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Psicología Positiva y Educación.

El optimismo realista: clave para el bienestar.

Son numerosas las investigaciones que muestran los beneficios físicos y psicológicos que genera una actitud optimista ante la vida. Efectivamente, junto a la resiliencia, la compasión, la empatía, la perseverancia y el entusiasmo son capaces de transformar nuestra realidad y hacernos más felices en la vida en general y en el espacio educativo en particular.

Por supuesto hablamos siempre de un optimismo realista y no del optimismo que todo lo idealiza. Martin Seligman, el padre de la Psicología Positiva (PsP), señala que el optimismo está muy relacionado con la responsabilidad que asumimos o no las personas ante aquello que nos ocurre. Es decir, mientras el optimismo nos hace reaccionar antes las adversidades como temporales, asumiendo nuestra capacidad y habilidades personales para superarlos, el pesimismo nos sitúa en una postura de indefensión y pasividad desde la que esperamos que las circunstancias cambien sin más. Es en este sentido que surge la importancia de fomentar el optimismo en los/as educadores/as y facilitarles pedagogías y estrategias para que puedan facilitarlo en el alumnado.

De esta forma, tal y como lo hemos señalado a lo largo de todos los artículos, el trabajo debe comenzar -en primer lugar- en cada educador/a. Sólo habitando esa capacidad es posible proyectarla y facilitarla en los/as demás. Cabe señalar que los factores que posibilitan el desarrollo del optimismo son genéticos y ambientales. Es en este último que la escuela y la familia juegan un papel fundamental a través de su actitud y a través de las experiencias que proporcionan en los diversos entornos.

Experto Universitario en Psicología Positiva.

Este Experto Universitario diseñado por Emotiva CPC nace para capacitar a los/as educadores/as en aquellas habilidades relacionadas con la PsP y opera tanto como estrategia de autocuidado como de promoción del bienestar individual, grupal e institucional. El objetivo es, como decíamos con antelación, empoderar a los/as docentes y prepararlos para que sean capaces de facilitar ese mismo proceso de empoderamiento en el alumnado. Guy Claxton, el reconocido pedagogo londinense señalaba: “si los/as profesores/as no saben en qué consiste el aprendizaje y cómo se produce, tienen las mismas posibilidades de favorecerlo que de obstaculizarlo”.

Así, cuando ocurre el empoderamiento profesional, las técnicas para influir a los alumnos en el mismo sentido son diversas. Seligman, por ejemplo, propuso un método para incrementar el optimismo que consiste en detectar y luego rebatir los pensamientos pesimistas; es decir, las creencias y/o las ideas previas que tenemos sobre el funcionamiento de las cosas pueden ser cuestionadas y posteriormente rebatidas. Este método sigue el Modelo ABC, siglas que provienen del inglés y que se refieren a adversidad, creencias y consecuencias, desarrollado por Albert Ellis. Por supuesto al igual que casi todas las técnicas, requiere práctica y entrenamiento. No obstante, veamos un pequeño ejemplo.

  • Adversidad: mi profesor me ha regañado frente a todos/as porque he respondido mal una pregunta de literatura.
  • Creencias: él ya no apuesta a que yo pueda superarme.
  • Consecuencias: me he sentido fracasado y avergonzado.
  • Rebatimiento: el hecho de que el profesor me haya regañado no significa que esté enfadado conmigo. Seguramente tuvo un mal día o está pasando por un momento difícil. Aun así, se sigue ocupando de mi para que pueda mejorar.
  • Revitalización: debo demostrarle y demostrarme que puedo superarme.

El cambio de creencias y la función motivadora de las emociones positivas constituyen importantes recursos educativos que llevados a la práctica facilitan pensamientos más optimistas y conductas más superadoras. El aprendizaje del optimismo realista constituye un instrumento muy importante ya que guarda relación directa con otros conceptos como la autoestima o la motivación. Sin optimismo, sin motivación y sin autoestima, la tarea educativa perdería mucho sentido. De hecho, sería impensado considerar que alguien pueda educar a alguien que ha perdido la esperanza en sí mismo y el/la referente o enseñante.

Es el docente que siembra optimismo y entusiasmo en el aula el que recoge los mejores frutos representados en alumnos y alumnas motivados/as participativos/as e involucrados/as en su propio proceso de aprendizaje. ¿Hay algo más gratificante que este feedback en la labor docente?

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