PNL

“El hombre tiene el poder de cambiar una situación desfavorable, agitando la varita mágica de sus palabras”. ¿Tan poderosas son las palabras? ¿Tan sólo depende de cómo nos hablamos para cambiar algunas cosas? ¿Está en nuestro poder el hecho de cambiar y transformar aquello que no nos gusta? ¿Cómo podemos tomar consciencia de cuánto nuestro lenguaje nos limita o nos multiplica las posibilidades para el logro de nuestras metas personales?

Vivimos en la era de la comunicación, estamos constantemente conectados, usamos infinidad de canales, recibimos ingentes cantidades de información. De hecho, en los últimos diez años se ha producido más información que en toda la historia de la humanidad. Pero a una escala personal y profesional, ¿sabemos cómo comunicarnos?, ¿somos capaces de hacer llegar nuestro mensaje o de persuadir a la persona con la que estamos interactuando?, ¿sabemos percibir lo que realmente está trasmitiendo la otra persona?

La formación profesional de un coach supone como premisa un profundo proceso de crecimiento personal. Luego, cada uno podrá volcar lo aprendido en el mismo ejercicio del coaching o en cualquier campo profesional en el que se desarrolle (educación, salud, psicoterapia, consultoría, etc).

Todos querríamos ser buenos negociando... Todo el tiempo y en todos los ámbitos de la vida, aunque probablemente la mayoría de nosotros no seamos conscientes...

La comunicación va mucho más allá de las palabras; un buen ejemplo de ello es pensar en cuánto puede “decir” un silencio. Efectivamente, las palabras sólo representan un 7% del impacto en la comunicación; el 38% corresponde al tono de voz, y el 55% lo determina el lenguaje corporal, la postura, los gestos, el ritmo respiratorio y el contacto visual.