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    Abandona la inacción. Aprende a ser proactivo.

    MUÉVETE PARA SER PROACTIVO. 

    Podríamos definir la Proactividad como una actitud vital, que se manifiesta a través de nuestra manera de actuar, y en la que intervienen Habilidades que son definitivas para Tomar Decisiones, para actuar con Creatividad, para emplear adecuadamente la Visualización Positiva y, sobre todo, para alcanzar ese estado de felicidad al que todos aspiramos.

    La acción no siempre trae felicidad, pero no hay felicidad sin acción. Benjamín Disraeli

    La productividad es sinónimo de acción, de ejecución, de diligencia, de anticipación, de buscar soluciones, de moverse y de mover a la persona que está al lado si eso es necesario. Equivale a optimismo, a actitud positiva, a un lenguaje y talante entusiastas, es lo opuesto a pasividad, a la apatía, a la reacción negativa, a la crítica innecesaria que no aporta nada, a la queja infantil.

    La proactividad es la solución, mientras que la no-acción y la pasividad son el problema.

    Una actitud proactiva te reviste de autoestima, te anima a abrazar nuevos retos ante el estancamiento profesional. Combate la timidez, el temor o el miedo con la acción directa y decidida, es el Sí frente al No.

    Una persona proactiva persigue ser más organizado y eficiente, busca sacar lo mejor de sí, dirige su atención hacia lo importante, actúa para eliminar las distracciones. Todo ello no se consigue con una actitud pasiva o contemplativa, sino con la determinación y la acción basados en valores interiores y objetivos bien definidos.

    ¿ERES PROACTIVO O REACTIVO ANTE LAS DIFICULTADES?

    Descúbrelo, cumplimentando este pequeño cuestionario para darte una idea de la posición en la que te encuentras frente a algunas competencias y si obtienes menos de 15 puntos seguramente que lo que viene a continuación te interese…

    Aprendamos a ir por delante de los acontecimientos, para pasar de las conductas reactivas, que sólo nos proporcionan desgaste, a las conductas proactivas, que nos facilitan la dirección y el gobierno de nuestra vida.

    En los cursos sobre proactividad, desarrollados por Álava Reyes Consultores, se marcan los siguientes objetivos:

    1. Desarrollar actitudes proactivas para poner nuestros recursos y habilidades, al servicio de la consecución de nuestras metas y objetivos.
    2. Potenciar las capacidades de toma de iniciativa y acción creativa para enfrentar los problemas de la vida diaria.
    3. Conocer y entrenar los procesos de la proactividad.
    4. Desarrollar la capacidad de adaptación, sin que la incertidumbre frene las iniciativas.
    5. Potenciar la seguridad en la búsqueda de soluciones.
    6. Facilitar el desarrollo de diferentes habilidades personales y laborales como el liderazgo, la toma de decisiones, la resolución de problemas o la creatividad.
    7. Favorecer el lenguaje proactivo.
    8. Potenciar la automotivación.
    9. Análisis de motores y herramientas que nos motivan en el ámbito laboral.
    10. Incidir en los aspectos que, en el trabajo, nos llevan a alcanzar el máximo rendimiento.

    A ellos llegamos a través de 10 pasos, que configuran los ejes principales en nuestro proceso de cambio hacia la actitud proactiva:

    Actitud mental positiva: predisposición de ánimo que define el modo en que nos posicionamos ante los acontecimientos. Determina en un alto grado cómo somos, cómo pensamos, cómo nos comportamos, cómo hacemos las cosas.

    Automotivación: es la estrategia clave para conseguir nuestros objetivos, es la capacidad de generar fuerzas que nos impulsen a realizar las cosas.

    Visualización del éxito: es la habilidad de visualizar creativamente el beneficio y adelantar el éxito que nos espera tras nuestra acción.

    Establecimiento de metas: Las personas proactivas establecen sus metas y actúan en función de ellas.

    Proceso de toma de decisiones: generación de alternativas para conseguir las metas.

    Imaginación y creatividad: la generación de ideas alternativas y soluciones que nos permitan resolver los problemas, una actitud positiva, un lenguaje ganador, y la capacidad de visualizar el éxito, nos permitirá llenar nuestra “hucha” de argumentos para tener la convicción de que nosotros mismos somos la solución.

    Destierro del “no se puede”: uno de los rasgos más marcados de la personalidad proactiva es el optimismo. El desarrollo de esta virtud está condicionado por nuestro propio carácter natural, nuestro entorno y nuestras circunstancias, pero también es algo que puede ejercitarse. Conseguir modificar nuestros miedos y creencias está en nosotros mismos.

    Desarrollo de la asertividad: y a través de ella, la capacidad de expresar nuestros sentimientos, ideas y opiniones, de manera libre, clara y sencilla, comunicándolos en el momento justo y a la persona indicada.

    Constancia y anticipación: partimos de los objetivos globales que queremos conseguir, para luego marcarnos las tareas mensuales, semanales y diarias.

    Elabora tu propio plan personal y empieza hoy mismo: las intenciones, sin estrategias, sin planes de acción, no bastan. Necesitamos un plan de acción.

    “EL OPTIMISTA SIEMPRE TIENE UN PROYECTO,
    EL PESIMISTA, UNA EXCUSA”

    La base del éxito y de la satisfacción en la vida está en la libertad que poseemos para elegir. Para ello, nos apoyaremos en aquellos principios que identificamos y reconocemos como propios. Pasar por la vida sintiéndonos víctimas de las circunstancias, o de los demás, es la base de la infelicidad y de la falta de libertad.

    “Si crees que algo es imposible, tú lo harás imposible” Bruce Lee

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    Para más información.
    Inteligencia Emocioanal,
    Autocontrol y Proactividad.

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    ¿Cuánto hace que no te ríes a carcajadas?

    DEJA DE “CUMPLIR” CON TU VIDA. (DISFRÚTALA)

    Andrea es esposa, madre, amiga, trabajadora y mujer. Tenía una educación tradicional y había sido preparada para cumplir con el mandato de ser exitosa y amada en todos los ámbitos de su vida. Esa era su premisa, y por lo tanto, vivía a un ritmo rutinario complaciente y vertiginoso, sin pensar y sin detenerse.

    En su entorno familiar era una persona muy protectora y responsable. Se ocupaba de TODO: en su mente estaba prevista la rutina de sus hijos adolescentes, las salidas, las tareas, los horarios, e incluso el hecho de apagar incendios cuando cualquier imprevisto ocurría. Eso sí, no responsabilizaba nadie, simplemente asumía el rol “bombero” sin permitir que nadie más comparta el error; ella era la madre salvadora y aunque esta situación le hacía experimentar una sensación de perpetuidad y dependencia respecto de sus hijos, no reparaba en que estaba privándolos de crecer, de comprometerse y de asumir sus propios errores.

    Con su marido era igualmente incondicional y lo cuidaba como si fuera una extensión de si misma. Desde su estilo personal y estético, hasta su agenda de familiar de eventos sociales y de negocios; y entre estos dos extremos, todos los grises posibles. Así, se sentía recompensada, reconocida y nuevamente imprescindible por los comentarios de su pareja: “eres increíble”, “estás en todos los detalles”, “no sé que haría sin ti”, entre otros.

    “No hay ningún secreto en el equilibrio. Lo único que necesitas es sentir las olas.” Frank Herbert

    En su trabajo y con sus amigos era igual de complaciente. En la empresa se encargaba de tareas que podía delegar, pero en su necesidad de sentirse útil, la llevaban a ser incapaz de trasladar las responsabilidades, después de todo, “quién podría hacerlo mejor que ella”, “era más fácil hacer, que tener que explicar todo a alguien más”. Con sus amistades compartía poco, pero siempre estaba ahí para prestar su oído y su opinión. Era sincera con ellos, pero era superficial cuando le tocaba hablar de ella en primera persona.

    Así, en función de sus obligaciones, transcurría su vida. Nunca decía que no, siempre daba más de lo que podía y estaba para todos. De alguna manera “ser así”, le neutralizaba su miedo al rechazo y le hacía sentirse imprescindible, reconocida y satisfecha.

    Pero un día, Andrea se detuvo. Se miró en el reflejo de un escaparate y aunque se reconoció perfecta para todas sus terceras personas, se desconocía a ella misma. ¿Cuánto hacía que no se reía a carcajadas?, ¿cuánto hacía que no se ocupaba de hacer algo por ella y para ella?, ¿en qué momento había dejado que sus miedos superen su seguridad?. En esa carrera constante de obligaciones, había perdido la magia, sentía agobio, frustración y cansancio; se había olvidado de si misma.

    Lo cierto, es que una vez consciente de su situación, supo que no podía continuar así. Necesitaba ayuda profesional para comenzar a encontrarse y restablecerse. Para ello, tomó como referencia a Nathalie Bertin, quién le había ayudado a transitar otros eventos difíciles e importantes en su vida.

    REENCUÉNTRATE, ¡RECUPERA TU MAGIA!

    Acercarse a la consulta de su coach le procuró a Andrea una profunda sensación de bienestar: la presencia acogedora de su coach, su escucha sin juicio y su aceptación incondicional le permitieron pararse y relajarse para empezar a observarse y reflexionar sobre su propia vida.

    1. Clarificar sus metas.

    Estaba tan pendiente de los deseos de los demás, ni siquiera era capaz de expresar lo que la animaba y la motivaba en su vida. Sin embargo, poco a poco clarificó sus valores fundamentales, definió sus prioridades y explicitó lo que significaba para ella introducir “magia” en su vida. Aprendió durante esta etapa a mirar hacia el futuro, pues, empezó a apartar la queja de su mente para fijarse en lo que quería hacer para acercarse a su meta.

    2. Identificar los obstáculos y buscar alternativas.

    Cuando empezó su proceso de coaching, Andrea tenía muy clara una larga lista de obstáculos que le impedían cambiar: “no tengo tiempo”, “tengo que cumplir con mis obligaciones”, “no puedo confiar en mis compañeros de trabajo”, “mis hijos todavía me necesitan” y un largo pero muyyy largo etcétera.

    Con las preguntas adecuadas de su coach, tomó consciencia de que muchos de estos obstáculos se anclaban en creencias que la limitaban en su vida. ¿Era tan cierto que fuera responsable de los comportamientos de todos los que la rodeaban: hijos, marido, colegas de trabajo, amigos? ¿Era tan necesario exigirse tanto en cada circunstancia de su vida y buscar continuamente la aprobación de los demás?

    Trabajar sobre estas creencias le permitió convertir sus obstáculos en objetivos y a convertir su sentimiento de impotencia en una toma de responsabilidad sobre lo que ella podía y quería realmente hacer.

    3. Definir un plan de acción.

    Clarificada su meta y definidos sus objetivos, estableció un plan de acción detallado para alcanzarla. Gracias a su coach, descubrió por ella misma alternativas a los comportamientos que siempre había desarrollado en los distintos ámbitos de su vida: en el trabajo, con su familia y con sus amigos. Descubrió que tenía el poder de crear su realidad.

    4. Actuar.

    El cambio es un proceso que requiere motivación, constancia y determinación. El apoyo, respaldo y desafío constante de su coach fue un aspecto muy importante para Andrea. Aprendió a enfrentarse a sus miedos y a sus dudas recordando en cada momento para qué estaba experimentando nuevos hábitos y comportamientos. Aprendió a celebrar cada pequeña victoria para fortalecer su motivación. Y descubrió como cada paso reforzaba su confianza y su seguridad en si misma. Lo que más le gustó de todo este proceso fue descubrir que tenía en ella todos los recursos que necesitaba para cambiar su vida.

    Ahora, Andrea disfruta más de su familia y todavía se sonríe del asombro de sus hijos cuando les deja asumir sus responsabilidades; disfruta más de su trabajo centrándose en sus prioridades e incluso tiene más tiempo libre para ir al gimnasio, organizar salidas con su familia y con sus amigos…

    Y tú, ¿a qué esperas para recuperar la magia de tu vida?

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    Para más información.

    www.nathalie-bertin.com

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    Técnicas de liberación emocional. (Basta de postergar)

    Claudia es una profesional referente en el mundo de los negocios. Actualmente ocupa la dirección en una multinacional. Su vida profesional es su pequeño mundo; todo lo que sucede allí, es lo que le influye, lo que la mueve y lo que la ocupa. Sabe que eso no está bien, sabe que hay algo que cambiar, pero desconoce por dónde ir o de qué manera comenzar.

    Se mira al espejo y le gusta lo que ve; ha sido obediente, trabajadora y ha cumplido con gran parte de su legado familiar, en definitiva ha sido entrenada desde su seno familiar para ser una mujer inteligente y exitosa. Pero quiere moverse, necesita abandonar los tacones y aprender a estar cómoda en otros zapatos; precisa sentir que no ha dejado de ser mujer, que tiene amigos con los que pueda permitirse hablar de tonterías y reírse de ellas sin especular con el que dirán. ¡Y lo necesita urgente!

    Como ella, muchas mujeres profesionales postergan otras facetas de su vida. Nunca encontró el equilibrio; sus parejas se aburrían de ella, de sus horarios, de su estrés y de la dedicación obsesiva por su trabajo. Los pocos amigos que tenía, ya casi ni contaban con ella en las salidas, porque también se habían acostumbrado a su ausencia. Incluso su familia la consideraba una visita esporádica y sorpresiva.

    En referencia a ello, repasaba la cantidad de veces que había evadido situaciones, consciente o inconscientemente, que la exponían a otros entornos; si bien no podía naturalmente reconocer el/los motivo/s, suponía que era posible que estuviera somatizando sus miedos a ser capaz de conquistar más o de relacionarse abiertamente con otras personas que no pertenecieran a su espacio seguro.
    ¿Acaso se había estado boicoteando? ¿Tal vez las jaquecas, las molestias estomacales, la ansiedad y un enorme etc., llegaban siempre y oportunamente en esos momentos?
    ¡BASTA DE POSTERGAR!

    Buen inicio. Por lo menos lo vio claro. Estaba pasando por un momento de transición en su vida. Sabía lo que pasaba y lo que quería, pero estaba desbordada emocionalmente.

    Por ello, acudió a un coach, especialista en técnicas de liberación emocional. Ella sabe que el coaching es una metodología altamente efectiva para conseguir resultados desde el momento presente y que el coach es un acompañante que va invitando a la reflexión a través de sus preguntas, mostrando oportunidades donde creíamos que no las había o donde ignorábamos que podíamos explorar.

    Pero en el camino, Claudia se paraliza. Siente que no puede continuar en la ruta reflexiva porque una sensación de angustia que no la deja respirar la ha invadido. Simplemente llora sin saber como restablecerse.

    Como todo proceso reflexivo, hay momentos en los que es necesario ir un poco más allá y provocar un estado de mayor serenidad. Sabina Roleff, coach y especialista en EFT asegura que “muchas veces nuestras emociones nos dominan. El llanto, la culpa, la tristeza, el miedo, la sensación de no control, la rabia, la angustia, una fobia o la ansiedad, toman el mando. Nos generan síntomas que nos hacen sentir mal, incómodos o acelerados.
    Nos impiden tener una visión clara de la situación, y mientras tengamos una visión nublada es difícil reflexionar con calma, encontrar soluciones y tomar decisiones”.

    Probablemente en el caso de Claudia, como en tantos otros, similares o no, sea necesario combinar el coaching con estas técnicas que permitan explorar un poco más y que ayuden a superar esos condicionamientos inconscientes que frenan el progreso natural de cualquier proceso.

    En tal sentido, el tapping es una técnica eficiente y extremadamente sencilla para eliminar bloqueos y emociones negativas a través del equilibrio del sistema de meridianos de energía del cuerpo, la misma que usa la acupuntura, pero sin agujas; se trata de golpear suavemente con la yema de los dedos sobre ciertos puntos del cuerpo, mientras se verbaliza la situación que se está viviendo; todo esto acompañado de la respiración.

    Al estimular esos puntos se posibilita la liberación de la energía que está generando una respuesta de malestar. Así, la energía corporal logra fluir libremente, posibilitando el equilibrio y bienestar. El dato más importante es, según nos comenta Sabina, que el tapping se puede enseñar para que cada uno pueda aplicarlo cuando lo necesite. Y además de ayudar a la relajación en la sesión de Claudia, puede aplicarse para tratar una gran cantidad de temas emocionales:

    • Ansiedad, nerviosismo, estrés y ataques de pánico. Sería útil por ejemplo, antes de hablar en público, un examen o una entrevista de trabajo.
    • Fobias, de cualquier tipo.
    • Recuerdos traumáticos: pérdidas de seres queridos, accidentes, etc.
    • Depresión y problemas de autoestima.
    • Sentimientos de odio, ira, resentimiento, culpa…
    • Bajo rendimiento profesional y deportivo.
    • Adicciones: controlando la compulsión de consumir.
    • Problemas físicos: cefaleas, vértigo, dolor de espalda, tensiones musculares crónicas, alergias, asma, insomnio, mientras que otros malestares tienden a mejorar o desparecer.

    Claudia ya puede respirar normalmente y ha logrado tranquilizarse. Ha dejado de llorar y paradójicamente, poco a poco, se va reencontrando con una sonrisa que había olvidado. Consigue estar más presente y, sobre todo, se ha perdonado la postergación.

    El camino se hace al andar, sólo tienes que animarte. ¿Cuándo comienzas?

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    Para más información: Sabina Roleff
    www.sabinacoach.com

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    Mujeres proactivas que lideran su vida. (4º edición)

    LA REALIDAD.
    Esta realidad, que las cifras ponen de manifiesto, viene ocurriendo desde siempre, y sin embargo ya llevamos años con un entorno en las empresas que favorece la igualdad de oportunidades, en los últimos años, incluso de forma vigilada (con ratios comparativos de género y legislación al respecto) y con políticas de discriminación positiva en algunos casos. Entonces, ¿qué queda por hacer para compartir puestos de alta dirección y de responsabilidad decisiva con los hombres?.

    Sin duda hay mucho por hacer, desde la sociedad, desde las empresas y desde nosotras mismas. El hecho de que no consideremos el entorno como injusto, no quiere decir que sea justo, simplemente el devenir de la historia nos ha traído hasta este mundo empresarial construido por hombres, donde las mujeres cabemos, pero no como pieza clave.

    QUÉ TENEMOS, QUÉ NOS FALTA.
    Estamos sobradamente preparadas para ser pieza clave en nuestro entorno profesional
    , las estadísticas nos dicen que estamos a la altura de las necesidades en cuanto a formación reglada, másteres y especializaciones se refiere, eso significa que hemos hecho la inversión económica y en tiempo para ser lo que nos propongamos.

    Una vez que hemos llegado a un punto de preparación y experiencia profesional, en nuestra plenitud profesional, necesitamos descubrir nuevas vertientes de crecimiento y forjar nuevos vínculos sinceros e individuales para enfrentar nuevos retos profesionales. Nos hace falta adoptar una determinada actitud y poner todos nuestros recursos en acción.

    Volvemos a preguntarnos el por qué, ¿es que no queremos?, ¿es que no nos dejan?, ¿es que nos da miedo?. Creo que no es el momento de “echar balones fuera”, no hay culpables, hay circunstancias que tenemos que salvar, y sobre todo, hay circunstancias que tenemos que aprovechar, efectivamente oportunidades.

    Nunca antes las mujeres habíamos estado tan “de moda”, aunque más que una moda, es que según están las cosas, ahora hacemos falta todos, nosotras también. Lo mejor es que hacemos falta con todas las características propias de nuestra condición de mujeres, nuestra capacidad de emoción, de empatía, de relación, de seducción, nuestra intuición. Todos nuestros atributos son valiosos.

    QUÉ HACER.
    En primer lugar, seamos conscientes de nuestras capacidades. Reflexionemos sobre nuestras prioridades, no las que otros nos atribuyen, no las que se esperan de nosotras, no las que prejuicios, educación y conveniencias nos marcan, sino lo que cada una quiere. Seamos estratégicamente consecuentes, hagamos aquello que nos lleva a alcanzar nuestros objetivos, adoptemos los comportamientos, empleemos las técnicas, pongamos las habilidades en práctica, identifiquemos las situaciones en las que conviene emplearnos a fondo para tomar las riendas y no soltarlas hasta llegar a nuestra meta.

    DESARROLLO DIRIGIDO A MUJERES CON POTENCIAL.
    Este es el impulso, el Programa apunta a identicar los recursos propios y ponerlos en acción, desempolvar los instintos y la intuición para unirlos al método y a la técnica, construyendo con ello, un comportamiento estratégico que nos sirva de camino para alcanzar cada uno de nuestros objetivos.

    Es un Programa diseñado para trabajar las actitudes y poner a punto las habilidades propias de nuestra condición de mujeres.

    Las acciones que se realizan de forma individual están diseñadas para reconocernos y aceptarnos, ya que es clave para definir la coherencia entre lo que perseguimos y lo que hacemos, sobre todo en esta etapa de madurez profesional. Todo comienza con una entrevista con la participante, que da origen a un informe individual dirigido al autoconocimiento como clave para el liderazgo. Este informe se irá enriqueciendo a lo largo del Programa y se comenta al finalizar las acciones durante una entrevista de asesoramiento para el desarrollo profesional.

    Las acciones en grupo están pensadas para practicar y compartir experiencias desde el absoluto respeto y humildad. Se abordan 5 módulos: 1.-Liderazgo (Autoconocimiento), 2.-Comunicación en reuniones (uso de nuestras capacidades de comunicación con firmeza y aplomo), 3.-Comunicación a audiencias (influir y atraer el ánimo), 4.-Negociación y Conflictos (Habilidades aplicadas) y 5.-Personal Branding (Identificar valores diferenciales). Todos están diseñados sobre situaciones comunes del entorno profesional en las que es necesario poner todos nuestros recursos en acción y emplear las técnicas en un ambiente de confianza y complicidad.

    La estructura del Programa permite a la participante acudir a su trabajo por la mañana para resolver lo acuciante, compartir un pequeño “picoteo” con las compañeras del Programa para “despresurizar”, dedicar la tarde a su formación y desarrollo, y terminar a las 17:45, una hora muy razonable para atender a las otras facetas de su vida.

    Es un Programa pensado para conciliar, que de eso nosotras sabemos mucho.

    El equipo de profesionales que interviene en el Programa tiene muy claro que sus conocimientos, experiencia y dedicación están totalmente focalizados en el objetivo: el éxito de las participantes. Las protagonistas son ellas y el concepto es que brillen en cada oportunidad profesional.

    Como resultado de ediciones anteriores han surgido ascensos, negocios, amistades, y relaciones muy interesantes, que están basadas en la generosidad de compartir y en el apoyo mutuo, sin duda nuestras fortalezas.

    Para más información: asumo.es

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