Autoconocimiento y Empatía: 2 piezas fundamentales para la Felicidad en el Trabajo.

La felicidad es un estado de ánimo que supone satisfacción. Quien está feliz se siente a gusto, contento/a, incluso realizado/a. Está comprobado que una persona feliz en el trabajo está más motivada, más comprometida, es más productiva, se comunica mejor y construye relaciones más saludables. No obstante, diferentes estudios también han demostrado que aunque todas las personas aspiramos a ser más felices, a menudo actuamos priorizando otros aspectos como el salario, el estatus o el reconocimiento. ¿Por qué ocurre esta contradicción? Veamos un poco más.

Lo cierto es que en muchas ocasiones no sabemos qué es lo que nos hace felices porque vivimos y tomamos decisiones desde esa forma de actuar que se asemeja al piloto automático. Sin entender lo que nos hace realmente felices, como mencionábamos en el párrafo anterior, muchos/as de nosotros/as buscamos fuera distintas compensaciones en forma de dinero, estatus y/o reconocimiento, comprobando cada vez que todo ello no son más que gratificaciones efímeras. Sólo cuando entendemos que la verdad ocurre justamente en el camino inverso, es decir desde dentro hacia fuera, entonces intentamos reconectar con nosotros/as.

Ayudar a mejorar la felicidad de las personas en entornos laborales es el propósito por el cual Joaquín Viñas ha diseñado e imparte este programa de desarrollo Felicidad en el trabajo y Rendimiento 10. Un abordaje estructurado en 5 sesiones, cuyo comienzo supone un orden inalterable y un pilar necesario para desarrollar todo lo que viene después: autoconocimiento y empatía.   

Autoconocimiento. La relación intrapersonal.

“Un hombre viaja por el mundo buscando lo que necesita y regresa a casa para encontrarlo”. George Moore.

En esta primera etapa Joaquín nos invita a salir del piloto automático y a estar presentes para descubrir cómo es nuestra relación con nosotros/as mismos/as, cómo son nuestros diálogos internos, cuáles son nuestras emociones y cómo nos sentimos. Para ello, nos acerca a la práctica de la inteligencia emocional que es la que nos permite saber qué es una emoción y entender cómo funciona. También nos presenta diferentes dinámicas y herramientas que nos permiten conocer nuestras fortalezas y debilidades vinculadas sobre todo a nuestro bienestar dentro de la organización y desde las que podemos empezar a trabajar.

El objetivo de esta primera sesión del programa es conseguir que las personas se conozcan a sí mismas, se exploren, se comprendan, se dejen sorprender y se quieran más. La toma de conciencia es el primer paso para que todo eso pueda ocurrir, es la que nos permite identificar cuándo estamos bien, cuando no, qué situaciones nos generan nervios, estrés e incluso frustración, para después poder gestionarlo.

Es decir, se trata del punto de partida que nos permite identificar qué es lo que necesito mejorar para ser más feliz en el trabajo y, entendiendo que cada uno/a es único/a, estas cuestiones pueden ser igual de diversas. Mientras algunos/as necesitarán encontrar mejores maneras para gestionar su estrés o su gestión del tiempo, otros/as necesitarán maneras que les permitan sobrellevar mejor su frustración o su hábito de procrastinar.

Empatía. Las relaciones interpersonales.

“Trata de comprender antes de ser comprendido”. Stephen Covey.

La empatía no se trata de un don especial con el que nacemos, sino de una cualidad que todos poseemos y desarrollamos en mayor o menor medida. No obstante, como bien nos señala Joaquín, podemos trabajar en ella y potenciarla en cualquier momento del ciclo vital.

Efectivamente, la empatía constituye una pieza clave en las relaciones interpersonales porque nos permite, a partir de haber identificado nuestras propias emociones, desarrollar naturalmente la capacidad de captar, entender y comprender -sin juzgar- qué emociones está transitando la otra persona, qué piensa y cómo se comporta. Es fundamental para ello trabajar en la observación, la escucha activa y la comprensión del/la otro/a, ya que no se trata de estar de acuerdo o compartir lo que dice, hace o piensa, sino simplemente de entenderlo/a. 

Cuando por fin alcanzamos cierto nivel de entendimiento resulta mucho más fácil gestionar esas situaciones en las que discrepamos, debatimos o tenemos que resolver conflictos con otras personas porque estamos más receptivos/as, más predispuestos/as a escuchar, respetar y considerar la opinión del/la otro/a. Incluso nos facilita el ejercicio de la influencia positiva, algo tan necesario en los equipos de trabajo, en el liderazgo y en los diferentes procesos de negociación y atención al cliente de cualquier organización.

Una primera sesión que es un pilar fundamental del Programa.

Entre otras cosas porque sólo empezando por el autoconocimiento y la empatía podrá generarse el alto impacto que este programa tiene sobre el bienestar de las personas dentro de la empresa (y fuera de ella). Ahora bien, una vez que hemos reconectado con nosotros/as mismos/as, que hemos tomado conciencia de nuestros estados, diálogos internos y emociones, y que hemos aprendido a identificar estos mismos estados en los demás, entonces tenemos que aprender a gestionarlos, de modo que podamos mejorar nuestro bienestar en el trabajo.

Sobre el “cómo” lo hacemos, hablaremos en próximos artículos…

Conoce nuestro Programa de Desarrollo «Felicidad en el Trabajo y Rendimiento 10».

La felicidad en el trabajo es algo muy serio.

Felicidad en el Trabajo y Rendimiento 10.

“El aumento de la felicidad en la empresa impacta directamente en el compromiso, fidelidad y rendimiento de las personas. Esto se traduce en una mejora de los resultados que nos permite continuar y ampliar el propósito de la organización”. Joaquín Viñas, formador, conferenciante y apasionado por promover acciones de felicidad en el trabajo.

Cada uno es responsable de su felicidad. De hecho, nadie ni nada ajeno a nosotros puede dárnosla. De esta manera, las palabras de nuestro especialista no señalan a la empresa como responsable de la felicidad de sus empleados, aunque sí la entiende como partícipe necesaria para promover su cuidado y bienestar, construyendo “puentes” que les permita a ellos mismos descubrir todo su potencial para ser, hacer y estar mejor en la empresa en particular, y en la vida en general. A propósito de esto, Andrew Cohen, filósofo y guía espiritual estadounidense, señalaba que «para cambiar el mundo y para participar en su evolución, cada individuo tiene que abrir sus propias fronteras. Y cuando lo hace se da cuenta que la evolución se está produciendo a través de él; que no es algo que está fuera, sino que tiene que ver con cada uno de nosotros».

Teniendo en cuenta esta responsabilidad individual como premisa máxima, nuestro especialista ha diseñado este programa de desarrollo Felicidad en el Trabajo y Rendimiento 10 que, lejos de suponer una actividad altruista para la organización, es una inversión que tiene un impacto significativo y sostenible sobre todo el ecosistema organizacional; incluso lo trasciende. Es decir, convierte esta intervención en un círculo virtuoso, cuyo punto de partida es invitar y guiar a las personas por un camino progresivo de profundo autoconocimiento para que puedan descubrir la mejor versión de sí mismos, explorarla y potenciarla de todas las formas posibles.

5 sesiones de aprendizaje vivencial, evolutivo e integrador.

“Cuando estás feliz -cuando tu predisposición y estado de ánimo son positivos- somos más inteligentes, estamos más motivados y en consecuencia, tenemos más éxito. La felicidad está en el centro”. Shawn Achor.

En tal sentido, promoviendo y potenciando esa felicidad como centro y como eje, cada una de las sesiones fue diseñada para grupos reducidos y con un espíritu práctico, dinámico y puramente vivencial. Todo esto facilita la interacción, la asimilación y la capitalización del aprendizaje en primera persona y en primer lugar. El contenido, como habíamos mencionado, se construye sobre lo aprendido y está conectado con lo siguiente. Estos 5 abordajes son:

  • Autoconocimiento y empatía. Inteligencia emocional. Flujo e integración saludable de las emociones. Empatía -personal y organizacional-.
  • Gestión emocional y gestión del cambio. Emocionalidad desde el pensamiento y desde la acción. Adaptación, flexibilidad y gestión positiva del cambio.
  • Comunicación positiva. Lograr efectividad a través de la escucha activa, el respeto y la asertividad. Gestión del conflicto y conversaciones difíciles.
  • Automotivación. Tipos de motivación -intrínseca y extrínseca-. Job Crafting para conectar la motivación interior con el puesto de trabajo, potenciando la creatividad y el entusiasmo.
  • Actitud positiva y gratitud. Reconocimiento, autoeficacia y pro-actividad.

Cada título es muy gráfico respecto a qué aborda. Ahora bien, si en vez de separarlo por módulos lo observamos sistémicamente, entendemos que todo está dispuesto para que las personas consigan conectar con sus propios recursos, mejorar sus habilidades y competencias transversales que les permitan maximizar su rendimiento dentro (y fuera) de la organización, recuperar su vitalidad, mejorar la calidad de sus relaciones y conectar  su motivación intrínseca para poder vincularla con su día a día. Un ex alumno de esta formación resumía su experiencia con estas palabras: “la formación es fantástica, se mejora como profesional y como persona. Te hace más feliz en tu vida y más eficiente en el trabajo”. ¿La verdad? Nada que agregar.

Sólo señalar que a esto nos referíamos cuando hablábamos de trascender los límites de la organización. Puede que incluso éste sea un dato poco relevante para la empresa, pero cobra importancia cuando entendemos que nadie cuelga sus problemas personales cuando entra a la oficina, ni deja sus conflictos laborales fuera de su casa. Todo está conectado con todo.

La práctica hace al maestro.

“El que aprende y aprende y no practica lo que sabe, es como el que ara y ara y no siembra”. Platón.

Esto es fundamental para el aprendizaje: sesiones casi estrictamente vivenciales y separadas por uno o dos meses de diferencia una de otra. Este lapso de tiempo entre sesión y sesión les permite aplicar las herramientas aprendidas en su día a día; practicarlas, hacerlas suyas y perfeccionarlas. Además, en cada sesión se hace seguimiento sobre la puesta en práctica de las herramientas de la sesión anterior y de las tareas a desarrollar entre sesiones. Todo para afianzar ese aprendizaje.

Algo de feedback y mucho de feedforward.

Mientras el primero se centra en lo que ya pasó, el segundo alimenta el futuro que queremos construir.

Así finaliza Joaquín cada sesión del Programa. Por supuesto hay un espacio para el  feedback para que cada participante comparta con el resto su punto de vista sobre lo experimentado en la sesión. Sin embargo, la visión con la que nuestro especialista construye tiene más que ver con el feedforward. Se trata de que las personas se focalicen y compartan cómo entienden que lo aprendido les facilitará un bienestar más concreto con relaciones y en situaciones concretas dentro de la empresa. Por ejemplo, si acabamos de aprender técnicas para afrontar conversaciones difíciles, al finalizar ya podemos proyectar con quién/es y en qué situación/es aplicaremos esta herramienta.

Curioso o no, mientras transcurre este intercambio al final de cada sesión, la conclusión que más resuena es la gratitud a la empresa por haberles facilitado ese puente para sentirse mejor. Porque finalmente hacer por invertir en el bienestar de los empleados es procurar que se sientan bien en la empresa y fuera de ella; que sepan que lo que están haciendo tiene un impacto, un sentido en ellos mismos, en la empresa, en la comunidad, en la sociedad y en el mundo.

¿Preparados para empezar a tomarnos en serio la felicidad en el trabajo?

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