Inteligencia Emocional

Las emociones básicas en los seres humanos son: el miedo, el dolor, la ira y el placer. Todas ellas nos muestran cómo actuamos e interactuamos en nuestras relaciones, en nuestra forma de comunicarnos y en nuestras estrategias. Son las que nos marcan nuestra conciencia operativa y nuestra percepción de la realidad. A propósito de esto, T. Bradberry & J. Greaves señalan, en su libro Emotional Intelligence 2.0, que la Inteligencia Emocional (IE) mejora en un 58% el desempeño profesional y personal...

La inteligencia espiritual, supone la facultad presente en todo ser humano que lo invita a reflexionar por el sentido de su existencia, a tomar consciencia de su singularidad en el mundo y a hacer de su vida un proyecto primero y personal. Por ende, no se desarrolla para un ámbito específico, aunque la causa del interés por ella se haya originado en un área puntual. Cuando la desarrollamos va con nosotros a todos lados y la aplicamos inexorable y naturalmente en todas las cuestiones y relaciones; aprendemos a hacer, Siendo...

Los creadores del Talento Afectivo han desarrollado siete facultades que nos permiten mantener relaciones/vínculos saludables ya sea en el ámbito sentimental, social y/o profesional. Si bien en principio puede resultar curioso que estas facultades sean aplicables a todas las áreas, pues en general se abordan separadamente, una vez contemos brevemente de qué se trata, desaparecerá el escepticismo casi mágicamente...

Hemos tomado algunos ámbitos diversos y distintos con la finalidad de exponer brevísimamente el alcance, el impacto y la importancia de esta inteligencia aplicada en la práctica. Lo que queda claro, y así lo mencionábamos al comienzo de este artículo, es que, independientemente de la especialización y el marco de actividad, el desarrollo de la IE es fundamental para acercarnos al éxito en la vida en cualquiera de sus formas...

Muchos son los problemas ante los que se encuentra un docente en la escuela, en el instituto y en las aulas. La carga de trabajo y la falta de tiempo para formarse son uno de ellos. A pesar de todo, los docentes siguen hacia delante, muchas veces careciendo de instrumentos, herramientas, técnicas o conocimientos. A lo largo de muchos años, la formación docente no ha contemplado la educación emocional con profundidad y continuidad y, de esta forma, aunque los educadores ponen lo mejor de sí para resolver situaciones, pareciera no ser suficiente...

“Para hacer aflorar el talento hay que tomar conciencia de nuestro estado personal y profesional o, lo que es lo mismo, dónde estoy y hacia dónde voy”. Porque si no sabemos eso tan básico, si no sabemos con qué contamos y qué nos falta; si no sabemos cómo gestionar la alegría, la sorpresa, la tristeza, el asco, el enfado y el miedo; es decir, nuestras emociones básicas, ¿hasta dónde podremos llegar? Más aún, ¿Sabemos cuáles son nuestros valores internos y externos? ¿Les hemos puesto nombre alguna vez?