Coaching creativo siguiendo la metodología LEGO® SERIOUS PLAY®.

Construye tu futuro, poniendo el presente en tus manos.

Porque como dijo Gandhi, uno de los más reconocidos líderes espirituales del mundo: “El futuro depende de lo que hagamos en el presente”. 

Y casi nadie mejor que los coaches que trabajan en y por el desarrollo, el crecimiento y la transformación de las personas, para comprender la importancia que supone ayudarlas a definir el futuro (las metas personales y/o profesionales), con la finalidad de diseñar -en el presente- un plan de acción certero, realizable y sostenible. Sin embargo, no es tan simple como ir del punto “A” al punto “B” sin más.

Pensemos que, ciertamente, cuando una persona decide ponerse en manos de un coach (ejecutivo, ontológico, sistémico u otro) es porque ya lo ha intentado una, dos o infinitas veces solo y no lo ha conseguido. Lo curioso es que no suele explicarse bien el por qué no lo ha conseguido; sólo sabe que siempre tropieza en el mismo sitio, que en algún momento pierde la motivación o que no es capaz de encontrar alternativas a ese plan que, inicialmente parecía perfecto.

De esta forma, sin demasiada claridad y con algo de frustración, aunque con la voluntad y la intención intactas, toman la decisión de comenzar un proceso de coaching. Y en este proceso, no sólo comienza el desafío de la persona para visualizar alternativas diferentes a su fallido plan perfecto; también es el comienzo de un desafío para el coach que se enfrenta, una vez más, a la realidad única y específica que supone cada cliente.

Por supuesto que la formación de cada coach le habrá dado los conocimientos y las herramientas para llevar adelante un proceso de coaching.

Aun así, a veces los bloqueos, los miedos y las creencias de los clientes están tan arraigados y tan interiorizados, que provocan que las sesiones se extiendan sensiblemente, generando esa sensación tan indeseada de lentitud y/o estancamiento (en el cliente y en el coach).

Por ejemplo, alguien ha intentado varias veces dejar su trabajo en relación de dependencia para dar forma a su emprendimiento, pero cada vez se boicotea y no lo consigue. ¿Qué sucede? Pues esta persona podría estar pensando que si concreta el objetivo la gente lo verá como alguien irresponsable; que le dejarán de lado, o que si no tiene éxito se sentirá un fracasado. Así, esta persona, inconscientemente, articulará diferentes mecanismos para defender aquello que cree -no importa si es cierto o no-. Quiero decir, nunca se “animará”, salvo que ponga luz, cuestione y desmonte (si es necesario), cada una de esas creencias.

Ahora bien, ¿es tan fácil como parece? Claramente no. Sin embargo, la metodología LEGO® SERIOUS PLAY® es una herramienta cuyo espíritu es simplificar la aparición de estas cuestiones, evitándole al cliente tener que verbalizarlo todo. Ocurre que cuando las personas entran en contacto con las piezas Lego, se liberan de sus patrones de pensamiento, de sus creencias limitantes y de sus miedos. Simplemente, están jugando.

Nietzsche decía que en el hombre auténtico siempre hay un niño que quiere jugar. Un niño al que las creencias construidas hasta la vida adulta fueron “anestesiando”, pero que cuando lo dejan salir, les hace sentir mucho más conectados con su esencia. Por ello, para que un profesional que quiera desarrollar un nuevo panorama, esta herramienta es invaluable; pues facilita la conexión con su lado más genuino, le ayuda para que sea capaz de desarrollar otras perspectivas y tomar decisiones con más claridad y confianza.

Ahora bien, son las personas las que construyen sus propias respuestas. No obstante, la labor del coach es facilitar al cliente para que pueda darle forma a las metáforas resultantes de la construcción y desde esa interpretación, tiene la posibilidad de abrir un universo de nuevas posibilidades a sus clientes, para que ellos mismos “vean y descubran” lo que antes habían ignorado, desconocían o no sabían que sabían.

¿Podríamos decir que el concepto LEGO® SERIOUS PLAY® es una manera de decir?

Veamos. Si entendemos que se trata de una herramienta a través de la cual el/los cliente/s vuelcan toda su información -consciente e inconsciente- en una construcción, dando sentido a todo lo que ocurre, podríamos afirmar que sí, pues lo que no dice verbalmente -porque no puede y/o porque no sabe cómo- lo expresa a través de sus manos y de allí proyecta al verbo.

En tal sentido, Panxo Barrera(1), facilitador experto de LEGO® SERIOUS PLAY®, tiene una visión particular respecto a este tema. Este experto en imaginación aplicada ve esta metodología como un nuevo lenguaje, diferente y emocional, que posibilita nuevas oportunidades de comunicar y crear ideas y conceptos.

En respuesta a esa necesidad de encontrar nuevos estilos de coaching más creativos que conecten directamente con la emoción y que simplifiquen los procesos de desarrollo, crecimiento y transformación de las personas, Entropía han creado este workshop 100% experiencial siguiendo el concepto LEGO® SERIOUS PLAY®.

La finalidad es que los participantes vivan en primera persona esta experiencia de creatividad, imaginación y comunicación, aplicada a su esfera personal para mejorar como profesionales.

Entre otras cosas, asistir a un proceso de Coaching Creativo siguiendo la metodología LEGO® SERIOUS PLAY® permite ayudar al participante a:

  • Encontrar rápidamente las respuestas que necesita para alcanzar su/s meta/s.
  • Visualizar diversas alternativas para conseguirla/s, a través de una representación comprensible y concreta.
  • Identificar miedos, patrones de pensamiento y creencias que necesita cuestionarse y cambiar, para seguir adelante más motivado y con más confianza en sí mismo.
  • Favorecer la toma de decisiones, impulsando acciones concretas y compromiso.
  • Explorar y descubrir sus fortalezas e identificar y trabajar en sus debilidades.

El arte de conversar. Liderazgo, Comunicación y Coaching.

¿Qué impacto tienen tus conversaciones en situaciones de mucha presión? ¿Sientes que consigues transmitir tu mensaje sin dar pie a malas interpretaciones? ¿Tienes dificultades para decir que “NO” o para pedir ayuda? ¿Estás conforme con los resultados que obtienes en tu vida personal y profesional, producto de tus conversaciones? ¿Te gustaría tener herramientas para ser más efectivo a la hora de comunicarte con los demás?

Veamos. Durante siglos, la interpretación sobre el lenguaje le confería un papel meramente descriptivo acerca de lo que percibíamos, lo que sentíamos o lo que pensábamos. La palabra tenía un papel pasivo (no modificaba la realidad) y el lenguaje y la acción eran dos dominios diferentes. Esa interpretación fue objetada y en el siglo XX varios autores empezaron a defender el papel activo, generativo y transformador que tiene el lenguaje.

En este sentido y sin ningún ánimo de exacerbar, el lenguaje, a través de las conversaciones, representan el medio fundamental a través del cual las personas llevamos adelante gran parte de las acciones de nuestra vida, y en cualquier ámbito -incluso con nosotros mismos-. Y para ello, utilizamos diferentes actos lingüísticos: hacemos peticiones, ofertas, promesas, reclamos, declaraciones, afirmaciones y participamos con otros en los múltiples juegos del lenguaje. Cuando conversamos, activamos ese poder transformador de la palabra, creando nuevas realidades, posibilidades y sentidos.

Rafael Echeverría, autor de Ontología del Lenguaje, expresa sobre este tema una síntesis inmejorable: “La noción de conversación nos permite entender formas de ser. Somos de acuerdo a nuestras conversaciones. Nuestras conversaciones definen lo que es posible y lo que no es posible».

Tanto lo que decimos como lo que callamos, contribuye a definir cómo somos percibidos por los demás y por nosotros mismos.

Por ello, el lenguaje también es relacional. A través de él, las personas coordinamos actividades y acercamos posiciones para el logro de algo. No obstante, para que haya comunicación, es tan importante hablar como escuchar y tanto orador como oyente son corresponsables de la escucha.

Ahora bien, escuchar, es muy diferente a oír. Escuchar siempre implica comprensión y, por lo tanto, interpretación; aún cuando no haya nada que oír, podemos “escuchar” los silencios. La escucha es un indicador de la calidad de nuestras relaciones y una de las manifestaciones más claras de nuestra capacidad de conectividad con los demás.

Por todo ello, este Máster en Liderazgo, Comunicación y Coaching, diseñado por la UNED y Newfield Consulting y con un enfoque meramente práctico, enseña las competencias conversacionales desde tres dimensiones: lenguaje, cuerpo y emoción. De esta forma, los alumnos aprenden conceptos y competencias mediante la práctica y reflexión constante, para aplicarlas desde el primer momento en primera persona y con los demás en las distintas áreas de su vida.

Este Master invita a aprender competencias de liderazgo y de líder coach poniendo el foco en la mejora de las habilidades de comunicación, en las competencias conversacionales, tanto para dirigir equipos y personas, como para gestionar conflictos, tomar decisiones, coordinar acciones, crear equipos cohesionados, etc.

Imaginemos por un momento, los resultados en la gestión de un “líder” que emite mensajes desordenados; que no sabe argumentar; que desconoce qué y cómo preguntar; que pierde los papeles ante el más insignificante desacuerdo; que se desborda emocionalmente en situaciones de presión, o que no sabe escuchar de forma empática. ¿Cómo crea compromiso? ¿Cómo soluciona conflictos? ¿De qué manera promueve una visión compartida? ¿Cómo establece sus acuerdos?

Y no me refiero únicamente a las desventajas clarísimas que el desconocimiento de habilidades de comunicación suponen dentro del ámbito profesional. En la vida, incluso llevándolo a una pequeña célula familiar, la comunicación es una herramienta de cohesión invaluable.

Por lo dicho, si revisamos las respuestas que cada uno ha dado a los interrogantes del inicio, podremos detectar -de acuerdo a los resultados que estamos obteniendo personal y profesionalmente-, qué necesitamos cambiar, mejorar, desarrollar u optimizar en nuestra comunicación.

Una vez entendemos el poder transformador de la palabra y la incidencia que tiene en todos los ámbitos de la vida, es imposible prescindir de este aprendizaje que definimos como “el arte de conversar” y que se remite, como ya hemos mencionado, al Máster en Liderazgo, Comunicación y Coaching. Ciertamente, aprender las competencias conversacionales, nos permitirá incorporarlas a nuestra vida en general y a establecer relaciones basadas en el respeto y la confianza con los demás (y con nosotros mismos).

Entre otras cosas, este Máster nos permitirá:

  • Desarrollar redes conversacionales mejor coordinadas y más efectivas.
  • Establecer relaciones basadas en la confianza y el respeto.
  • Aumentar el desempeño profesional y personal.
  • Gestionar las emociones.
  • Entender la importancia del lenguaje no verbal implicado en la comunicación.
  • Adquirir las competencias básicas de un Líder Coach.

Esta formación combina la metodología propia de la UNED basada en la enseñanza a distancia con la innovadora metodología pedagógica de Newfield Consulting, líder mundial en coaching ontológico, consultoría y formación a directivos, cuyo fundador es Rafael Echeverría. Al finalizar, se extiende un título de Postgrado (Máster) otorgado por la UNED.

¿Qué es realmente Transformación y qué tiene que ver con Consciencia?

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The Leadership Circle.

¿Qué es realmente Transformación y qué tiene que ver con Consciencia?

Extracto de la traducción del artículo “El espíritu del Liderazgo” de Bob Anderson, fundador de The Leadership Circle.

Según el diccionario Webster, la palabra Transformación significa un cambio completo de formato, forma, carácter o naturaleza. Una metamorfosis. The Leadership Circle trata de transformación de una forma integral.

George Leonard, en su libro, Mastery, describe el proceso de transformación como el crecimiento hacia la maestría (en cualquier esfuerzo como la música, el deporte, las artes marciales, el liderazgo o la consciencia psicológica y espiritual). Él sugiere que la transformación sigue una curva de aprendizaje como esta:

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El aprendizaje de cualquier cosa que requiere práctica se ve así -una súbita explosión o un gran avance a un nuevo nivel de rendimiento, seguido de una pequeña contracción -la incapacidad de mantener plenamente lo que se aprende. Después hay un largo periodo con ningún crecimiento aparente. Leonard se refiere a esto como “hanging out on the plateau” (“pasar un rato en la meseta”). Una gran cantidad de aprendizaje está ocurriendo en este momento, pero no es tan evidente como en el periodo de gran avance. La meseta es tiempo para que el aprendizaje sea digerido e incorporado en la estructura del cuerpo y la mente. La meseta es un tiempo de integración y una preparación esencial para el próximo salto hacia delante o hacia arriba.

Crecimiento de la consciencia.

El crecimiento de la consciencia sigue este mismo patrón. Hay cambios evolutivos grandes, donde la consciencia (con el tiempo) llega a un nivel más alto, seguido por un largo período de aprender cómo habitar en esa nueva forma de ser. El crecimiento en la meseta es incremental, a lo mejor menos evidente. Eventualmente, con práctica integral constante, se genera momentum para el siguiente salto evolutivo.

En el corazón de The Leadership Circle la premisa es que el desarrollo se manifiesta de más bajo a más alto a través de una serie de fases bien mapeadas. Los investigadores en psicología, desde Piaget a Kohlberg, Gilligan, Lovinger, Maslow, Fowler, Jaques, Beck Torbert, Cook-Greuter, Kegan y Wilber, han descrito una serie de fases que atravesamos a medida que nos movemos desde la infancia a los estadios más elevados de la moral, el ego y la consciencia espiritual de los adultos. Es notable que estos teóricos (y muchos otros), a través de la investigación independiente, hayan llegado a descripciones de las fases que son muy parecidas.

La consciencia “en el asiento del conductor”.

Hay que comprometerse con la toma de consciencia. Una vez hemos visto, tiene que haber una acción. Si no, ¿cuál es el sentido de ver? Thich Nhat Hahn.

La investigación sugiere claramente que la consciencia humana se desarrolla a través de una serie de etapas y que la secuencia de esas etapas sigue siempre el mismo orden. El desarrollo sigue una secuencia invariable. Además estudios interculturales demuestran que estas etapas existen en todas las culturas y en la misma secuencia. Estas etapas son, por tanto, universales e invariables. El desarrollo de etapas de la consciencia está incorporado en nuestra naturaleza.

Ignorar el significado de esta línea de investigación para el liderazgo y el desarrollo organizacional es como intentar viajar al espacio ignorando la ley de la gravedad.

El cambio organizacional demanda a todas las personas en la organización que se muevan a una etapa más alta de desarrollo. Si esta transformación no ocurre, puede que el sistema se mueva temporalmente, pero acabará por volver de nuevo a su equilibrio, de vuelta a lo “normal”.

La transformación es el movimiento de una etapa a la siguiente. La realidad no cambia. Lo que cambia es la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos y con el mundo. Es como si el “yo” cambiase de un sistema operativo DOS a un sistema operativo Windows 95. La interfaz entre uno mismo y el mundo es a la vez más compleja y simplificada. Ahora, la persona puede manejar muchas más complejidad con mucha más facilidad y elegancia. Los dilemas que en etapas anteriores eran insolventables, se evaporan en la nueva realidad.

Lo que no era posible en la etapa anterior, se vuelve factible. La persona experimenta una nueva explosión de creatividad, eficacia, libertad, poder y alegría. La organización siente a una persona mucho mas metida en su capacidad de liderar. El mundo tiene a alguien que es capaz de una contribución y un servicio más grandes. El líder se transforma en una versión más elevada de sí mismo. El sistema y la cultura de una organización se transforman en una versión más elevada del sistema o la cultura anterior.

El desarrollo humano (psicológica y espiritualmente) está en el asiento del conductor.

No hay una transformación organizacional sin una previa transformación en la consciencia del liderazgo.

El proceso de evolución cultural, primero ocurre en la consciencia de los individuos. Estos individuos impactan en el sistema y lo cambian. El nuevo sistema anima a una masa crítica de personas a desarrollarse. Mientras se desarrolla la masa crítica, se alcanza el potencial completo del nuevo orden, la probabilidad de regresión a una etapa del desarrollo anterior se reduce, y se construye la plataforma para el próximo salto evolutivo.

La metodología y evaluaciones de The Leadership Circle, permiten apuntar a qué estadio de desarrollo de liderazgo se encuentra un individuo, equipo u organización, y nos ayuda a evolucionar la consciencia individual y colectiva. Si quieres saber más puedes visitar theleadershipcircle.es.

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Psicoterapia y Coaching Primordial: Ego y Meditación.

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Ego y meditación.

Psicoterapia y Coaching Primordial.

Daniel Taroppio, creador del modelo de interacciones primordiales, señala: “Cuando la psicología tradicional no asume el plano del espíritu, la psicoterapia se convierte en un laberinto en el que nunca trascendemos el nivel del ego, y por lo tanto, se vuelve infructuosa e interminable”.

Como mencionábamos en un artículo anterior, el Coaching y la Psicoterapia Primordial constituyen la aplicación práctica de un sistema de abordaje de las relaciones humanas llamado Modelo de Interacciones Primordiales. Ambas incluyen metodologías de trabajo cuya aplicación integrada despliega el poder del trabajo corporal-emocional-energético, la comunicación y la meditación en los procesos de transformación personal e interpersonal.

Ahora bien, en este artículo hablaremos de la psicoterapia primordial, del ego y de las prácticas meditativas que vienen a dar contexto a las palabras de Daniel que citábamos al comienzo. Veamos.

El principio básico es entender que cada uno de nosotros somos creadores de nuestro propio mundo personal y relacional. En tal sentido, la psicología moderna nos ha permitido comprender que muchísimas de nuestras satisfacciones y sufrimientos no son el resultado de una realidad objetiva, sino de un mundo subjetivamente construido por nosotros mismos.

En función a todo ello, tanto el Coaching como la Psicoterapia Primordial, han venido a expandir nuestra tradicional concepción de estas disciplinas basándose en una nueva mirada de la naturaleza humana, de sus potencialidades inexploradas y de las metodologías de las que podemos disponer en todo proceso de transformación personal.

Y en esa mirada, existen dos principios fundamentales. El primero es que todos los seres humanos pertenecemos a una especie en permanente evolución. El segundo, y en el que hacemos especial hincapié por ser un eje en este abordaje, es que el ser humano está orientado a la trascendencia, referida ésta en términos humanistas y/o espirituales y entendiendo por espiritualidad la necesidad de realización, de ir más allá de sí, de la pequeñez del ego, y consumar su existencia en la entrega, el servicio, la búsqueda de sentido y los valores superiores.

Y cómo no, tenía que aparecer el ego, que aunque es producto de millones de años de evolución y lo necesitamos para sobrevivir, cuando se manifiesta de forma disfuncional o desestructurada: como egotismo –excesiva importancia concedida a sí mismos y a las propias experiencias vitales-, o neurosis -estrategia que desarrolla la persona para eludir lo inaceptable: decepción, frustración, ira y el sentimiento de angustia existencial o ansiedad-, puede dificultar los procesos de expansión de la consciencia.

Lo que ocurre es que mientras los caminos espirituales nos muestran lo maravillosa que podría ser la vida más allá de un ego enfermo, nuestras estructuras neuróticas nos mantienen aferrados a una existencia dolorosa e insatisfactoria.

Tal vez, lo que pocos dicen es que el ego no puede ser trascendido con la sola intención o haciendo de cuenta que no existe. Por el contrario, para sanarlo, trascenderlo e integrarlo a nuestro Ser, necesitamos contemplarlo compasivamente, abrazarlo y comprenderlo en sus posibilidades y limitaciones. Ahora bien, si no somos capaces de concentrarnos en cualquier actividad -más o menos pequeña- que hacemos cada día, porque nuestra mente suele divagar entre el pasado y el futuro sin descanso, ¿cómo vamos a “darnos cuenta” del ego, de su intensidad, de su impacto y de su forma?

Aquí es donde entra en juego la meditación y la importancia de su inclusión e integración en cualquier proceso de desarrollo personal, en este caso, de la psicoterapia y el coaching. El arte de la meditación permite que las personas desarrollemos el arte de estar presentes aquí y ahora en lo que estamos haciendo, es decir, en la vida diaria; en que si vamos conduciendo, caminando o estemos simplemente sentados en un parque, estemos allí mismo y no pensando en lo que tenemos que hacer después o en lo que hicimos antes.

“Se trata de disfrutar de la magia del instante”; así lo define Daniel.

¿Qué ocurre con el ego durante la meditación?

Simplemente la vive como una muerte, una desaparición, un abismo infinito. El ego ha sido entrenado durante decenas de milenios para vigilar y sobrevivir, y de pronto le decimos que se relaje, que se entregue y que se rinda. Curiosamente, en muchas tradiciones, el ego es definido y tratado como un enemigo de la meditación y del camino espiritual. Sin embargo, el ego humano es sólo una manifestación sofisticada del impulso básico y fundamental de supervivencia. Por todo ello, aceptarlo y reconocerlo, es lo único que podría permitirnos conseguir la paz de la meditación.

Y al final, meditar es un estado de consciencia en el que somos simples testigos de nuestras sensaciones corporales, de nuestros pensamientos y emociones, pero sin identificarnos con ninguno de ellos y sin perseguir ningún objetivo o deseo. Meditar consiste en ingresar a un espacio en el que comprendemos que nuestra vida, en lo más profundo, depende de factores que no podemos controlar. Cuando meditamos, fluimos con plena consciencia sin interferir, sin discriminar, sin juzgar, sin buscar, sin forzar, sin querer cambiar nada, sin estar pendientes del pasado o del futuro y, sobre todo, la posibilidad de acercarnos a nuestro Ser auténtico y universal.

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El espíritu del liderazgo: los cuatro cuadrantes del cambio.

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The Leadership Circle.

El espíritu del liderazgo.

El 85% de los intentos de cambio fracasan…¿es posible el cambio real? Extracto de la traducción del artículo “El espíritu del Liderazgo” de Bob Anderson, fundador de The Leadership Circle. 

Un estudio reciente sobre más de 100 empresas comprometidas con esfuerzos para el cambio, demostró que el 85% no consiguen resultados tangibles y mucho menos sostenibles. ¿Por qué?

¿Podemos mejorar ese 15% de porcentaje de éxito? Nuestra respuesta es sí, pero sólo si manejamos el cambio de una manera integral enfocando tanto las demandas internas como las externas. El éxito es posible, solo si estamos dispuestos a:

  • Experimentar la misma metanoia (cambio fundamental de mente y corazón) que queremos para nuestras organizaciones.
  • Comprometernos con el difícil continuo diálogo que saca a la superficie todo lo que está oculto en nuestra cultura y que permite que la transformación personal se traduzca en un cambio cultural y sistémico.

El reto del liderazgo en el nuevo milenio es enorme. Einstein lo deja claro: “Los problemas significativos a los que nos enfrentamos no pueden ser resueltos al mismo nivel de pensamiento al que estábamos cuando los creamos”. Algo en nuestra consciencia debe cambiar para que podamos ver cómo actuar en una manera que pueda dirigirse a los retos de este tiempo.

De lo que trata el liderazgo.

The Leadership Circle (TLC) se dedica a preparar líderes capaces de manejar el delicado equilibrio entre los beneficios a corto plazo y el bien común a largo plazo; líderes preocupados por crear un futuro próspero y sostenible para este planeta y, de este modo, para los negocios a nivel global.

Nosotros creemos que el liderazgo corporativo está en el asiento del conductor. Mientras que el cambio global, en última instancia, requiere poder y deseo político, el poder detrás de la agenda política, hoy en día, es corporativo. El liderazgo corporativo establecerá la agenda para el futuro del planeta. Es tiempo de que nosotros expandamos nuestras nociones de legado, más allá de la creación de una gran empresa, a crear un legado para el bien global.

Sin duda, las organizaciones que creamos deben llegar a ser grandes organizaciones. Pero, estamos listos para una definición expansiva de la grandeza. Está definición incluye retornos sostenibles de dinero y significado. Es la grandeza lo que beneficia accionistas y el entorno, lo que consigue avances en el servicio, en la tecnología y en las vidas de aquellos que están asociados con la empresa.

The Leadership Circle está dedicado a expandir nuestra manera de medir la grandeza y no sabemos donde residen los límites. Es la visión de TLC que, a través de orquestar profundas experiencias de aprendizaje y grandes conversaciones entre los niveles más seniors del liderazgo y los más grandes teóricos del mundo, podamos convertirnos en líderes capaces de afrontar los retos globales a los que nos enfrentamos.

¿Por qué fracasan los intentos de cambio?

¿Por qué tantos intentos de cambio se quedan cortos? La verdad es que, el cambio sistémico es extremadamente complejo, y no hay una causa, ni un antídoto, a estos preocupantes resultados. No obstante, la mayoría de infructuosos intentos de cambio que hemos estudiado, revelan un patrón común, mirados de cerca: hay variables cruciales que están siendo ignoradas. Normalmente, los aspectos del cambio a los que resulta más fácil y obvio dirigirse, ya son abordados. Los cuadrantes más invisibles, insidiosos, emocionalmente dolorosos del cambio personal y cultural son, muy a menudo, dejados fuera de la ecuación.

Para que ningún esfuerzo de cambiar sea fructífero, debe dirigirse a cada uno de los cuatro cuadrantes mencionados abajo.

Adaptado del trabajo de Ken Wilber
Los cuatro cuadrantes del cambio.

Cuadrante 1: Es el aspecto individual e interno del cambio. Esta es la realidad interior de las personas. Es el área del desarrollo psicológico, espiritual y cognitivo. En este cuadrante, los líderes atienden al desarrollo interno de la persona, reconociendo que ningún cambio sustancial es posible sin un previo cambio en la consciencia.

Cuadrante 2: Tiene que ver con los aspectos individuales y externos del cambio. Es el territorio de las habilidades técnicas e interpersonales además de la ciencia del máximo rendimiento (fisiología / neurología / psicología). Este cuadrante tiene un gran grado de atención de los entrenadores y atletas de categoría mundial. Es donde se presta atención a desarrollar las habilidades de la persona y a apoyar los ingredientes físicos y fisiológicos que son la chispa de la motivación y del máximo rendimiento.

Cuadrante 3: Trata con los aspectos colectivos e internos del cambio. Este es el territorio de la cultura. Es el territorio interior, a menudo oculto, de nuestras imágenes y suposiciones compartidas que dirigen lo que pasa cuando estamos juntos. Es el dominio de los mitos, de las historias, las normas no escritas y las creencias. Recuerda a los líderes que deben prestar atención a los significados más profundos de los símbolos, propósitos, visiones y valores -no tanto como afirmaciones, escritas, enmarcadas-, sino como sutiles mensajes encriptados de nuestras interactuaciones diarias.

Cuadrante 4: Tiene que ver con los aspectos colectivos y externos del cambio, el sistema social-técnico-organizacional. Es el cuadrante del diseño organizacional, del proceso de trabajo de la tecnología, de las políticas y de los procedimientos. Este cuadrante recuerda a los líderes que el diseño del sistema determina el rendimiento y que si queremos que el sistema rinda a un nivel sustancialmente más alto, debemos diseñarlo para ello.

Cada uno de estos cuadrantes está relacionado con todos los demás. Cada uno es poderoso. Ignorar alguno de ellos puede llevar a resultados desordenados o caóticos de nuestros intentos de cambio. Cuando intentamos cambiar un sistema organizacional complejo, es necesaria una aproximación al cambio desde el punto de vista de todos los cuadrantes. En TLC llamamos a esto una aproximación integral.

Por todo ello, es posible mejorar ampliamente el porcentaje de éxito del 15% en el cambio organizacional. Pero sólo si los líderes están dispuestos a meterse en las áreas del cambio que son típicamente evitadas o no observadas. 

Con la metodología y evaluaciones de The Leadership Circle, se pueden desvelar y abordar esas áreas “no visibles”, esos cuadrantes internos individual y colectivo, variables cruciales, que nos permitirían esa aproximación integral al cambio.

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Coaching Primordial y Danza Primal: un abordaje Integral del Ser humano.

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Coaching Primordial.

Un abordaje integral del ser humano.

Daniel Taroppio, con sus más de treinta años de experiencia en comunicación humana como coach, psicoterapeuta y consultor, señala: “En un nivel mucho más profundo que la palabra, nuestra corporalidad-energía-emocionalidad también crea mundos, determina nuestra identidad y establece los límites estrechos o generosos dentro de los cuales se desarrolla nuestro movimiento por la vida personal y profesional”.

En otras palabras, podríamos decir que todo el tiempo estamos comunicando mucho más de lo que somos conscientes, y esta comunicación energética y corporal es determinante en nuestros vínculos y entornos. Las personas proyectamos nuestro mundo interno en nuestro medio ambiente social y esto nos viene de vuelta a través de un feedback permanente. Por todo ello, tomar consciencia de nuestros movimientos primordiales: gestos, posturas, miradas, respiración y energías que proyectamos y recibimos de otros, nos permite enriquecerlos conscientemente, liberando todas las capacidades sensitivas y expresivas de nuestro organismo.

Para conseguir ese nivel de profundización, el Coaching Primordial, incluye metodologías de trabajo lingüístico-cognitivo, corporal-energético y meditativo, que han sido denominadas: Comunicación Primordial, Danza Primal y Meditación Orgánica. La aplicación integrada de estas metodologías nos permite habitar con conciencia nuestro cuerpo vivo, sensible, conectado con el aquí y ahora y con los demás. Ahora bien, aunque haremos una breve descripción de cada dimensión de trabajo, la premisa fundamental de esta metodología es la integralidad y no la complementariedad.

  • Dimensión lingüística-cognitiva: Comunicación Primordial.

Permite revisar la forma en que construimos nuestras percepciones, interpretaciones, juicios y creencias, a fin de trascender nuestros criterios disfuncionales y restrictivos, fortaleciendo los que liberan nuestra creatividad, productividad y capacidad de encuentro y realización.

  • Dimensión corporal-energética: Danza Primal.

Es un sistema de trabajo que brinda la posibilidad de acceder a las estructuras que determinan nuestra percepción emocional de la realidad, nuestro ser en el mundo. De este modo, podemos trascender nuestros patrones emocionales limitantes y liberar nuestras potencialidades psicogenéticas y trascendentes, redescubriendo nuestra naturaleza original.

  • Dimensión meditativa: Meditación Orgánica.

Es una disciplina de trabajo respiratorio, relajación y aquietamiento mental. Permite trabajar con nuestro estado vibracional y la conexión con la totalidad de la vida. No incluye ningún contenido de tipo religioso. Es un método para alcanzar descanso, la paz interior y conexión con la vida.

Este abordaje integral del Coaching Primordial constituye un proceso de profunda transformación que nos permite revisar nuestra particular forma de percibir y construir la realidad y a nosotros mismos.

Y una técnica le da sentido completo a la otra. Efectivamente, sólo cuando la Danza Primal está integrada en la propia corporalidad, podemos comenzar a percibir de qué manera el lenguaje funciona como un medio para la expresión del ser y la creación de entornos enriquecedores o, por el contrario, si está operando como una manera de ocultamiento, de defensa y llevando a una existencia poco auténtica e insatisfactoria.

Curiosamente, cuanto mayores sean las capacidades lingüísticas de una persona disociada de su cuerpo, mayor puede ser su capacidad para manipular y ocultar su propia emocionalidad, lo que termina llevando a una existencia frustrante, puesto que no hay manera, a través del mero lenguaje verbal, de recuperar la vitalidad, la energía vibrante que caracteriza a las personas integradas a su propio cuerpo.

Al integrar el lenguaje verbal con la comunicación corporal, vamos permitiendo que nuestra palabra encarne lo más profundo de nuestro sentir y nuestro lenguaje se vuelve auténtico, real. De hecho, cuanto más integradas estén, más consistente será nuestra forma de comunicarnos y más auténtica, más veraz y más poderosa será nuestra llegada a los otros.

Esta estabilidad emocional que brinda el trabajo corporal-energético integrado al lenguaje, nos permite desplegar plenamente nuestra capacidad de escucha, de apertura y de contacto con los otros. Cuando el cuerpo y la palabra están armónicamente integrados somos más congruentes, más coherentes y se afianzan la autoestima y la confianza en nosotros mismos para conseguir aquello que nos propongamos.

Para conseguir esa armonía y para que las sesiones de coaching se conviertan en un espacio de profundo autoconocimiento habrá que contar con el acompañamiento de un coach bien entrenado, con la sensibilidad necesaria para percibir los bloqueos energéticos ocultos tras el lenguaje puramente verbal.

La sensibilidad afinada, requisito fundamental en la formación de un coach primordial, sólo puede desarrollarse mediante la aplicación de estos métodos en primer lugar y en primera persona.

Efectivamente, esta metodología integral aporta el entrenamiento y las herramientas necesarias para que el coach conozca su propia corporalidad y emocionalidad y para desde allí, sea capaz de percibir si los movimientos de las personas conllevan un flujo natural de sus energías, y por lo tanto de sus emociones latentes, o si por el contrario éstas están bloqueadas.

Para significar esta necesidad de trabajo en uno mismo, nada mejor que utilizar las palabras de Andrea Franco, una egresada de Escuela de Psicología Transpersonal-Integral (EPTI):

“El coach primordial ha caminado un sendero de auto descubrimiento a través del cuerpo, ha danzado sus heridas, se ha sumergido en ellas y desde ahí mira los desafíos de su coachee; pero también desde ahí observa la parte luminosa, la que se esconde tras el lenguaje, los bloqueos corporales y las historias, la que lucha por surgir a través de las sombras, la esencia, su ser primal”.

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