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Finanzas Personales.

La Teoría del Ahorro.

Hablábamos en un artículo anterior acerca de la metodología práctica sobre el ahorro que nos proponía y nos propone nuestra especialista Montse Baró, y las 5 huchas como la clave práctica para todos aquellos que nos planteamos comenzar a construir -de una vez- nuestra tranquilidad y libertad financiera

Ahora bien, lo que también hemos visto es que la metodología abarca mucho más que la matemática básica para definir nuestro “disponible” luego de todos los gastos, y la creatividad para definir el diseño de nuestras alcancías. De hecho, esa es la parte más estandarizada del abordaje; es el final, lo cierto, lo ejecutable, lo técnico y lo inamovible. No obstante, hasta llegar a ese resultado, el afrontamiento y las resistencias, producto de los pensamientos, las emociones y las creencias personales de cada uno son únicas, misteriosas, reveladoras y a veces tan curiosas como abrumadoras.

De hecho, si no contáramos con la singularidad que supone cada uno de nosotros, con armar un instructivo señalando qué huchas y cuánto en cada una, sería más que suficiente y sabemos de sobra que no lo es. La relación que cada uno tiene con el dinero es un misterio por revelar que requiere, sobre todo, la voluntad de comenzar, la intención de enfocarnos en ello, la necesidad de tomar conciencia y de cuestionar y cuestionarnos con respecto a qué es lo que bloquea la abundancia y la posibilidad de desarrollar un vínculo sano con el dinero.

No entraré en el detalle de las huchas, sin embargo, mencionaré sí que cada una tiene un objeto más o menos concreto y un plazo relacionado a ello que puede ser corto, mediano o largo. Ahora bien, hago esta descripción porque las resistencias y las excusas de cada persona, en mayor o menor medida, ocurren frente a una hucha de ahorro en particular, frente a dos o frente a todas. Incluso la más simple de ellas –la hucha de los caprichos y del corto plazo- tiene cuestionamientos. ¿Es esto posible? ¿Es real que si nos proponen guardar dinero para darnos algunos gustitos pongamos resistencia? Pues sí y nuestra especialista nos lo cuenta.

Según su experiencia, muchas de las personas están encantadas porque normalmente suelen comprarse cosas (a veces compulsivamente) y con esta hucha se plantean un respaldo para hacerlo de forma más responsable y sin culpa. Pero claro, en contraposición, existen personas que se resisten a ello básicamente, porque las compras que suelen hacer son para otros. Es decir, les cuesta conectar con la sensación de placer que supone hacerse un regalo o darse un capricho. Y a partir de esto, las objeciones que suelen utilizar son del tipo: “no soy un derrochador/a”, “estoy cubierto/a; no necesito nada” o, algo más obvio con este perfil: “los demás lo necesitan más que yo”.

Claro que estas creencias se profundizan cuando se plantea la hucha para cumplir sueños personales o la libertad financiera y aparecen observaciones del tipo:
  • El dinero es el origen de todos los males.
  • Tener dinero es algo sucio que me aleja de la espiritualidad.
  • El dinero no da felicidad y sólo trae conflictos.
  • En mi familia el dinero sólo produjo engaños y odio.
  • Si tengo dinero mi familia me cuestionará.

Está claro que en estas afirmaciones no hay mucho de realidad objetiva pero sí hay mucho de realidad percibida conformada por nuestra experiencia, creencias, pensamientos y emociones aprendidas en el ámbito familiar y recibidas del inconsciente familiar. Efectivamente, entender que el dinero provoca (sí o sí) engaño, odio y conflicto, o considerar que si poseemos dinero entonces nos alejaremos de nuestra espiritualidad es un tanto fantasioso, pero aún así, tiene una fuerza muy potente y capaz de sellar la enemistad con el dinero y, sobre todo, capaz de obstruir nuestra sintonía  con la abundancia.

No obstante, este Curso de Finanzas Personales tiene como objetivo acercarnos la Teoría del Ahorro y hacer que todas esas creencias -y otro sinfín de ellas- emerjan a la superficie naturalmente. Sólo cuando tomamos conciencia de ellas podemos cuestionarlas y tomar acción para cambiarlas. Con esa toma de conciencia y un poco de conocimientos y habilidades que parten de la educación financiera, seremos capaces de tomar mejores decisiones sobre nuestros recursos económicos, independientemente de cuál sea nuestra situación particular.

A propósito de esto, en la enumeración anterior he destacado una de esas creencias por sobre otras y no por una cuestión arbitraria sino porque es una de las que más se repite. De hecho, por esa relevancia, pondré un título aparte.

La aparente incompatibilidad del dinero y la espiritualidad.

Ciertamente, a lo largo de la historia se fue instalando que el dinero era malo y enemigo acérrimo del desarrollo espiritual y, a propósito de esto, mucha personas han “comprado” esto como una dualidad incompatible. Sin embargo, incluso los pequeños problemas en las economías cotidianas son una mínima expresión de nuestros problemas espirituales. ¿Por ejemplo? Gastar compulsivamente, gastar más de lo que tenemos o lo que aún no hemos ganado sólo para aparentar algo que no somos.

Por eso decimos que el desarrollo espiritual conlleva, entre otras cosas, el desarrollo de la libertad financiera. Es esa independencia la que nos libera de la angustia, la frustración y el desánimo que nos producen los problemas con el dinero.

Montse lo resume así: “espiritualidad es conseguir lo que queremos con pies y cabeza. Los pies sobre la tierra para conocernos más y reconectar con nuestras raíces, y cabeza para soñar, trascender y evolucionar. Solo así, uniendo las partes y no separándolas, podremos conseguir lo que realmente queremos”.

Por lo dicho, podemos resumir que la Teoría del Ahorro nos ayuda –sobre todo a: ordenar, valorar, priorizar, visibilizar, concretar.

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