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Haka Team Building.

Del liderazgo de los All blacks al liderazgo en la empresa.

Generosidad, humildad, liderazgo colaborativo, natural, adaptativo y flexible. Los All Blacks son un equipo que piensa y juega como tal. Sin duda, este es uno de los pilares de su éxito, pero para alcanzar esa forma de funcionar responsable, flexible y colaborativa, cada uno de los jugadores tuvo que aprender a liderarse a sí mismo en primer lugar. Sólo en ese orden puede experimentarse la el poder colectivo que supone la unión de todas las fuerzas individuales.

No obstante, hay algo curioso en ese gran logro. James Kerr, el autor del libro “Legado, 15 lecciones de liderazgo de los All Blacks”, señala: “En 2004, fueron los más exitosos en la historia del deporte: tenían un promedio del 75% de victorias en 100 años. A finales de 2014, ganaron cerca del 95% de los partidos. Es decir, sumaron un 20%, gracias a un enfoque no en el rugby sino en la parte blanda: liderazgo, carácter y cultura”. Por supuesto que el entrenamiento regular e intensivo es fundamental en los equipos de alto rendimiento, aunque como vemos, hay otros aspectos que fortalecen la forma de funcionar y que llevan al equipo a conseguir resultados impensados.

Por todo ello, tomando muchas de las claves del liderazgo de los All Blacks y trabajándolas a través de una actividad de impacto, se logran resultados que sorprenden incluso a los mismos participantes. Es en este sentido que Luis Alberto López, junto al equipo de profesionales de Kaizen, han creado esta jornada de Haka Team Building para aplicar en el mundo de la empresa y, puntualmente, en los equipos de trabajo. Como mencionábamos en un artículo anterior, la Haka resume toda la fuerza, la humildad, la unión y la identidad de la más íntima cultura maorí.

De esta forma, se trata de una jornada que tiene un alto impacto en los participantes y que invita a sentir el liderazgo en primera persona, a partir de experimentar el poder de la fuerza colectiva. En ese orden, aunque parezca contradictorio a lo que señalábamos al inicio de este artículo. Vamos a explicarlo.

De jerarquías, de liderazgo y de empoderamiento.

La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a tener figuras de mando dentro de los equipos de trabajo y en muchos casos entendemos que nuestra aportación individual dentro del equipo es importante, pero no determinante. Estamos acostumbrados a hacer lo que nos corresponde, hasta donde está “definida” nuestra responsabilidad. Eventualmente, si nos indican que nos necesitan para algo puntual, entonces accionamos en consecuencia.

Esta es la creencia habitual con la que un equipo de trabajo se presenta a hacer la actividad; así nos lo señala Luis. Sin embargo, él mismo nos explica que en este comienzo la timidez es oro en polvo porque es funciona como un potenciador de las dinámicas que se llevan adelante en la jornada. Es decir, nadie parte de su fuerza individual para multiplicar el efecto del grupo, sino todo lo contrario; y aquí la explicación de la supuesta contradicción anterior. Cuando la Haka empieza, las personas comienzan con un trabajo corporal y emocional desde una especie de sombra y de tibieza esperable, aunque el ejercicio es tan potente que todos, entre risas y miradas cómplices, comienzan a romper con sus propias barreras y a empoderarse para participar, sumar y potenciar el resultado final.

Entienden que su aporte sí es importante– incluso determinante-, que sí son parte de los resultados y que sí hay una diferencia a la hora de funcionar cuando todos ponen lo mejor de cada uno, se comunican y colaboran entre sí para conseguir un objetivo. Dicho de otra forma, todos se sienten líderes, incluso aunque se manifiesten con más fuerza y carácter que el líder natural o impuesto en el ámbito de trabajo. Lo positivo es que no hay conflicto de roles ya que las dinámicas dispuestas facilitan que esto ocurra con total naturalidad, incluso demostrando que, a veces, de acuerdo a las necesidades y a las circunstancias, otro u otros puede/n liderar de forma más efectiva.

Esta también es una de las características de los All Blacks porque también existe la autoridad; el director técnico (DT). No obstante, existe además la figura del capitanes que suele coincidir con los dos o tres jugadores más veteranos. Entre otras cosas, esto significa que si hay un problema en el equipo lo solucionan ellos internamente (sin la intervención de la figura de mando), facilitando una comunicación de igual a igual en la que todo el mundo es valorado y escuchado. Esta flexibilidad, aun habiendo una jerarquía, se da puesto que cada miembro del equipo puede ser líder y lo es de acuerdo -justamente- a la necesidad y a la situación particular. Cada uno sabe qué lugar ocupa, es responsable y tiene la fuerza suficiente para poder hacerlo.

Por ejemplo, el DT -por mencionar una particularidad más- no está presente en los vestuarios en la previa del partido. Entiende que ya no es momento de repasar instrucciones o indicaciones, y que, por el contrario, es un espacio y momento de intimidad para que cada uno de los jugadores se conecte con su rol, su motivación, su responsabilidad y su compromiso. Esto es posible cuando la madurez profesional y emocional de cada uno de los jugadores y del equipo ha alcanzado un nivel óptimo.

Todo lo que hemos venido hablando, entre otras cosas, se aborda en esta jornada de Haka Team Building. Con la vivencia a flor de piel permitirá a las personas y equipos:

  • Valorar las aportaciones individuales.
  • Desarrollar el sentido de la pertenencia.
  • Fortalecer la identidad del equipo.
  • Reconectar con el poder interno del liderazgo personal.
  • Construir equipos sólidos, colaborativos, comprometidos y flexibles.
  • Favorecer la comunicación, la cooperación y la colaboración en los proceso de trabajo.

“La fuerza de la manada es el lobo, y la fuerza del lobo es la manada”. Rudyard Kipling, El libro de la selva.

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