestos de trabajo que se realicen.

Autoevaluación: las 25 competencias del Líder Completo.

Sin entrar en el detalle de cada una de ellas, diremos que según su tipología están encuadradas dentro de cuatro atributos fundamentales:

  • Los líderes se lideran a sí mismos.
  • Los líderes piensan con claridad.
  • Los líderes son auténticos.
  • Los líderes dirigen a los demás.

El propósito de esta autoevaluación es ayudar a los líderes a conocerse a sí mismos; a identificar sus fortalezas, sus talentos y sus áreas de mejora, dejándose sorprender por algunos aspectos propios que creían sobrevalorados o subvalorados. Sobre todo teniendo en cuenta que el porcentaje obtenido en cada ítem, surge a partir de compararlo con un alto estándar de excelencia. No obstante, lo más importante es el nivel de autoconciencia que esto le permite al líder. Es decir, más allá de los porcentajes, son importantes los patrones de comportamiento que quedan evidenciados, que son los que le ayudarán a reconocer sus puntos fuertes actuales y dónde puede beneficiarse al prestar más atención al desarrollo futuro.

Resultados, análisis y acción.

Según el nivel de desarrollo de las 25 competencias, y entendiendo que todas son importantes para el desarrollo de una carrera profesional, no es necesario trabajar inicialmente en la mejora de todas ellas. De hecho, la búsqueda de la totalidad podría tener un efecto contraproducente. De esta forma, lo más coherente es concentrarse en  desarrollar, sobre todo, aquellas competencias que requiere actualmente la persona para la función que desempeña, o bien las que necesita para el rol y/o puesto a futuro. En cualquier caso, esta “foto inicial” nos permite tomar conciencia y analizar dónde estamos, qué tenemos y qué necesitamos.

Veamos un ejemplo para entender por qué hablamos de análisis. Tomemos para ello un recorte de un ejemplo y de una competencia seleccionada al azar que nos permite tomar dimensión de toda la información que nos facilita esta herramienta.

Efectivamente, hay un detalle riguroso de qué significa estar en ese nivel en cada una de las competencias y todo ello constituye una fuente de información invaluable tanto para el proceso de análisis como para el proceso de desarrollo del liderazgo personal y profesional. No obstante, recordemos que cada informe es una combinación única de todos los aspectos, por ende, cada camino a recorrer será igual de único y exclusivo de cada persona y de cada objetivo particular.

Un final que solo es el principio.

Porque el liderazgo es un desarrollo que continúa toda la vida. Siempre hay algo que podemos aprender y mejorar. No obstante, este final nos da la posibilidad de visualizar nuestra evolución a lo largo del trabajo realizado durante el programa; es decir, cómo hemos progresado en relación a los aspectos que hemos identificado y mejorado, qué necesitamos seguir trabajando y cuáles son aquellas competencias que requieren nuestra atención futura. Porque sí, esta herramienta también nos permite proyectar; focalizarnos en lo prioritario y planificar acciones para lo que también entendemos importante.

Yo Creador y Co-responsable: las personas en el centro de la Estrategia Empresarial.

Humanización Empresarial.

El paradigma personal y profesional está cambiando. Esto no es un deseo, ni un aviso ni un invento; es una realidad y crece a pasos agigantados. Traducido, significa que las empresas que no se adapten a esa evolución es probable que en el futuro tengan que remar solos. Solos, o con personas y sistemas que aún responden al paradigma personal del siglo pasado. No es una opción. La organización que no se transforma, que no cambia y que no se adapta a los nuevos escenarios quedan fuera de juego antes o después.

Stephen Covey, el reconocido gurú del management, decía que un paradigma organizacional “es la manera en la que las empresas ven, comprenden y actúan en el mundo”. Y puesto que las compañías son organismos vivos, entonces tienen sus propias creencias, que condicionan su forma de comprender la vida; sus propios valores, que influyen en su toma de decisiones, y sus aspiraciones, que definen aquello que desean conseguir.

Sin embargo, no podemos hablar de todo esto sin poner el acento en las personas que son los que conforman ese sistema vivo que es la empresa. Por ejemplo, hoy sabemos que el concepto de trabajo para toda la vida no existe para las nuevas generaciones y que, entre otras cosas, las búsquedas laborales ya no se enfocan sólo en lo salarial. Por el contrario, los jóvenes y adultos de hoy buscan trabajos que les permitan desarrollarse, crecer, transformarse, comprometerse, relacionarse y aportar valor a la sociedad y al mundo. No es una utopía. Es una toma de conciencia nueva y necesaria; una evolución que tiende a la humanización, a la inclusión y al cuidado: al Yo Creador y Co-Creador; al Yo Responsable y Co-Responsable. Es un cambio de paradigma que se mueve -sin retorno y cada vez más rápido- de la cultura del Ego a la cultura del Ser.

Y en este sentido, ¿de qué se trata ese cambio? ¿Qué nos trae de nuevo? ¿Qué supone implantarlo en una organización? Comparto un gráfico que nos lo puede explicar más claramente.

No obstante, también me permito sin extenderme demasiado y tomando como base el conflicto, ilustrar el afrontamiento de una situación desde el Ego y desde el Ser. Por ejemplo, la forma habitual de perpetuar los conflictos es esperar que el otro cambie primero. Es una actitud egoísta, en la que cada uno quiere ganar y en la que importa más tener la razón y conservar la posición que resolver el problema. Las consecuencias de todo esto es que las partes involucradas -dominadas por el ego- alejan cada vez más la posibilidad de llegar a algún acuerdo.

Otra forma de afrontar las dificultades es desde el Ser, desde una mirada más espiritual, donde aparecen palabras proscritas para la forma más humana de resolver dificultades: perdón, generosidad y paz. Desde esta postura ni siquiera dudaremos en ser nosotros los que demos el primer paso para acercar posiciones, aún a riesgo de no ser bienvenido por la otra parte. Porque en esta situación lo que cambia es que la confianza no está en el otro, sino en nuestra responsabilidad para crear la realidad en la que queremos estar y las relaciones que queremos tener.

Según la ley de causa y efecto, lo que recibimos es consecuencias de cómo vemos, comprendemos y actuamos dentro del sistema que sea. Es decir, esa misma máxima de Covey que citábamos al comienzo y se refería a las empresas, ahora la hemos reducido a lo más pequeño, porque es con y desde las personas que este cambio de paradigma puede expandirse, contagiarse y trascender desde dentro de la organización hacia fuera

Programa de Humanización Empresarial: Sabiduría y Liderazgo.

Esta nueva manera de concebir las organizaciones, en la que cada persona es consciente de lo que aporta, nutre y le mueve en su día a día, es el eje que define este nuevo paradigma y que aporta luz, consciencia y valores al individuo, a la organización y a la humanidad entera. En este sentido,  Ana Isabel Delgado Cánovas, creadora de H2O Organizaciones y Personas, ha desarrollado este Programa de Humanización Empresarial que incluye, además del plano físico, mental y emocional, el desarrollo de la Inteligencia Espiritual de las personas. Este es el único camino que nos permite movernos del plano del Ego hacia el plano del Ser y la condición básica y necesaria para que el cambio de paradigma se convierta en una realidad.

Ana ha impartido este programa en una innumerable diversidad de empresas privadas, organismos oficiales, públicos, universidades, etc. En todos los casos ha trabajado desde esta perspectiva humanista generando cambios y resultados sumamente favorables para las personas y para que cada uno de ellos conecte con su manera más auténtica para relacionarse con los otros y para actuar en el mundo. 

#Reinvéntate

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