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Anatomía Vivencial.

Psicoterapia Corporal para Psicoterapeutas.

La Psicoterapia es una de las profesiones que plantea el desafío de estar en formación continuada. En el ámbito de la psicoterapia corporal las últimas décadas han sido de un gran avance en cuanto a investigaciones sobre física cuántica, el cerebro, la mente, la genética, y esto abre nuevas preguntas y nos responde algunos de los grandes interrogantes planteados a lo largo de la historia.

Ser Psicoterapeuta Corporal es para mí seguir un impulso casi existencial de comprender y aceptar la vida tal y como es. Es conocer los mecanismos de funcionamiento de nuestra biología, es estar en la certeza de que no “tenemos un Cuerpo”, sino que “somos Cuerpo”, una sutil y compleja cooperación entre células, moléculas, órganos, sistemas, hormonas, emociones, y pensamientos, que funcionan en interrelación y solidaridad continua, entre sí mismas y en relación con el entorno.

Con frecuencia pensamos que la psicoterapia corporal implica necesariamente trabajar con el movimiento o con el contacto físico, y esto no es necesario ni muchas veces oportuno. Lo importante es conocer el organismo y la energía vital en su sana dinámica natural para aprender a escuchar los síntomas, lo evidente y poder llegar a la profundidad, lo invisible, para valorar la intervención terapéutica necesaria para cada persona y momento vital.

¿Para qué aprender Anatomía Vivencial?

En esta búsqueda no se trata de convertirnos en médicos, neurólogos o endocrinólogos, ni de saber profundamente de medicina interna, sino que se trata de estar informados para saber detectar si el organismo está siendo respetado, o le estamos adjudicando, de manera inconsciente, funciones y cualidades que no corresponden a su naturaleza y sano funcionamiento.

Desde Wilheim Reich, el padre de la Psicoterapia Corporal, hasta aquí se ha avanzado mucho. La Neurofisiología y la Epigenética, por ejemplo, en las últimas décadas han revolucionado la manera de mirar al ser humano.

Podemos cambiar la expresión de nuestros genes, podemos aprender a regular nuestro organismo, cambiar hábitos, podemos co-crear nuestra realidad. El conocimiento de nuestra naturaleza biológica aplicada en el espacio terapéutico es una potente herramienta para trabajar hacia la transformación.

¿Qué te aportará la Anatomía Vivencial?

Una de las bases del trabajo que planteo tiene su origen en la certeza de que cada ser humano tiene esencialmente todos los recursos para vivir saludable y felizmente, por imperativo biológico. Nuestro organismo busca siempre la salud y el bienestar. El organismo sabe lo que necesita, y nos lo dice, es nuestra responsabilidad escucharlo.

Según el desarrollo de las capas embriológicas primarias nuestros órganos internos, que tienen la función metabólica de producir la energía que utilizamos para vivir, tienen su origen en la capa endodérmica, la más profunda, la que contiene nuestro mundo emocional. Y están regidos por el sistema nervioso autónomo. Sabemos que no podemos controlar nuestro funcionamiento visceral de manera voluntaria. Lo que si podemos es conocer su funcionamiento y atender qué nos dice, emocionalmente, cada órgano.

Nuestras vísceras, y todo nuestro organismo está interconectado química y eléctricamente, lo que es decir energéticamente, por lo que recibe y comparte la información de nuestras experiencias, mediante el sistema nervioso, tanto de forma consciente como inconsciente. Esto hace que nuestros órganos contengan una gran memoria emocional. Una de las funciones adaptativas de nuestro organismo es modificar su fisiología, para poder seguir manteniendo la funciones principales en circunstancias adversas como el estrés.

La salud es la coherencia entre lo consciente y lo inconsciente.

Así como en psicoterapia atendemos los sueños, como mensajes simbólicos del inconsciente que necesitan ser incorporados a la consciencia, podemos atender los mensajes de nuestro inconsciente visceral, expresados como enfermedades, para atender necesidades, deseos o emociones que están reprimidos, proyectados, bloqueados o congelados.

Habrás notado que te hablo siempre de “organismo” y no de cuerpo, y esto es porque esta narrativa nos ayuda mucho a salir de la fragmentación cuerpo-mente que tanto daño puede hacernos. Hablar de organismo es hablar de cuerpo y psique integradas, y nos ayuda a sintonizar con la naturaleza, con los elementos, con otros organismos y seres vivos.

Nuestros órganos tienen su propia esencia, y cada una de sus cualidades expresa diferentes recursos y herramientas que necesitamos en nuestro abanico saludable de aptitudes y emociones para vivir y madurar.

Lo explicaré con un ejemplo del que ya he hablado en el artículo anterior. El estrés, sobre todo el crónico, es un proceso inflamatorio que origina la mayoría de enfermedades y desequilibrios somáticos y psíquicos. El estrés es un desregulación del sistema nervioso que expresa la dificultad de pulsar entre actividad y descanso.

Taller de Anatomía Vivencial.
Una experiencia puramente sensorial.

Porque entre otras cosas descubrirás que tu corazón, un órgano esencial para la vida, sabe muy bien cómo integrar polaridades, cómo equilibrar trabajo y descanso, flexión y contracción, dar y recibir, porque lo hace cada minuto, desde el primer hasta el último día de tu vida. Y si él sabe hacerlo, siendo una parte tan esencial de ti mismo, eso significa que ¡tú ya lo sabes!.

Por lo dicho y por mucho más, este taller de Anatomía Vivencial nos acerca a nosotros mismos, a conocer nuestra forma de funcionar y a cuidar nuestra salud. Además, como mencionaba previamente, conocer nuestra naturaleza biológica y saber cómo aplicarla en el espacio terapéutico es una potente herramienta para la transformación.

Entre otras cosas, este trabajo permitirá que el Psicoterapeuta aprenda cómo:
  • Explorar el síntoma para llegar, si es posible, a encontrar el origen y causa del mismo.
  • Sentir los órganos vitales con los ojos de la emoción y la personalidad, y de esta manera aprender de ellos.
  • Aumentar la conciencia sensorial y emocional.
  • Conocerrespetar, escuchar y atender a través del organismo y sus señales.
  • Contribuir a la sanación en procesos de enfermedad.
  • Prevenir la enfermedad a través de cuidados amables y conscientes.
  • Aprender herramientas para trabajar el síntoma con los pacientes.


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