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Finanzas Personales.

Construye tu libertad financiera (II).

Hemos abordado en artículos anteriores varios cuestiones importantes para construir nuestra libertad financiera. En tal sentido, hacíamos referencia a la teoría del ahorro y a su aplicación práctica a través de las 5 huchas. En paralelo, también exponíamos muchas de las creencias y resistencias que las personas manifestaban ante esta simple arquitectura financiera cuya finalidad primera es permitirnos visibilizar, valorar, priorizar, concretar y ordenar. La verdad, no se me ocurre un camino más oportuno.

No obstante, a pesar de esa simple arquitectura, muchas personas aún siguen ancladas en la queja porque no llegan a fin de mes, porque no pueden planificar ni siquiera una escapada (ni hablemos de vacaciones largas), porque nunca llegan a juntar el dinero para cambiar el coche o porque no entienden por qué, incluso habiendo recortado gastos, no les sobra nada para ahorrar -aunque tampoco tengan claro para qué quieren ahorrar-. Si esta es tu situación, entonces te proponemos que puntúes estas dos inquietudes:

  • ¿Cuál es tu capacidad para gestionar el dinero?
  • ¿Cuál es tu satisfacción de tu situación financiera actual?

No tienes por qué mentir. Estas respuestas sólo son para ti, para tu reflexión y para tu autoevaluación. Son dos de las preguntas con las que Montse Baró, nuestra gurú de las finanzas, rompe el hielo en sus sesiones. Lo cierto es que cuando las personas asignan una puntuación -mejor o peor-, en realidad desconocen qué es efectivamente la gestión del dinero o cómo es posible conseguir una situación financiera satisfactoria. Todo esto no es bueno ni malo; es, simplemente un punto de partida para conocer cuál es la situación particular de una persona.

Por ello, no es mejor el que exagera en su autocrítica y se define como un verdadero desastre para administrarse, que el superado o illuminati que afirma que el mejor y único método es controlarse para no gastar más de lo que gana. Entre estos dos extremos hay personas que reconocen que aunque han intentado poner en orden en sus finanzas una y mil veces para dejar de vivir al día poniendo parches, no sabían ni por dónde empezar ni por dónde seguir.

Educación financiera para entender más y tomar mejores decisiones.

La educación financiera supone un conjunto de habilidades y conocimientos que nos permiten tomar mejores decisiones sobre nuestros recursos económicos. Pero claro, nuestro comportamiento económico y en cualquier orden de la vida, involucra todo lo que somos: nuestra mente; la percepción que tenemos de nosotros mismos; el conjunto de pensamientos y creencias, y las emociones que tenemos respecto al dinero (o a lo que sea). Y todo esto se ha ido construyendo a lo largo del tiempo en nuestro ámbito familiar en el que además, como si fuera poco, también tiene un gran peso nuestra herencia familiar. Sí, efectivamente durante este proceso de exploración podemos descubrir que la forma en la que nos comportamos ante el dinero o la abundancia está condicionada por un antepasado. ¿Crees que a esto de vivir según esta percepción –sea la que sea- se le puede llamar libertad financiera?

Pero eso es lo que somos en nuestra totalidad y no podemos evadirlo. No podemos tener en cuenta solo una parte de nosotros porque en nuestro complejo sistema de toma de decisiones intervienen programas inconscientes y casi automáticos instalados a lo largo de la vida que, aunque muchos funcionan y nos permiten ahorrar energía, otros nos llevan a aplicar soluciones basadas en patrones obsoletos, disfuncionales o, como hemos visto, ajenos.

Entonces, ¿por dónde empezamos?

Un buen comienzo sería reflexionar sobre cómo nos comportamos. Es decir, si somos de los que llevamos las cuentas en la mente; de los que no prevemos fondos para gastos inesperados; de los que recortamos por un lado y nos lo gastamos vaya a saber en qué; de los que gastamos la paga extra antes de cobrarla; de los que planificamos sólo con la imaginación, o de los que nos damos gustos y los “pateamos” con la tarjeta para un futuro cercano incierto al que le seguimos poniendo parches como podemos. En cualquier caso, necesitamos -en primer lugar- tomar la decisión definitiva de observar cómo hacemos las cosas y por qué.

Sólo así es posible tomar conciencia, cuestionar y cambiar y sanar esa relación con el dinero, con la abundancia y con la pobreza desde sus orígenes. Recordemos que tanto la abundancia como la pobreza son estados del ser; son pensamientos, emociones con las que vibramos cada día y que no tienen que ver necesaria y respectivamente con la acumulación de dinero o falta de él. Wayne Dyer decía que “la abundancia no es algo que nosotros podamos adquirir, sino algo con lo que podemos sintonizar”.

Taller sobre Finanzas Personales.
El paso necesario para darle forma a nuestros sueños.

Todo esto que hemos venido diciendo, entre otras cosas, está contemplado dentro de este Taller de Finanzas Personales. El objetivo es ayudarnos a tomar conciencia de aquellas creencias que rigen nuestro comportamiento económico, a sanar nuestra relación con el dinero y a adquirir una serie habilidades y conocimientos sobre educación financiera para que, independientemente de nuestra situación particular, seamos capaces de tomar mejores decisiones en relación a nuestros recursos económicos.

Una de las citas más bonitas de Walt Disney dice que “si puedes soñarlo puedes hacerlo”.
En este taller te enseñamos cómo.

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