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Talento Afectivo.

Una nueva cultura en las Relaciones.

Las rutinas, las obligaciones, los horarios, las prisas y un largo etcétera hacen que la mayoría vivamos en una especie de piloto automático, y aunque en muchos casos funciona y nos permite responder más ágilmente, en situaciones cruciales como en cuestiones de pareja, amor y convivencia, esa carrera no funciona. Desde este automatismo, las personas solemos confundir el hecho de tener problemas de amor con el hecho de tener problemas de convivencia y la verdad es que aunque inevitablemente se mezclen, no son lo mismo.

Ahora bien, el objetivo de este artículo y de este Taller de Talento Afectivo sobre las Relaciones no es el tratamiento de las problemáticas que surgen producto de la convivencia, sino de ayudar a las personas a reconocer cuáles son las bases del amor, para que desde esa estructura sólida puedan planificar una convivencia sana y dar continuidad a una relación.

Porque lo cierto es que ni la buena convivencia es siempre sinónimo de amor, ni el amor es siempre sinónimo de buena convivencia.

Es decir, cuando conocemos a alguien o empezamos una relación lo primero que sucede es la atracción, y aunque está bien que así ocurra, no es suficiente. Para que realmente haya amor tienen que estar presentes muchas más variables; por ejemplo las ganas de comprometerse y de compartir. Si éstas no surgen, entonces la convivencia puede ser anecdótica. De hecho, podrían convertir a dos personas en buenos amigos, en cómplices, incluso en buenos amantes en el sentido más sexual de la expresión, pero serán amantes en el deseo y no en el amor.

Por el contrario, hay muchas personas que tienen las bases del amor vivas e intactas -más adelante hablaremos de ellas-, pero no tienen buenas reglas o hábitos de convivencia. Es decir, pueden amarse pero aún así mantienen una convivencia casi imposible. No obstante, todo esto es entendible. Como nos señala nuestro especialista en Talento Afectivo, Frank Loris, “el amor produce cierto caos y de adicción que desregula a las personas, influye sobre su forma de actuar y hace que desarrollen algunos hábitos de convivencia desafortunados que -si no son bien gestionados y a tiempo- terminan dañando la relación”.

Entonces, mejorando la convivencia, ¿mejoramos el amor?

Deepak Chopra decía que “todo aquello en lo cual ponemos nuestra atención adquiere mayor fuerza en nuestra vida. Cuando experimentamos dolor, tratamos de evitarlo o de escapar de él, pero mientras más tratamos de hacerlo, más ponemos nuestra atención en la idea del dolor”. En cierta forma, esta conducta de evitación que adoptamos cuando algo no nos gusta o no queremos enfrentar, nos hace poner el foco en cuestiones que no son el eje principal del problema. Por ejemplo, hay muchas parejas que saben que tienen un problema de amor, pero como no quieren reconocerlo -por todo lo que eso supone-, echan la culpa a cuestiones de la convivencia. Lo que no saben es que, como dice Chopra, mientras discuten sobre lo superfluo, la fisura del amor se sigue profundizando.

Lo cierto es que un problema de convivencia puede tapar un problema de amor y la gente sólo se centra en el primero. Por ejemplo, un problema de convivencia podría referir a una mala comunicación, falta de empatía, la falta de conocimiento para gestionar y/o gestionarse ante una crisis. Ahora bien, un problema en el amor tiene otro tenor. Entre otros, podría ser “no confío en él/ella”. La confianza es uno de los pilares básicos del amor y si desaparece, entonces no puede haber amor completo. Entonces la pareja se comunica mal no porque no sabe comunicarse; se comunica mal porque no hay confianza mutua. La raíz del problema está en la confianza y no en la comunicación. Claro que no es sólo la confianza; también tiene que existir el deseo de aportar, la exclusividad y otros 5/6 elementos básicos y sólidos para que pueda construirse un amor saludable.

Dicho todo esto, está claro que mejorar la convivencia no siempre mejora ni repara el amor, si uno desvía su atención del lugar en el que está el verdadero problema.

Entonces, mejorando el amor, ¿todo mejora? ¿Incluso la convivencia?

Este es un punto interesante porque pareciera que, como reza el dicho popular: el amor lo puede todo, y tampoco es tan así. Queda claro que, si se trata de un problema relacionado con la convivencia, con las herramientas y la dedicación adecuada se puede resolver. Ahora bien, si lo que tenemos es un problema en algunos de esos aspectos estructurales del amor, por ejemplo de confianza -aspecto que hemos resaltado a lo largo del contenido-, entonces tendremos que revisar si el problema de confianza está relacionado con un hábito de la persona o con una cuestión más intrínseca de su personalidad.

Por ejemplo, puede uno de los miembros comenzar a desconfiar de su pareja si ésta, por cuestiones laborales, se ve obligada a viajar mucho y ausentarse por largos períodos. Sin embargo, esto podría subsanarse a través de distintas decisiones y acciones. Ahora bien, si lo que en la pareja lo que genera desconfianza es la otra persona, lo que hace, lo que dice y lo que no, entonces estamos frente a una fisura que aunque no es imposible de revertir, es más complicado.

Taller Monográfico sobre las relaciones; el amor y la convivencia.

Por todo esto, la estructura principal de este Taller sobre las Relaciones aporta una nueva visión acerca de cómo abordar el amor, desvelando otra perspectiva a la hora de vivirlo y desgranando sus elementos estructurales; es decir, entender de qué está compuesto, cuáles son las trampas,  y cuáles son esas claves que sí o sí tiene que haber para que realmente pueda existir y perdurar el amor. Esta toma de conciencia, nueva perspectiva y dimensión de la situación verdadera permite a las personas tomar decisiones con talento afectivo; el talento más apropiado para cualquier tipo de relación.

La dinámica de este taller(1) está pensada para personas solas y parejas que en ningún caso están obligados a compartir sus casos particulares. No obstante, mientras Frank facilita la toma de conciencia a lo largo de la formación, algunos participantes sienten la necesidad de compartir alguna cuestión enquistada. Esto, además de lícito y enriquecedor, también es bienvenido.

Entre otras cosas, este Taller permitirá a los participantes:

  • Ganar confianza personal.
  • Identificar cuándo se trata de un problema de amor o de convivencia.
  • Aprender a tener relaciones más gratificantes.
  • Desarrollar habilidades para la resolución de conflictos.
  • Conocer las claves para que pueda existir un amor.

(1) El abordaje también puede hacerse a través de procesos de coaching individual o de parejas.

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