No hay coaching sin acción: Experto en Coaching, Mentoring y Liderazgo.

Ciertas habilidades o competencias antes consideradas blandas, hoy cobran un rol fundamental y se imponen, cuanto menos, como indispensables para coordinar, orientar y guiar personas, grupos, equipos, en cualquier ámbito y actividad. Es decir, para cualquier profesional, ya sea director en una empresa, psicoterapeuta, educador, trabajador social, especialista en salud, consultor, emprendedor, etc., contar con las competencias inter e intrapersonales de un coach, de un mentor y de un líder, resulta invaluable.

Entre otras cosas porque de todos los estilos de dirección de personas -autocrático, democrático, afiliativo, timonel, coach- el estilo del Líder Coach es uno de los tipos de liderazgo que más se adapta a la diversidad y a la variabilidad de los contextos actuales. Un Líder Coach es aquel que utiliza habilidades, técnicas y modelos de coaching para desarrollar a una persona o a un equipo; para empoderarlas y afiliarlas a un proyecto u objetivo particular. Con tal propósito, el Líder Coach intenta llevarlos a todos a una zona de aprendizaje constante, haciendo que sean ellos mismos quienes se cuestionen su forma de funcionar y, desde ese mismo cuestionamiento, sean capaces de desarrollar otras perspectivas y crear nuevas y mejores alternativas.

Es verdad que en una situación en particular un estilo puede funcionar más efectiva y eficientemente que otro. No obstante, las competencias de un Líder Coach son transversales a todos los estilos de dirección de personas y a todos los ámbitos de la vida.

Quiero decir, la presencia, la apertura, la escucha, la asertividad y la empatía, entre otras habilidades, son aplicables independientemente del estilo de liderazgo situacional que se esté ejerciendo.

A propósito de esto, los profesionales de Emotiva han diseñado este Experto Universitario (1) que contempla el aprendizaje, la interiorización y la forma de aplicación -en uno mismo y en terceras personas- de herramientas altamente efectivas: PNL, Inteligencia Emocional (IE), habilidades de comunicación y, como bien señalábamos al comienzo, competencias de Coaching, Mentoring y Liderazgo. Para ello, como criterio fundamental, la formación está pautada en grupos muy reducidos y está dividida en módulos para que sea un aprendizaje evolutivo, vivencial e integrador. 

Ahora bien, hemos hablado de competencias y de herramientas, en ese orden, porque son estas últimas las que nos permiten aprender, vivenciar e incorporar todas y cada una de las competencias mencionadas. Está claro que alguien puede explicarnos de qué se trata cada una de ellas, pero además de la teoría, necesitamos herramientas que nos faciliten desarrollarlas y aplicarlas, en primera persona primero, y luego con los demás y en el contexto que sea.

La Inteligencia Emocional, por ejemplo, nos permite más energía, bienestar, optimismo y serenidad. Cualidades que se me ocurren fundamentales en la vida personal y profesional de cualquier persona.

La PNL nos facilita entender nuestros pensamientos: la percepción y las creencias las que conforman nuestro mapa mental y determinan nuestras emociones, actitudes y nuestra forma de comunicarnos internamente y con los demás. Es una herramienta que nos ayuda a hacer consciente lo inconsciente y, a su vez, nos permite conocer técnicas prácticas y sencillas para aplicar en nosotros y para ayudar a los demás a que lleven adelante este mismo proceso.

Cultivar la IE e incorporar las herramientas de la PNL, entre otros tantos contenidos que se abordan y se profundizan en este Experto, nos ayudan a mejorar/desarrollar las competencias más importantes del líder coach. Entre ellas:

  • Empatía. El Líder Coach es una especie de agente de resonancia que ayuda a los demás a ser protagonistas y responsables de la situación que transcurren. Por supuesto, para ello es fundamental mantener una escucha activa y comprensiva que no juzgue las percepciones del/los otro/s, sino que las acepte como parte de su realidad.
  • Preguntas y conversaciones. Hacer buenas preguntas y detectar las oportunidades de una conversación permite, por ejemplo, reconocer cuándo el devenir de la conversación necesita una redirección porque se está yendo hacia un lugar improductivo. La capacidad de realizar preguntas adecuadas es clave para alcanzar buenos resultados.
  • Presencia y apertura. Esta competencia mide la capacidad de mantener la atención en el/los otro/s, a partir de gestionar correctamente el ruido mental y el estado interno propio. 
  • Compromiso. No hay coaching sin acción. Por ello, otra de las competencias clave del Líder Coach es la capacidad para crear un compromiso genuino en el/los otro/s, en relación a su proyecto u objetivo.
  • Feedback. El Líder Coach sabe que un feedback sincero y respetuoso ayuda al desarrollo de las personas; las empodera; las hace ver sus fortalezas, sus puntos de mejora y sus zonas inexploradas.

Experto Universitario en Coaching, Mentoring y Liderazgo.

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Experto Universitario en
Coaching, Mentoring y Liderazgo.

Un proceso de coaching es un vehículo ideal para el crecimiento personal y el desarrollo profesional, que ofrece la posibilidad de profundizar en aspectos de nuestro comportamiento, valores, juicios, creencias y otras cuestiones que nos definen como persona y que no estamos habituados a contemplar. Es desde esta perspectiva que tenemos que darle a la formación como coaches profesionales la importancia y el significado que tiene.

Ciertamente, prepararnos para facilitar esos procesos de auto-observación y autodescubrimiento en otros, esas experiencias tienen que suceder, en primer lugar, en primera persona. Es decir, el proceso de aprendizaje de las competencias del coach, mentor y/o de líder, tienen que ocurrir primero en nosotros mismos y no sólo a través de los conocimientos teóricos, sino también -y sobre todo- a través de la vivencia y la experimentación. El educador y escritor norteamericano, John Holt, decía: “Aprendemos a hacer algo haciéndolo. No existe otra manera».

La formación profesional de un coach supone como premisa un profundo proceso de crecimiento personal. Luego, cada uno podrá volcar lo aprendido en el mismo ejercicio del coaching o en cualquier campo profesional en el que se desarrolle (educación, salud, psicoterapia, consultoría, etc).

En ese orden de coherencia, los profesionales de Emotiva han diseñado este Experto Universitario en Coaching, Mentoring y Liderazgo que contempla el aprendizaje, la interiorización y la forma de aplicación -en uno mismo y en terceras personas- de herramientas altamente efectivas: PNL, Inteligencia Emocional (IE), habilidades de comunicación, y competencias de Mentoring y Liderazgo. Para ello, como criterio fundamental, la formación está pautada en grupos muy reducidos que permiten que la experimentación de cada una de esas técnicas sea posible. Además, si bien está dividido en módulos, plantea la dinámica de un aprendizaje evolutivo e integrador.

Veamos brevemente lo más sobresaliente de algunas de las técnicas que hemos mencionado.

Por ejemplo, uno de los aportes fundamentales de la PNL es que nos permite conocer nuestros patrones mentales; es decir, qué estrategias y qué filtros utilizamos a diario -conscientes e inconscientes- en las acciones que llevamos adelante en la vida. Nos muestra la relación directa que hay entre nuestra manera de pensar y nuestro comportamiento, pues sólo a partir de esta toma de conciencia que podemos reprogramar y/o cambiar esas estrategias para variar las respuestas -automáticas- que damos a determinadas situaciones.

La PNL también nos enseña a contemplar todo lo que interviene siempre en un proceso de comunicación: el lenguaje verbal, el lenguaje no verbal, la fisiología, la respiración, los gestos y expresiones faciales, el tono de voz, etc. Y desde esta mirada, a desarrollar comportamientos de rapport o sintonía, tan necesaria para generar ambientes de confianza y seguridad que requiere el ejercicio del coaching y las distintas dinámicas de negociación.

El programa, además, nos aporta conocimientos sobre la IE. Técnica que, en primera persona, nos permite tomar conciencia, identificar y gestionar las emociones que experimentamos en nuestra vida, incluso en situaciones adversas, y en nuestra interacción con los demás. También nos ayuda a mejorar la autoconfianza, la motivación y a responsabilizarnos del resultado de nuestras acciones y decisiones.

Y tal y como hablábamos antes de un aprendizaje evolutivo e integral, cuando llegamos al módulo sobre las habilidades de liderazgo, ya habremos sentado bases importantes sobre varias técnicas -como las comentadas párrafos antes, entre otras-, que están íntimamente ligadas las competencias del buen hacer de un líder en su vida en general. Entre ellas: compromiso, congruencia, poder de persuasión y motivación, empatía y habilidades comunicacionales.

Por último, resulta oportuno volver a poner el acento en que cuando nos formamos como coaches, nuestro primer cliente somos nosotros mismos y nuestro primer ámbito de aplicación es nuestra propia vida. Entonces, somos cómplices de cómo naturalmente vamos mejorando nuestra escucha activa, nuestra presencia, empatía, asertividad, nuestra gestión emocional y nuestra capacidad de aceptar sin enjuiciar.

Naturalmente, también nos volvemos más conscientes de cómo nos comunicamos con nosotros y con los demás. Nos volvemos más creativos porque nos acostumbramos a hacernos preguntas abiertas y generativas y aprendemos a ver y aceptar al otro en su totalidad, con lo que todas nuestras relaciones mejoran. Como decíamos al comienzo del artículo, acabamos enriqueciendo nuestra vida en general y, naturalmente, vamos aplicando e integrando todo lo aprendido en cada ámbito en el que nos desarrollamos.

¿Qué nos permitirá -entre otras cosas- este Experto?
  • Adquirir las competencias personales necesarias para el desarrollo del coaching.
  • Conocer, aprehender y aplicar las habilidades personales y profesionales como coach.
  • Desarrollar las habilidades comunicativas y emocionales necesarias en esta profesión.
  • Aprender e integrar las bases teóricas y metodológicas del coaching, de la IE y de la PNL, y sus diferentes utilidades, beneficios y aplicaciones prácticas.

La ocasión hay que crearla, no hay que esperar a que llegue. Francis Bacon.

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El Coaching: la profesión que siempre va a más.

En esta nueva realidad, cada vez más dinámica y compleja en la que pareciera que muy poco de lo que ocurre está previsto, y mucho de lo que ocurrirá es impredecible, nos sorprenden nuevas profesiones, mientras que otras se consolidan y evolucionan, al haber sabido promover cambios reales y sostenibles: es el caso del coaching.

El auge del coaching comenzó, creció exponencialmente y permanece cumpliendo de esta manera, con uno de los desafíos más importantes requeridos en este marco social, profesional y cultural que tanto exige todo el tiempo. En esta sociedad cambiante, en donde efectivamente el cambio es la premisa y la adaptación al reto, reinventarse personal y profesionalmente ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad.

La intención de muchos de los profesionales que ejercen hoy en día como coaches, ha estado siempre orientada para hacerla crecer, cultivarla y nutrirla de otras técnicas que aporten valor, riqueza y calidad a todas esas sesiones con el coachee, que tanto persiguen, descubren y revelan.

Como mencionábamos, el coaching ha sido nutrido a medida que ha evolucionado. Así lo concibe el equipo de profesionales de Emotiva Centro para el Cambio, que ha diseñado este Programa de Experto Universitario en Coaching sumando a la formación, estas otras técnicas de valor, que aportan conceptos, herramientas y prácticas para optimizar y conseguir más rápido y de manera más efectiva, resultados extraordinarios en su labor profesional.

Un coach profesional nos retará a nuevos horizontes y nos ayudará a descubrir nuestro propio camino, sin decirnos cuál escoger. Creerá en nosotros, pero no en nuestras creencias. Pensará a través de nosotros, pero no por nosotros. Nos guiará para que encontremos nuestra alternativa, para que definamos nuestras metas, para que tomemos conciencia de nuestras fortalezas y para que podamos conseguir el cambio profundo con la mejor versión de cada uno de nosotros.

Para todo ello, contar con herramientas que faciliten al coach sacar el mejor provecho en el ejercicio de esta noble profesión es, indudablemente, un acierto formativo. Veamos un poco más el aporte de la Inteligencia Emocional y la PNL como valores añadidos al Coaching.

Con la incorporación de la IE al proceso de coaching, es posible:

  • La identificación y gestión emocional: favorecerá el cambio deseado por el coachee.
  • Capacidad de motivación: Confianza, optimismo y entusiasmo.
  • Empatía: Comprensión de las emociones y las perspectivas ajenas.
  • Habilidades sociales: Destreza para las relaciones y manejo de conflictos.

En primera persona, incorporar las habilidades y conceptos de la IE, nos dota de herramientas para tomar conciencia de nuestros bloqueos emocionales, para poder actuar y gestionar mejor las emociones que experimentamos en relación a nuestra vida, a nuestra interacción con los demás y para dar una mejor respuesta a circunstancias adversas. La IE además incrementará nuestra autoestima y automotivación, nos ayudará a tener una actitud positiva frente a la vida y a responsabilizarnos del resultado de nuestras acciones, decisiones e inacciones.

Con la PNL, el coach además, será capaz de:

  • Ayudar a enfrentar y superar miedos o cualquier situación limitante.
  • Reconocer el mapa mental del coachee.
  • Animar a la toma conciencia de los hechos para que vivencie su propio proceso de cambio y crecimiento.
  • Facilitar la visualización de nuevas perspectivas y fomentar la capacidad de reflexión para la vida personal y profesional.

En primera persona, conocer la manera en que nuestra mente funciona, los modelos que tenemos de la realidad que percibimos, tener a nuestro alcance técnicas rápidas para generar cambios efectivos en nuestro comportamiento y para recuperar y/o potenciar todas las capacidades y recursos son algunas de las bondades a las que nos permite acceder la técnica de la PNL.

¿Para quiénes es ideal esta formación?

  • Para todas las personas que deseen hacer del coaching su profesión.
  • Para coaches en actividad que quieran reforzar, ampliar y sumar conocimientos, experiencia y valor curricular.
  • Para empresarios, directivos y líderes de gestión que deseen mejorar sus competencias y habilidades en beneficio propio y de terceros.
  • Para profesionales que trabajan por y para el desarrollo de personas: psicólogos, terapeutas, consultores, docentes, médicos, etc.
  • Para aquellos que quieran lograr mejoras significativas en todos los ámbitos de su vida.

Aspectos distintivos de la formación.

  • Adquirir las competencias personales necesarias para el desarrollo del coaching.
  • Conocer, aprehender y aplicar las habilidades personales y profesionales como coach.
  • Desarrollar las habilidades comunicativas y emocionales necesarias en esta profesión.
  • Aprender e integrar las bases teóricas y metodológicas del coaching, de la IE y de la PNL, y sus diferentes utilidades, beneficios y aplicaciones prácticas. 

La ocasión hay que crearla, no hay que esperar a que llegue. Francis Bacon.

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