Programa Avanzado de Formación en Coaching: mucho más que una profesión.

El coaching lleva años siendo una actividad en auge y sigue gozando de muy buena salud. No obstante, desde sus comienzos ha ido desarrollando diferentes corrientes y se ha ido nutriendo de muchas otras disciplinas que le permiten una mayor eficacia en el ejercicio de su práctica profesional.

Teniendo en cuenta esa premisa, la Escuela de Desarrollo de Personas y Negocios ha enriquecido esta formación en coaching, recogiendo -en primer lugar- la integración de las distintas corrientes más relevantes de esta disciplina como el coaching ontológico, el europeo y el norteamericano. Además, aporta a los alumnos el conocimiento de herramientas que provienen de otras disciplinas como la PNL, la Inteligencia Emocional, la Neurociencia, el Liderazgo, la Comunicación y el Mindfulness. Sin embargo, hay una diferenciación que hacer en este punto, ya que para cada una de esas especializaciones, la Escuela ha hecho una selección de profesionales expertos que han diseñado cada módulo, extrayendo coherente y rigurosamente lo mejor de cada disciplina en particular.

Ahora bien, ¿por qué hacemos tanto hincapié en esta cuestión? Simple. Como bien sabemos, una de las premisas más importantes del coaching supone llevar al cliente del estado actual al estado deseado. No obstante, también hemos tomado conciencia que tan importante como aquello es el recorrido, el cómo hacemos ese viaje; consideremos que durante este proceso se toman decisiones, se afrontan y superan bloqueos internos, se cuestionan creencias, se gestionan emociones y un largo etcétera. En este sentido, cuantos más y mejores recursos tenga el coach para acompañar a sus clientes en ese recorrido, mucho mejor. Esto, entre otras cosas, supone una gran diferencia de valor de este programa formativo.

La experiencia de vivir el coaching en primera persona.

Efectivamente, todo lo que hemos venido diciendo sólo puede capitalizarse a través de la vivencia personal en primer lugar y, por ello, tan importante como la teoría es la puesta en práctica de cada concepto. Como bien señala Marshall Goldsmith, el reconocido entrenador de liderazgo: “para ayudar a otros a desarrollarse, comienza contigo mismo”. Partiendo desde esta afirmación, la metodología de este programa apunta a que cada alumno aprenda a aprehender; es decir, a hacer suyo el aprendizaje de habilidades y competencias para luego aplicarlo en la práctica profesional con sus clientes, siempre respetando los tiempos de internalización y desarrollo de cada uno de ellos.

No olvidemos que el coaching, además de ser es una disciplina de gestión del cambio y una poderosa herramienta de desarrollo de personas y negocios, es también una actitud ante la vida que nos mueve hacia el aprendizaje continuo, a cuestionar nuestro rol en lo que sucede y, sobre todo, a desaprender para aprender. De esta manera, este programa se convierte en una herramienta invaluable tanto para quienes desean hacer del coaching su profesión, como para quienes deseen capitalizar personal o profesionalmente lo aprehendido, mejorando -por ejemplo- sus habilidades blandas –soft skills- que son las más demandadas hoy en el mercado laboral y en la gestión de personas.

Sobre la certificación, la metodología y la modalidad.

En cualquiera de sus dos modalidades, presencial u online, esta formación en coaching de 235 horas es eminentemente vivencial y práctica, con dinámicas y puesta en escena de las metodologías y conceptos que se trabajan. Como hemos mencionado con antelación, solo a través de la interiorización y la puesta en práctica de los conocimientos es posible arribar a la verdadera transformación. Por ello, este programa también incorpora un módulo de 16 horas de supervisión de sesiones en el que los alumnos trabajan la puesta en juego de sus habilidades y competencias.

Algunos de los grandes beneficios de este programa:

  • Tomar conciencia de sí mismos para liderar la vida personal y profesional desde una mayor autenticidad.
  • Desarrollar habilidades y competencias como la escucha activa, la comunicación constructiva, la gestión emocional, la empatía, etc., tan necesarias para el ejercicio específico del coaching, como para el liderazgo y la gestión de personas en cualquier ámbito profesional.
  • Acompañar a otras personas en su propio camino de crecimiento, respetando sus decisiones y facilitando nuevos aprendizajes para que puedan cumplir con sus metas.

Por su rigurosidad en el cumplimiento de los estándares de asociaciones y organismos nacionales e internacionales, se trata de una formación certificada por la International Coach Federation (ICF) como ACSTH, y por la Asociación Española de Coaching (ASESCO).

Por último, recordando que esa actitud del coaching que supone la mejora continua, esta formación propone a sus alumnos ser parte de la Comunidad EDPyN. Un espacio en el que los futuros profesionales estarán acompañados durante toda la formación con supervisión, charlas, debates y un sinfín de material a disposición. Al finalizar la misma, este espacio les permitirá mantener actualizado el aprendizaje y, eventualmente, recibir orientación profesional en la búsqueda laboral.

Neurocoaching: entrena tu voluntad y consigue lo que te propones.

Aunque parece que sucedió hace mucho, sólo hace un poco más de un mes que hemos comenzado un nuevo año y, como casi siempre, un inicio en el que muchos aprovechamos para trazar nuevos propósitos, cambiar hábitos y/o crear otros más saludables. Sin embargo, aunque la mayoría de esos planes nacen con una intención irrevocable, se diluyen tiempo después de haber estrenado calendario. ¿Te suena familiar? Veamos un poco más.

¿Por qué sucede esto? Por un lado, somos parte de una sociedad en la que prima el concepto de la inmediatez por sobre el esfuerzo y la voluntad para conseguir algo. Queremos resultados y los queremos ya mismo, por lo que cuando se nos plantea un desafío más grande o que requiere de un esfuerzo superior, nuestra respuesta casi siempre es intentarlo inicialmente pero tirar la toalla ante la primera dificultad o conformarnos con medias tintas. En este sentido, no resulta curioso que las estadísticas señalen que a mediados de enero solo un 25% mantiene sus propósitos, y 6 meses después esa cifra se reduce a un 5%.

Ahora bien, según los expertos todo esto no ocurre porque esté en nuestra naturaleza el abandono como algo crónico; ocurre porque al cerebro le resulta agotador adquirir nuevos hábitos y romper los antiguos, lo sencillo para él es seguir con sus rutinas y con todo lo que ha funcionado hasta ahora. Nuestra vida es un conjunto de hábitos. Cómo y cuándo dormimos, cómo trabajamos, lo que comemos y hasta la forma en la que conducimos constituye una costumbre.

Por ello, para que un cambio pueda ocurrir con éxito, además de la intención y de proyectar un plan realista y realizable, necesitamos entrenar nuestra voluntad.

Suena raro utilizar la palabra entrenamiento para referirnos a algo que es abstracto, pero lo cierto es que la voluntad opera como un músculo. Entre otras cosas, esto significa que se fortalece con la repetición, se fatiga con el uso excesivo, se atrofia con la falta del mismo, y toma fuerza con una correcta nutrición y descanso. Daniel Goleman se refería a la fuerza de voluntadautorregulación como uno de los rasgos básicos de la inteligencia emocional que supone la capacidad para diferir o aplazar las gratificaciones de manera racional y consistente. Dicho de otra forma, la fuerza de voluntad nos permite aplazar la recompensa inmediata, sobre todo aquella obtenida de los impulsos negativos y/o de los malos hábitos como fumar, comer en exceso o llevar una vida sedentaria.

La fuerza de voluntad nos hace más libres.

Porque una cosa es creer somos libres y dueños de nuestras decisiones cuando -sin voluntad-, en realidad somos esclavos de nuestros instintos, de lo que estamos habituados a hacer, de nuestros automatismos. Este tipo de conducta es algo que nos hace sentir mal, afectando incluso a nuestra autoconfianza y autoestima. De hecho, nos percibimos como que no podemos hacer lo que nos proponemos e incluso tomamos las decisiones priorizando lo inmediato y sin tener en cuenta las consecuencias.

La voluntad nos da la capacidad de decidir con libertad y hacer una elección consciente de aquello que deseamos ser y hacer. Por ello, cuando por fin tomamos la decisión de ejercitarla, al igual que un músculo se va fortaleciendo poco a poco. No obstante, como decíamos párrafos antes, necesitamos trazar metas realistas, realizables y coherentes con nuestro estilo de vida. Quiero decir, que la meta no sea participar de una maratón cuando ni siquiera estamos acostumbrados a correr o a caminar diez calles seguidas.

Otra clave es conectar la meta con nuestra motivación ya que las razones en las que nos basamos para justificar nuestro esfuerzo influyen en su fuerza de voluntad. Esto significa que si lo que nos mueve es nuestra motivación intrínseca, es decir, algo interior y autónomo y no controlado externamente, entonces nuestras probabilidades de conseguir la meta propuesta aumenta notablemente. 

Sabiendo esto, ¿empezamos el entrenamiento?

5 sesiones de coaching con NeuroQuotient® para conectar con nuestra motivación y entrenar nuestra voluntad. Un proceso intenso y efectivo que nos permitirá ser más más libres y tomar decisiones más conscientes y más acordes a lo que necesitamos para nuestro bienestar.

5 sesiones para comprender el origen de nuestros comportamientos y adoptar herramientas sencillas para entrenar el cerebro y convertirlo en nuestro aliado en el día a día. Justamente es NeuroQuotient® la herramienta diferencial de este proceso que nos facilita poner luz de manera práctica y efectiva sobre la información que hay en nuestro inconsciente. De esta manera, sabemos desde qué estado actual partimos y en qué trabajar para conseguir lo que queremos.  Aunque las hemos ido repasando, algunas cosas que nos llevamos puestas de este proceso son:

  • Aprender a trazar objetivos realizables y coherentes.
  • Conectar con nuestra motivación intrínseca.
  • Salir del piloto automático y tomar el control deliberado.
  • Aprender a nutrir y a administrar correctamente la voluntad.
  • Reconocer nuestra parte impulsiva, identificar cuando está tomando el control y aprender a interrumpirla en el momento adecuado.

«La voluntad es la única fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica». A. Einstein.

Descubre la neuro-herramienta para la gestión del cambio personal.

¿Qué harías si te animaras a ser tú mismo?

Steve Jobs, reconocido por su éxito profesional y por su lucha vital, decía en uno de sus mensajes: “Tu tiempo es limitado, así que no lo desperdicies viviendo la vida de alguien más”.

Y aquí estamos nosotros, leyendo y releyendo esas palabras que tantas veces resuenan a lo largo de la vida. Resuenan, sobre todo, cuando la cosa no va del todo bien.

Sin duda nos resultará familiar reconocer que cuando perseguimos algo que realmente queremos lograr nos energizamos, nos movemos con pasión, aprovechamos el tiempo, hacemos todo e incluso si nos equivocamos, aprovechamos ese error para volver a tomar impulso. Todo lo contrario sucede cuando nos sentimos desconectados de nosotros mismos y nos vemos persiguiendo retos vacíos. Dicho de otra forma, cuando hacemos y perseguimos “zanahorias” sin ningún para qué.

Todos habremos vivido más o menos veces ambas situaciones. Cuando ocurre la primera hablamos de “un buen momento” y cuando ocurre la segunda, solemos decir que estamos en medio de una crisis personal. Sin embargo, esa crisis, al igual que el error del que hablábamos previamente, también puede servirnos para volver a tomar impulso. Algo así como para aprovechar el mensaje socrático “Conócete a ti mismo”.

Y de eso se tratan las palabras de Sócrates y las de Jobs. De mirarnos un poco dentro y de proyectarnos hacia fuera desde allí. Es lógico que nos cueste un poco, pero la crisis personal tiene que funcionar como una oportunidad de oro para el crecimiento personal.

¿Por qué nos cuesta tanto esa mirada?

Veamos. A lo largo de la vida aprendemos a ser nosotros mismos a través de los demás y aunque las personas que nos rodean quieren lo mejor para nosotros (o al menos eso dicen), no sólo nos dan sus mejores deseos; junto a ellos llegan las expectativas como esos regalos que uno no espera (ni quiere) y entonces los vamos acumulando en una mochila llena de “deberías” que nos acompaña en nuestra vida.

Y así, la vida es eso que pasa mientras uno hace lo que los demás quieren que haga. Desde que nacemos nos pasamos buscando encajar en una familia, en una sociedad, en un trabajo, en una pareja y todo esto porque nos enseñaron a ser lo que los otros esperan y a encajar en unos parámetros que pocas veces se ajustan a lo que somos y lo que queremos.

Lo malo es que con el tiempo lo olvidamos. Olvidamos que la cargamos porque nos acostumbramos al peso y olvidamos qué es lo que cargamos porque todo se acumula y se mezcla. En otras palabras, todo está allí, condicionando nuestros comportamientos y decisiones, sin que seamos conscientes de ello.

Por todo ello, es que volvemos un poco contradictorios. A veces deseamos cosas que no deseamos, sentimos cosas que no sentimos, hacemos cosas que no queremos y parecemos algo que no somos. Lo que deberíamos ser, o no ser, es la suma de todas las proyecciones de las personas que conocemos; son sus deseos, fracasos, sueños, miedos, pasiones, pero no los nuestros.

Y se me ocurre, porque es oportuno, que cada uno se pregunte y se conteste casi sin pensarlo:

¿Qué harías si te animaras, si no sintieras que tienes que pedir permiso, si no tuvieras miedos?

Seguramente, en una o en todas las respuestas está nuestra versión original y no la copia o la expectativa de alguien más.

Conectemos lo que hacemos con el para qué lo hacemos. Sepamos además con lo que contamos, con lo que no y lo que necesitamos para llegar a ello. Seamos nuestro plan perfecto.

En tal sentido, NeuroQuotient®, como modelo basado en las neurociencias, nos permite hacer consciente información inconsciente. Es un método que trabaja con las conductas y emociones que hay detrás del comportamiento humano que nos brinda la posibilidad de poner luz sobre nuestro estado puro e incluso, nos da la posibilidad de sorprendernos sobre aspectos de nosotros mismos que desconocíamos. Al operar como una “foto” del momento puntual, nos facilita entender, entre otras cosas:

  • Cómo pensamos en cada circunstancia.
  • En qué nos diferenciamos de los otros.
  • Qué es importante para nosotros.
  • Qué capacidades y habilidades tenemos y cuáles nos faltan.
  • Conocer nuestras fortalezas y nuestras debilidades.

Aligera tu mochila. Viaja más liviano, más conectado contigo, con lo que eres, con lo que tienes y con lo que quieres.

Neurocoaching: aprende de tu cerebro para acelerar tu cambio.

Cambiar es importante cuando alguien lo desea, lo necesita y tiene ganas.

Los expertos en psicología afirman que las crisis vitales no son cronológicas, sino más bien históricas y subjetivas; esto significa que más que con el tiempo transcurrido, tienen que ver con las situaciones que nos ha tocado vivir y con cómo las hemos capitalizado.

No obstante, una crisis vital siempre es una transición que llega de la mano de un replanteo íntimo que implosiona con algunos interrogantes como:

¿Es esto lo que quiero?, ¿qué sentido tiene lo que estoy haciendo?, ¿cómo estoy viviendo mi vida?. ¿Y ahora qué?

Buena pregunta, porque en cierto momento de la vida, no importa cuál, pareciera que dejamos de fluir -en piloto automático- y sucumbimos a un baño de realidad. Sin embargo, a diferencia de otras tantas veces, en vez de hacernos explosionar echando las culpas a todo y a todos, actúa como una invitación a mirar hacia adentro, a hacer algún tipo de introspección; a entender que para transformar lo que no nos gusta la gestión del cambio tiene que ocurrir desde dentro hacia fuera. Ciertamente “el afuera” sólo requiere de nuestra adaptación, no de nuestra influencia.

Muchas veces incluso, ese “quiebre” emerge sin causa aparente. Empezamos a sentir insatisfacción y angustia sin poder explicar por qué, en qué aspecto de la vida en particular o qué hecho concreto ha desatado esas sensaciones. Lo cierto es que, independientemente de su origen, la crisis supone un estado temporal de desestabilización y desorganización que se caracteriza por dejarnos a la deriva -emocionalmente hablando-, repletos de interrogantes y vacíos de respuestas.

Sin embargo, si nos ponemos a pensar, no somos ni más ni menos que el resultado de un montón de decisiones que fuimos tomando hasta este momento, así que lo más lógico sería preguntarnos cómo hemos tomado esas decisiones, en qué proyecto de vida nos hemos basado, si sigue vigente, si aún tiene sentido para nosotros, si aún queremos conservarlo tal y cómo fue concebido o queremos cambiarlo.

Nuestro cerebro nos delata. Aprende de él para acelerar tu cambio.

Gracias a la neurociencia, hoy sabemos que el que interviene en todos los procesos decisorios de nuestra vida es el cerebro y, en relación a ello, resultan fundamentales los mecanismos que nos permitan acceder a esa información.

En tal sentido, NeuroQuotient®, es un método que trabaja con las conductas y emociones que hay detrás del comportamiento humano y que nos permite poner luz sobre cómo tomamos las decisiones y cómo hacemos y deshacemos las relaciones y las situaciones. Se trata de un modelo basado en la neurociencia que nos permite hacer consciente información inconsciente; opera como una foto del momento puntual y nos facilita entender, entre otras cosas:

  • Cómo pensamos en cada circunstancia.
  • En qué nos diferenciamos de los otros.
  • Qué es importante para nosotros.
  • Qué capacidades y habilidades tenemos y cuáles nos faltan.
  • Qué nos hace perder la serenidad.

Si nos ponemos a pensar por un momento, podríamos responder a cada uno de esos ítems sin prisa y sin pausa pero nuestro cerebro nos jugaría una mala pasada; él está constantemente en un modo de supervivencia, son cables y neuronas conectadas que nos hace comportarnos de la forma más automática y homogénea posible, pues es su forma de protegernos y asegurar la supervivencia en el día a día. Pero es esa protección del dí­a a dí­a la que, a veces, nos lleva a vivenciar estados de crisis personales ya que no nos permiten salir de la zona de confort; mucho menos reinventarnos, cuestionarnos o reciclarnos.

Pero, retomemos lo anterior, ¿por qué el cerebro nos jugaría esa mala pasada? Visto lo visto, a preguntas genéricas, nuestro cerebro daría respuestas automáticas. La particularidad de NeuroQuotient®, es que sus preguntas están dispuestas para que sean respondidas de forma rápida, intuitiva e inmediata de forma tal que el cerebro no encuentre la posibilidad para manipularlas.

Un poco la idea de todo esto es entender que el cerebro quiere ahorrarnos la energía de tener que pensar y entonces busca aliviar cualquier situación de forma automática. Si por ejemplo en crisis pasadas nos aliviaba gritar y romper cosas, él nos dará esa orden porque así consiguió la calma veces anteriores. Sin embargo, antes o después, gritar y romper todo deja de ser funcional no sólo porque es un comportamiento “hueco”, sino porque además empieza a resultar violento para nuestro entorno más íntimo.

Este mismo comportamiento, pensado y extendido a otras situaciones de la vida, es clave para entender cómo tantas veces haciendo lo mismo que nos resultó óptimo en el pasado, hoy ya no funciona o, cuanto menos, no funciona igual. Necesitamos revisar, ponerle nombre y apellido a todo aquello que necesitamos cambiar, potenciar y/o mejorar para afrontar cualquier crisis vital con todos nuestros recursos personales alineados.

#Reinvéntate

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