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NÓMADAS.

Nomadeando por el mundo.
Una experiencia transformadora de alto impacto. 

Nomadear por el mundo significa descansar de la razón y disfrutar del corazón. Significa ser libres por un rato de los automatismos, de las prisas, de las presiones y de las obligaciones; significa atrevernos a escapar del mundo de todos los días por un momento para recuperar nuestra vitalidad, para oxigenar nuestra vida, nuestro contacto con nosotros/as, con los/as otros/as y con la naturaleza.   

Entre otros, ese es el propósito primero de este viaje experiencial Nómadas. Estar en contacto con la naturaleza, reflexionar, disfrutar y caminar hacia estados vitales de integración, transformación personal, interpersonal y colectiva. Diseñado y pensado para directivos y equipos de trabajo dispuestos a descubrir y habitar territorios internos y externos y, como decíamos, a reabastecerse de energía y conseguir estados de mayor bienestar, plenitud, salud y sentido en todos los ámbitos de su vida: personal, laboral, afectiva, social, etc.

Repasemos algunos de los valores diferenciales que hacen que esta experiencia Nómada signifique un antes y un después para los viajeros y las viajeras.

Re-conocer y re-construir la geografía del alma.

Hablar de la geografía del alma parece una tarea confusa e interminable, sin embargo supone un desafío inmensamente rico que nos permitirá ser más sabios y trascender. Ahora bien, para emprender este camino es necesario focalizarse, sobre todo, en tres aspectos:

  • Auto-observación. Fundamental para identificar y derribar miedos, creencias y hábitos que se han ido instalando en nuestro interior y que nos impiden alcanzar lo que realmente deseamos.
  • Visión. Imprescindible para ser conscientes de nuestros objetivos vitales y para diseñar nuestro propio camino hacia ellos.
  • Determinación y voluntad. Claves para superar todos los obstáculos con los que nos encontremos. 
Crecimiento Personal desde la Ecopsicología y la Danza Primal.

Estas disciplinas nos facilitan prácticas y técnicas lingüísticas, corporales, emocionales, meditativas y ecosistémicas. Tomando la definición de Marian Ríos y Claudio Pereira Salazar, dos de los creadores y facilitadores de este viaje de transformación, recordemos que “la Ecopsicología es un enfoque comprometido con las futuras generaciones y respetuoso de la sabiduría de la naturaleza, a la que podemos acceder por observación directa y rescatando los saberes ancestrales de los pueblos originarios que durante miles de años vivieron en un estado de equilibrio y armonía con los ciclos naturales”.

Por otra parte, la Danza Primal, basada en la recuperación de movimientos primales, nos permite hacer un trabajo corporal-energético y emocional, que activa y armoniza nuestras energías, funciones y potencialidades biológicas, psicológicas, sociales y trascendentes, mediante la integración de la música, el movimiento y la liberación de la voz. Curiosamente, nos permite aquietar la mente, poniendo el cuerpo en movimiento.

Con la combinación y la integración de ambas técnicas es posible:

  • Ampliar la conciencia sobre nuestros movimientos y patrones primordiales que nos permiten adoptar verdaderas perspectivas libres de condicionamientos sobre los problemas cotidianos y sobre la vida en general.
  • Encontrar nuestro sentido, nuestro propósito personal y diseñar nuestro propio camino hacia él.
  • Superar nuestros  miedos y fronteras, encontrando nuevos significados de vida en la que la creatividad, la abundancia y la diversidad nos permitan una narrativa más coherente y más auténtica.

De 4 a 7 días en entornos naturales llenos de sabiduría y energía ancestral.

Entre ellos Sahara, Marruecos; San Pedro de Atacama y la Isla de Pascua, Chile; Cusco y Hucachina en Ica, Perú. Un recorrido interno se lleva adelante en estos lugares de poder, apoyado por el mapa del Nómada del alma, que muestra leyes y estructuras invisibles, y actúa como un puente que conecta a las personas con la naturaleza de muchas maneras. 

¿Qué nos deja esta experiencia Nómada?
  • Líderes y directivos más vitales física, emocional y energéticamente.
  • Equipos de trabajo más conectados, más creativos, mejor comunicados y con vínculos más sólidos y saludables.
  • Organizaciones y empresas más humanas y responsables por el bienestar de las personas.
  • Pero sobre todo nos deja valientes capaces de mirarse y explorarse a sí mismos/as y de romper con todo aquello que les impide estar y sentirse en plenitud. 

Por último citaré parte de las palabras de Félix Freiria, abogado de Fruit Group, que resume su viaje fantásticamente bien: “El desierto y la danza me devolvieron a la vida al darme cuenta que era un ser “vivo” y que a través de los sentidos también era capaz de relacionarme y de comunicarme con los demás de manera consciente. Operó el Milagro. Ahora exploro toda mis capacitaciones desde mi condición humana. Observo, miro, escucho ¡he vuelto a casa!”.


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