El arte de la comunicación es el lenguaje del liderazgo.

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Experto en
Comunicación con PNL.

Abandona creencias y conductas disfuncionales.

Richard Bandler, uno de los cofundadores de la Programación Neurolingüística (PNL), afirma: “Tus creencias no están hechas de realidades; es tu realidad la que está hecha de tus creencias”. Dicho en otras palabras, cada uno de nosotros ve las cosas de manera diferente, aunque nadie puede asegurar que observa la realidad de forma objetiva. Todos -sin excepción-, aplicamos interpretaciones subjetivas de lo que ocurre.

Es decir, nuestra experiencia del mundo está creada por la información que vamos almacenando consciente o inconscientemente, por nuestras experiencias, por la educación recibida y por la cultura.

Son nuestros pensamientos: la percepción y las creencias -que auto instalamos como si fueran “programas” a lo largo de la vida- que determinan nuestras emociones, nuestras actitudes, nuestra forma de comunicación y nuestra toma de decisiones.

Es desde esa misma programación o mapa mental que a veces nos cuesta tanto expresarnos con claridad; nos resulta difícil el entendimiento; nos cuesta tanto cambiar un hábito, o nos cuesta lograr coherencia entre nuestro lenguaje verbal y no verbal. Por ello, es necesario tomar conciencia de que algunas de esas creencias se han vuelto prejuicios o distorsiones cognitivas que intoxican nuestra comunicación y condicionan, como hemos dicho anteriormente, nuestra toma de decisiones. Veamos un poco más.

Un prejuicio o distorsión cognitiva es una interpretación errónea e ilógica de la realidad que nos lleva a percibir el mundo de manera poco objetiva; acaso disfuncional. Son pensamientos automáticos y desencadenan emociones negativas que dan lugar a conductas no deseadas o desadaptativas. A su vez, estas conductas disfuncionales acaban reforzando los esquemas cognitivos que las generaron, de manera que la dinámica se mantiene o incluso intensifica.

Existen decenas de estas distorsiones, aunque mencionaremos algunas que podrían resultarnos muy familiares:

Se refiere a cuando nos sentimos responsables al 100% en relación a cuestiones en los que apenas hemos participado o no hemos participado en absoluto.  

Supone centrar la atención en aquellos aspectos negativos acordes a nuestros esquemas e ignorar o apenas tener en cuenta el resto de información.

Supone validar lo que confirma nuestras creencias e ignorar toda información que las contradicen.

Es una predicción que, una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad.

Consiste en la tendencia a probar de manera frecuente, ante un desacuerdo con otra persona, que el punto de vista propio es el correcto y cierto. Aquí podríamos citar aquella afirmación que dice que escuchamos para responder, en vez de para comprender. Ese extremismo del “Yo tengo razón, él/ella está equivocado/a” no nos lleva a ningún acuerdo y supone una mera lucha de poder, de sobresalir con una razón particular (aunque sea inconsistente).

Después de todo lo expuesto, es posible entender por qué la comunicación con uno mismo puede ser clave a la hora de tomar decisiones, y por qué puede ser tan compleja cuando ocurre entre dos o más personas.

En este sentido, la PNL es una herramienta que nos ayudará a poner luz y a comprender nuestros procesos mentales, a hacer consciente lo inconsciente y a buscar formas y alternativas saludables para mejorar y/o cambiar todo aquello que ha dejado de ser funcional en nuestra vida y en todos nuestros entornos relacionales.

Siguiendo estas premisas, entre otras, el equipo de profesionales de Emotiva CPC ha diseñado este programa de Experto Universitario en Comunicación con PNL dirigido a particulares y/o profesionales de cualquier sector que deseen mejorar sustancialmente su forma de comunicarse y de tomar decisiones.

Este Experto nos permitirá, entre otras cosas:

  • Adquirir las competencias emocionales necesarias para lograr una comunicación eficaz.
  • Mejorar las relaciones interpersonales. Entender la percepción propia y la de los demás.
  • Lograr diálogos internos más asertivos. Favorecer los pensamientos positivos.
  • Abandonar creencias y conductas disfuncionales.
  • Exponer con claridad, argumentar con rigor.

Los sistemas de lenguaje humano son representaciones derivadas de un modelo más completo: la suma total de las experiencias que un ser humano ha tenido en su vida. John Grinder

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Experto Universitario en Coaching, Mentoring y Liderazgo.

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Experto Universitario en
Coaching, Mentoring y Liderazgo.

Un proceso de coaching es un vehículo ideal para el crecimiento personal y el desarrollo profesional, que ofrece la posibilidad de profundizar en aspectos de nuestro comportamiento, valores, juicios, creencias y otras cuestiones que nos definen como persona y que no estamos habituados a contemplar. Es desde esta perspectiva que tenemos que darle a la formación como coaches profesionales la importancia y el significado que tiene.

Ciertamente, prepararnos para facilitar esos procesos de auto-observación y autodescubrimiento en otros, esas experiencias tienen que suceder, en primer lugar, en primera persona. Es decir, el proceso de aprendizaje de las competencias del coach, mentor y/o de líder, tienen que ocurrir primero en nosotros mismos y no sólo a través de los conocimientos teóricos, sino también -y sobre todo- a través de la vivencia y la experimentación. El educador y escritor norteamericano, John Holt, decía: “Aprendemos a hacer algo haciéndolo. No existe otra manera».

La formación profesional de un coach supone como premisa un profundo proceso de crecimiento personal. Luego, cada uno podrá volcar lo aprendido en el mismo ejercicio del coaching o en cualquier campo profesional en el que se desarrolle (educación, salud, psicoterapia, consultoría, etc).

En ese orden de coherencia, los profesionales de Emotiva han diseñado este Experto Universitario en Coaching, Mentoring y Liderazgo que contempla el aprendizaje, la interiorización y la forma de aplicación -en uno mismo y en terceras personas- de herramientas altamente efectivas: PNL, Inteligencia Emocional (IE), habilidades de comunicación, y competencias de Mentoring y Liderazgo. Para ello, como criterio fundamental, la formación está pautada en grupos muy reducidos que permiten que la experimentación de cada una de esas técnicas sea posible. Además, si bien está dividido en módulos, plantea la dinámica de un aprendizaje evolutivo e integrador.

Veamos brevemente lo más sobresaliente de algunas de las técnicas que hemos mencionado.

Por ejemplo, uno de los aportes fundamentales de la PNL es que nos permite conocer nuestros patrones mentales; es decir, qué estrategias y qué filtros utilizamos a diario -conscientes e inconscientes- en las acciones que llevamos adelante en la vida. Nos muestra la relación directa que hay entre nuestra manera de pensar y nuestro comportamiento, pues sólo a partir de esta toma de conciencia que podemos reprogramar y/o cambiar esas estrategias para variar las respuestas -automáticas- que damos a determinadas situaciones.

La PNL también nos enseña a contemplar todo lo que interviene siempre en un proceso de comunicación: el lenguaje verbal, el lenguaje no verbal, la fisiología, la respiración, los gestos y expresiones faciales, el tono de voz, etc. Y desde esta mirada, a desarrollar comportamientos de rapport o sintonía, tan necesaria para generar ambientes de confianza y seguridad que requiere el ejercicio del coaching y las distintas dinámicas de negociación.

El programa, además, nos aporta conocimientos sobre la IE. Técnica que, en primera persona, nos permite tomar conciencia, identificar y gestionar las emociones que experimentamos en nuestra vida, incluso en situaciones adversas, y en nuestra interacción con los demás. También nos ayuda a mejorar la autoconfianza, la motivación y a responsabilizarnos del resultado de nuestras acciones y decisiones.

Y tal y como hablábamos antes de un aprendizaje evolutivo e integral, cuando llegamos al módulo sobre las habilidades de liderazgo, ya habremos sentado bases importantes sobre varias técnicas -como las comentadas párrafos antes, entre otras-, que están íntimamente ligadas las competencias del buen hacer de un líder en su vida en general. Entre ellas: compromiso, congruencia, poder de persuasión y motivación, empatía y habilidades comunicacionales.

Por último, resulta oportuno volver a poner el acento en que cuando nos formamos como coaches, nuestro primer cliente somos nosotros mismos y nuestro primer ámbito de aplicación es nuestra propia vida. Entonces, somos cómplices de cómo naturalmente vamos mejorando nuestra escucha activa, nuestra presencia, empatía, asertividad, nuestra gestión emocional y nuestra capacidad de aceptar sin enjuiciar.

Naturalmente, también nos volvemos más conscientes de cómo nos comunicamos con nosotros y con los demás. Nos volvemos más creativos porque nos acostumbramos a hacernos preguntas abiertas y generativas y aprendemos a ver y aceptar al otro en su totalidad, con lo que todas nuestras relaciones mejoran. Como decíamos al comienzo del artículo, acabamos enriqueciendo nuestra vida en general y, naturalmente, vamos aplicando e integrando todo lo aprendido en cada ámbito en el que nos desarrollamos.

¿Qué nos permitirá -entre otras cosas- este Experto?
  • Adquirir las competencias personales necesarias para el desarrollo del coaching.
  • Conocer, aprehender y aplicar las habilidades personales y profesionales como coach.
  • Desarrollar las habilidades comunicativas y emocionales necesarias en esta profesión.
  • Aprender e integrar las bases teóricas y metodológicas del coaching, de la IE y de la PNL, y sus diferentes utilidades, beneficios y aplicaciones prácticas.

La ocasión hay que crearla, no hay que esperar a que llegue. Francis Bacon.

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