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Coaching Financiero.

¿Por qué es importante elaborar un presupuesto personal?

Armar un presupuesto nos brinda un montón de información valiosísima sobre nuestros ingresos y gastos. Claro, esto siempre que elaboremos el presupuesto con total sinceridad. ¿Por qué ponemos el acento en esto? Porque solo así la información nos dará verdadero poder y nos permitirá tomar decisiones más rápidas, más fiables y más precisas.

Un presupuesto consciente nos acerca -justamente- a tomar conciencia de nuestra realidad financiera para hacernos cargo de ella independientemente de si es un desastre o no. Es decir, cualquiera sea nuestro punto de partida, el presupuesto nos permite transparentar, ordenar, priorizar, tomar acción y concretar. Por ello, cuando comenzamos a construirlo tenemos que considerar y plasmar la totalidad de gastos que realizamos cada mes, incluyendo aquellos que a priori resulten insignificantes. Bajémoslo un poco más a detalle.

¿Qué ventajas obtenemos al confeccionar un presupuesto?
  • Identificar nuestros ingresos. Todos ellos. Los que son habituales como el salario; pero también aquellos que percibimos puntualmente producto del aguinaldo, de una paga extra, de la renta por una inversión, etc. 
  • Identificar todos nuestros gastos fijos y variables. Es decir, los que son imprescindibles y recurrentes (alimentos, transporte, agua, luz, teléfono, cuota del cole de los niños, etc.); Los que son imprescindibles y no recurrentes (las reparaciones de la casa, del coche, etc.); los deseables que son los que no necesitamos para vivir y entonces los podemos sustituir o suprimir (las comidas fuera de casa, los taxis, etc.). Por último, los extraordinarios que son aquellos que no pueden preverse -un desastre natural, una crisis económica, un accidente, etc.- pero sí pueden contemplarse dentro de un fondo para contingencias.
Este sinceramiento financiero nos permite:
  • Obtener información real para tomar decisiones racionales de forma consciente sobre nuestras finanzas y evitar las compras impulsivas, compulsivas e innecesarias.
  • Identificar nuestros hábitos y conductas vinculadas al dinero para tomar decisiones sobre ellas. 
  • Tomar conciencia de nuestra situación actual y de nuestro punto de partida para planificar de forma realista nuestros objetivos económicos a corto, mediano y largo plazo; organizar viajes, comprar un coche, un piso y/o para desarrollar un emprendimiento. 
  • Estar mejor plantados para afrontar imprevistos para las contingencias; para solventar situaciones como las que hemos mencionado con antelación y que están fuera de nuestro control.

Ahora bien, ¿por dónde empezamos?

Hay muchos gastos fijos que tenemos en mente. Lo ideal entonces es hacer una especie de brainstorming de todos ellos y tomar nota inmediatamente ya sea en un Excel, en un papel o en cualquier dispositivo. Luego tendremos que cuantificar cuánto nos representa cada uno y terminar de enumerar aquellos que no han sido tan fácilmente identificables y que, justamente por ello, se los conoce como “gastos hormiga”. ¿Por ejemplo? El café de media tarde que tomamos fuera de la ofi día sí y día también, el magazine que compramos una vez por semana, los regalos para aniversarios, las plantitas que de vez en cuando compramos para el jardín y un largo etcétera.

Comenzar a ordenarnos con todo esto parece tedioso y lo cierto es que lo es un poco, aunque sólo al principio. Cuando logramos convertir esto en un hábito, entonces se vuelve una especie de plantilla en la que la mayor parte de los ítems seguirán fijos; incluso la variación económica mensual de la mayoría de ellos será mínima. También resulta una fuente de consulta y de conocimiento respecto de nuestras tendencias para gastar y de nuestros buenos y malos hábitos; dicho de otra forma, nos facilita identificar rápidamente cómo gastamos nuestro dinero, con qué frecuencia, en qué y en quién/es.

Lo interesante de todo esto es que cuando el presupuesto se convierte en una herramienta, nos facilita la vida. Es decir, nos permite rápidamente tomar decisiones de compra, de inversión y de ahorro y, por ende, nos permite planificar con más seguridad y precisión viajes, compras significativas, etc. Incluso si nuestro punto de partida era lo que previamente definíamos como “desastre”, este ordenamiento y transparencia nos permitirá diseñar un plan de acción realista para mejorar nuestra situación financiera.

Pero sobre todo, como señala Montse Baró, nuestra coach especialista en Finanzas Personales, el Coaching Financiero nos ayuda a construir un presupuesto desde cero que, mucho antes que después, cumple una función de consulta, control y ayuda. Es decir, transparentar la forma en la que utilizamos el dinero nos facilita detectar los desvíos y corregirlos, modificar y/o crear nuevas conductas y hábitos y/o ajustar el plan de acción para que sea posible cumplir las metas deseadas. Por ejemplo, puede pasar que nos hayamos puesto una meta de ahorro muy ambiciosa, aunque con este control mensual podemos detectarlo y ajustarlo fácil y rápidamente.

El presupuesto nos prepara para lo inesperado, nos asegura poder seguir cumpliendo con lo previsto y nos permite darle forma a muchos sueños y deseos. ¿Empezamos?

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