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Psicoterapia Corporal.

Lo que cura el estrés es el Amor.

Vivimos en una cultura que fomenta la autonomía y la independencia, y sin embargo estamos configurados biológicamente para vivir en conexión. Aunque esta conexión pueda no ser positiva ni saludable, es una conexión necesaria para vivir. Según Stephen Porges, en este mundo, para los humanos todo se basa en la interacción cara a cara y en el movimiento dentro de un ambiente cambiante, es decir, lo importante es lo que sucede de seres humanos a seres humanos.

De esta forma, si los vínculos que tenemos en nuestra vida nos aportan amor, seguridad, y placer, nuestra vida seguirá el camino de lo saludable. Por el contrario, si las relaciones que vivimos nos aportan tensión, inseguridad y sufrimiento esto se verá reflejado en nuestra salud, tanto física como emocional.

Esto explica la gran tendencia actual, más o menos adictiva a las redes sociales. Necesitamos estar conectados/as y encontramos diversas formas de hacerlo, ya sea real o virtualmente. Lo importante es pertenecer, ser visto/a, oído/a, estar en contacto con otras personas. Y puede ser un drama no ser visto/a, o mirado/a de forma negativa.

El amor como medicina.

Cuando estamos en conexión todo nuestro organismo se expande, encuentra sus recursos y soluciones, somos creativos/as. En el hecho de compartir y sentirnos apoyados/as encontramos seguridad y bienestar. 

Cuando esto se rompe, entramos en miedo, tensión y estrés, y esto significa sufrimiento, desesperación, angustia, alarma, y si este estado se mantiene en el tiempo, podemos llegar a la inflamación somática por el cortisol segregado.

Es importante entonces reflexionar, observar cómo es el amor en nuestra vida diaria, porque de él depende la salud y acción de nuestro sistema inmunológico, nuestro principal sistema de defensa.

Entonces, ¿te tomas el tiempo y el espacio para estar con tus amigos/as?, ¿sabes cómo han pasado la semana, el mes, o el año? ¿Te permites apoyarte en ellos/as cuando lo necesitas o simplemente lo deseas? ¿Puedes identificar la diferencia entre resolver algo con apoyo y cariño, aunque seas capaz de hacerlo solo/a? ¿Acompañas a tu pareja, o a tu hijo/a o porque confías en él/ella dejas de estar a su lado?

¿Por qué las relaciones y la conexión amorosa con los otros/as es tan importante?

Si miramos la biología, la respuesta será que en situaciones de conexión nuestras hormonas producen emociones de amor y felicidad; si lo miramos desde la ciencia, sabemos que compartimos campos energéticos que se influyen mutuamente, se apoyan y el campo se hace más fuerte, si lo miramos desde la espiritualidad o la filosofía veremos que todo lo que ocurre en nuestra vida y a su alrededor se decide al calor del corazón.

El corazón es la estación central del sistema energético humano. Nuestros brazos están diseñados para dar y recibir amor, apoyo y compañía, o nos permiten rechazarla. La vida sin amor nos lleva a la locura, la soledad y es uno de los factores que generan más estrés en las sociedades actuales.

Muchos de los trastornos y patologías del corazón, el pericardio y las arterias coronarias están estrechamente asociados a las dificultades en las relaciones, la capacidad de entrega, la posibilidad de sentir y expresar el amor hacia uno mismo/a y hacia los demás. El corazón no enferma de cáncer, se congela o se endurece. Porque es crucial para la supervivencia.

La salida es por el corazón.

En el proceso psicoterapéutico, la importancia del vínculo es fundamental. Construir un vínculo seguro y amoroso es la base de la transformación. Este vínculo puede estar orientado a reparar la ausencia de una madre que no pudo ser amorosa, de un padre protector que lo hizo en silencio, o no lo hizo, de una hermana que acompaña de la mano, de la compañera que guía en tramos difíciles del camino. 

Cada persona necesita un apoyo diferente, y esta forma de recibir seguridad va cambiando a medida que vamos avanzando en la vida.

Para realizar una transformación verdadera que se mantenga en el tiempo y que nos lleve por un nuevo camino hace falta que una nueva perspectiva entre en nuestra vida. Parece algo muy simple, nuestra mente lo entiende con bastante facilidad, pero los sentidos, la piel y el corazón puede que estén hambrientos de este contacto y necesiten aprenderlo.

La ciencia nos dice que podemos cambiar la expresión de nuestros genes y ser protagonistas de nuestra vida más allá de nuestra información genética y de nuestra historia personal. Nuestro cerebro tiene una plasticidad asombrosa para construir nuevos caminos neuronales.

Atrévete a conocer la importancia de una buena, sana y amorosa relación terapéutica que sea capaz de ver tu parte luminosa, porque puede ayudarte a cambiar tu vida.

La medicina que ha sido la más importante y sanadora de todos los tiempos, de todas las culturas y de todas las especies, es el Amor y la Compasión. Y ésta es la base de la psicoterapia corporal. Date un tiempo y un espacio para conocer, escuchar, y sanar tu corazón, eso llevará transformación y salud a toda tu vida.

Nunca es tarde para tener una infancia feliz y una vida plena.

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