El actual ambiente de negocios requiere organizaciones ágiles, flexibles y dinámicas y es allí donde la innovación aparece como un factor clave y diferenciador. Innovar significa superar la manera en que hacemos las cosas, pero además, aprender a realizarlas de una manera diferente para obtener una verdadera ventaja cualitativa y competitiva. Ahora bien, conociendo alguna de las claves de diferenciación, la pregunta sería ¿quiénes deben innovar? La respuesta es TODOS; todos quienes son parte de cualquier organización, independientemente de la función que desempeñen.
En tal sentido, el montañismo es una de las mejores disciplinas para desarrollar habilidades de forma original y efectiva. Como mencionábamos al comienzo, estimula la creatividad y apunta a aprender nuevas y mejores formas de hacer, a innovar, tanto individual, como colectivamente. Esta experiencia nos coloca en un escenario tantas veces amigable, como tantas otras, complicado u hostil, y es allí donde se actúa aplicando la creatividad, el trabajo en equipo, la solidaridad, la búsqueda de objetivos comunes, la planeación, la flexibilidad y la toma de riesgos y decisiones.
En cierta forma, lo que propone éste, y otros deportes, es que abandonemos la zona de confort, que salgamos de nuestra propia zona de seguridad, para ponernos a prueba en situaciones atípicas, pero sabiamente análogas a la incertidumbre y dinámicas que plantea el entorno de negocios actual. Porque hay algo que está claro, las reglas del juego han cambiado y cambian todo el tiempo, entonces sólo podemos aumentar nuestra competitividad si abandonamos viejos paradigmas, hacemos cosas nuevas y aprendemos a innovar.
Si bien es cierto que el análisis y el discernimiento son necesarios en muchas ocasiones para evitar males mayores, es igual de cierto que en el día a día nos encontramos con la necesidad de tomar decisiones urgentes, que nos exigen, más que un análisis y una minuciosa evaluación, acciones rápidas y efectivas. Casos en los que la intuición, la creatividad y la inteligencia emocional son los intangibles invalorables. Por ello es tan importante desarrollar estrategias de cambio, adaptación y respuesta, pues la incertidumbre ya está instalada en el mundo laboral y exige el desarrollo de nuevas habilidades de las personas para responder a ella en forma eficaz. Habilidades que puede proporcionarnos el ejercicio de esta actividad, siempre y cuando la concretemos de la mano de expertos -en la práctica en si misma-, y de especialistas en el desarrollo y el mejoramiento de las personas.
Ahora bien, decimos esto porque una de las premisas fundamentales para que haya éxito en la práctica de este deporte, no es sólo acercarse a la montaña y comenzar el camino. De hecho, es mucho más profundo que eso. Como todos los deportes, exige una preparación física y mental proporcional al desafío a llevar a cabo. Estas situaciones de exigencia ponen a prueba la capacidad para entrenar la voluntad, soportar el dolor, la fatiga y aumentar la resistencia psicofísica para el logro de las metas.
¿PERO, QUÉ SUCEDE LUEGO DE ESTA EXPERIENCIA?
Claramente, muchas cosas y muchos cambios. El montañismo es revelador de cómo somos, de qué somos capaces y sobre cuáles son nuestras limitaciones.
Por ello, no sólo se trata de la práctica de un deporte o la realización de un desafío; la experiencia propone mucho más que eso. Plantea la necesidad de entrenar y aprender más sobre el desarrollo del liderazgo y la motivación en situaciones puras y límites. Seguramente no seremos los mismos luego de vivenciar tal experiencia por muchas cosas que nos habrán sorprendido descubrir en nosotros mismos. Justamente ésa es la clave. Considerar lo vivido y aprendido como la herramienta más poderosa, y ser capaces de aplicarlo, en todos los ámbitos de nuestra vida.
Al efecto, y según las necesidades de la empresa u organización, el equipo de Alexander Larrucea, ha desarrollado el Método INNOVAMONTE para directivos, profesionales y/o equipos de trabajo con el fin de focalizar en aspectos claves como la planificación, la delegación, la confianza, la superación de retos, la toma de riesgos, la comunicación, la humildad y la austeridad.
Alexander cuenta con una visión sumamente amplia. No sólo es montañista -con experiencia en los Pirineos, Los Alpes y Sierra Nevada-, es además economista, coach y en su carrera profesional ha trabajado en empresas de diferentes sectores y ha liderado equipos diversos.
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La Montaña. Una verdadera escuela de Liderazgo.
“No conquistamos las montañas, sino a nosotros mismos.” Edmund Hillary
En la vida de la empresa actual existen situaciones complejas que nos provocan ansiedad, inseguridad, irritabilidad, enfado y un largo etc. Entre ellas: administrar el tiempo y los recursos físicos para terminar un proyecto, solicitar prórroga para liquidar pagos, negociar un ajuste salarial, hablar frente a los accionistas para que financien nuevas líneas de productos, etc.
A la vez las empresas están faltas de una activa y valiente cultura por innovar en procesos, productos, mercados…y para esto hace falta una preparación no sólo a nivel conceptual, sino sobre todo a nivel experiencial: pasar de lo teórico a lo práctico, del “theorein” al “prathein” platónico.
En todos los casos se pone a prueba constantemente nuestra capacidad para controlar las emociones, tanto en el ejercicio del liderazgo como en el desarrollo de acciones nuevas. Muchas veces hay que “romper moldes”, viejos esquemas, modos de hacer de siempre que no llevan al éxito empresarial. Con frecuencia, actuamos “sobre la marcha” sin pensar en nada más que en cumplir con nuestro deber. No obstante, es posible buscar en nuestro subconsciente una motivación que nos empuje a acometer dichas acciones y hacerlas entonces, de la mejor manera posible. Y para encontrarla, un camino es hallarla en la experiencia de lo vivido en una montaña.
Aunque la empresa y la montaña a simple vista son opuestos, es interesante comprobar cómo ambos escenarios arrojan una cantidad de interesantes analogías. Hablamos de encontrar motivaciones, de ir más allá del mero accionar mecánico. Pues bien, la experiencia de haberse decidido y preparado y ascendido a una montaña de tres mil metros de altura en el Pirineo consigue ese aprendizaje y estímulo, que nos motiva a actuar, siendo mejores líderes con nuestros colegas o subordinados y a emprender nuevas ideas.
Quienes han transcurrido esta experiencia y se han animado a experimentar el Método Innovamonte lo aseguran: la montaña es, en sí misma, la mejor escuela de liderazgo e innovación.
POR QUÉ ENTRENARSE FÍSICA Y MENTALMENTE.
Las emociones se disparan, se multiplican y hay que saber controlarlas. Por ello, antes de iniciar la ascensión es vital entrenarse física y mentalmente con profesionales idóneos; estas situaciones de exigencia ponen a prueba la capacidad para entrenar la voluntad, soportar el dolor, la fatiga y aumentar la resistencia psicofísica para superar cada paso y así, llegar al objetivo.
Un líder, ya sea empresarial, político o social ha conseguido ganarse dentro de su ámbito, la confianza, el apoyo y credibilidad de las personas. No obstante, en la montaña estas características se ven de una manera pragmática y explícita regida por unas necesidades muy elementales: superarse, llegar más alto y cumplir los objetivos. Un líder no será necesariamente el que vaya adelante, sino aquel que tienda a organizar, el que apuntalará ánimos, el que sugerirá alternativas creativas y todo ello, sin necesidad de sentirse el protagonista.
Entonces la pregunta es:
¿Eres realmente un líder fuera de tu zona segura? ¿Tienes tu ego bien colocado?
¿Estás capacitado para hacerte a un lado y dejar que otros puedan tomar las decisiones?
¿QUÉ NOS ENSEÑA ESTA EXPERIENCIA? ¿QUÉ APRENDEREMOS?
Lo importante del Método Innovamonte es que asegura que todos los aprendizajes en la montaña son transferibles al mundo laboral, en donde el liderazgo, la planificación, la delegación, la confianza, la superación de retos, la toma de riesgos, la comunicación, la humildad y la austeridad son indispensables para cumplir o superar objetivos.
Entre otros aspectos, quienes protagonizan esta vivencia logran:
DE LA MONTAÑA, A LA EMPRESA
Este punto es importantísimo porque los proyectos innovadores pueden tener una vida corta a menos que se incrusten dentro de la estructura organizativa. Todos los procesos nuevos y exitosos pueden no ser sostenibles por falta de continuidad. Se necesita un compromiso de la dirección para dar continuidad a la implantación.
La clave de esta innovadora y exitosa metodología que combina lo teórico con el entrenamiento es que lleva a realizar cosas nuevas. Está dirigida a todos aquellos que desean mejorar sus habilidades directivas llevados de la mano por un equipo de profesionales de la formación empresarial y que a la vez tienen una gran experiencia en las montañas del Pirineo. Es importante apuntar que este método en RRHH está hecho para gente normal, pero también por gente normal; y es por ello que la actividad física se realiza en el Pirineo de Huesca, y no en otros lugares más exóticos fuera de nuestra geografía.
Detalle del proceso:
* A determinar el lugar. Disponemos de oficina en Huesca, Barcelona, Madrid y Bilbao.
** En función de la montaña decidida en común, dispondremos de buenas instalaciones hoteleras.
*** La inversión en esta metodología y en función de la entrevista resulta económica (individual o en grupo máximo 5 personas).
En la montaña queda en evidencia el verdadero liderazgo, funciona como un estímulo que ayuda a exteriorizar el potencial interno.
La montaña es adictiva. Tras un pico suele desearse subir otro; y después otro… ¿te animas al desafío? ¿te animas a descubrirte?
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Metología INNOVAMONTE
Montañismo & Management.
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