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Neuroliderazgo.

Resonancia e Influencia positiva.

El exceso de información, la multitarea, la conexión 24/7, la presión por los tiempos y por los resultados se han vuelto una constante en las organizaciones. Producto de ello, los líderes de hoy necesitan mejorar una serie de competencias conductuales, emocionales y sociales que les permitan resolver mejor sus necesidades de cambio, adaptación y respuesta sin desgastarse demasiado.

A propósito de esto, hablábamos en un artículo anterior sobre cómo el hecho de conocer pautas básicas sobre el funcionamiento del cerebro permite abordar más eficazmente procesos como la toma de decisiones, la resolución de conflictos, la comunicación, la gestión emocional, la creatividad, etc.

Por ejemplo, la Inteligencia Emocional (IE), término popularizado por Daniel Goleman, promueve la autoconciencia, la autorregulación, la motivación, la empatía y el desarrollo de habilidades sociales; todas ellas, habilidades claves para crear un Neuroliderazgo desde el cual es posible ejercer la influencia positiva en los demás. En igual sentido, el mismo Daniel Goleman junto a R. Boyatzis y A. McKee, en el libro El líder resonante crea más, señalan:

“Las personas más resonantes son aquellas que sintonizan mejor con los demás y las que mantienen relaciones más transparentes, porque la resonancia minimiza el ruido del sistema”.

Tradicionalmente en las organizaciones las emociones eran un ruido de fondo que se creía que solo interfería. Con la publicación del libro de D. Goleman “Inteligencia Emocional” en 1995 y las posteriores investigaciones en el tema, no sólo sabemos que esto no es así, sino que además ahora impartimos cursos de IE en las organizaciones. Por otra parte, gracias a los aportes de la neurociencia, sabemos que lo que sentimos y lo que nos emociona es determinante y rige un altísimo porcentaje de las decisiones que tomamos. Por ello, los conceptos de IE, resonancia e influencia están íntimamente ligados con el Neuroliderazgo.

El cerebro humano es social y, en consecuencia, sus reacciones biológicas y neurológicas están determinadas por la interacción social. El mundo laboral también es un sistema social. Cuando dentro de ese sistema una persona se siente poco reconocida o excluida, se activa la misma red neural que se activa cuando uno siente dolor físico. El cerebro está en estado amenaza, provocando no sólo falta de engagement, sino también disminución de la  creatividad, de la colaboración, de la motivación y del rendimiento.

El líder es, sin lugar a dudas, quien ocupa una posición de privilegio para cambiar e influir positivamente en el clima positivo de la organización. ¿De qué forma?

Activando el centro de recompensa de sus colaboradores, tratándolos con un sentido de equidad, reconociendo sus aportaciones, apoyando su desarrollo profesional, promoviendo la transparencia y la colaboración, generando certeza y autonomía en las formas de trabajar. La capacidad de influir del líder será mayor en cuanto sea un referente y se convierta en un modelo a seguir, promoviendo el contagio emocional positivo.

Poner el acento en las emociones positivas es la clave para la motivación, el compromiso y el aprendizaje. Además, todo esto es una muestra de por qué hoy, además de conocimientos técnicos, los líderes son valorados por su capacidad para sacar lo mejor de los otros, para inspirar energía, entusiasmo, sentido de pertenencia y engagement.

Ahora bien, para que un líder pueda ejercer influencia positiva sobre el cerebro emocional de las personas, será necesario que trabaje -en primer lugar- en su autoconocimiento y su autogestión emocional.

Este programa formativo de NeuroLiderazgo tiene como finalidad acercar el conocimiento neurocientífico de una manera comprensible y práctica para todos los líderes, entendiendo que sólo partiendo del trabajo en primera persona es posible la transferencia posterior en cualquier entorno y desde cualquier rol o estilo de liderazgo.

Repasando conceptos, este trabajo con los líderes aporta una nueva visión y mejora sobre:
  • La motivación y el compromiso.
  • El enfoque, la atención y la concentración.
  • La creatividad para resolver conflictos.
  • La toma de decisiones.
  • El aprendizaje individual y organizacional.
  • El clima laboral positivo.

Este Curso de NeuroLiderazgo para empresas y profesionales está diseñado con el fin de proporcionar a los participantes una experiencia de aprendizaje con implicaciones directas para su práctica como potenciador de cambio. Es para directivos, líderes o gestores que dentro de sus funciones trabajan con personas y quieren incrementar sus habilidades de Liderazgo de una manera coherente con el funcionamiento del cerebro.

La aplicabilidad de los últimos avances en neurociencias es de gran ayuda e impacta muy positivamente en el entorno del profesional y su organización.

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