Inteligencia Financiera

Es posible que muchas veces, como pequeños comerciantes o autónomos, lleguemos a pensar que no podemos aspirar a crecer más, que ya hemos llegado al techo de clientes o que un negocio como el nuestro se ha expandido ya todo lo que podía expandirse. También es posible que consideremos que un paso más -si es un paso en falso- podría tirar por la borda el esfuerzo de mucho tiempo y entonces, ¿para qué arriesgar? No obstante, Robert Kiyosaki, el gurú mundial de los negocios, señala en este sentido:“Cuando llegas a los límites de lo que conoces, es momento de cometer algunos errores”.

La educación financiera nos permite llevar una gestión sana de nuestras finanzas, a través del conocimiento de cuestiones básicas y útiles para aplicar en la vida cotidiana y con el objetivo primero de ordenarnos y transparentar qué hacemos y cómo nos relacionamos con el dinero. Es decir, la educación financiera o psicología económica va bastante más allá de los números. En la relación con el dinero intervienen una cantidad de emociones, creencias y patrones de comportamientos que pueden ser saludables o no...

Dijo alguna vez Henry Ford: “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”. Es decir, si quieres tomarte dos meses sabáticos, montar un negocio, viajar en globo o escalar el Everest, pero no confías en que puedas hacerlo, seguramente no lo conseguirás. Ahora bien, si crees que puedes hacerlo, aunque no es suficiente para lograrlo, es un estupendo primer paso. Y un buen primer paso no es poco. Por el contrario, en su máxima expresión, el primer paso es lo que rompe con la postergación.

Brian Tracy, una de las principales autoridades del mundo sobre el éxito personal y empresarial, asegura: “Nuestro mundo exterior de actitudes, riqueza, trabajo, relaciones y salud, siempre será un reflejo de nuestra actitud mental”. Y afirma en este sentido: “El universo está totalmente equilibrado y en perfecto orden. Cada uno siempre será recompensado en la medida exacta, por todo lo que hace”. Aunque el éxito depende de distintos factores, hay algunos rasgos de la personalidad que sí parecen comunes entre los emprendedores que triunfan...

Nuestros pensamientos, creencias y emociones son energía y atraen lo semejante a la frecuencia en la que vibran. Si nuestros pensamientos están habitados por el miedo, o por el “yo no soy capaz” o “esto no es para mi”, nuestros caminos nos llevarán a confirmar todo aquello: que no somos capaces o que no somos merecedores. Por el contrario, si la mayoría de nuestros pensamientos son positivos atraeremos eventos, situaciones y relaciones que vibren en esa misma frecuencia. Cuando pensamos en las cosas que deseamos y nos focalizamos en ellas con toda la intención, la Ley de la Atracción, antes o después, actuará en ese sentido.

Hablar de espiritualidad y dinero en el mismo artículo podría parecer, a simple vista, un tanto controversial. Sin embargo, no lo es para mí, gracias a la mirada práctica con la que concibe estos dos conceptos nuestra especialista en la materia, Montse Baró. Mirada que nos permite mantenernos con los pies en la tierra -concentrados en nuestro negocio, emprendimiento o proyecto- mientras comprendemos que existen Leyes Universales que rigen el mundo, que son simples de aprender, de ejercitar y de incorporar a nuestra vida para que “jueguen” a nuestro favor. Todo ello, sin la necesidad de convertirnos en monjes budistas.