Coaching en Movimiento: una experiencia consciente, inmersiva y transformadora.

Estamos acostumbrados a abordar la disciplina del coaching desde lugares diferentes, aunque resulta poco habitual hacerlo desde la perspectiva del movimiento. No obstante, tal y como afirma María Jesús Zea(1): “somos como nos movemos. En movimiento vivimos, sentimos, pensamos, nos relacionamos y nos re-creamos”. Dicho de otra forma, si exploramos, descubrimos y ampliamos nuestra forma de movernos, entonces también ampliaremos nuestras formas de pensar y de sentir, y desarrollaremos nuestras perspectivas para crear nuevas posibilidades.

¿Por qué todo esto es posible? Entre otras cosas, porque cuando sumamos conciencia al movimiento que experimentamos podemos descubrirnos en él y localizar y desbloquear sus limitaciones, obstáculos, creencias, emociones que nos impiden concretar y avanzar en la vida. Superado todo aquello e incorporando a nuestro día a día diferentes movimientos conscientes, también estamos listos para diseñar un nuevo recorrido repleto de nuevas posibilidades.

¿Por dónde empezamos?

Como casi siempre, por lo esencial y, en este caso particular, por lo que la Escuela ha definido como Movimiento Esencial. ¿Qué es? Ni más ni menos que la ruta metodológica creada para esta Formación de Coaching en Movimiento(2), que facilita el desarrollo de procesos transformacionales a través del cuerpo en movimiento. Es una invitación a sumergirnos en la experiencia consciente para distinguir, explorar y aprender de nuestros hábitos generando movimientos posibilitadores que nos permitan conseguir objetivos en nuestra vida personal y profesional.

El símbolo de infinito, con todo el poder de su metáfora, es el elegido para dibujar el recorrido de la formación o, como prefiere llamarla nuestra especialista, la ruta de la facilidad. A través de ella, despertamos la conciencia del cuerpo físico- mental- emocional- energético y cuerpo vital. Veamos un gráfico que resume algunos aspectos importantes de la ruta.  

Durante la etapa de autoconocimiento, como podemos visualizar en el gráfico, se entrenan los tres movimientos esenciales vinculados al Ser, al Hacer y al Tener, respectivamente. En el primer caso nos ayudan a desarrollar habilidades para mirar hacia nuestro interior; en el segundo nos entrenan para que seamos capaces de aprender de las transiciones, y en el último caso potencian nuestra capacidad para ir hacia fuera y brillar. Sólo cuando nos encontramos con ese Ser Esencial, entonces estamos preparados para incorporar lo aprendido en procesos de acompañamiento.

Ahora bien, para poder integrar e incorporar al cuerpo todos los aprendizajes necesitamos de progresiones, de tiempo de sensibilización para la práctica, recurrencia y reflexión. En otras palabras, necesitamos convertirnos en verdaderos aprendices.

¿Qué es Ser Aprendiz?

Es, sobre todo, recuperar la capacidad de mirarnos, de escucharnos y de expresarnos desde la autenticidad y esencia. “Ser el eterno forastero, el eterno aprendiz, el eterno postulante: he allí una forma para ser feliz”. Así apuntaba Julio Ramón Ribeyro, el reconocido cuentista peruano, que también dejaba entrever lo infinito del aprendizaje durante toda la vida.

Y el Ser Aprendiz, en esta formación, también plantea correr el eje de lo tradicional para proponer un aprendizaje inverso; es decir, desde el cuerpo. Para ello, se necesita poner el cuerpo en movimiento de forma tal que pueda vincularse esa experiencia corporal con el pensamiento y la energía emocional. En este caso, el programa desarrolla diferentes dinámicas con un espíritu lúdico y expresivo inspiradas en la danza consciente, el contact impro, el yoga, la meditación, el movimiento expresivo, técnicas manuales para el desarrollo de la salud, entre otras.

Por todo lo mencionado, este programa formativo -por su contenido y por su enfoque meramente práctico y vivencial- está dirigido a los profesionales que trabajan en el encuentro con el otro, como coaches y terapeutas, que deseen explorar y entrenarse para acompañar a sus clientes desde el cuerpo y el movimiento y para potenciar sus habilidades y competencias en su práctica profesional.

Entre otras cosas, aprenderán a:

  • Ser protagonistas, a través de la experiencia somática, de su historia corporal, emocional, lingüística y energética.
  • Crear nuevos mapas de recursos para sostener procesos en movimiento que permitirá a coaches y/o terapeutas conseguir aquello que su cliente necesita.
  • Generar procesos de cambio a través de dinámicas lúdicas, expresivas y motrices.
  • Incorporar prácticas de movimiento y capacitación para acompañar procesos transformacionales través de la metodología de coaching en movimiento.

Anímate a Ser Aprendiz, a transformar el conocimiento en sabiduría y a convertir en infinitas tus posibilidades. 

(1) Creadora y directora de la Escuela internacional de Aprendizaje en Movimiento ME y de la metodología de Coaching en Movimiento. (2) Primer programa Internacional de Coaching en Movimiento aprobado por la ICF.

Under my Skin: el cuerpo y la emoción como medios de aprendizaje.

Dejar de hacer para Ser.

¿Qué hay bajo nuestra piel? Además de tejidos, músculos, órganos y huesos, también habitan nuestros deseos más íntimos, nuestras emociones más profundas, nuestras más pequeñas sensaciones y el poder más genuino de nuestra intuición.

Nuestro cuerpo es un contenedor que va acumulando todo lo que nos sucede a lo largo de nuestra vida. Cada experiencia es registrada y moldea la manera en la que nos mostramos y habitamos el mundo. No obstante, para poder conectar con lo más elemental de nosotros y poder escuchar nuestra intuición y nuestro sentir, hemos de desconectar el piloto automático.

Desconectar para conectar.

Esa es la idea central de este Taller de 2 días: dejar de hacer para Ser; dejar de juzgar para sentir. Lograr ese viaje a través del movimiento, la música, la improvisación y el arte, para despertar nuestra inteligencia y sabiduría corporal y emocional de forma tal que nos permita conectar con toda su vitalidad y energía.

Under my Skin. Un encuentro intensivo y vivencial.

Un taller experiencial basado en el modelo de Movimiento Consciente Integral como medio de aprendizaje somático, emocional y cognitivo. Para ello, incluye diferentes líneas de abordaje somático como el movimiento libre, movimiento expresivo, centros de energía, conciencia del espacio, recursos relacionales, actividades lúdicas y expresivas, etc. No obstante, en este Intensivo se utiliza -sobre todo- el Movimiento Libre y Movimiento Expresivo.

Movimiento Libre y Movimiento Expresivo.

Mucho que una técnica psico-corporal.

Señalamos que es una técnica psico-corporal porque nos permite conectar e intervenir nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y nuestras emociones a través del movimiento. Dicho de otra forma, es a través del movimiento que nos resulta posible darnos cuenta de manera consciente de lo que nos pasa aquí y ahora, ya que solo así podemos gestionar lo que estamos viviendo desde una perspectiva diferente.

Por ello, a través de diversas músicas y ritmos, la invitación es a emprender un viaje a nuestro interior para darnos la oportunidad de escuchar voces diferentes, percibir sensaciones distintas y conectar con nuestro cuerpo, abriendo paso a la liberación de su sabiduría de una manera natural y espontánea.

Una sesión de movimiento tiene alto impacto porque se utilizan diversos recursos, entre ellos, la música y el juego, la respiración, la dramatización y expresión lúdica, la voz y el silencio; el contacto con uno mismo, con los demás, con la capacidad creativa y con la expresión postural de la danza y del movimiento corporal. Todo esto resulta un perfecto engranaje para que surjan movimientos que generen armonía entre las dimensión cognitiva, emocional y física.

¿Qué nos vamos a llevar de este taller?

Distintas fechas y locaciones están dispuestas para vivir esta experiencia mágica e inolvidable basada en el aprendizaje experiencial, cápsulas teóricas, espacios de reflexión e intervenciones de Coaching Ontológico.

Entre otras cosas, aprenderemos a:

  • Despertar la consciencia corporal.
  • Identificar automatismos.
  • Liberar capacidades energéticas.
  • Potenciar la expresión.
  • Recuperar la autenticidad.
  • Integrar la coherencia mente, cuerpo y emoción.

Sobre todo fluir para conectar con todo el poder personal que existe bajo nuestra piel.

Técnica Conectiva para Coaches y Psicoterapeutas: el cuerpo como fuente de sabiduría.

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Técnica Conectiva.

El cuerpo como fuente de sabiduría.

GEn Coaching para Coaches y Psicoterapeutas.

Gibran Jalil Gibran, en su libro El profeta, decía sobre la enseñanza en general y sobre el autoconocimiento: El maestro verdaderamente sabio no os convidará a entrar en la mansión de su saber, sino antes os conducirá al umbral de vuestra propia mente”. En cierta forma, estas palabras constituyen la premisa del trabajo de las profesionales de Con Causa, a través de su programa GEn Coaching.

Nuestros especialistas, Eva Latonda, María Eugenia García Ochoa y Adolfo Diego Ortega tienen formación actoral y producto de capitalizar sus conocimientos han diseñado este programa. Creación suya también es la Técnica Conectiva, que son dinámicas teatrales que aprovechan el trabajo psicofísico del actor, y través de la cual proponen llevarnos a ese umbral en el que cada uno descubrirá cómo es, cómo es con los demás, cómo se comunica, cómo es su emocionalidad, etc.

Es decir, nos llevan a conectar con nuestras habilidades socioemocionales utilizando como máxima la creatividad y el trabajo conjunto en el que todos, incluso ellos mismos, se nutren entre sí a partir de sus diferencias. Nadie es más que otro y todos tienen algo maravilloso a través de  lo que enriquecerse y enriquecer a los demás. Y es en ese marco de diversidad y de libertad que la magia emerge de forma natural, sin forzarla, sin laberintos y sin teorías de cartón.   

Y durante ese proceso el cuerpo es el protagonista. ¿Por qué?

Veamos. El cuerpo es presente, es aquí y ahora, es lo que nos pone en el mundo y, aunque lo intentemos, no podemos manipularlo. Por el contrario, muchas veces cuando expresamos lo que pensamos y/o lo que sentimos –consciente o inconscientemente- disfrazamos el discurso e intentamos disimular la intensidad de nuestras emociones.

Todo esto, aunque parezca una contradicción a las teorías que apuntan al trabajo de dentro hacia fuera, no lo es. Lo que hacen nuestros especialistas es ir de lo tangible -desde lo que vemos- hacia lo intangible –lo que no vemos, pero supone la verdad de nosotros. Etckhart Tolle, en un fragmento de su libro El poder del ahora, señala a propósito de esto: Si usted quiere conocer realmente su mente, el cuerpo le dará siempre un reflejo verdadero, así que observe la emoción o más bien siéntala en su cuerpo. Si hay un conflicto aparente entre ellos, el pensamiento será la mentira, la emoción será la verdad”.

Y para ser más claros aún, veamos un ejemplo. Imaginemos a alguien caminando hacia nosotros con una postura contraída, con su mirada al suelo y los hombros caídos, ¿le creeríamos si nos dijera que es el día más feliz de su vida? ¿No sería acaso la respuesta más incoherente en relación a su expresión corporal? Existe un etcétera infinito de situaciones que nos alertan sobre la posibilidad de que en nuestra naturaleza existan algunas -pocas o muchas- contradicciones.

Por ello, los profesionales que trabajan en y por el desarrollo y transformación personal, como coaches y psicoterapeutas, necesitan estar preparados para abordar, interpretar y gestionar situaciones que no siempre son lo que parecen.

Y en esa preparación, volvemos a poner el acento en el autoconocimiento. Porque claro, no existe un manual de instrucciones universal que nos indique que tal o cual movimiento, gesto y/o patrón respiratorio tenga un significado idéntico en todas las personas. Para trabajar desde el cuerpo el coach y/o el psicoterapeuta necesita reconocer el suyo propio, aprendiendo a escucharlo, a habitarlo y a activarlo, identificándolo además como un lugar de aprendizaje y transformación. Vivir esta experiencia en primera persona y en primer lugar les permite interpretar, reconocer patrones y, lo más importante, detectar que algo que sucede en el momento que sucede. Es creciendo en su propia conciencia, que podrá ayudar a otros a hacerlo.

Es curioso, pero aunque habitamos en una sociedad que le rinde culto al cuerpo, pareciera que sólo lo hace en su forma estética. Como una pequeña muestra de ello, vemos como los gimnasios están llenos de gente ocupándose de “encajar” en los estereotipos de belleza que se riegan socialmente en cada abrir y cerrar de ojos, pero .en la mayoría de los casos- dejando de lado el contenido.

La estética, lo que nos hace sentir bien a cada uno tiene que estar en equilibrio con el contenido. De hecho, debería ser un reflejo de él y no una máscara. Por todo esto, necesitamos volver a darle contenido al cuerpo, respetarlo, cuidarlo, mimarlo y, sobre todo, aprovechar toda su sabiduría. Y decía en este sentido el mismo autor que citábamos al inicio:

“Hasta vuestro cuerpo conoce su herencia y sus derechos y nada podéis hacer para eludirlos. Vuestro cuerpo es el arpa de vuestra alma”.   

Y Eva le pone su impronta a esta conclusión diciendo que “si queremos ‘sonar’ bien, necesitamos vernos en unidad cuerpo-alma. De nosotros dependerá arrancarle al cuerpo melodía o ruidos disonantes. Eso sí, cuando volvemos a llenarlo de contenido, de repente nos encontramos o nos reencontramos con nosotros mismos completos”. A esto puntualmente apunta el autoconocimiento. Conocernos supone hacernos más libres, más empáticos, más seguros y más empoderados. 

Por todo lo que hemos venido diciendo, esta toma de conciencia corporal que propone el programa GEn Coaching a través de la Técnica Conectiva, ofrece a los profesionales -cuya herramienta fundamental es la escucha, la indagación y la presencia-, la posibilidad de identificar en qué lugares está habitando su cliente. Les permite reconocer que algo está pasando en ese momento presente e indagar sobre ello. Incluso para las mismas personas (que a menudo no escuchan el cuerpo), puede ser una primera toma de conciencia corporal.

Y por otro lado, ¿qué pasaría si -como profesionales- podemos reconducir a un cliente desbordado llevándolo, poco a poco y desde el cuerpo, a un lugar neutral y limpio de emociones? ¿Acaso no sería esa neutralidad un lugar desde el cual el cliente (incluso nosotros mismos) tendríamos más claridad y más perspectiva para tomar decisiones? 

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