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    Si no sabes seducir, difícilmente atraerás el éxito.

    La timidez es uno de los estados más complicados que afecta al universo de las relaciones personales en su normalidad. Se le considera una pauta de comportamiento que limita el desarrollo social de quienes lo experimentan dentro de su vida cotidiana.

    ¿Pero realmente es bueno o es malo ser tímido? ¿Y hasta qué punto se puede superar?

    Un equipo de científicos ha demostrado que los tímidos perciben el mundo de una manera diferente y muestran una actividad cerebral más intensa ante ciertos estímulos. Esto viene a decir que el cerebro de las personas tímidas no sólo se ocupa de la percepción visual, sino que se activa para una elaboración más profunda de la información, y por tanto, necesitan más tiempo para observar y reflexionar antes de actuar.

    Luego, podemos concluir que es una característica excepcional, que sin embargo en algunos casos se convierte en un obstáculo que nos impide avanzar o conseguir ciertos objetivos, y por qué no decirlo, ciertos sueños.

    No obstante, y aunque nos cueste o de pereza ponernos a ello, se puede superar.

    Si bien es cierto que con la edad, la experiencia puede ayudarnos a desinhibirnos y desenvolvernos más fácilmente en diferentes situaciones, también lo es que con algo de entrenamiento, podemos acelerar este proceso introduciendo hábitos, que a medida que pongamos en práctica pasen a formar parte de nuestro día a día y nos ayuden a ser más frescos, espontáneos, naturales y cómo no, más atrevidos… Que no se nos olvide, que en este caso, éste es nuestro objetivo: ser menos tímidos, o hablando en lenguaje positivo: ser más atrevidos.

    Pero, ¿por dónde empezar? Está claro que uno no cambia de la noche a la mañana. Y menos si nuestro reto es de cierta envergadura… ¿Quién se atreve a presentarse a un grupo de desconocidos rompiendo el hielo con algún comentario jocoso si para empezar nos somos de aquellos a los que se les da bien contar chistes “graciosos”? o, ¿quién se anima a dar un “speech” en público si sólo con pensarlo nuestras manos se empapan en sudor, nuestro rostro se ruboriza al máximo y nuestra voz se convierte en un hilillo apenas apreciable por el cuello de nuestra camisa?.

    Bien. Con calma. Empecemos poco a poco, comiéndonos el elefante a trocitos, por poner un ejemplo bastante gráfico y conocido.

    El primer paso es reconocer que somos tímidos. Esto significa que analizamos todo con mayor detalle y que nuestra percepción sensorial es más activa y profunda que la de otros.

    Analicemos entonces lo que esto nos supone a la hora de desenvolvernos en nuestra vida cotidiana: ¿Nos estamos perdiendo algo a causa de la timidez? ¿Estamos dejando de hacer cosas que realmente nos gustaría hacer? ¿Qué pasaría si un día desapareciera ese freno de nuestra vida? ¿Cómo nos sentiríamos si domináramos esa timidez que a día de hoy obstaculiza nuestro camino?

    A continuación propongo algunas pautas que podrían irnos bien para desatascar ese límite que no nos deja avanzar como quisiéramos:

    1. Enfréntate y actúa. Lo que se traduce en que no estaría de más si te pones algún que otro reto. Empieza por algo fácil, pero ve a por ello.
    2. Entrénate. Comparte esta situación con personas que tengan este mismo sentimiento.
    3. Haz uso de la asertividad. Comunica lo que piensas, aunque no sigas la opinión del resto. Hazlo de forma adecuada respetando tus derechos y los de los demás, por medio de la Asertividad. Recuerda, tienes derecho a decir NO y a equivocarte…
    4. Cambia tu forma de pensar. Cambia tu diálogo interno por uno que sea de utilidad y constructivo. No estés pendiente de lo que piensan los demás, es probable que te equivoques.
    5. Analiza el miedo a entablar conversación con otras personas. Cuanto más esperemos, más nos costará encontrar el momento y el valor suficiente.

    En nuestra mano está el ponerlas en práctica, cómo, cuándo y dónde.

    Seducir y que nos seduzcan nos provoca satisfacción, nos motiva naturalmente y nos habilita a una vida más placentera. Somos maravillosamente únicos y por ello, debemos aprender a desarrollar aspectos de nuestro comportamiento y cualidades que mejorarán desde lo propio, nuestra relación con los demás. Ahora bien, ¿todos somos seductores?, y lo más importante: ¿sabemos cómo sacar provecho de ellos?

    Este es el tema que ha elegido zairalifecoaching para reanudar el Lunch con Encanto. Debido a una elevada demanda, desde el mes de Octubre, se celebrarán 2 veces al mes. Podréis elegir entre disfrutar de un desayuno que se llevará a cabo en Sábado o bien, de una merienda que tendrá lugar en Jueves.

    Para que la comodidad de los participantes puedan participar activa y libremente, se han previsto grupos con un límite de 8 a 9 personas. Precio de la entrada, 15 euros por persona.

    Más información en:
    https://www.facebook.com/Zaira.FullLifeCoaching
    O en el teléfono: 610 458 032

    ¿Por qué acudir a este lunch?

    La seducción es un arte que se puede aprender y por supuesto, todos somos capaces de desarrollar nuestro potencial para ello. La tarea consiste en saber exhibir las mejores virtudes, asumir aquellas que no podemos cambiar y explorar en las capacidades que tenemos, pero cuyo potencial desconocemos.

    Por ello, participar del Lunch con Encanto, te permitirá conocer con mayor profundidad el Taller de Seducción que lleva adelante zairalifecoaching junto a zahoricoaching, donde podrás explorar tus capacidades, recuperar tus señas más auténticas, aprender técnicas para sentirte seguro de ti mismo/a, en igualdad de condiciones, y conectado/a con los demás.

    En definitiva, a reinventarte en tu mejor perfil.

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    Reinvéntate con tu mejor perfil (y autenticidad).

    Seguramente, porque sabía estar y desplegar sus “armas” en los momentos adecuados. Hablaba siempre que tenía algo interesante para decir; atraía, no por las ideas maravillosas –de hecho, ni siquiera eran tan buenas-, aunque su histrionismo, sin duda, persuadía y captaba la atención de todos. Era la típica personalidad que inspiraba los comentarios colectivos y cómplices del estilo “no entiendo como siempre logra lo que quiere”, “cómo hace para decir lo incómodo sin que nadie se lo tome a mal”. Acto seguido, por supuesto, venían las proclamas autodifamatorias “si lo digo yo, no me hacen ni caso”, “si yo me visto así, seguramente me llamarían la atención” o “mejor ni lo intento”.

    Es fácil deducir de lo expuesto, que el hecho mismo de seducir tiene una íntima relación con la autoestima, con la percepción y la valoración que cada uno tiene y hace de sí mismo. En tal sentido, si nuestra percepción es positiva, podremos valorar mejor nuestras cualidades, tendremos más confianza en nuestras acciones y conoceremos mejor cuáles son nuestros límites. Ocurre que en esta postura, importa poco o nada cómo piensen o cómo reaccionen masivamente las personas; la realidad es que únicamente nos focalizaremos en aquellas personas que despiertan en nosotros un cierto interés, aquellas a las que queremos seducir.

    En cambio si nuestra autoestima es baja, por las carencias afectivas, iremos en búsqueda de la obsecuencia absurda y esperaremos ese reconocimiento efímero insostenible.

    Casi todo lo que nos rodea, se construye en base a un único fin: seducir. La música, las novelas, el cine, los libros, las pinturas o las esculturas. Incluso las marcas, a través del márketing, trabajan activamente para ello: desde los colores, los aromas y las formas, hasta las pautas publicitarias y el espacio para propagarlas. Nada está dispuesto al azar, incluso ante una neutral apariencia. Cada detalle es pensado para despertar nuestra percepción positiva y para seducirnos continuamente.

    Es evidente que la seducción en su forma más antigua y mecánica, que es el cortejo, es una cualidad o recurso innato que poseen la especie animal, a través del cual hembra y macho concluyen en un fin común que es la perpetuación de la especie. El ser humano en cambio, aprovecha esta habilidad yendo un poco más allá, y la aplica con diferentes matices en todas las facetas de su vida, (con la pareja, con los amigos, en el trabajo y en la vida social en general).

    Seducir y que nos seduzcan nos provoca satisfacción, nos motiva naturalmente y nos habilita a una vida más placentera. Somos maravillosamente únicos y por ello, debemos aprender a desarrollar aspectos denuestro comportamiento y cualidades que mejorarán desde lo propio, nuestra relación con los demás. Ahora bien, ¿todos somos seductores?, ¿conocemos cuáles son nuestras mayores virtudes, nuestros valores diferenciales?, ¿sabemos cómo sacar provecho de ellos?.

    La buena noticia es que la seducción es un arte que se puede aprender y por supuesto, todos somos capaces de desarrollar nuestro potencial para ello. La tarea consiste en saber exhibir las mejores virtudes, asumir aquellas que no podemos cambiar y explorar en las capacidades que tenemos, pero cuyo potencial desconocemos.

    Las marcas, como la música o cualquier expresión artística, y nosotros mismos, utilizamos la seducción para causar una impresión positiva, pretendemos captar la atención del otro mostrando nuestro mejor perfil, predisposición  y actitud que desvelan nuestra intención de conectar con ellos. Para ello, utilizamos la comunicación tanto verbal como no verbal. Aquí entran todos los recursos físicos, psíquicos y afectivos o emocionales que definirán nuestros sentimientos, emociones, pensamientos y deseos. Es el momento en el que el mostramos todos nuestros valores.

    Muchos de estos gestos y signos suelen producirse inconscientemente y por lo tanto gran parte de lo que comunicamos de manera no verbal, no es totalmente intencionado. Conectarnos con nosotros mismos y con nuestras emociones aprendiendo a canalizarlas o a liberarlas correctamente, nos permitirán materializarlas con el acento y el sello de nuestra más genuina autenticidad.

    La seducción es un proceso que comienza identificando para qué queremos seducir. Nadie dijo que fuera fácil, ni poco costoso, ni rápido. Es un proceso que requiere implicación, paciencia, tiempo, y espera. Debemos ser conscientes de que errar es humano y de que no siempre tendremos éxito.

    Como coach profesional y con experiencia en gestión de equipos y en análisis del comportamiento, Zaira Vicente Adame se ha interesado particularmente por el desarrollo del potencial humano y su capacidad resolutiva ante nuevos retos. Asimismo, enseña a otras personas a ganar valor, a gestionar su tiempo, a mejorar el cuidado de su salud y a valorarse a sí mismas. A través del taller de seducción, el que lleva adelante junto a María Macías de la Montaña, coach profesional (zahoricoaching.es), te ayuda a explorar tus capacidades, a revolverte, a reencontrarte, a recuperar tus señas más auténticas y a reinventarte en tu mejor perfil.

    Dicho ésto, ¿quieres aprender a conocer más de ti?, ¿te interesa saber cómo, a quién/ es y para qué quieres seducir?.

    ¿Te animas a brillar con todo lo que tienes?

    Para más información: zairalifecoaching.es

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    “Cambia de manera de pensar, y cambiará tu mundo”.

    “La excelencia moral es el resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; tébios, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentia.” – Aristóteles

    Una actitud mental positiva, relajada, con visión, focalización y ocupándose de lo esencial nos genera felicidad; contrariamente actitudes pesimistas, derrotistas o de desgano son verdaderos obstáculos que provocan una absorcion energética negativa, con resultados proporcionales.

    Cada actitud, cada acción y reacción son factores y variables que acompañan el desempeño de la vida diaria, y muchas veces ignoramos su alcance y su impacto en los niveles de felicidad. Sin embargo sencillamente están ahí, y el desafío es lograr el equilibrio entre las obligaciones, los momentos de disfrute, la satisfacción y el espacio para transitar cada uno de ellos.cuando estos aspectos están en armonía, sientes que la vida fluye satisfactoriamente.

    El coaching ayuda a encontrar esos dones únicos propios de cada personalidad, eliminando cualquier obstáculo que impida ser, hacer o tener lo que queremos. Genera además, grandes transformaciones ayudando a replantear las acciones con el fin de lograr resultados extraordinarios tanto en las relaciones, como en las carreras, estudios o en los negocios.

    En resumen, este proceso consiste en liberar el potencial de una persona para incrementar al máximo su rendimiento; profundizar el aprendizaje, optimizar el desempeño y mejorar cualitativamente todos los aspectos que forman parte de la vida. Se trata de una herramienta de empoderamiento para quienes están buscando desde su presente su proyección al futuro, queriendo lograr resultados inmediatos.

    Pero ¿Cuál es entonces el rol del Life Coach? Básicamente, orientar y guiar para potenciar las habilidades, recursos y creatividad que cada uno posee. Trabajar dentro de un marco de respeto, compromiso y confidencialidad diseñado para direccionar las potencialidades e impactar directa y positivamente en la vida (incluyendo todos sus aspectos: personal, académica y o profesional). Permite identificar los puntos fuertes y los puntos de mejora de su coachee, sus intereses, tendencias, expectativas, oportunidades y amenazas, acompañándolo en ese proceso, de manera que al final el propio “coachee” sea capaz de trazar un plan de acción propio.

    CADA UNO DE NOSOTROS ES QUIEN DEBE DESARROLLAR SU POTENCIAL; PUES ESA DEBE SER UNA DE LAS CLAVES DEL LIFECOACHING.
    Carmen Jiménez Madueño, es coach ejecutiva certificada por la Escuela Europea de coaching y miembro de la ICF (International Coach Federation). Su trayectoria le ha dado la experiencia única de trabajar en procesos aplicados en los colectivos y escenarios más diversos, por lo que entiende que las circunstancias que pueden llevar a una persona a iniciar un proceso de coaching pueden ser muy diversas: un quiebre personal, deseos de mejorar la calidad de vida, mejorar la comunicación con el entorno, la autoestima, vencer miedos que impiden avanzar o tomar decisiones importantes, deseos de cambio personal o profesional, resolver un conflicto interpersonal, entre otras tantas razones.

    Sea cual fuera el disparador, hay un momento en el que necesitamos un empujón, soporte y ánimo para alcanzar aquellos objetivos propuestos y superar los obstáculos que nos impiden llegar a él. Para ello, el coaching es la herramienta más idónea.

    En relación a las las sesiones de Life coaching, Carmen reflexiona: “Procuro ofrecer a mi “coachee” un espacio adecuado para la reflexión, aunque en algunas ocasiones éste tiene que estar dispuesto a soltarse, a arriesgarse, a jugar, incluso a ponerse en los zapatos del otro, o, por qué no, a viajar en el tiempo. Evidentemente todo esto puede ocurrir dentro de un marco de respeto, empatía y escucha activa principalmente de mí para él.”

    Explica además que cantidad de veces los “coachees” se sorprenden cuando les propongo alguno de estos ejercicios, y hasta pueden tener motivos para mostrarse reáceos a hacerlos, pero es cierto que cuando se permiten probar, después en su feedback califican los resultados como positivos.”

    Tú eres infinitamente recursivo. Permítete tomar el control de tu vida y obtendrás mejores resultados.

    Para más información: coaching-project.com

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