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Suicidio y Autolesiones.

La palabra que necesita dejar de ser silenciada.
Hablar y entender para prevenir.

Un tema duro de abordar, aunque las consecuencias de no hacerlo son mucho más duras. Solamente en España, cada año se suicidan entre 3.600 y 3.700 personas, lo que supone 10 muertes al día y 2,5 cada hora. Todo esto sin contar que son muchas más las que lo intentan; algunos expertos hablan de más de 8.000 personas. Es, además, la segunda causa de muerte en la población infanto-juvenil (entre 15 y 29 años). Por esto y por tantas otras cosas, se trata de un tema que aunque durante años se ha considerado tabú, ahora recomiendan hablarlo.

En tal sentido, la OMS ha definido unas directrices para trabajar sobre la prevención del suicidio, entre ellas la de promover la intervención y la formación de las/os profesionales en los centros educativos y del personal sanitario. Respondiendo a esta recomendación y a la necesidad, rigurosidad y urgencia en abordar este tema, desde Esencial Escuela de Educación Emocional han desarrollado el Monográfico «Educar para la Vida» que aborda el cuidado ante el Suicidio, poniendo el foco en la importancia de la Educación Emocional en las escuelas y en diferentes tipos de organizaciones. Es decir, aunque el Taller Monográfico se centra en las/os adolescentes y las aulas, también trata cuestiones generales que atañen a otros colectivos.

Dejando de lado la estigmatización, el miedo y la tristeza.

Las formadoras de Esencial cuentan que muchas veces cuando han abordado este tema en los Institutos, al nombrar la palabra suicidio, observan muchas cabecitas agacharse fruto de la vergüenza y/o el miedo que estigmatizan a las personas que se han visto relacionadas con estos hechos de manera personal o cercana. En cierta forma, están embargadas por la tristeza, pero sin saber cómo llegar a expresarla, suplantando unas emociones por otras o reprimiendo su expresión hasta el paroxismo.

No obstante, muchas de esas personas sí se acercan a hablar al finalizar la charla. Algunas con sentimientos de impotencia al no saber cómo hacerse cargo o cómo gestionar lo que les pasa; otras que continúan transitando duelos inconclusos y se sienten bloqueadas para seguir adelante con sus vidas. Y un tema no menor que también nos señalan nuestras especialistas es que suelen encontrarse con casos de chicas y chicos en procesos de rumiación que no se atreven o no saben cómo comunicarse con nadie de su entorno.

Frente a todo esto, el abordaje desde la Educación Emocional es clave en todo el ecosistema educativo, ya que ayuda a las personas a desarrollar un conjunto de habilidades adaptativas que le facilitan una mejor comprensión, análisis y utilización del conocimiento emocional. Es decir, permite que sean capaces de llamar a una emoción por su nombre, interpretar su significado, sentirla, integrarla, expresarla y entender y facilitar esos procesos emocionales en los demás.

Necesitamos adultos/as que recuerden las luces y las sombras de la adolescencia.

Decimos esto porque muchas veces no reparamos en la época tan difícil que vive la/el adolescente, y que en multitud de casos, la adolescencia no es ese idílico periodo de felicidad sino un momento de terrible vulnerabilidad, soledad y confusión. Estoy segura que, como personas adultas, podemos recordar que en esta etapa de nuestras vidas hubiéramos agradecido el hecho de poder compartir con alguien un sentimiento o una situación particular sin ser juzgados. Y un poco se trata de aprender a ocupar ese lugar que nuestra/o adolescente no tuvo. No olvidemos que sólo con preguntar, desde una escucha activa y sin juzgar, podemos colaborar disipando dudas y aportando recursos que los/as adolescentes aún no poseen.

Por todo ello, dentro de los temas que se abordan en el Monográfico «Educar para la Vida», se presentan las particularidades del cerebro adolescente para que, como madres y padres, educadores y educadoras, profesionales del campo de la salud, etc., podamos encontrar más recursos prácticos para trabajar mejor con todas/os las/os jóvenes, niños y niñas.

Hablar sobre el suicidio ayuda a comprender más y a prevenir.

Volvemos sobre el tema porque existe una falsa creencia desde la que se piensa que hablar de suicidio genera un efecto de contagio, pero parece que en realidad lo que subyace es que hablar de suicidio infantil y juvenil impacta y cuestiona el sistema familiar y social. Sin embargo, es importante afrontar el problema, hablar, conocer y reflexionar acerca de las causas que llevan a una/un joven a su autodestrucción, así como saber cuál es el significado de este acto y cómo puede prevenirse.

Sobre todo, necesitamos acercar el tema y hablarlo directamente en las escuelas y/o en las instituciones en la que existe la mayor concentración de esta población infanto-juvenil. Lamentablemente la disposición de ayuda que existe en los centros de salud apunta a asistir solo a quien/es solicita/n esa ayuda y la realidad señala que esa petición, en la mayoría de los casos, no llega a materializarse.

La Educación Emocional como medida de prevención de conductas autolíticas.

Todos los temas del programa se abordan con una metodología teórica, práctica, cercana y participativa. Por ello, a lo largo de la formación se utilizan testimonios reales de personas que han sobrevivido a intentos autolíticos; grabaciones de orientadores de los Centros Educativos con el alumnado; consultas de pacientes con su psicólogo/a, diálogos en vivo y monólogos. También se abordan otro tipos de autolesiones como el cutting, por ejemplo.

Todo ello con el respaldo de una base teórica y científica, bibliografías de consulta y una diversidad de recursos a los que acudir o a los que poder enviar a las personas que estén en riesgo. Además apuntan a transmitir nociones básicas para que los/as profesionales puedan detectar este tipo de conductas y/o comportamientos y, sobre todo, sepan qué hacer y cómo actuar.

Equipo académico sólido y con un enfoque profesional multidisciplinar.

Coordinado e impartido por Alicia Torres Lirola, Pedagoga, Neuropsicóloga del aprendizaje y las emociones y experta en Mindfulness; y Piedad Castellanos, Psicóloga, Divulgadora de Educación Emocional y Fundadora de Esencial Escuela de Educación Emocional. Ambas especializadas en Formación de Formadores y pilares fundamentales del proyecto Docentes para el Cambio.

Pero además, cuentan con la participación de Andoni Anseán Ramos(1), Presidente de la Fundación de Salud Mental para la prevención de los trastornos mentales y del suicidio, que nos aportan datos desde su Observatorio del Suicidio en España.


(1) Es el Representante Nacional en España de la International Association of Suicide Prevention (IASP), Especialista Universitario en Bioética, Diplomado en Gestión de Hospitales y Empresas Sanitarias, Máster Universitario en Atención Sociosanitaria y Máster en Dirección y Administración Sanitarias. Es Director del Máster de Gestión Clínica y Sanitaria en Salud Mental y del Máster en Conducta Suicida de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Ha dirigido el Manual de Gestión Clínica y Sanitaria en Salud Mental y el Manual de Prevención, Intervención y Postvención en Conducta Suicida.


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