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Chamanismo Práctico Contemporáneo®: un Viaje hacia tu Poder Personal y Espiritual.

Sabiduría ancestral para encontrar respuestas en tu vida actual.

“El chamanismo no es una moda ni una rebeldía, no es una pose. Es una conciencia. Se puede ser chamán en la oficina, en la fábrica, en el supermercado, en casa y en la escuela. En bata, con corbata y con zapatos de tacón. No confundamos el fondo con las formas”. Así nos lo señalan Ana Pérez y Martin Ribes, ambos directores de Epopteia(1) y formadores en Chamanismo Práctico Contemporáneo®.

Nos queda claro entonces que de formas no se trata. Sin embargo, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de “fondo”? Veamos. Hablamos de que la lucha para transformarnos y transformar no está fuera de nosotros, en los lugares donde nos movemos ni en las personas con las que nos relacionamos a diario. La lucha es interna. Todo ha sido creado con el atributo de la dualidad: todos somos luz y oscuridad y todos gozamos del libre albedrío para escoger cuál de esas dos energías potenciamos, con cuál de las dos nos proyectamos e impactamos en el mundo. Conectados con su sabiduría ancestral, los chamanes eligen la luz; eligen la integridad a la avaricia, las posibilidades a las limitaciones y el amor antes que el miedo.

Pero claro, nosotros no somos chamanes, y aunque tenemos distintas formas, somos occidentales, urbanos, contemporáneos y no vivimos en tribus. Aún así, y como bien citábamos las palabras de nuestros especialistas al comienzo, independientemente de cuál sea nuestra forma y nuestras circunstancias podemos acceder a un chamanismo práctico®, un método para obtener curación, empoderamiento personal y espiritual interior, a partir del cual es posible construir lo que realmente somos, vivir en plenitud y en coherencia con todas las dimensiones del Ser: Mente-Cuerpo-Espíritu.

A propósito de esto, el famoso novelista galés Roald Dahl señalaba que “el siglo XXI será espiritual o no será”. Creo que muchos ya lo han entendido. Son aquellos que sienten que viven una vida que no decidieron, que no son felices y que anhelan, persiguen y buscan algo más; algo que les permita vivir una vida con más sentido y más trascendencia.

Esto es, entre otras cosas, lo que facilita esta Formación en Chamanismo Práctico®. Se trata de un programa puramente vivencial y de alto impacto emocional que además de permitirnos aprender técnicas de sanación de diversas culturas indígenas, comienza por invitarnos a nuestro primer viaje chamánico. ¿Vértigo? ¿Curiosidad? ¿Nerviosismo? ¿Escepticismo? ¿O más bien todo eso junto y un poco mezclado? Pues imaginad que en este artículo sólo estoy contando el comienzo de los 7 días intensivos que dura esta formación. No obstante, antes de continuar debo señalar que en este curso no se utiliza ninguna sustancia psicoativa. Para realizar esos viajes, que seguida y brevemente explicaremos de qué se tratan, se utiliza sobre todo el tambor, maracas y técnicas de movimiento.

Despertando nuestro propio Chamán. ¿Por qué a través del tambor?

Una verdadera aventura de autodescubrimiento hacia nuestra sabiduría interior.

Y decimos “despertar” porque ya habita un chamán en el interior en cada uno de nosotros y ha estado allí desde el principio. Por ello, uno de los objetivos del viaje chamánico es tomar conciencia de su existencia y permitir que se manifieste en nuestra vida. El tambor en particular nos ayuda a comprender la sabiduría y la magia que vive en nosotros, nos conecta con el Universo y nos permite sentir la vibración de nuestros ancestros y de toda la vida que hay en nuestro planeta y en otras dimensiones.

Fue el físico Erwin Neher el que demostró científicamente que el sonido del tambor estimula muchas zonas sensoriales y motoras del cerebro que no son habitualmente afectadas. Además, este sonido contiene diversas frecuencias que transmiten impulsos al cerebro, provocando un estado de ampliación de conciencia, un estado de percepción ampliada que difiere de la realidad cotidiana. Porque al final, un chamán trabaja con lo que no se ve y está en contacto con otras fuerzas y energías. En esos estados de apertura de conciencia una persona puede contactar con espíritus de amor y compasión; que pueden ser Animales de Poder, Guías o Maestros de la realidad no ordinaria. No obstante, profundizaremos sobre esto en un próximo artículo.

7 días para reconectar con nuestra luz y poder personal.

Una formación puramente experiencial que pone a los participantes como protagonistas y principales beneficiarios de los trabajos curativos, ya que sólo a través de la propia sanación y transformación -en primer lugar- es posible adquirir las habilidades y el empoderamiento que nos permitirá -posteriormente- facilitar y transferir este mismo proceso a otros. Entre otras cosas, las personas que participen de este intensivo obtendrán:

  • Amplios conocimientos sobre las prácticas chamánicas para conseguir poder y sanación.
  • El poder de conectar y activar tu Chamán Interior; tu parte sabia, ilimitada y poderosa.
  • Un liderazgo superior con impacto directo y profundo en la vida personal y profesional.
  • Una mayor inteligencia espiritual y una mirada de vida con más corazón, más llena de sentido y de trascendencia.

El chamanismo práctico® también resulta una herramienta invaluable y poderosa para terapeutas, coaches y facilitadores que deseen conseguir una mayor eficacia en las sesiones profesionales; para directivos que necesiten adquirir habilidades para optimizar la toma de decisiones estratégicas y gestionar la presión y la soledad del liderazgo. Y, por supuesto, un curso único para quienes quieran responder a la vocación genuina y profunda de ayudar a los demás, conectando y desarrollando todas sus capacidades sanadoras.

Experiencia, Rigurosidad, Compromiso y Congruencia: las cuatro premisas de trabajo de todo el equipo profesional de Epopteia que entiende que el chamanismo es una forma de vida.

(1) Pioneros en España en introducir el chamanismo al mundo de la empresa, la terapia y el coaching, fusionando psicología, desarrollo personal y espiritualidad.

Gestión espiritual en la empresa: un cambio de actitud y de resultados.

La VII Encuesta de Adecco sobre “La Felicidad en el Trabajo” en la que se ha entrevistado a más de 3500 trabajadores españoles, revela que el 64% de ellos estaría dispuesto a sacrificar salario en beneficio de su felicidad laboral. Es decir, un buen salario es un factor importante, pero no es el único. Quienes se sienten más satisfechos son aquellos que valoran más los aspectos intrínsecos del trabajo -también llamado el salario emocional; es decir, hacer algo que a uno le gusta, que esté en línea con sus capacidades y valores y que le permita establecer relaciones sanas con los demás. En otras palabras, un trabajo en el que pueda disfrutar, fluir y encontrar un sentido y un propósito.

Para comprobar todo aquello no tenemos más que mirar a nuestro alrededor. De hecho, observando la realidad de hoy, podemos concluir rápidamente en que las personas no están satisfechas con un trabajo que simplemente les permita pagar el alquiler, cambiar el coche cada cierto tiempo o salir de vacaciones una vez al año. O sí, pero la mayoría de ellos se ha dado cuenta de que todo aquello supone cuestiones efímeras y, por ello, son cada vez más quienes buscan desconectarse del ruido y trascender los límites de la individualidad y el exitismo, para conseguir una vida personal, social y laboral más plena y con más sentido.

No obstante, como bien nos señala Ana Isabel Delgado Cánovas, creadora de H2O Organizaciones y Personas, muchas veces cuando los directivos deciden tomar acción para promover el bienestar laboral, consideran el plano físico, mental y emocional de las personas, pero suelen omitir la dimensión espiritual. Sin embargo, ella misma suscribe que sólo es cuestión de explicar la importancia, el impacto y la diferencia sustancial que supone incluir el trabajo espiritual en un programa de humanización empresarialA propósito de esto, Andrew Cohen, un filósofo y guía espiritual estadounidense, señaló mientras daba un curso de liderazgo:

“Para cambiar el mundo y para participar en su evolución, cada individuo tiene que abrir sus propias fronteras. Y cuando lo hace se da cuenta que la evolución se está produciendo a través de él; que no es algo que está fuera, sino que tiene que ver con cada uno de nosotros”.

Y no podemos concebir esa evolución sin espiritualidad. De hecho, todas las personas tenemos una inteligencia espiritual o primordial que se fundamenta en nuestros valores más profundos y es la brújula para la actuación de nuestra inteligencia racional y emocional. Es decir, mientras nuestra racionalidad actúa en el corto plazo para resolver un problema o realizar una actividad, y nuestra emocionalidad actúa en el corto y mediano plazo en la relación con uno mismo y con los demás, nuestra inteligencia espiritual representa el para qué de lo que hacemos; es la que nos conecta con nuestra intuición; con nuestra voz interior. Es cuando no la desarrollamos que nos sentimos insatisfechos y frustrados porque esperamos que todo venga de fuera.

Por ejemplo, en el mundo de la empresa, los líderes de gestión toman decisiones todo el tiempo y están en posición de privilegio para inspirar y contagiar a los demás -o todo lo contrario-. No obstante, si el para qué del líder -es decir, su inteligencia espiritual- está alineada con el para qué de la organización -es decir, su misión y valores- entonces se crea un marco de actuación óptimo en el que confluyen la consciencia individual y la mentalidad de servicio, con la consciencia empresarial y la utilidad del proyecto.

Este escenario es ideal para cualquier empresa y supone un único principio coherente.

Un proceso inicial de profunda introspección para que cada uno pueda comprenderse, aceptarse, conectar con toda su sabiduría interior y desarrollar su inteligencia espiritual o, como bien la hemos llamado párrafos antes, su inteligencia primordial.

En definitiva, ese para qué de las personas está íntimamente relacionado con el sentido de su aportación, independientemente del contexto en el que lo haga. Específicamente en la empresa, que es el ámbito que nos concierne en este artículo, marca esa diferencia sustancial entre tener un empleo -que supone cumplir un horario y prestar servicios a cambio de una remuneración económica- o querer lo que hace en su trabajo –que aunque también implica el horario y la remuneración, los trasciende. Es decir, las personas sienten que su aportación tiene sentido para ellas, para la empresa, para la sociedad y para todo el ecosistema de los que son parte.

Tomando como premisa todas las cuestiones que hemos venido mencionando, nuestra especialista ha diseñado esta formación de Sabiduría y Liderazgo. Su objetivo es facilitar este cambio de paradigma interno hacia la humanización; es acercar la espiritualidad a la empresa desde un prisma humanista, gestionando el cambio del entorno desde el cambio y la sabiduría interior de cada persona.

¿Cómo lo hace? Algunos de los abordajes de esta formación, por ejemplo, tienen que ver con:

  • La gestión del miedo.
  • La sabiduría según el Tao.
  • El Dharma.
  • El poder de la presencia y de la intención.
  • La obstaculización que el ego supone para la felicidad.
  • La conexión con el silencio, con la respiración y la meditación.
  • Liderazgo consciente.

De esta forma, la humanización empresarial y el desarrollo de la inteligencia espiritual de las personas es la respuesta, entre otras cosas, que podría resolver la insatisfacción de ese 64% de trabajadores que arrojaba la encuesta que citábamos al iniciar el escrito.

Humanizar la empresa: gestión espiritual, sabiduría y liderazgo.

A propósito de la humanización, el autor de The Business Romantic, Tim Leberecht, afirma: “Humano describe lo que somos, mientras que humanista significa lo que queremos ser. Un negocio siempre es humano, pero se convierte en humanista cuando busca un propósito que va más allá de sus propias necesidades, como es mejorar la vida y la condición humana.”

En tal sentido, humanizar significa centrar la atención en las personas, que son el eje, el núcleo, el motor de cualquier organización. Cada uno de ellos tiene emociones, inquietudes, pasiones, miedos, motivaciones, valores y propósitos que conviven todo el tiempo dentro del ecosistema empresarial. Ecosistema que, al igual que el micro-ecosistema que supone cada individuo, está sostenido en cuatro pilares básicos: físico, mental, emocional y espiritual.

¿Y que pasa si alguna de las partes del ecosistema no está en equilibrio?  Seguramente, en todo o en parte, más tarde o más temprano, entrará en “caos”. Ese caos, en una persona emerge en problemas de salud, de estado de ánimo, de relaciones, etc. ¿Cómo se traduce esto en una empresa? Podríamos ponerle al “caos” varios nombres: desmotivación, absentismo, ansiedad, falta de compromiso y un largo etcétera.

Ana Isabel Delgado Cánovas, creadora de “H2O, Organizaciones y Personas” como la materialización de un sueño personal, nos simplifica y nos revierte positivamente esta visión sistémica; en tal sentido señala:

“Sólo si miramos a cada persona como una fuerza con una dirección y un sentido, podremos mirar a la empresa como la unión de todas esas fuerzas que rigen en ella”.

Es decir, si todas las personas se sienten parte de una visión y de una misión de negocio y saben cuál es su aportación para llevarla adelante, entonces todo fluye natural y saludablemente con una fuerza poderosa, mágica e inesperada. Por supuesto, esto tiene que ver con el desafío empresarial que supone convertir el trabajo en un escenario privilegiado para contribuir a otros y permitir la evolución personal y colectiva.

Ahora bien, dentro de esa humanización lo que más “ruido” hace a los directivos de aquellos cuatro pilares básicos que mencionábamos con antelación, suele ser la gestión espiritual. En cierta forma, suelen velar por su bienestar físico, mental y emocional, pero suelen concebir erróneamente su dimensión espiritual. Curiosamente (o no), lo ven como si se tratase de algo ajeno a la empresa y ligado a lo íntimo, o como algo que tiene necesariamente una connotación religiosa. Nada más lejos. Ken O’Donnell, uno de los precursores del término espiritualidad, la define como “la capacidad de interactuar de una forma que es la mejor para ti, para los otros y para lo que tratas de hacer”. Es decir, no es una cuestión de religión, sino de creer profundamente en los valores del ser humano

Efectivamente, la gestión espiritual es la que le permite a cada persona tomar conciencia, conectar con el para qué hace lo que hace. Como decíamos párrafos antes, para entender su aportación en la misión, la visión y los valores de la organización.

Y aquí, volvemos a poner la mirada en lo sistémico. Si cada uno en su singularidad aprende a transformarse, a liderarse, a conectar con su sabiduría, con sus valores, sus miedos, con sus creencias y emociones, estaremos contribuyendo a su autoconocimiento y, en consecuencia, a su mejor autogestión. No obstante, producto de conocerse con mayor profundidad, la espiral de bienestar crece y se expande a las relaciones con los demás y en todos los entornos.

Tomando como premisas, entre otras, las cuestiones que hemos venido mencionando, nuestra especialista ha diseñado esta formación de Sabiduría y Liderazgo. Su objetivo es facilitar este cambio de paradigma interno hacia la humanización de la empresa, centrándose en su capital más importante: las personas. Enseñarles a liderar el cambio en el orden único e inalterable: desde dentro hacia fuera y contemplando todas las dimensiones personales.

En tal sentido, el camino supone facilitar a las personas su proceso de introspección para comprenderse y aceptarse. La finalidad es que puedan conectarse con ellos mismos, con su sabiduría interior, con su motivación, con sus luces y sus sombras y con todo su poder personal, para poder desplegar la mejor versión de sí mismos. Un liderazgo consciente que les permita un cambio profundo de comportamiento y de actitud y una mejora cualitativa y cuantitativa en su gestión.

¿Los beneficios para la empresa? Múltiples, pero entre ellos la creación de un ecosistema interno saludable y feliz que se contagia, se expande y se traduce en una imagen empresarial inspiradora.

Cuando ponemos a las personas en el centro y construimos valor con ellos, todos ganan: el trabajador, la empresa, la comunidad, la sociedad y el mundo.

#Reinvéntate

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