La Espiral de la Conciencia Ecológica: despertando nuestro Yo Ecológico.

El pasado 20 de setiembre, decenas de miles de personas en más de 100 países encabezaron marchas en todo el mundo para exigir acciones concretas de gobiernos y corporaciones para enfrentar la crisis climática. Fue la antesala de la cumbre contra el cambio climático en la ONU que comenzaba días después en Nueva York y que tuvo como protagonista a Greta Thunberg, la joven eco-activista sueca que se convirtió en un ícono global de su lucha en relación a este tema sobre el que debate con líderes mundiales.

Entre otras cosas, la adolescente señaló: “los políticos han sabido del cambio climático durante décadas, pero deliberadamente pasaron la responsabilidad de nuestro futuro a manos de especuladores cuya búsqueda de ganancias rápidas amenaza nada menos que nuestra existencia”.

¿Amamos a Greta? Sí, amamos a Greta. No sólo por haber visibilizado aún más esta problemática, sino porque a través de sus palabras y de sus mensajes -junto con el de otros y otras referentes en esta lucha- ha movido a muchísimas personas del letargo implacable de la pasividad y de la indiferencia frente a temas tan críticos y relevantes. En cierta forma, ha ayudado a que más gente empiece a despertar su Inconsciente Ecológico, uno de los conceptos fundamentales de la Teoría Ecopsicológica desarrollado por Theodore Roszak, que además es el eje central de este Training Program: La Espiral de la Conciencia Ecológica.

Del Inconsciente Colectivo de Jung al Inconsciente Ecológico de Roszak.

Según el autor, el Inconsciente Ecológico está en el núcleo de nuestra psique, para que recurramos a él como a un recurso por medio del cual es posible reintegrarnos a la armonía ambiental. Supone la existencia de una fuente de información con la cual estamos conectados y que proviene de toda la Red de la Vida. Ese es, efectivamente, el principal objetivo de la Ecopsicología: llegar a nuestro Yo Ecológico, permitiendo que nuestra conciencia se expanda y que nuestra psiquis puede entrar en contacto con la Naturaleza.

En la Voz de la Tierra, una exploración de Ecopsicología, el autor formula algunos principios generales que podrían orientar a obtener una relación sana con el mundo que nos rodea. Entre otras cosas habla del ego ecológico que se nutre de muchas fuentes, incluyendo las técnicas tradicionales de curación centradas en las personas, la naturaleza mística expresada en la religión y el arte, la experiencia de inmersión en la naturaleza y las ideas de la ecología profunda.

Ego que madura hacia un sentido de responsabilidad ética hacia el planeta, tan vívidamente experimentado como es nuestro sentido de responsabilidad hacia los demás. Su objetivo es tejer esa responsabilidad dentro de la red de relaciones, de la sociedad y las decisiones políticas. Esa evolución estará representada tal y como lo muestra el gráfico a continuación:

La Espiral de la Conciencia Ecológica. Despertando nuestro Yo Ecológico.

La Ecopsicología se ocupa de estudiar y restablecer la conexión entre nosotros y el mundo, a través de reencontrarnos con nosotros mismos, con aquello que somos como seres vivientes, con nuestra esencia siempre cambiante, y como parte del ecosistema de este universo.

Este Intensivo en particular nos facilita el despertar de nuestro inconsciente ecológico. Está dirigido a toda las personas que quieran experimentar una conexión más profunda con la naturaleza, una interconexión con la red de la vida y un profundo cambio interno, ecológico y social. De hecho, se trata de una exploración vivencial de diferentes prácticas y Metodologías Ecopsicológicas, invaluable para los/as profesionales que trabajan en terapias de desarrollo y crecimiento personal, que apuntan a ese despertar en ámbitos como:

  • Escenarios Naturales: prácticas que se llevan a cabo en escenarios de naturaleza viva y que su propósito principal está en expandir los sentidos humanos a los sentidos naturales. Exploración de los 54 sentidos, inmersión en la naturaleza, caminatas de poder, etc.
  • Regeneración Eco-social: modelos y prácticas que siguiendo los patrones de la naturaleza, tienen una intención clara de generar un cambio, una transformación profunda a nivel social. Ecoresiliencia, Ecología Profunda, Enchantivism, etc 
  • Ecoterapia: prácticas que intervienen más directamente la psiquis humana hacia la conciencia de ser naturaleza. Sabidurías ancestrales, arquetipos, ecodance, etc.
  • Armonización con la Naturaleza: prácticas y recursos que nos permiten la sintonización y la armonización con la Naturaleza, aunque no necesariamente dentro de territorios verdes. Trabajo con las 4 direcciones, Arte Orgánico,  etc.

El principal objetivo de la Ecopsicología es reconocer que el estado en el que nos encontramos los seres humanos en la actualidad es un fiel reflejo del estado en que se encuentra nuestro planeta, y que lo que generamos es un espejo del estado psíquico de la humanidad.

¿Qué tal si empezamos a sanarnos para sanar ese reflejo?

Nomadeando por el mundo: una experiencia transformadora de alto impacto.

Nomadear por el mundo significa descansar de la razón y disfrutar del corazón. Significa ser libres por un rato de los automatismos, de las prisas, de las presiones y de las obligaciones; significa atrevernos a escapar del mundo de todos los días por un momento para recuperar nuestra vitalidad, para oxigenar nuestra vida, nuestro contacto con nosotros/as, con los/as otros/as y con la naturaleza.   

Entre otros, ese es el propósito primero de este viaje experiencial Nómadas. Estar en contacto con la naturaleza, reflexionar, disfrutar y caminar hacia estados vitales de integración, transformación personal, interpersonal y colectiva. Diseñado y pensado para directivos y equipos de trabajo dispuestos a descubrir y habitar territorios internos y externos y, como decíamos, a reabastecerse de energía y conseguir estados de mayor bienestar, plenitud, salud y sentido en todos los ámbitos de su vida: personal, laboral, afectiva, social, etc.

Repasemos algunos de los valores diferenciales que hacen que esta experiencia Nómada signifique un antes y un después para los viajeros y las viajeras.

Re-conocer y re-construir la geografía del alma.

Hablar de la geografía del alma parece una tarea confusa e interminable, sin embargo supone un desafío inmensamente rico que nos permitirá ser más sabios y trascender. Ahora bien, para emprender este camino es necesario focalizarse, sobre todo, en tres aspectos:

  • Auto-observación. Fundamental para identificar y derribar miedos, creencias y hábitos que se han ido instalando en nuestro interior y que nos impiden alcanzar lo que realmente deseamos.
  • Visión. Imprescindible para ser conscientes de nuestros objetivos vitales y para diseñar nuestro propio camino hacia ellos.
  • Determinación y voluntad. Claves para superar todos los obstáculos con los que nos encontremos. 

Crecimiento Personal desde la Ecopsicología y la Danza Primal.

Estas disciplinas nos facilitan prácticas y técnicas lingüísticas, corporales, emocionales, meditativas y ecosistémicas. Tomando la definición de Marian Ríos y Claudio Pereira Salazar, dos de los creadores y facilitadores de este viaje de transformación, recordemos que “la Ecopsicología es un enfoque comprometido con las futuras generaciones y respetuoso de la sabiduría de la naturaleza, a la que podemos acceder por observación directa y rescatando los saberes ancestrales de los pueblos originarios que durante miles de años vivieron en un estado de equilibrio y armonía con los ciclos naturales”.

Por otra parte, la Danza Primal, basada en la recuperación de movimientos primales, nos permite hacer un trabajo corporal-energético y emocional, que activa y armoniza nuestras energías, funciones y potencialidades biológicas, psicológicas, sociales y trascendentes, mediante la integración de la música, el movimiento y la liberación de la voz. Curiosamente, nos permite aquietar la mente, poniendo el cuerpo en movimiento.

Con la combinación y la integración de ambas técnicas es posible:

  • Ampliar la conciencia sobre nuestros movimientos y patrones primordiales que nos permiten adoptar verdaderas perspectivas libres de condicionamientos sobre los problemas cotidianos y sobre la vida en general.
  • Encontrar nuestro sentido, nuestro propósito personal y diseñar nuestro propio camino hacia él.
  • Superar nuestros  miedos y fronteras, encontrando nuevos significados de vida en la que la creatividad, la abundancia y la diversidad nos permitan una narrativa más coherente y más auténtica.

De 4 a 7 días en entornos naturales llenos de sabiduría y energía ancestral.

Entre ellos Sahara, Marruecos; San Pedro de Atacama y la Isla de Pascua, Chile; Cusco y Hucachina en Ica, Perú. Un recorrido interno se lleva adelante en estos lugares de poder, apoyado por el mapa del Nómada del alma, que muestra leyes y estructuras invisibles, y actúa como un puente que conecta a las personas con la naturaleza de muchas maneras. 

¿Qué nos deja esta experiencia Nómada?

  • Líderes y directivos más vitales física, emocional y energéticamente.
  • Equipos de trabajo más conectados, más creativos, mejor comunicados y con vínculos más sólidos y saludables.
  • Organizaciones y empresas más humanas y responsables por el bienestar de las personas.
  • Pero sobre todo nos deja valientes capaces de mirarse y explorarse a sí mismos/as y de romper con todo aquello que les impide estar y sentirse en plenitud. 

Por último citaré parte de las palabras de Félix Freiria, abogado de Fruit Group, que resume su viaje fantásticamente bien: “El desierto y la danza me devolvieron a la vida al darme cuenta que era un ser “vivo” y que a través de los sentidos también era capaz de relacionarme y de comunicarme con los demás de manera consciente. Operó el Milagro. Ahora exploro toda mis capacitaciones desde mi condición humana. Observo, miro, escucho ¡he vuelto a casa!”.

Facilitación Ecosistémica: ¿y si hacemos del mundo un lugar más vital y saludable?

Comunidades Ecoresilientes y Regenerativas.

Vayamos por partes. Todos vivimos y somos parte de comunidades. Trabajamos con personas, compartimos vecindario, actividades deportivas, movimientos sociales, políticos, etc. Es decir, en la mayoría de los casos tenemos objetivos/propósitos y una visión en común con otras personas. No obstante, una comunidad, para que realmente pueda definirse como tal necesita, además de un propósito externo -un objetivo colectivo-, debe tener un propósito interno -relaciones de confianza y cuidado mutuo-. Sin extendernos demasiado podemos decir que existe una “conciencia grupal” que es mucho más sabia que cualquier individuo y un potencial grupal que es mucho más amplio que cualquier esfuerzo individual.

Ahora bien, planteábamos en el título la posibilidad de inclinar el mundo hacia el lado más vital y saludable y este artículo tiene como objetivo mostrar brevísimamente que es posible, a través del diseño y la facilitación de experiencias de transformación colectivas que apuntan a crear sistemas y/o comunidades más integrales, trascendentes y sostenibles. ¿Cómo? Principalmente teniendo en cuenta la necesidad de elaborar un pensamiento y una acción desde un enfoque ecosistémico que incorpore la visión y el bienestar de las personas como individuos, del colectivo como un sistema vivo y de sus aportaciones a la Red de la Vida de la que son parte.

¿Ecoresilientes? ¿Regenerativas? ¿De qué hablamos?

Muchos estamos familiarizados con el término resiliencia y sabemos que se refiere a la capacidad de los individuos y grupos para afrontar una situación adversa y emprender acciones para avanzar, capitalizar el aprendizaje y salir fortalecidos/as. Por su parte, la Ecoresiliencia supone la integración transformacional continua de los procesos sociales, ecológicos, culturales y espirituales para que las personas y las comunidades manejen mejor los impactos conocidos y desconocidos de los cambios humanos y ambientales. En ambos casos se trata de un aprendizaje adaptativo basado en la adversidad -real o potencial- que entiende que los procesos son transformativos, provisionales y orientados al cambio.

Por ejemplo, uno de los principios(1) de la Ecoresiliencia sostiene que debemos reconocer a la naturaleza como nuestra guía, por ende, necesitamos conocer y alinearnos con los movimientos y patrones del mundo natural. Es decir, para seguir sobreviviendo como especie necesitamos aplacar nuestros delirios de superioridad y colocarnos en armonía con la naturaleza. Todo esto, en cierta forma, también está íntimamente relacionado a las comunidades regenerativas. Veamos un poco más.

En un artículo anterior ya nos habíamos referido al paradigma regenerativo y volvemos un poco sobre ello para entender de qué se trata una comunidad regenerativa. Herbert Girardet, co-fundador del World Future Council, una fundación que asesora sobre las políticas futuras a adoptar, señala -a nivel macro- que “tenemos que empezar a pensar qué podemos hacer no para sostener el planeta, sino para regenerarlo”. Lo cierto es hoy por hoy existe una destrucción, producto de un crecimiento exorbitado que nos deja bastante poco que sostener. Por tanto, es necesario regenerar lo que hemos deteriorado y esto supone un cambio de paradigma, un cambio en la forma de pensar y actuar.

Este enfoque regenerativo en una comunidad consiste en crear sistemas y lugares que tengan la capacidad de evolucionar hacia estados de salud y vitalidad crecientes. Son ambientes vivos y representan entornos de vida prósperos, saludables y resistentes debido a que sus sistemas ecológicos, sociales y económicos se relacionan de manera tal que elevan la vitalidad individual y colectiva.

La Espiral Colectiva. Metodología para el cambio social y la facilitación de grupos.

Esta espiral colectiva es la segunda espiral del Modelo Koru -la espiral de la transformación- que nos brinda un mapa para poder diseñar e intervenir comunidades y grupos, teniendo como foco la ecoresiliencia y la regeneración. Esto supone empezar desde la perspectiva de la conciencia de Com-Unidad.

Como señalábamos al comienzo, todos formamos parte de comunidades. En los procesos de transformación, la faciltadora o el facilitador debe tener en cuenta la red sistémica, subsistemas y relaciones, ya que es esencial tener una mirada sobre la ecología interna y externa de los individuos y colectivos. Las partes siempre están en una relación de interdependencia y abrazando un objetivo o propósito común. La sabiduría colectiva y ecológica implica el acceso a una conciencia capaz de conectar con lo que está vivo y que emerge en cada instante.

Fig 1. Espiral Colectiva, Koru Transformación.

Un gráfico siempre viene bien para ilustrar y tomar perspectiva de lo que hablamos. Por supuesto que para recorrer la espiral en profundidad necesitaríamos escribir un libro y no es el plan. No obstante, sí habláramos de la generalidad de esta experiencia que, como no podría ser de otra forma, comienza en el centro y desde La Unidad; es decir, en la confluencia de propósitos y necesidades individuales que permite que emerja la Conciencia de Com-Unidad.

La Unidad es la fuente que nos conecta con la red de la vida. La Com-Unidad es el espacio de encuentro en el plano social; es el campo unificado de conciencias que permiten que emerja el Ser Colectivo del grupo.

Ahora bien, como espacio de encuentro creativo, el comienzo nos invita a Celebrar la vida, a reunificarnos con ella, a encontrarnos a sentirnos parte de un todo mayor que nos trasciende. En este espacio de Com-Unidad el proceso de “presenciar”, como lo llama Otto Scharmer, es un recurso interesante que nos permite acceder a los estados de conciencia necesarios para iniciar una experiencia de transformación. Estar presentes significa estar atentos a nuestras experiencias internas y externas, y vivirlas desde la apertura, la aceptación, el respeto, la compasión y el no juicio.

Nos movemos en la espiral colectiva avanzando en diferentes dimensiones que posibilitan construir Comunidades Resilientes y Regenerativas.  Estas dimensiones tienen diferentes procesos y objetivos que nos posibilitan un mapa y una caja de herramientas para diseñar e intervenir.

Aquí veremos las principales dimensiones de esta espiral:

  1. Conciencia de Com-Unidad y Co-Evolución.
  2. Construcción de Comunidad y Confianza.
  3. Flujos y Comunicación.
  4. Relaciones, Empoderamiento y Liderazgo Regenerativo.
  5. Conciencia de Redes y Sistemas.
  6. Contribución de esta Comunidad al desarrollo y bienestar de las personas que la conforman.
  7. Contribución de esta Comunidad a la interdependencia en una comunidad viva y sensible.
  8. Contribución de esta Comunidad a la regeneración de la vida y a la conciencia de ser naturaleza.
  9. Preparación y organización de esta Comunidad frente a la crisis global (ambiental-social-económica- espiritual): resiliencia.

Para comenzar una transición sólida y estable hacia una comunidad ecoresiliente y regenerativa, es necesario plantear el cambio como un acto creativo y colectivo. Un acto que ha de aportar felicidad a nuestras vidas y que nos ha de llevar a descubrir nuestro ser participante, pues sólo en comunidad, sólo colaborando con otras personas es posible crear una alternativa sostenible y sólida a nuestra forma de vida actual. 

Recordemos que aprender a facilitar supone la gran libertad para crear experiencias transformadoras incorporando libre, creativa e integralmente, las pautas necesarias para llevar a las personas, grupos y comunidades por un camino de verdadera transformación.

Certificación IES Training: la Ecopsicología y el rol de los Ecotuners.

Muchas veces, para reencontrarnos o estar un momento a solas con nosotros mismos, elegimos escaparnos un rato de las rutinas y de los ritmos frenéticos que llevamos cada día. Buscamos una desconexión, un rato, un paréntesis. Algo que nos relaje, que nos de paz, que nos permita ver lo grandes y pequeños que somos. Tal vez echarnos bajo la sombra que nos regala un viejo tilo a disfrutar de los sonidos de la naturaleza; quizá sentarnos en la playa a escuchar el sonido de la intensidad del océano; posiblemente a disfrutar del cielo nocturno a observar el maravilloso espectáculo que nos regala el universo.

En cualquier caso, he utilizado estos ejemplos porque todos y cada uno de ellos representa una forma mínima e íntima de practicar la Ecopsicología. Pero claro, esta visión resulta un tanto simplista. Para explicarlo mejor, tomaré las sabias palabras de la Psicóloga Teresita Domínguez: “Sería una presunción muy grande decir que los Ecopsicólogos hemos inventado algo, pero sí podemos decir que nos dedicamos a generar conciencia de la relación que inevitablemente tenemos con el ambiente que nos rodea. Es nuestra conexión con la vida, con lo que nos hace latir el corazón y nos fuerza a respirar. Podemos reducirla a su mínima expresión o podemos darla alas y hacerla crecer”.

Y en este artículo hablamos de darle alas y expandirla, pues, entre otras cosas, facilitar la sintonización de la naturaleza humana con la naturaleza exterior es el rol de los Ecotuners(1). Es entender y encontrar diferentes maneras para que esa forma mínima e íntima de disfrute de la naturaleza pueda multiplicarse y materializarse en el diseño y facilitación de experiencias de transformación que despierten la conciencia de las personas y que les permitan entenderse parte y expresión de la red de la vida. Es interesante esto último sobre todo porque la relación con la naturaleza no siempre es tan contemplativa y noble como mencionábamos antes. Efectivamente hay una explotación de los recursos naturales en el mundo entero -hablábamos de esto en un artículo anterior– que pareciera revelar una falta de conciencia total respecto a que somos esa misma naturaleza a la que le estamos haciendo daño

A propósito de ello, la Ecopsicología, a través de ella los Ecotuners, trabajan con el propósito de reparar esa relación, contribuyendo en la transición hacia una cultura regenerativa. Con este objetivo, Marian Ríos y Claudio Pereira Salazar, nos proponen la formación oficial en Ecopsicología de la International Ecopsychology Society: IES Training, en Chile(2), con el objetivo de que cualquier profesional pueda introducir la mirada ecopsicológica y regenerativa de una forma práctica en sus ambientes laborales, educativos, sanitarios, sociales, comunitarios y/o personales. 

Vivencia. Sensibilidad. Amor. Conexión con la tierra y con todo lo que nos rodea.

Se trata sobre todo de promover un cambio desde dentro de cada uno, real, trascendente, integral y sostenible; pero que además permita incorporar una diversidad de herramientas que faciliten esa transformación y expansión de conciencia de ser naturaleza en todos los mini ecosistemas de los que cada uno es parte. Por ello trabajan con el ser humano contemporáneo, pero rescatando las raíces profundas de la sabiduría ancestral y desarrollando intervenciones psicológicas desde un enfoque transpersonal integral y ecosistémico.

Hablando de sabiduría ancestral, hay una breve anécdota que Teresita comparte en uno de sus escritos; contaba entonces que los guaraníes, etnia que habitó desde el Caribe hasta el Uruguay, no tiene una palabra que signifique “mío”. Cuando se refieren a un objeto que les pertenece no dicen, por ejemplo “mi tambor”; dicen “yo tambor”. No existe una separación entre ellos y lo que los rodea. ¡Cuánto tenemos para reaprender! ¡Cuántas cosas hemos olvidado en esta “evolución”! Sin embargo, están ahí, a nuestra disposición, siempre.

Una buena manera de reencontrarnos con toda esa sabiduría son las herramientas ecopsicológicas que se abordan en la Formación y que nos acercan a sentirnos esa misma naturaleza. Entre otras, la curación con los 4 elementos, la naturaleza como terapia: el efecto Biofilia; actividades en setting naturales; prácticas ecoterapéuticas: con los árboles, piedras, trabajo de tierras, mapas ecológicos; búsqueda de visión; zooantropología; arquetipos en la naturaleza, y un largo etcétera. Todas prácticas de bienestar y sanación mediadas por la naturaleza y con el propósito de que emerja la conciencia de Ser Naturaleza.

Tomemos como muestra y para explicar brevemente cómo trabajan con los cuatro elementos de la naturaleza. Cada uno de nosotros, como seres vivos, está compuesto por esos cuatro elementos: tierra, agua, fuego y aire. Conocer cómo se manifiestan en nuestro Ser y en nuestra experiencia de vida es el punto de partida para conocer nuestra energía de base y para explorar cómo podemos conectar con el resto de ellas.

Por ejemplo, en el trabajo con grupos cada elemento nos aporta:

  • El fuego nos invita a explorar la Percepción Grupal. El Fuego como catalizador de los espacios grupales de propósito compartido, de la intención y el sueño colectivo, de la identidad del grupo y de la ritualización de los inicios y procesos emergentes.
  • Desde el elemento Aire trabajamos la Mente Grupal. El Aire que comunica las ideas y clarifica los sentidos y significados compartidos para la creación colectiva. Nos invita a explorar los siguientes espacios grupales: los acuerdos, la comunicación, la indagación colectiva y la innovación creativa.
  • Con el elemento Agua trabajamos la Emoción Grupal. El Agua como símbolo de los procesos afectivos involucrados en los espacios grupales de toma de decisiones, gestión emocional, flujo y gestión de conflictos.
  • Al activar el elemento Tierra trabajamos con la estructura y el Cuerpo Grupal. Exploramos los espacios grupales de evaluación, liderazgo, poder, roles y gobernanza.

Ahora bien, esta práctica, y otras del mundo de la Ecopsicología, cobra especial sentido cuando podemos incorporarlas al diseñar una experiencia de transformación individual o colectiva, por ejemplo, siguiendo el Modelo Koru, cuya Espiral nos ayuda a contemplar todos los dominios de la conciencia en el ser humano: unidad, sentidos, mente, emoción, cuerpo, social y ecológico.

En cierta forma, y retomando el sentido reduccionista del comienzo, todo esto permite perfeccionar lo simple e íntimo de aquellas experiencias de las que hablamos en la introducción del artículo. En todas y cada una de ellas el objetivo era noble, aunque demasiado simple, breve y temporal. Con este aprendizaje vivencial, la conexión con la naturaleza se profundiza y el despertar de la conciencia es tan impactante que significará el inicio de una expansión, de un eco que querrá contagiarse antes o después.   

(1) Concepto propuesto por la Asociación Internacional de Ecopsicología para referirse a los facilitadores ecopsicológicamente orientados o sintonizadores de la naturaleza.

(2) International Ecopsychology Society (IES) es una organización que nace en Neuchatel, Suiza en el año 2005 y actualmente la conforman doce países. Su objetivo es satisfacer las necesidades de conocimiento, formación y unión de un creciente grupo interdisciplinario de educadores, coaches y facilitadores interesados en el campo de la Ecopsicología. En Chile la IES esta representada por el Dr. Claudio Pereira Salazar, que junto al equipo de la Escuela de Koru Transformación imparten la formación oficial de la IES en Chile en alianza con las siguientes Instituciones: Universidad de Antofagasta; Ecoescuela El Manzano; Centro de Investigación y Educación Ambiental Parque Katalapi y  Gaia U Latina.

Herramientas para el ejercicio del Coaching desde la Ecopsicología.

Herramientas para la Regeneración Ecopsicológica.

Jeremy Rifkin, uno de los sociólogos y economistas más influyentes por su análisis crítico, señalaba algo muy interesante: “Estamos en la cúspide de un cambio épico hacia una economía global y un reposicionamiento fundamental de la vida humana en el planeta. La ‘Era de la Razón’ está siendo eclipsada por la ‘Era de la Empatía’. La pregunta más importante que enfrenta la humanidad es esta: ¿podemos alcanzar la empatía global a tiempo para evitar el colapso de la civilización y salvar a la tierra?”

Cada uno tendrá su respuesta. Lo cierto es que en la actualidad de este mundo moderno nos resultan cada vez más resonantes conceptos como Liderazgo y Capitalismo Consciente, Humanización de la Empresa, Responsabilidad Social y Ambiental, Ecopsicología, Inteligencia Espiritual, etc. Cada una de estas iniciativas fomenta la práctica de valores, de propósitos elevados y de consciencia no para convertirse en los mejores del mundo, sino para ser los mejores para el mundo. Por esto, todas ellas se han convertido y se expanden como verdaderos y genuinos cambios de paradigma.

Ahora bien, desde el enfoque de la Ecopsicología, ¿a qué nos referimos con cambio de paradigma? ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?

Sobre este tema, tanto Marian Ríos como Claudio Pereira Salazar, co-creadores de Koru Transformación, podrían escribir infinitas páginas. No obstante, intentaré acercar el tema de una forma simple. Por ejemplo, hoy, muchos de nosotros nos encontramos dentro de un paradigma sostenible-restaurativo, que supone el reconocimiento del daño a la naturaleza y la concienciación por cuidarla y restaurar todo ese mal que le hemos hecho. Sin embargo, aún en estas instancias, mantenemos una visión antropocéntrica y nos vemos separados, “superiores” a esa naturaleza.

La Ecopsicología, en este sentido, nos facilita un enfoque de comprensión y sanación de los  seres humanos basado en el hecho crucial de que las personas somos inseparables de la naturaleza y nos nutrimos de una sana interacción con la Tierra. Dicho de otra forma, tiene por propósito la reconexión del ser humano con la red de la vida. Cuando esa expansión de la consciencia ocurre, la transformación hacia un paradigma regenerativo(1) se vuelve un suceso felizmente inexorable, ya que dejamos de vernos como parte de la naturaleza y pasamos a Ser Naturaleza. Otro concepto fundamental de la Ecopsicología que nos permite entender que no evolucionamos solos, sino que co-evolucionamos con todos los seres y sistemas del universo. 

Ahora bien, todo esta transformación y cambio de paradigma necesita facilitadores que apoyen el proceso.

En este sentido, supone una oportunidad estupenda para que todos los coaches se preparen para acompañar y dar respuesta a esas demandas personales, sociales y organizacionales con nuevas formas de educación, organización y entendimiento de las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza. Este, y con todo lo que ello supone, es el objetivo primero del Programa Online de Ecopsicología para Coaches

Este aprendizaje para ellos es crucial. Por un lado, les permite incorporar en el ejercicio de su profesión una batería de técnicas para facilitar experiencias de transformación que son aplicables en la intervención individual o de grupo, ya sea en contextos educativos, organizacionales y comunitarios. Por otro lado, les permite descubrir, expandir su propia consciencia, ampliar su visión y dar un nuevo significado a infinitos aspectos y cuestiones que son parte habitual de un proceso de coaching.

Por ejemplo, resulta bastante común que un coach traslade a las personas y a los grupos a lugares naturales a espacios ecológicos urbanos con el objetivo de desconectar a las mismas de su rol y rutina habitual. No obstante, ese contacto con la naturaleza puede ser un escenario perfecto para facilitar el desarrollo de una profunda consciencia ecopsicológica. Es en esa naturaleza, en lo verde, en las plantas, en el suelo, en el aire, en los árboles, en las piedras…que existen propiedades que contribuyen a mejorar nuestra vitalidad, salud y nuestro bienestar individual y social; existe una sabiduría afianzada, una vibración que podemos aprender a escuchar, sentir y experimentar para aprender de todos y cada uno de esos seres que co-evolucionan con nosotros.

Entre otras cosas, este programa permitirá a coaches y facilitadores en general:

  • Facilitar en individuos y grupos la conciencia de Ser naturaleza y la reconexión con el propio organismo, la especie y el entorno medioambiental del que formamos parte.
  • Conocer herramientas prácticas para el ejercicio del Coaching desde la Ecopsicología, que abarca una amplia gama de métodos de intervención basados en la naturaleza, desde la consciencia de que el Ser Humano es naturaleza.
  • Facilitar experiencias de transformación en individuos y grupos, desde un mapa integral y basados en los sistemas vivos.
  • Comprender el Paradigma Regenerativo y Ecopsicológico y su aplicación en los procesos de coaching.
  • Hacer un cambio de una teoría evolutiva centrada principalmente en la escasez, el individualismo y la competencia hacia una comprensión de la evolución basada en la abundancia, la diversidad, la simbiosis y la cooperación.

Rifkin se preguntaba si podríamos acercarnos a la empatía global a tiempo para salvar a la tierra. Claramente no tengo la respuesta, aunque no se me ocurre un comienzo mejor para esa gran Empatía que el que podría gestarse si cada uno de nosotros hiciera -en primer lugar- su propio cambio interno regenerativo (entendiendo este concepto como brevemente lo hemos explicado).

(1) Paradigma desarrollado por Bill Reed y Daniel Wahl.

Formación en Ecopsicología: introducir la mirada Ecopsicológica y Regenerativa.

Formación oficial en Ecopsicología de la International Ecopsychology Society: IES Training.

“Desde la Ecopsicología diseñamos modelos para hacer frente a los aspectos espirituales y psicológicos de la transición hacia una vida sostenible. Es un enfoque comprometido con las futuras generaciones y respetuoso de la sabiduría de la naturaleza, a la que podemos acceder por observación directa y rescatando los saberes ancestrales de los pueblos originarios que durante miles de años vivieron en un estado de equilibrio y armonía con los ciclos naturales.” Así nos lo describen Marian Ríos y Claudio Pereira Salazar, ambos formadores de IES Training.

Sin embargo, antes de profundizar en el concepto Ecopsicología, pongamos un poco de perspectiva a esta actualidad que nos toca. Efectivamente, las cosas no marchan bien en el mundo: conflictos bélicos basados en dogmas obsoletos, ambiciones de poder, explotación irracional de los recursos naturales, extinción de especies animales y plantas, deterioro medioambiental, calentamiento global, desigualdad en la distribución de los recursos, discriminación y exclusión de minorías sociales, crisis en educación, salud, alimentos y un largo etcétera que escuchamos y vivimos todos los días y todo el tiempo.

Un largo etcétera que parece un plan macabro de los sectores de concentración de poder, como políticos, economistas, empresarios y líderes mundiales que hacen la “vista gorda” sobre la dimensión los daños directos y colaterales de sus decisiones.

Ahora bien, ¿cómo hemos llegado a estos niveles de omnipotencia? ¿Acaso es ignorancia? ¿Negación? ¿Negligencia? ¿Poder? ¿Tal vez un poco de todo?

Entre otras tantas cosas, por ejemplo, ¿cómo es posible que hayamos llegado a regar plantaciones con agrotóxicos cuando cerca de ellas hay familias enteras viviendo y sabiendo lo perjudiciales -incluso mortales- consecuencias que conlleva? Si, lo sé, seguramente, mientras leemos, otras tantas preguntas similares podrían surgir…

Paradójicamente, todos somos producto de la evolución (cuesta utilizar este término en este contexto) y tanto nuestro cerebro racional como la civilización nos han hecho sentir que estamos separados de la naturaleza, que somos más grandes y más potentes que toda ella. Y en ese sentir, la dañamos sin importar, sin medir y sin ser conscientes de que ese daño que estamos provocando actúa como un boomerang; vuelve a nosotros -simplemente- porque somos esa misma naturaleza.

Todo fue creado en perfecto equilibrio, pero hemos interferido en ese ecosistema sin descanso, explotando los recursos sin medida y sin consciencia.

No obstante, es en este mismo mundo y a pesar de todo lo que hemos venido diciendo, que ocurren señales para creer que no todo está perdido; sobre todo si reparamos en la cantidad de personas que parecen haber despertado de su letargo para empezar a asomarse por los márgenes de esa misma concentración de poder. Me refiero a la nueva cultura de movilización global que se expresa por todo el planeta reivindicando la justicia social, el derecho a la verdad, al respeto, al amor, a la sostenibilidad y a una calidad de vida digna para toda la humanidad.

De esta forma, mientras transcurre la vida frenética de quienes continúan inmersos en una sociedad de consumo en crisis, marcada por la soledad y el aislamiento; transcurre también la vida de quienes necesitan recuperar el sentido y la sanación; de quienes han tomado consciencia de cuánto daño le hemos hecho a la tierra; de quienes luchan por reivindicar valores alineados con el compromiso de la vida, con la naturaleza y con la espiritualidad.

Esta instancia clave de toma de consciencia y de respeto por la sabiduría de la naturaleza de la que también hablaban nuestros referentes al comienzo es la Ecopsicología.

Robert Greenway, uno de los precursores del término, señala: “La Ecopsicología es búsqueda del lenguaje que describe la relación entre el ser humano y la naturaleza. Es una herramienta para entender mejor esa relación, para diagnosticar lo que no está bien y para sugerir el camino para sanar”.

También por eso, el alcance y el impacto de la Ecopsicología es enorme. Esta toma de consciencia no tiene fronteras ni ámbitos de aplicación específicos, cerrados o acotados. Por el contrario, la mirada y la actuación ecopsicológica deberían ser transversales en nuestra vida, cualquiera sea el ámbito en el que nos movamos; incluso en el núcleo más pequeño como la familia. Al final, el objetivo primero de la Ecopsicología es reflejar un cambio paradigmático hacia un ser humano sintiéndose parte de la naturaleza y como tal es capaz de expresarse a sí mismo desde los patrones naturales y orgánicos que lo conforman.

Imaginemos por un momento que toda esta toma de consciencia ocurre hoy, crece, se expande y, finalmente (por fin), nos trasciende. ¿No sería maravilloso que las generaciones venideras estén en el lugar que estén y ejerzan el rol que ejerzan prioricen cuidar, amar y respetar la naturaleza? O como decíamos en un artículo anterior, ¿no sería maravilloso devolverle a la tierra más de lo que tomamos de ella?

Formación oficial en Ecopsicología de la International Ecopsychology Society: IES Training.

El objetivo es que cualquier profesional -psicólogos, coaches, educadores, facilitadores o especialistas en cualquier otra materia-, puedan introducir la mirada de la Ecopsicología de una forma práctica en sus ambientes laborales, educativos, comunitarios y/o personales. 

Las metodologías de Facilitación en Ecopsicología consisten en conjunto de herramientas que facilitan la conciencia de ser naturaleza y generan conocimiento sobre la relación profunda entre la conciencia humana y la red de la vida. Por ello trabajan con el ser humano contemporáneo, pero rescatando las raíces profundas de la sabiduría ancestral y desarrollando intervenciones psicológicas desde un enfoque transpersonal integral y ecosistémico.

La certificación del IES Training apunta a la formación de Ecotuners. Es decir, de facilitadores de la sintonización de la naturaleza humana con la naturaleza exterior. Y para facilitar ese despertar de la consciencia, a lo largo de toda la experiencia formativa, se conocen y se viven -en su máximo sentido literal- una cantidad de técnicas y metodologías que pueden aplicarse en cualquier ámbito. No obstante, hablaremos de este rol en un próximo artículo.

*International Ecopsychology Society (IES) es una organización que nace en Neuchatel, Suiza en el año 2005 y actualmente la conforman doce países. Su objetivo es satisfacer las necesidades de conocimiento, formación y unión de un creciente grupo interdisciplinario de educadores, coaches y facilitadores interesados en el campo de la Ecopsicología. En Chile la IES esta representada por el Dr. Claudio Pereira Salazar, que junto al equipo de la Escuela de Koru Transformación imparten la formación oficial de la IES en Chile en alianza con las siguientes Instituciones: Universidad de Antofagasta; Ecoescuela El Manzano; Centro de Investigación y Educación Ambiental Parque Katalapi y  Gaia U Latina.

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