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Practitioner PNL.

El rapport como competencia personal y profesional.

En su libro La práctica de la inteligencia emocional, Daniel Goleman señalaba “cuando dos personas empiezan a hablar, inician una especie de danza rítmica sutil que les lleva a sincronizar de inmediato sus movimientos, sus posturas, su tono de voz, el tiempo que hablan y hasta la longitud de las pausas existentes entre el mensaje de uno y la respuesta del otro”.

En un artículo anterior hablábamos sobre cómo nuestra programación o mapa mental podía limitarnos o expandirnos en nuestra actitud ante la vida. También señalábamos que las personas que consiguen un mapa mental más amplio no solo poseen mayor seguridad, plenitud y confianza en sí mismos, sino que además poseen una mayor capacidad para crear una sintonía con los demás o rapport. Veamos un poco más.

Recordemos que una de las estrategias de la PNL es averiguar qué significan las palabras para cada persona desde la estructura de su experiencia individual, y cómo se comunica con otros mediante el lenguaje. Nos enseña a identificar el canal de comunicación que utiliza nuestro interlocutor; es decir, si es preferentemente visual, auditivo, kinestésico o si hay una mezcla de ellos para que, de esta manera, podamos adecuarnos a ese estilo y lograr una interacción más efectiva.

A propósito de ello, según algunas definiciones de la Psicología Clínica y la PNL, el rapport ocurre cuando dos o más personas sienten que se están relacionando bien entre sí, que están en sintonía psicológica y emocionalsimpatía, empatía, entendimiento, compenetración. Este tipo de sintonía suele darse naturalmente y sin que seamos conscientes de ello con personas afines a nosotros. Sin embargo, podemos construir rapport intencionalmente en cualquier situación e incluso con personas con las que no tenemos ningún tipo de afinidad, o no conocemos de nada. En estos casos, tal vez los desafíos más grandes, también podemos aprender a crear un ambiente de confianza y cooperación mutua en el que prime la escucha activa, respetuosa y empática, que además es fundamental para evitar los juicios, las distorsiones y los malos entendidos.

La importancia de la calibración en el rapport.

Aunque la calibración no es lo mismo que el rapport, ambas herramientas se complementan con el objetivo final de facilitar el análisis del comportamiento del/los otro/s, empatizar y mejorar la comunicación. Concretamente, la calibración es un proceso relacionado con el acto de la percepción que involucra el uso y la agudización de los sentidos, pero que no le asigna una interpretación o significado específico a lo percibido. Es decir, se trata de aprender a captar los matices en el lenguaje corporal de nuestro interlocutor para buscar posteriormente una sincronización que consiga una mayor efectividad en la comunicación. La calibración nos ayuda a construir un mejor rapport teniendo en cuenta estos aspectos del otro:

  • La postura. Si es relajada, tensa, inquieta, nerviosa, dubitativa, etc.
  • Los gestos. El movimiento de los brazos, de los pies, de las manos, de los hombros, etc.
  • La expresión facial. El movimiento de los ojos, de la boca, de las cejas, etc.
  • La voz. El tono, el ritmo, las pausas, los silencios, etc.
  • La respiración. El ritmo, la profundidad, el sonido, etc.

Una de las cosas más interesantes que ocurre durante el proceso de calibración es que nos permite distinguir si hay congruencia o incongruencia en nuestro interlocutor a partir de la observación. Es decir, si todos los canales de comunicación transmiten el mismo mensaje o si estos están en contradicción. Por ejemplo, si le preguntamos a alguien si está tranquilo y responde que sí, mientras está sentado al borde de una silla, con la mirada perdida y moviendo incesantemente una de sus piernas, lo más probable es que descreamos de su afirmación.

Todos afrontamos situaciones y personas con las que nos cuesta dejar de estar a la defensiva, romper barreras, dialogar, debatir y/o negociar. Son personas con las que ya de antemano sabemos que no llegaremos a ningún acuerdo y nos predisponen en igual sentido, lo que resulta altamente frustrante. No obstante, ahora sabemos que podemos crear rapport intencionalmente y que eso significa una diferencia positiva clave en los distintos ámbitos y con todo tipo de relaciones personales, sociales y profesionales. Se me ocurre, por ejemplo, una técnica invaluable en la relación paciente-terapeuta, coach-cliente, educador-alumno, o líderes-equipos de trabajo.

Certificación Practitioner en PNL.

Ángela Tejero, a partir de su experiencia en el campo de la PNL y del Coaching ha diseñado un curso para compartir su conocimiento. Un curso presencial, en grupos reducidos y con enfoque práctico y personalizado centrado en la búsqueda del bienestar y el crecimiento de las personas. De esta forma, esta Certificación Practitioner PNL dota de herramientas a todos aquellos que, por razones personales y/o profesionales, estén buscando iniciarse o profundizar en sus conocimientos en PNL.

En cuanto al rapport específicamente, esta certificación permitirá a las personas:

  • Establecer y sostener el rapport.
  • Fortalecer la credibilidad y confianza consciente e inconsciente.
  • Aumentar la receptividad, reduciendo las diferencias y poniendo el acento en las similitudes percibidas.
  • Establecer un territorio en común.
  • Mejorar la escucha.

Finalizada esta formación es posible acceder al Máster Practitioner y al Trainers Training de PNL.

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