Drum Circle: Influencia y Liderazgo sensorial de alto impacto.

¿Cómo ayudamos a las personas a recuperar la motivación y la conexión como equipo?

Las rutinas laborales son las grandes enemigas de la motivación, la creatividad y el bienestar laboral. Es cierto que ciertos trabajos requieren de ellas y, en buena parte, optimizan una forma de funcionar ágil y eficiente. No obstante, con el paso del tiempo, el lugar de trabajo y las personas se encasillan en hacer algo metódico, limitado, estructurado y casi automático que, entre otras cosas, significa desmotivación y falta de compromiso

Numerosas investigaciones indican que los resultados de un área o una empresa dependen en un 30%-40% de su clima laboral, y éste, está determinado en un 70% por los estilos de liderazgo. En este sentido, Richard Boyatzis, uno de los creadores del concepto de liderazgo resonante, señalaba en una entrevista publicada por el diario El País: “Los líderes destacados son los que crean una relación con las personas que están alrededor, una relación en la que están sincronizados entre sí. Las personas que establecen estas relaciones crean esperanza alrededor de un objetivo común; crean compasión y propician un equipo que además de entenderse, se cuida”. 

Un líder resonante sabe cómo ejercer una gran influencia sobre el cerebro emocional de sus seguidores; se hace eco de la que es la empatía y la asertividad y tiene la habilidad de congeniar las características de todos los estilos de liderazgo -supervisión, asesoramiento, delegación y control-, según sea el caso, manteniendo siempre una conexión con sus seguidores y creando resonancia del estado emocional positivo. Hacer posible esta ecuación para alcanzar ese liderazgo resultante es el espíritu con el que el equipo de profesionales de Music Training Lab ha diseñado y aborda esta formación de bienestar empresarial: Drum Circle Leadership, que incluye la dinámica del Drum Circle. Una metodología innovadora y de alto impacto que integra la Música, el Coaching, el Mindfulness, y la PNL.

Drum Circle: Influencia y Liderazgo sensorial de alto impacto.

“La aportación individual al grupo hace que el todo sea mayor que la suma de las partes”. Esta es una de las premisas fundamentales a través de la cual Mercè Mateo y Oliver Watson, ambos facilitadores de la actividad, conciben cada una de las dinámicas que lleva adelante.

El Drum Circle permite trabajar cuestiones clave que impactan directamente sobre el bienestar laboral, el clima interno y la productividad. Entre ellas, y como mencionábamos con antelación, los estilos de liderazgo, la colaboración, la comunicación asertiva, la motivación, la escucha, etc. No obstante, apunta a trabajar cada aspecto a través de diferentes dinámicas de facilitación, que invitan a jugar y a divertirse co-creando en equipo pero, sobre todo, intentando que cada participante descubra e incorpore nuevas maneras de hacer, de liderar y liderarse.

Sin embargo, y como un baño de realidad previsible, no todos parten desde la misma predisposición a ser parte de esta actividad con el mismo entusiasmo, curiosidad e intensidad. Es decir, no todos los miembros de un equipo salen de su zona de confort al unísono, ni con las mismas ganas ni con igual intensidad. Por ello, esta jornada incluye una serie de dinámicas que invitan a moverse de su zona cómoda antes o después. A propósito de esto, Oliver nos recreaba la dinámica de los Mandalas Humanos como una de sus tantas favoritas para romper el hielo. 

¿De qué se trata? 

Imaginemos un equipo de trabajo recién llegado al set donde se desarrolla la actividad; algunos escépticos, otros cautos y algunos más curiosos. De pronto, la indicación señala que uno del equipo se acerque a mirar la imagen en una pantalla -un Mandala, correcto-, y el objetivo que recibe es que, sin utilizar el lenguaje verbal, invite y organice a todo el equipo a recrear esa Mandala. Parece simple, pero tal y como nos lo cuenta el facilitador, es una dinámica que aun con su espíritu lúdico, deja entrever los primeros indicios de comunicación, liderazgo, colaboración y sentido de pertenencia. Recordemos además que esto es sólo uno de los muchos retos iniciales de esta verdadera experiencia sensorial y que sitúa a todos en un mismo estadio  -obviando edad, sexo, estatus, cultura y religión y gustos musicales-. El objetivo es apelar a la misión más noble del cerebro: el aprendizaje.

Hablamos de gustos musicales y de experiencia sensorial porque en esta actividad la música es un vehículo. Un vehículo que nos une como personas, nos invita a crear conjuntamente y nos acerca como seres humanos a nuestra naturaleza más básica. Es un lenguaje universal que, como decíamos en un artículo anterior, nos humaniza. Pero además, tiene efectos sobre todas las dimensiones del Ser: bioquímicos, fisiológicos, psicoemocionales, cognitivos, sociales y espirituales.

Todo ese entorno creado, pensado y diseñado para fluir -en el sentido máximo de la expresión- lleva al encuentro de cada uno con su estilo natural de liderazgo.

No obstante, el espacio está dispuesto para descubrir también los otros estilos. Quiero decir, es posible que alguien tenga un perfil más marcado de delegación, aunque no significa que no pueda aprender desarrollar su perfil de supervisión y/o control; y así, todas las combinaciones posibles.

Más aún. No nos referimos a desarrollar o explorar únicamente el liderazgo del líder natural o impuesto en el ámbito formal. Estas jornadas parten de la premisa de que cada uno tiene un estilo de liderazgo y en tal sentido apunta a que cada uno de los miembros de un equipo pueda ser el mejor líder y la mejor influencia para los demás, de acuerdo a la situación y a la necesidad.

Por ello, y como nota final, esta jornada puede sorprender a los participantes. Puede ayudarlos a reconectar con su esencia, su motivación y sus recursos personales propios. Aunque, sobre todo, les permite comprender y vivir en primera persona aquel lema que comparten nuestros facilitadores y que citamos previamente: “La aportación individual al grupo hace que el todo sea mayor que la suma de las partes”.

Drum Circle Leadership: empodera a tu equipo, promueve el bienestar laboral.

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Drum Circle Leadership.

Empodera a tu equipo, promueve el bienestar laboral.

La motivación, el buen clima laboral y la sensación de pertenencia están muy relacionados con la rentabilidad y la buena imagen de una compañía. De hecho, diversos estudios han demostrado que las empresas con trabajadores felices son hasta un 20% más productivas.

No obstante, la consultora Gallup, en España, señala que tan sólo el 18% de los empleados se siente realmente comprometido con su empresa. Por el contrario, evidencia que un 62% del personal no estaría motivado, lo que en la práctica supone que en su día a día hacen lo justo y esperan el momento de irse a casa. El 20% restante no sólo no se siente involucrado, sino que critica a los que sí lo están. 

Esta situación, cuanto menos, invita a una reflexión por parte de los directivos, porque el bienestar laboral no es una moda, sino una tendencia a la que se suman cada vez más empresas. Las acciones de bienestar tienen por objetivo hacer que las personas se sientan bien haciendo lo que hacen, estimulando valores que la misma cotidianeidad suele desgastar: la comunicación, la confianza, la colaboración, el compromiso y, sobre todo, el espíritu de pertenencia y la identidad del equipo. Por ello, a pesar de ser un concepto simple de explicar, no se trata de algo liviano. Cuando las personas se sienten bien, trabajan mejor y alcanzan mejores resultados.

Ahora bien, ¿Por dónde empezamos? ¿De qué manera facilitamos a las personas y a los equipos los espacios adecuados para que emerjan todos esos valores?

Para dar respuesta a todo esto, el equipo de profesionales multidisciplinares de Music Training Lab ha diseñado una metodología disruptiva, innovadora y de alto impacto para aplicar en programas y talleres de bienestar corporativo; WE ARE ONE: Un ritmo, un equipo, es uno de ellos. ¿Cómo lo hacen? Aplicando transversalmente la música y el espíritu lúdico en el coaching, el Mindfulness, y la PNL. Veamos un poco más.

¿Por qué con música? Las personas cantan y bailan juntas en todas las culturas; incluso lo hacían nuestros ancestros hace miles de años alrededor del fuego. De hecho, la música está considerada entre los elementos que causan más placer en la vida y es una herramienta tan poderosa que activa casi todas las áreas del cerebro. En la experiencia musical compartida confluyen efectos bioquímicos, fisiológicos, psico-emocionales, cognitivos, sociales y espirituales. La música nos acerca como seres humanos a nuestra naturaleza más básica; nos humaniza y nos permite utilizarla como un lenguaje universal para encontrarnos y aprender.

¿Por qué el espíritu lúdico? Porque al igual que la música, el juego también nos conecta con nuestro lado más genuino. Nietzsche, por ejemplo, decía que en el hombre auténtico siempre hay un niño que quiere jugar. Ciertamente, cuando los adultos nos permitimos jugar, dejamos de lado el ego y los prejuicios. Efectivamente, nos dejamos llevar por el niño interior, por el que disfruta de sus emociones sin censura y actuamos desde nuestro lado más auténtico. Por ello, el juego es un disparador de emociones y nos facilita fijar experiencias y conocimientos.

Ahora bien, cuando las dinámicas que plantea la metodología nos invitan a jugar con la música dentro del marco del coaching, el mindfulness y la PNL, el devenir de la actividad es absolutamente mágico.

Los miembros de los equipos, naturalmente, salen de su zona de confort y comienzan a abrirse, a participar activamente, a dar su aportación y a escuchar las aportaciones de los demás con respeto. Fluyen; están presentes. Intercambian ideas, debaten, co-crean, se comprometen para obtener el mejor resultado y, sobre todo, se sienten en unidad con el equipo. En ocasiones, curioso o no, asumen roles totalmente distintos a los que desempeñan en su puesto de trabajo habitual.

Revelemos un poco más para entender cómo es que emergen esos aspectos de los que hablábamos previamente. Por ejemplo, los Drum Circles reúnen al equipo en círculo con instrumentos de percusión y siguen las pautas del facilitador. ¿Cuál es el objetivo? Dependerá de lo que la empresa quiera y/o necesite trabajar (liderazgo, comunicación, creatividad, gestión del estrés, etc.); no obstante, una de las consignas que abarca muy bien todas esas cuestiones supone componer la canción de la empresa.

Y aquí se va de lo individual a lo colectivo. Es decir, cada uno tendrá una idea sobre qué letra, qué música y/o qué ritmo podría ser más adecuado. Sin embargo, para ello tendrán que trabajar juntos, dejar de lado las diferencias culturales, de edad, de roles o de jerarquías y permitir que cada uno participe con lo mejor que tiene. Cuando esto ocurre, la fuerza de todos al unísono comienza a tener un sentido y un poder resonante.
Como bien nos señalan los creadores de la metodología, Mercè Mateo y Oliver Watson: “la aportación de cada persona al equipo hace que el ‘todo’ sea mayor que la suma de las partes”.

Lo importante es que todas las etapas de desarrollo de esta actividad ocurren bajo la mirada profesional de los especialistas que, al final de cada dinámica, darán un feedback a los participantes con el único objetivo de que todos ellos, como equipo, puedan ir capitalizando aprendizajes y sean capaces de hacerlo mejor en un siguiente intento. Pero todos ellos tienen voz y también tienen un espacio para compartir su experiencia con los demás (o no), para hacer una crítica o un aporte al equipo. Incluso para compartir cómo se sintieron dentro del equipo o cómo se sorprendieron ante la actitud de algún compañero.

Mucho más podría contar acerca de esta metodología, pero la magia que ocurre también es exclusiva de cada equipo participante. Así como las personas tenemos nuestras cualidades propias, cada equipo tiene su impronta, su carácter y su forma única de transcurrir la actividad. Por ello, hay una cuestión que es imposible de revelar y es lo que sucede con cada equipo cuando se le invita a aprender, interactuar y vivir a partir de hacer, jugar y sentir.

Promueve el bienestar laboral. Permite que tus trabajadores sean embajadores orgullosos de la marca porque promoverán un marketing que, en términos de impacto, será más sólido y efectivo que cualquier campaña publicitaria.

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