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Neurocoaching.

Entrena tu voluntad y consigue lo que te propones.
¡Basta de postergar!

Aunque parece que sucedió hace mucho, sólo hace un poco más de un mes que hemos comenzado un nuevo año y, como casi siempre, un inicio en el que muchos aprovechamos para trazar nuevos propósitos, cambiar hábitos y/o crear otros más saludables. Sin embargo, aunque la mayoría de esos planes nacen con una intención irrevocable, se diluyen tiempo después de haber estrenado calendario. ¿Te suena familiar? Veamos un poco más.

¿Por qué sucede esto? Por un lado, somos parte de una sociedad en la que prima el concepto de la inmediatez por sobre el esfuerzo y la voluntad para conseguir algo. Queremos resultados y los queremos ya mismo, por lo que cuando se nos plantea un desafío más grande o que requiere de un esfuerzo superior, nuestra respuesta casi siempre es intentarlo inicialmente pero tirar la toalla ante la primera dificultad o conformarnos con medias tintas. En este sentido, no resulta curioso que las estadísticas señalen que a mediados de enero solo un 25% mantiene sus propósitos, y 6 meses después esa cifra se reduce a un 5%.

Ahora bien, según los expertos todo esto no ocurre porque esté en nuestra naturaleza el abandono como algo crónico; ocurre porque al cerebro le resulta agotador adquirir nuevos hábitos y romper los antiguos, lo sencillo para él es seguir con sus rutinas y con todo lo que ha funcionado hasta ahora. Nuestra vida es un conjunto de hábitos. Cómo y cuándo dormimos, cómo trabajamos, lo que comemos y hasta la forma en la que conducimos constituye una costumbre.

Por ello, para que un cambio pueda ocurrir con éxito, además de la intención y de proyectar un plan realista y realizable, necesitamos entrenar nuestra voluntad.

Suena raro utilizar la palabra entrenamiento para referirnos a algo que es abstracto, pero lo cierto es que la voluntad opera como un músculo. Entre otras cosas, esto significa que se fortalece con la repetición, se fatiga con el uso excesivo, se atrofia con la falta del mismo, y toma fuerza con una correcta nutrición y descanso. Daniel Goleman se refería a la fuerza de voluntadautorregulación como uno de los rasgos básicos de la inteligencia emocional que supone la capacidad para diferir o aplazar las gratificaciones de manera racional y consistente. Dicho de otra forma, la fuerza de voluntad nos permite aplazar la recompensa inmediata, sobre todo aquella obtenida de los impulsos negativos y/o de los malos hábitos como fumar, comer en exceso o llevar una vida sedentaria.

La fuerza de voluntad nos hace más libres.

Porque una cosa es creer somos libres y dueños de nuestras decisiones cuando -sin voluntad-, en realidad somos esclavos de nuestros instintos, de lo que estamos habituados a hacer, de nuestros automatismos. Este tipo de conducta es algo que nos hace sentir mal, afectando incluso a nuestra autoconfianza y autoestima. De hecho, nos percibimos como que no podemos hacer lo que nos proponemos e incluso tomamos las decisiones priorizando lo inmediato y sin tener en cuenta las consecuencias.

La voluntad nos da la capacidad de decidir con libertad y hacer una elección consciente de aquello que deseamos ser y hacer. Por ello, cuando por fin tomamos la decisión de ejercitarla, al igual que un músculo se va fortaleciendo poco a poco. No obstante, como decíamos párrafos antes, necesitamos trazar metas realistas, realizables y coherentes con nuestro estilo de vida. Quiero decir, que la meta no sea participar de una maratón cuando ni siquiera estamos acostumbrados a correr o a caminar diez calles seguidas.

Otra clave es conectar la meta con nuestra motivación ya que las razones en las que nos basamos para justificar nuestro esfuerzo influyen en su fuerza de voluntad. Esto significa que si lo que nos mueve es nuestra motivación intrínseca, es decir, algo interior y autónomo y no controlado externamente, entonces nuestras probabilidades de conseguir la meta propuesta aumenta notablemente. 

Sabiendo esto, ¿empezamos el entrenamiento?

5 sesiones de coaching con NeuroQuotient® para conectar con nuestra motivación y entrenar nuestra voluntad. Un proceso intenso y efectivo que nos permitirá ser más más libres y tomar decisiones más conscientes y más acordes a lo que necesitamos para nuestro bienestar.

5 sesiones para comprender el origen de nuestros comportamientos y adoptar herramientas sencillas para entrenar el cerebro y convertirlo en nuestro aliado en el día a día. Justamente es NeuroQuotient® la herramienta diferencial de este proceso que nos facilita poner luz de manera práctica y efectiva sobre la información que hay en nuestro inconsciente. De esta manera, sabemos desde qué estado actual partimos y en qué trabajar para conseguir lo que queremos.  Aunque las hemos ido repasando, algunas cosas que nos llevamos puestas de este proceso son:

  • Aprender a trazar objetivos realizables y coherentes.
  • Conectar con nuestra motivación intrínseca.
  • Salir del piloto automático y tomar el control deliberado.
  • Aprender a nutrir y a administrar correctamente la voluntad.
  • Reconocer nuestra parte impulsiva, identificar cuando está tomando el control y aprender a interrumpirla en el momento adecuado.

“La voluntad es la única fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica”. A. Einstein.

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