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Anatomía Vivencial.

El sentido individual de la Enfermedad.

“Cada ser humano tiene esencialmente todos los recursos que necesita para vivir feliz y saludablemente”. Así nos lo señala María Inés Gómez, nuestra especialista en Anatomía Vivencial. No obstante, a pesar de lo absolutamente positiva que resulta la afirmación, muchos nos preguntamos entonces, ¿por qué y para qué nos enfermamos?

Tal y como decíamos en un artículo anterior, cada uno de nosotros representa la perfecta unión cuerpo-mente-emoción-espíritu que se expresa en nuestro organismo, en nuestros órganos vitales y en nuestra fisiología. Una unión que funciona como una red extremadamente solidaria, que busca la economía y el placer permanentemente en su funcionamiento con el objetivo de defender, mantener y recuperar el equilibrio homeostático.

Ahora bien, para mantener la salud es necesario conseguir y mantener un equilibrio entre varios aspectos fundamentales en el desarrollo del ser humano. Hay ciertos derechos que necesitan ser respetados y atendidos en nuestro proceso de evolución para crecer y vivir saludablemente.

En tal sentido, necesitamos cuidar nuestra alimentación física mirando el componente nutricional de los alimentos, atender y nutrir nuestra vida afectiva personal, realizar ejercicio adecuado a cada etapa de la vida y al estado del cuerpo, necesitamos ser independientes en nuestra manera de atender nuestras necesidades básicas y nuestros deseos de forma libre y autónoma. Es fundamental también sentirnos parte, tanto de la comunidad social en la que vivimos, como sentir que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos, como la naturaleza, o el universo que nos acoge.

Por todo esto, el concepto de equilibrio, a veces tan confuso, significa que cada necesidad o deseo necesita ser atendido en su medida, hay personas que necesitan más nutrición emocional que física, otras que necesitan una intensidad de ejercicio mayor o más regular que otras, hay personas para las que descubrir el sentido de su existencia es vital. Por lo tanto el equilibrio no implica el mismo porcentaje de necesidad o satisfacción de cada aspecto a la vez. Y todos sabemos, por experiencia, que este equilibrio no es nada fácil de conseguir y mantener a lo largo de nuestra vida.

Según Hipócrates, la enfermedad es una lucha por restituir la normalidad al organismo.

De esta manera, mirando al ser humano como un organismo biológico, podemos ver que funciona con una ley de cooperación y complementariedad entre los sistemas que lo conforman. Según está ya demostrado por la psiconeuroinmunología, los aspectos psicoemocionales y los biológicos no sólo se influencian mutuamente, si no que sabemos que cada aspecto psico-emocional tiene un equivalente químico orgánico, como las llamadas moléculas de la emoción.

La Psicoterapia Corporal o Psicoterapia Somática se ocupa del estudio de las leyes que mantienen la salud emocional y psicológica del organismo, y de la aplicación terapéutica necesaria para restablecer el equilibrio perdido en estos niveles. Ante la presencia de un síntoma o enfermedad, la intervención psicoterapéutica apoyando el tratamiento médico es muy recomendada. Entre otras cosas, hechos importantes como el shock diagnóstico pueden ser atendidos con mucha eficacia. En un diagnóstico de Diabetes, por ejemplo, es importante ayudar a la persona en la manera de vivirlo, ya que emocional y existencialmente hay mucha diferencia entre Tener diabetes y Ser diabético.

Para ello ponemos mucha atención en el estudio de la biología. En todos los seres vivos, la biología es inteligente, y funciona con un propósito esencial, todas las funciones bio-fisiológicas se enfocan a garantizar la supervivencia.

Observando nuestra forma actual de vida, veremos que el aspecto fundamental que distorsiona nuestra salud es el estrés. Hay varios tipos y grados de estrés posibles. En la actualidad está ampliamente demostrado por la ciencias médicas que la amplia exposición a condiciones de estrés vuelve todos nuestros sistemas orgánicos hiper-reactivos ante cualquier amenaza, con el objetivo de proteger al organismo y garantizar la supervivencia. Esto podemos observar que sucede en muchos casos de alergias.

Tal y como señalábamos con antelación, las necesidades básicas que garantizan y mantienen la supervivencia varían según cada persona y situación a la que nos enfrentamos en cada momento de la vida. Cada uno de nosotros tenemos nuestras prioridades y valores personales que necesitamos respetar y cuidar. Como bien decía Hipócrates, y después de él tantos otros, la enfermedad es un mecanismo de protección que tiene diferentes propósitos y funciones en cada organismo, en cada persona.

Veamos entonces, ¿cuál es el origen de la enfermedad?

Según nos explica la Psicosomática Humanista Clínica, que combina e integra varias ciencias médicas (biofísica, bioquímica, fisiología, fisiopatología) y psicológicas, toda enfermedad tiene su origen en un conflicto interno, vivido en soledad, prolongado en el tiempo y sin solución aparente.

Podemos decir, con bastante certeza, que la enfermedad, ya sea mental o física, se origina por un estrés crónico provocado por una experiencia que ha sido vivida de forma dramática y no ha podido resolverse a través del pensamiento/acción o emoción conocidos por la persona. Los recursos aprendidos utilizados por la persona no han sido eficaces para atravesar e integrar la experiencia dolorosa. Esto desencadena en el organismo una distorsión metabólica compensatoria que, mantenida en el tiempo puede poner en riesgo la vida de la persona.

De esta manera, la experiencia que desencadena el estrés puede ser muy diversa. A la vez que un mismo evento, como puede ser la pérdida del trabajo puede provocar reacciones muy distintas. Una persona puede reforzarse y verlo como una oportunidad de cambio y otra puede vivirlo como una desgracia que no se siente capaz de superar.

Para comprender el aspecto psicoemocional es importante saber la gran influencia que tiene en nosotros el inconsciente, ya que nuestro cuerpo enferma cuando nuestras acciones, que a su vez resultan de nuestros pensamientos y sentimientos, no son coherentes con nuestras emociones inconscientes.

La causa de la enfermedad es la aparición de un reflejo arcaico de adaptación y supervivencia gestionado por nuestro cerebro primitivo para ayudar a resolver una dificultad, de la que normalmente no somos conscientes. Lo que significa que nuestros aprendizajes conscientes, nuestros recursos emocionales, sociales y nuestras creencias no han encontrado la solución al conflicto para poder salir del estrés provocado por el evento.

El papel del inconsciente, como decíamos, es importante porque este llegó primero, ocupa más espacio, y es más rápido que el consciente. Lo que hace que la fuerza de su inercia actúe automáticamente y en primer lugar frente a situaciones de conflicto, antes de que nuestro córtex frontal tenga tiempo de valorar la situación.

Por lo tanto la transformación, y la aparición de nuestros recursos esenciales llega en el proceso de hacer consciente lo inconsciente. Este es un objetivo central de la psicoterapia somática o corporal. En el caso de la presencia de la enfermedad, necesitamos corregir los errores sobre el funcionamiento de nuestro organismo, para transformar nuestras creencias limitantes en creencias sanadoras.

Os estaréis haciendo algunas preguntas, seguramente, ¿dónde comienza el sufrimiento? ¿Cómo hablar con mi cuerpo? ¿Escucho a mi mente o a mi corazón? ¿Cómo atiendo la voz de mi alma? ¿Cómo se encuentra y resuelve un conflicto? ¿Cómo se gestiona el dolor? Y muchas preguntas más, para las que no hay respuestas universales.

Para responderlas es importante y necesario confiar en un proceso personal de psicoterapia corporal, somática, que te ayude a responderlas, de manera individual y personal. En este proceso podrás encontrar nuevas maneras de mirar el conflicto, en un espacio seguro y con la presencia de un profesional que conozca tanto el funcionamiento de la mente, como la fisiología y anatomía del cuerpo. Porque como dice D. Boadella, (el creador de la Biosíntesis), “Podemos desconectarnos de nuestra esencia, olvidando nuestros recursos, pero ellos no se olvidan de nosotros.”

La biología y algunas leyes esenciales. 

Es una buena noticia poder darte algunas respuestas universales, algo en lo que todos los seres coincidimos en esencia, aunque no en la forma:

  • Es más fácil sufrir en el cuerpo que sufrir en el espíritu.
  • El síntoma es un mecanismo perfectamente bio-lógico, absolutamente coherente y admirablemente orquestado por el cerebro.
  • Es importante observar el sentido de las creencias. Una creencia determinada puede desencadenar o curar una enfermedad porque nuestro organismo/cerebro/hipotálamo no distingue lo real de lo imaginario, y porque la secuencia de tiempo pasado/presente/ futuro no existe para él. Solo existe el presente.

En consecuencia, cada uno necesita reconocer, por ejemplo, cómo le ha afectado una traición, un abandono o algún evento puntual y doloroso, que por diferentes motivos no ha podido ser integrado y que ha hecho necesaria la aparición de este síntoma/alarma en el cuerpo. En otras palabras, necesitamos revisar qué procesos, eventos, emociones y/o situaciones en nuestra vida han impactado de manera tal que ha sido necesario el desarrollo de la enfermedad para que pongamos atención en el conflicto y podamos encontrar la solución al mismo.

Curso de Anatomía Vivencial.
Cultivar el bienestar, la salud y mejorar la calidad de vida.

Es importante mencionar que para asistir a este curso No es necesario estar transcurriendo un proceso de enfermedad. Se trata de una experiencia sensorial que nos acerca a nosotros, a conocer nuestra forma de funcionar y a cuidar nuestra salud. Entre otras cosas, nos permite:

  • Vivenciar nuestra propia anatomía.
  • Comprender que nuestro organismo cuerpo-mente-espíritu es una gran red que siempre busca el equilibrio y tiene muchos mecanismos para recuperarlo, mantenerlo y defenderlo.
  • Conocer, respetar y atender la naturaleza de cada órgano.
  • Ayudar a restablecer el equilibrio y la sanación en procesos de enfermedad.
  • Cultivar nuestro bienestar a corto, mediano y largo plazo.

Toda esta información, incluyendo los mapas orientativos, resulta invaluable para un profesional de la psicoterapia y le ayuda a facilitar el proceso de recuperación a través de la anatomía vivencial del paciente. Hablaremos de ello en un próximo artículo.

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