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Mindful Eating.

Si no tengo hambre, ¿para qué como?

Hasta no hace mucho tiempo, el cuidado del cuerpo y de la alimentación siempre estuvieron asociados a una cuestión casi estrictamente estética. No obstante, hoy por hoy, son cada vez más las personas que ponen especial énfasis en crear hábitos saludables y sostenibles que les ayuden a cultivar su bienestar y a sentirse en plenitud. Es decir, una alimentación saludable, sobre todo, para sentirse bien.

Ahora bien, cuidarnos y conseguir un peso saludable no supone restringir, prohibir o renunciar al placer de comer; por el contrario, supone escuchar al cuerpo con toda su sabiduría para entender sus necesidades físicas y nutritivas y para reconocer qué necesitamos comer en cada momento. Sin embargo, no puede ocurrir todo esto mientras no desactivemos el piloto automático. Veamos más.

Todos y cada uno de nosotros en su vida diaria está inmerso en un ritmo frenético lleno de rutinas, ruidos, horarios y agendas interminables dentro de lo que resulta difícil parar y tomar conciencia. La mente lleva las riendas de todo y, para ahorrar energía, aplica la información con la que cuenta sea funcional o haya dejado de serlo. De hecho, si pensamos en nuestra relación diaria con la alimentación seguramente podremos auto-observarnos comiendo -sin reparar en qué y en cuánto- por aburrimiento, por ansiedad, por estrés, por tristeza, por miedo, etc. Y también podremos recordar la pesadez, el cansancio, la culpa y/o el malestar general posterior. Entonces, retomamos el interrogante del comienzo: ¿para qué comemos?

Como mencionábamos con antelación, la comida es una fuente de placer y la propuesta de alimentarnos de forma consciente tiene íntima relación con el disfrute, con conectar con lo que nos hace bien y con las necesidades de nuestro cuerpo. Como señala nuestra especialista, Mireia Hurtado:

comer con consciencia plena nos permitirá disfrutar de la comida sin sentirnos culpables, liberándonos del sufrimiento que suponen las dietas de adelgazamiento y permitiendo que la alimentación tenga el espacio que le corresponde en nuestra vida”.

El Mindful Eating nos ayuda a todo aquello y por eso se está abriendo paso como paradigma para incorporar hábitos saludables a largo plazo, frente al paradigma reinante de las dietas de control de peso. El Mindful Eating nos invita a poner atención a nuestra experiencia a la hora de comer; a llevar una consciencia amable, sin juicio y curiosa a los pensamientos, sensaciones corporales y emociones antes, durante y después de comer. Claro que todo esto solo se logra a través de la experiencia y así lo entiende Mireia, que además de psicóloga es especialista en Alimentación Consciente, Mindfulness y Compasión(1).

Partiendo de esa premisa es que nuestra especialista ha diseñado este Workshop de Mindful Eating y Mindfulness, intensivo, presencial y absolutamente experiencial. Conceptualmente apunta a nutrirnos con los principios de la Alimentación Consciente, basados en neurociencias e investigaciones clínicas, para ayudarnos a construir una relación más saludable con la comida y con nuestro cuerpo y para procurarnos un mayor bienestar físico, mental y emocional. El hecho de ser puramente vivencial nos facilita “darnos cuenta”, lo que supone hacer consciente lo inconsciente.

Ese darse cuenta –awareness en inglés- es uno de los aspectos centrales de la terapia Gestalt y nos permite interrumpir voluntariamente el piloto automático para tomar conciencia sobre qué nos sucede mientras algo nos sucede; nos permite respirar y accionar en vez de reaccionar.

Desde esa conciencia es mucho más fácil conectar con nuestro cuerpo, con nuestras necesidades, con nuestra necesidad de comer o no, con el sentido de plenitud, saciedad y satisfacción. Además, presentes en el aquí y ahora, resulta más simple identificar los diferentes tipos de hambres: física, emocional, mental o mentalidad dieta; es posible decidir qué comer y cuánto comer y encontrar respuestas ciertas a esa inquietud planteada: ¿para qué comemos?

100% experiencial para recrear al máximo nivel la conciencia corporal.
  • ¿Una pasa para explorar los distintos tipos de hambre?
  • ¿Una manzana para explorar la plenitud y para entender la diferencia entre el estómago lleno y el sentimiento de satisfacción? ¿Acaso hay diferencia entre uno y otro?
  • ¿Agua para identificar que tener el estómago lleno no es sinónimo de tener nuestras células bien nutridas?

Todo esto es solo una pequeñísima muestra de una cantidad de dinámicas que involucran alimentos y que junto a la indagación, favorecen la auto-observación, la experimentación y la auto-regulación como claves para incorporar unos hábitos saludables a largo plazo.

¿Qué nos llevaremos de este Workshop Intensivo? Entre otras cosas, seremos capaces de:

  • Mejorar nuestra relación con la comida y con el cuerpo.
  • Reducir la ingesta de forma emocional y los atracones.
  • Aumentar la flexibilidad en la conducta.
  • Ser más conscientes de las señales internas del cuerpo para decidir cuándo empezar y terminar de comer.
  • Aprender a cultivar el bienestar y sentirnos más saludables.

“Cuida tu cuerpo, es el único lugar que tienes para vivir”. Jim Rohn


(1) Psicóloga formada en los programas Mindful Eating Conscious Living (MECL 1&2), Compassion Focus Therapy (CFT), MBSR Y MSC. Es también técnico en Dietética y Nutrición.


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