El espíritu del liderazgo: los cuatro cuadrantes del cambio.

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The Leadership Circle.

El espíritu del liderazgo.

El 85% de los intentos de cambio fracasan…¿es posible el cambio real? Extracto de la traducción del artículo “El espíritu del Liderazgo” de Bob Anderson, fundador de The Leadership Circle. 

Un estudio reciente sobre más de 100 empresas comprometidas con esfuerzos para el cambio, demostró que el 85% no consiguen resultados tangibles y mucho menos sostenibles. ¿Por qué?

¿Podemos mejorar ese 15% de porcentaje de éxito? Nuestra respuesta es sí, pero sólo si manejamos el cambio de una manera integral enfocando tanto las demandas internas como las externas. El éxito es posible, solo si estamos dispuestos a:

  • Experimentar la misma metanoia (cambio fundamental de mente y corazón) que queremos para nuestras organizaciones.
  • Comprometernos con el difícil continuo diálogo que saca a la superficie todo lo que está oculto en nuestra cultura y que permite que la transformación personal se traduzca en un cambio cultural y sistémico.

El reto del liderazgo en el nuevo milenio es enorme. Einstein lo deja claro: “Los problemas significativos a los que nos enfrentamos no pueden ser resueltos al mismo nivel de pensamiento al que estábamos cuando los creamos”. Algo en nuestra consciencia debe cambiar para que podamos ver cómo actuar en una manera que pueda dirigirse a los retos de este tiempo.

De lo que trata el liderazgo.

The Leadership Circle (TLC) se dedica a preparar líderes capaces de manejar el delicado equilibrio entre los beneficios a corto plazo y el bien común a largo plazo; líderes preocupados por crear un futuro próspero y sostenible para este planeta y, de este modo, para los negocios a nivel global.

Nosotros creemos que el liderazgo corporativo está en el asiento del conductor. Mientras que el cambio global, en última instancia, requiere poder y deseo político, el poder detrás de la agenda política, hoy en día, es corporativo. El liderazgo corporativo establecerá la agenda para el futuro del planeta. Es tiempo de que nosotros expandamos nuestras nociones de legado, más allá de la creación de una gran empresa, a crear un legado para el bien global.

Sin duda, las organizaciones que creamos deben llegar a ser grandes organizaciones. Pero, estamos listos para una definición expansiva de la grandeza. Está definición incluye retornos sostenibles de dinero y significado. Es la grandeza lo que beneficia accionistas y el entorno, lo que consigue avances en el servicio, en la tecnología y en las vidas de aquellos que están asociados con la empresa.

The Leadership Circle está dedicado a expandir nuestra manera de medir la grandeza y no sabemos donde residen los límites. Es la visión de TLC que, a través de orquestar profundas experiencias de aprendizaje y grandes conversaciones entre los niveles más seniors del liderazgo y los más grandes teóricos del mundo, podamos convertirnos en líderes capaces de afrontar los retos globales a los que nos enfrentamos.

¿Por qué fracasan los intentos de cambio?

¿Por qué tantos intentos de cambio se quedan cortos? La verdad es que, el cambio sistémico es extremadamente complejo, y no hay una causa, ni un antídoto, a estos preocupantes resultados. No obstante, la mayoría de infructuosos intentos de cambio que hemos estudiado, revelan un patrón común, mirados de cerca: hay variables cruciales que están siendo ignoradas. Normalmente, los aspectos del cambio a los que resulta más fácil y obvio dirigirse, ya son abordados. Los cuadrantes más invisibles, insidiosos, emocionalmente dolorosos del cambio personal y cultural son, muy a menudo, dejados fuera de la ecuación.

Para que ningún esfuerzo de cambiar sea fructífero, debe dirigirse a cada uno de los cuatro cuadrantes mencionados abajo.

Adaptado del trabajo de Ken Wilber
Los cuatro cuadrantes del cambio.

Cuadrante 1: Es el aspecto individual e interno del cambio. Esta es la realidad interior de las personas. Es el área del desarrollo psicológico, espiritual y cognitivo. En este cuadrante, los líderes atienden al desarrollo interno de la persona, reconociendo que ningún cambio sustancial es posible sin un previo cambio en la consciencia.

Cuadrante 2: Tiene que ver con los aspectos individuales y externos del cambio. Es el territorio de las habilidades técnicas e interpersonales además de la ciencia del máximo rendimiento (fisiología / neurología / psicología). Este cuadrante tiene un gran grado de atención de los entrenadores y atletas de categoría mundial. Es donde se presta atención a desarrollar las habilidades de la persona y a apoyar los ingredientes físicos y fisiológicos que son la chispa de la motivación y del máximo rendimiento.

Cuadrante 3: Trata con los aspectos colectivos e internos del cambio. Este es el territorio de la cultura. Es el territorio interior, a menudo oculto, de nuestras imágenes y suposiciones compartidas que dirigen lo que pasa cuando estamos juntos. Es el dominio de los mitos, de las historias, las normas no escritas y las creencias. Recuerda a los líderes que deben prestar atención a los significados más profundos de los símbolos, propósitos, visiones y valores -no tanto como afirmaciones, escritas, enmarcadas-, sino como sutiles mensajes encriptados de nuestras interactuaciones diarias.

Cuadrante 4: Tiene que ver con los aspectos colectivos y externos del cambio, el sistema social-técnico-organizacional. Es el cuadrante del diseño organizacional, del proceso de trabajo de la tecnología, de las políticas y de los procedimientos. Este cuadrante recuerda a los líderes que el diseño del sistema determina el rendimiento y que si queremos que el sistema rinda a un nivel sustancialmente más alto, debemos diseñarlo para ello.

Cada uno de estos cuadrantes está relacionado con todos los demás. Cada uno es poderoso. Ignorar alguno de ellos puede llevar a resultados desordenados o caóticos de nuestros intentos de cambio. Cuando intentamos cambiar un sistema organizacional complejo, es necesaria una aproximación al cambio desde el punto de vista de todos los cuadrantes. En TLC llamamos a esto una aproximación integral.

Por todo ello, es posible mejorar ampliamente el porcentaje de éxito del 15% en el cambio organizacional. Pero sólo si los líderes están dispuestos a meterse en las áreas del cambio que son típicamente evitadas o no observadas. 

Con la metodología y evaluaciones de The Leadership Circle, se pueden desvelar y abordar esas áreas “no visibles”, esos cuadrantes internos individual y colectivo, variables cruciales, que nos permitirían esa aproximación integral al cambio.

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Promover un clima emocional positivo en el aula.

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Promover un clima emocional
positivo en el aula.

La Psicología Positiva en el ámbito educativo.

Como docente, estar al frente de un grupo de alumnos significa tener la oportunidad de dejar huella. Es una invitación a ser referentes que va mucho más allá de lo específicamente académico. Un maestro es un modelo posible, es quien tiene el enorme poder de mostrar caminos, alentar sueños, propiciar descubrimientos, resaltar fortalezas y ayudar a superar adversidades.

Es una realidad que en la escuela, tradicionalmente, ha predominado la detección de errores en lugar de las virtudes de los alumnos. Si hacemos un poco de memoria, por ejemplo, recordaremos el “rojo” con el que los docentes solían destacar los errores en un examen. Ahora bien, para contrarrestar ese modelo se requiere un cambio de mirada que apunte a un crecimiento pleno del niño y en todos los aspectos: físico, intelectual, emocional y espiritual.

En tal sentido, la Psicología positiva en el ámbito de la educación supone una revolución respecto a ese paradigma tradicional de enseñanza-aprendizaje, porque parte de cuestionar el enfoque basado en reparar, disciplinar o corregir lo que no funciona, a un enfoque basado fundamentalmente en desarrollar las fortalezas personales, el potencial, multiplicar las posibilidades y empoderar a los alumnos.

Quiero decir, un niño puede ser muy bueno aplicando razonamientos según la lógica ordinaria, aunque puede padecer estados emocionales alterados cuando algo no le sale bien o puede tener limitaciones a la hora de plantear alternativas creativas a la resolución de un problema. Esa es la clave. Los niños necesitan conectarse y gestionar todos sus recursos y por ello y desde temprana edad, necesitan ser estimulados para que desarrollen sus fortalezas en todos los aspectos. De esta manera, los docentes pueden asegurarse de estar educando niños para un mañana al que le faltan certezas y le sobra imprevisibilidad.

Dicho de otra forma, la Psicología Positiva les permite a los docentes educar a los alumnos desde la perspectiva de lo que funciona mejor en ellos. Ahora bien, para que esas virtudes y/o fortalezas afloren, los maestros deben procurar el desarrollo de actividades placenteras y promover un clima emocional positivo en el aula.

Sólo cuando el alumno es protagonista activo del aprendizaje, cuando aprende a aprehender y cuando se siente curioso, inquieto y motivado, puede descubrir en qué es bueno y qué se le da bien.

En este sentido, Martin Seligman, uno de los padres de la Psicología Positiva, sugiere trabajar en ciertos aspectos de los niños para fomentar el bienestar, el rendimiento y la resiliencia en cada uno de ellos para que se expandan en el aula y en la vida.

Por ejemplo, fomentar la inteligencia emocional en los niños, les permite ser capaces de motivarse y persistir aún frente a las dificultades; controlar la impulsividad; aprender a expresarse bajo presión, y/o a evitar que un contratiempo disminuya su capacidad de pensar. A su vez, les permite desarrollar sentimientos de compasión y empatía con su entorno.

Respecto al desarrollo del optimismo, Seligman señala en su libro El optimismo aprendido: “La característica que define a los pesimistas es que tienden a creer que los malos acontecimientos durarán mucho tiempo, que van a echar a perder todo lo que hagan, y que suceden por su culpa. Los optimistas tienden a creer que la derrota es sólo un revés temporal o un desafío y que sus efectos se limitan solamente a ese caso”.

Además, es fundamental tener en cuenta que el cerebro aprende mejor aquello que se ve favorecido por las emociones agradables. Efectivamente, los niños que experimentan emociones como la alegría, la serenidad, la gratitud, la autoestima y la satisfacción muestran mayor respeto por los demás; mayor cooperación, valoración personal, seguridad en sí mismos; mayor autocontrol, mayor rendimiento escolar y capacidad de disfrute. 

Al efecto, Ian Gilbert, uno de los más importantes oradores especializados en educación, afirma: “Cuando en nuestras clases nos centramos abiertamente en crear un estado positivo para el aprendizaje, empezamos a establecer en los cerebros de los alumnos, unas asociaciones entre el aprendizaje y el placer que les va a durar toda la vida”.

La neurociencia también se ha expresado en este sentido, demostrando que las emociones positivas tienen efectos beneficiosos sobre el aprendizaje, puesto que mejora procesos relacionados con la atención, la memoria o la resolución creativa de problemas.

Y todos los conceptos que hemos ido mencionando, junto a otros como el amor, el liderazgo, la autoestima, el autoconocimiento y la motivación permiten el desarrollo de niños resilientes y este concepto, está estrechamente vinculado a la Psicología Positiva.

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Un tiempo para reconstruir y salir fortalecidos.

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Happy Siphal. Un proyecto que aúna voluntades para ayudar.

“El de 25 de abril fue el terremoto de mayor magnitud en Nepal en 80 años y el peor en la región del Himalaya en una década. Además de más de 8.000 muertos, ha causado más de 15.000 heridos y ha dañado decenas de miles de viviendas”. Extracto de los datos que revelaba días después de la tragedia el Diario El País.

No obstante, días después, la tragedia se adueñaba nuevamente de las noticias anunciando que un nuevo terremoto de magnitud 7,3 sacudía otra vez la zona más castigada de Nepal.

Está claro que este tipo de noticias son de las que no dejan indiferente a nadie. El mundo llora las consecuencias de las catástrofes naturales sea cualquiera su origen, su manifiesto, su latitud y su desenlace. Así es que Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) junto con el padre Ángel de “Mensajeros de la Paz”, intervinieron inmediatamente llevando ayuda de primera necesidad y unidades médicas, decidiendo al poco tiempo volver con un ambicioso proyecto para dos orfanatos de la organización Creative Nepal de la ciudad de Kathmandú.

Para ello, se aunaron en un proyecto multidisciplinar, nunca hecho anteriormente, a psicólogos, psicopedagogos, dentistas, profesores de música, deportistas y al chef Chema de Isidro. Tal fue el éxito en esta multidisciplinar intervención, que Bomberos Unidos Sin Fronteras junto al grupo de profesionales que acudieron a Nepal en las navidades pasadas, han impulsado la creación de la Plataforma “Happy Siphal” (nombre del primer orfanato que recibió esta intervención) con el objetivo de trabajar en futuros proyectos de ayuda a los más desfavorecidos en circunstancias agravadas por las catástrofes naturales.

happy siphal

Cristina Albendea, psicopedagoga y directora de Emotiva CPC (profesional y entidad participante del equipo multidisciplinar), nos ha mencionado que la labor principal de esta plataforma es identificar proyectos de ayuda a la infancia y con la suma de fuerzas desarrollarlos de la manera más eficaz, transparente y útil para salvar vidas o mejorar su calidad hasta que puedan valerse por sí solos.

De aquí la importancia de trabajar con los niños desde diferentes ámbitos para desarrollar una mirada hacia el futuro a pesar de haber pasado por un estado de emergencia y catástrofe. Su intervención en particular se basa en la aplicación de la psicología positiva y la educación emocional.

La finalidad es detectar cómo están los niños, establecer un vínculo, elaborar un diagnóstico y proyectar la intervención.

En cierto modo, la psicología positiva apunta a dar respuesta y recursos a los niños que necesitan de ellos para transcurrir hechos devastadores y/o traumas. En ningún caso se trata de negar lo sucedido, sino por el contrario, se trata de trabajar en el conocimiento y la aceptación de las circunstancias, para luego desarrollar estrategias basadas en la estimulación de las emociones agradables de los niños, como la alegría, la ilusión y la esperanza.

Un tiempo para reconstruir y salir fortalecidos.

Y para ello, también es necesario trabajar en recursos como la capacidad de adaptación y de resiliencia; capacidades íntimamente ligadas a la inteligencia emocional fundamentales para resolver dificultades y para que todos los niños puedan, poco a poco, retomar sus rutinas.

¿Cómo trabaja la inteligencia emocional en los niños que han sido víctimas de este tipo de desastres?

Cristina nos explica que, entre otras cosas, se aborda a través de dinámicas, películas, experiencias lúdicas y manualidades que les ayuden a conectar con sus emociones, a ponerles nombre, a identificarlas, a naturalizarlas y a experimentar para qué sirven y qué tienen de bueno para darnos. Y así, con esta conexión emocional, de estimular a los niños a abrirse, a expresar sus sentimientos, sus inquietudes y sus sensaciones, favorecer su bienestar personal.

A día de hoy, los dos principales proyectos que acoge esta plataforma en los que Emotiva ha participado y participa activamente son la “Reconstrucción de tres orfanatos en Nepal” y la “Reconstrucción del colegio Buen Pastor de Puerto Príncipe de Haití”. Para ello, además de participar en la iniciativa llevada a cabo el pasado mes de enero “Navidades Solidarias para Nepal”, ha apoyado la reconstrucción del colegio Buen Pastor con una aportación económica y está apoyando y promoviendo otras actividades que ayuden a recaudar el máximo de recursos posibles que hagan realidad dichas reconstrucciones.

Happy Siphal es la unión de las voluntades de muchas personas de diferentes ámbitos para ayudar a la infancia en emergencias y catástrofes.

Para ampliar la información o bien colaborar happysiphal.org
Vídeo de tmex.es

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Un buen docente marca la diferencia.

Durante los últimos años, la labor docente se ha ido haciendo más compleja. Las actividades curriculares, los proyectos y el tiempo finito para cumplir con todo ello, dificultan el espacio para crear ambientes positivos de aprendizaje, en donde se estimule a los alumnos en el desarrollo de sus potenciales y fortalezas. Esta es una de las claves de la Psicología Positiva. 

Los educadores son generadores de patrones emocionales, actitudinales y motivacionales que delinearán el perfil adulto de sus alumnos.

La educación debe sustentarse en modelos que incorporen al ser humano en su completitud. La escuela constituye uno de los contextos de desarrollo más importante para el niño, no sólo por la naturaleza y nobleza de sus objetivos, sino también por su papel social, por ser el lugar en donde el niño vivencia -hasta su juventud-, sus interacciones emocionales con sus pares y con adultos.

Por ello, es cada vez más habitual que profesores y maestros recurran a diferentes metodologías que les permitan estimular el aprendizaje y el desarrollo de las competencias afectivas y sociales de sus alumnos, que muchas veces, se las infravalora: el optimismo, la disposición al juego, la confianza en la propia competencia y el sentimiento de compenetración.

Las actividades lúdicas, sobre todo aquellas que ofrecen espacio a la creatividad y a los cambios, a la improvisación, a la solución de problemas, a la colaboración y a la búsqueda de alternativas, constituyen el trabajo esencial de un niño. Cuando identificamos problemas de aprendizaje enseguida lo asociamos con la hiperactividad o con una falta de rendimiento concreta y lo que obviamos contrastar es el miedo, la vergüenza y/o la inhibición…todo eso que suele erradicarse poco a poco, a través del juego.

Enseñar a pensar, a ser persona y a convivir.

Los maestros y profesores que aplican la Psicología Positiva, incentivan a sus alumnos a que descubran sus intereses específicos, aquello que les fascina y aquello para lo que tienen talento. Además, tomarán conciencia de las bondades de ayudar y dejarse ayudar, afirmarán su autoestima cuando sean capaces de conseguir pequeñas cosas y sabrán compartir la alegría con los otros por los logros compartidos. De alguna manera, se estarán abriendo al camino que los enriquece y que, en definitiva, los llevará a ser más felices.

Sin embargo, para que esto ocurra, cada docente debe saber leer a su alumnado para atender sus preocupaciones, valorar sus capacidades y detectar sus pasiones. Para ello, es necesario partir de la base de que, si bien todos difieren en sus capacidad intelectual, su capacidad de aprendizaje, su contexto familiar, social y su emocionalidad, todos tienen fortalezas y virtudes particulares que los convierten en originales, creativos, únicos e irrepetibles.

Lo cierto es que muchas veces, la masividad de los cursos anestesia la personalización, y con ella, las pasiones, el entusiasmo y la capacidad de disfrute de ambas partes.

Y, lamentablemente, esto ocurre más habitualmente de lo que nos gustaría. ¿Por qué motivo, sino, los chicos no se ven entusiasmados por la vuelta al cole o no proyectan en la escolaridad un sitio de gozoso aprendizaje?

Máster en Psicología Positiva.
Un buen docente hace la diferencia.

Este Máster en Psicología Positiva está centrado concretamente en ampliar los conocimientos y habilidades de los docentes para que sean capaces de promover, estimular y realizar acciones que ayuden a su comunidad de alumnos a lograr el bienestar, por ejemplo:

  • Ser parte de actividades en las que se ponga en juego la creatividad.
  • Superar las adversidades. Aprender a ser resilientes.
  • Cultivar los vínculos, aprender a comunicarse, a escuchar y a respetar.
  • Desarrollar la atención plena en las cosas que suceden. Fluir.
  • Descubrir fortalezas propias, explorarlas y darles vuelo.
  • Incentivar el sentido del humor.
  • Aumentar la percepción de autoeficacia.
  • Desarrollar nuevas habilidades.

Todas estas experiencias de bienestar, placer e interés fomentadas en el aula desde edades tempranas promueve que los niños crezcan de manera más sana, reconociendo y desarrollando toda esa multitud de recursos en cada uno, aplicándolos de manera natural, con ellos mismos y con los demás.

Para los docentes también constituye una herramienta poderosa porque hace que la experiencia de enseñanza-aprendizaje sea placentera para ambas partes. Cuando este ida y vuelta se desarrolla bajo esta consigna se aprende más rápido, se recuerda mejor la información, se despierta la curiosidad por saber más y se incentiva la participación, el debate y la conjunción de todas las voces.

La Psicología Positiva nos permite aprender sobre aquello que “funciona bien”, que “nos sienta bien” y que nos hace bien en nuestras vidas.

Multiplica todo lo bueno que hay en ti.

Hay mucho escéptico respecto a la psicología. Aunque el escéptico ignora exactamente cómo se trabaja desde esta perspectiva y por ello, tiende a estereotipar negativamente a las personas que deciden acudir al psicólogo en busca de apoyo profesional y/o a asociarlos con enormes, traumáticas  y crónicas problemáticas.

Es cierto que esa imagen sesgada de la Psicología no es gratuita. Histórica y tradicionalmente, se ha trabajado más desde los aspectos negativos y/o patológicos del ser humano, como las pérdidas o el sufrimiento, y eso hace que el primer pensamiento de muchos gire en torno a la asociación negativa. Hoy, sabemos que esto no es así; que la psicología no atiende con carácter único y exclusivo situaciones de extrema tristeza  y sufrimiento.

Al efecto, y desde hace relativamente poco tiempo, surge la Psicología Positiva. Un nuevo enfoque con una característica semántica que no sólo amplía esa imagen, sino que además, permite que los psicólogos continúen con el trabajo sobre aspectos patológicos, pero que también lo hagan desde la positividad, por ejemplo -y entre otras-, para que las personas tomen la iniciativa para:

  • Mejorar el rendimiento.
  • Identificar y desarrollar las potencialidades.
  • Promover acciones de bienestar.
  • Fijar y alcanzar metas.
  • Definir estrategias de prevención.
  • Mejorar habilidades.

Mucho más que optimismo. Es una cuestión de actitud.

En los momentos que vivimos de crisis e incertidumbre social, personal y laboral, la visión de la Psicología Positiva juega un papel fundamental; colabora con las personas en el desarrollo de conceptos, habilidades y herramientas aprendibles, como el optimismo, la felicidad, el humor, las fortalezas, la inteligencia emocional, el crecimiento personal y profesional, la creatividad, la fluidez y otras.

Todas ellas sin excepción, marcarán la diferencia a la hora de adaptarnos a situaciones complejas y a momentos de inestabilidad.

Claramente, también aumentará nuestra capacidad de disfrute.

Veamos una situación concreta. Supongamos que nos despiden de un trabajo ¿debo centrarme entonces, en fortalecer mis conocimientos técnicos para estar más preparado? La respuesta es -no necesariamente-. Siempre hubo muchas variables involucradas en un despido, pero es posible que hoy, se hayan multiplicado. Es cierto que antes y hoy, el conocimiento es importante; pero las variables que más se exigen actualmente, tienen relación con la adaptación al cambio, con la gestión emocional, con la iniciativa para hacer mejor, y sobre todo, con la capacidad de convertir un obstáculo en oportunidad.

Ser mejores es lo que siempre está de moda.

Y por ello, la Psicología Positiva se está instalando en nuestra sociedad y se extiende a campos y entornos cada vez más amplios: colegios, hospitales, empresas, universidades, medios de comunicación y marketing, entre otros. Motivos hay muchos, pero la razón fundamental es porque ayuda a dar respuesta a situaciones complejas y provee de los recursos que la sociedad actual necesita.

La realidad es que si no fuera tan efectiva y sólida ¿por qué Coca-Cola, Fundación Botín o la familia Punset son algunos de los grandes divulgadores, investigadores y/o precursores de ella en nuestro país?

Muchas personas ya saben de qué se trata y conocen las virtudes de esta corriente de la psicología. Muchas personas ya se están destacando en el mercado laboral al adquirir los conocimientos y las herramientas que ofrece.

«El verdadero crecimiento personal y superación de nuestras dificultades no vendrían sólo de eliminar lo negativo, si no de construir y adquirir lo positivo». Martín Seligman (uno de los “Padres” de la Psicología Positiva).

#Reinvéntate

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