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Multiplica todo lo bueno
que hay en ti.

Hay mucho escéptico respecto a la psicología. Aunque el escéptico ignora exactamente cómo se trabaja desde esta perspectiva y por ello, tiende a estereotipar negativamente a las personas que deciden acudir al psicólogo en busca de apoyo profesional y/o a asociarlos con enormes, traumáticas  y crónicas problemáticas.

Es cierto que esa imagen sesgada de la Psicología no es gratuita. Histórica y tradicionalmente, se ha trabajado más desde los aspectos negativos y/o patológicos del ser humano, como las pérdidas o el sufrimiento, y eso hace que el primer pensamiento de muchos gire en torno a la asociación negativa. Hoy, sabemos que esto no es así; que la psicología no atiende con carácter único y exclusivo situaciones de extrema tristeza  y sufrimiento.

Al efecto, y desde hace relativamente poco tiempo, surge la Psicología Positiva. Un nuevo enfoque con una característica semántica que no sólo amplía esa imagen, sino que además, permite que los psicólogos continúen con el trabajo sobre aspectos patológicos, pero que también lo hagan desde la positividad, por ejemplo -y entre otras-, para que las personas tomen la iniciativa para:

  • Mejorar el rendimiento.
  • Identificar y desarrollar las potencialidades.
  • Promover acciones de bienestar.
  • Fijar y alcanzar metas.
  • Definir estrategias de prevención.
  • Mejorar habilidades.
Mucho más que optimismo. Es una cuestión de actitud.

En los momentos que vivimos de crisis e incertidumbre social, personal y laboral, la visión de la Psicología Positiva juega un papel fundamental; colabora con las personas en el desarrollo de conceptos, habilidades y herramientas aprendibles, como el optimismo, la felicidad, el humor, las fortalezas, la inteligencia emocional, el crecimiento personal y profesional, la creatividad, la fluidez y otras.

Todas ellas sin excepción, marcarán la diferencia a la hora de adaptarnos a situaciones complejas y a momentos de inestabilidad.

Claramente, también aumentará nuestra capacidad de disfrute.

Veamos una situación concreta. Supongamos que nos despiden de un trabajo ¿debo centrarme entonces, en fortalecer mis conocimientos técnicos para estar más preparado? La respuesta es -no necesariamente-. Siempre hubo muchas variables involucradas en un despido, pero es posible que hoy, se hayan multiplicado. Es cierto que antes y hoy, el conocimiento es importante; pero las variables que más se exigen actualmente, tienen relación con la adaptación al cambio, con la gestión emocional, con la iniciativa para hacer mejor, y sobre todo, con la capacidad de convertir un obstáculo en oportunidad.

Ser mejores es lo que siempre está de moda.

Y por ello, la Psicología Positiva se está instalando en nuestra sociedad y se extiende a campos y entornos cada vez más amplios: colegios, hospitales, empresas, universidades, medios de comunicación y marketing, entre otros. Motivos hay muchos, pero la razón fundamental es porque ayuda a dar respuesta a situaciones complejas y provee de los recursos que la sociedad actual necesita.

La realidad es que si no fuera tan efectiva y sólida ¿por qué Coca-Cola, Fundación Botín o la familia Punset son algunos de los grandes divulgadores, investigadores y/o precursores de ella en nuestro país?

Muchas personas ya saben de qué se trata y conocen las virtudes de esta corriente de la psicología. Muchas personas ya se están destacando en el mercado laboral al adquirir los conocimientos y las herramientas que ofrece.

«El verdadero crecimiento personal y superación de nuestras dificultades no vendrían sólo de eliminar lo negativo, si no de construir y adquirir lo positivo». Martín Seligman (uno de los “Padres” de la Psicología Positiva)

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