Divide y vencerás.
Cuando hablamos de gestionar nuestro tiempo para aumentar la productividad, en general, hablamos de evitar las pérdidas de tiempo causadas por los llamados ladrones de tiempo. De esos ladrones de tiempo, uno de los más peligrosos puedes ser tú mismo; tú mismo en forma de procrastinación. Resumiendo, el significado de procrastinación es postergar, dejar para después, para otro momento.
Uno de los motivos típicos que provoca la procrastinación es el hecho de enfrentarse a un trabajo determinado y no saber por dónde empezar. Sabes que hay que llevar a cabo muchas actividades pero se te hace una montaña inmensa que te tira hacia atrás y te bloquea. Te sientes como David frente a Goliat, pero sin la honda.
Solo hay una manera de salir de ese bloqueo con éxito: divide y vencerás.
“Todo lo que se hace se puede medir, sólo si se mide se puede controlar, sólo si se controla se puede dirigir y sólo si se dirige se puede mejorar” Dr. Pedro Mendoza A.
Considera ese trabajo como un proyecto, por pequeño que sea, y el primer paso será definir el objetivo de tu proyecto. Muchas veces postergamos un determinado trabajo sencillamente porque no sabemos para qué lo hacemos. Por ejemplo, si tuvieras que preparar la cena el objetivo sería obtener un plato de comida que pudieras ingerir para satisfacer tu hambre.
El siguiente paso es definir el resultado, o resultados, final que vamos a obtener. La mejor forma de definir el resultado es preguntarte cómo sabrás que una vez acabado has conseguido el resultado esperado. Siguiendo con el ejemplo anterior, deberás definir más concretamente qué plato obtener, supongamos estofado de patatas.
Hasta aquí ya sabemos para qué lo hacemos y cuál va a ser el resultado. A continuación deberás desglosar tu proyecto en actividades o tareas. No te preocupes en qué orden deben realizarse, simplemente se trata de hacer una lista de todas las tareas que implica ese proyecto. Asegúrate de tenerlas todas y una vez las tengas hazte las siguientes preguntas para cada tarea:
¿CUÁL es la tarea que estoy planificando? ¿ Por qué es necesaria?
La respuesta a esta pregunta debe confirmarte que realmente la tarea es necesaria, de lo contrario puede tratarse de una tarea redundante o innecesaria. Para saber que realmente la tarea es necesaria debe cumplir el siguiente requisito: al finalizar la tarea debo obtener un resultado, tangible o intangible, que contribuya de alguna forma a la consecución del objetivo del proyecto.
¿CÓMO se llevará a cabo la tarea? ¿Qué recursos necesito?
Tu respuesta debe proporcionarte una lista de conocimientos, habilidades, materiales y herramientas necesarios para poder desarrollar la tarea. Tener todo es a mano evitará importantes pérdidas de tiempo debidas a desplazamientos que pueden evitarse de antemano.
¿DÓNDE se realizará?
El lugar donde se deba realizar la tarea es determinante a la hora de calcular el tiempo total que necesitaremos para ello. Es frecuente planificar actividades sin tener en cuenta los posibles desplazamientos, como si fuésemos capaces de tele-transportarnos. Si no tienes en cuenta este aspecto te pasarás la vida corriendo y, en el peor de los casos, llegando tarde a todas partes.
¿QUIÉN llevará a cabo el trabajo? ¿Debo hacerla yo o la puede hacer otra persona?
Una parte de las respuestas de la preguntas anteriores te ayudarán a responder ésta. En función de dónde deba realizarse y de los recursos necesarios para la tarea deberás decidir si la llevas tú a cabo o, si por el contrario, la lleva a cabo otra persona. También puede ser que el aspecto prioritario sea el quién, con lo cual el dónde quedaría supeditado. Sea como fuere, si se debe responsabilizar otra persona, deberás tener en cuenta los criterios de un buen proceso de delegación.
¿CUÁNDO se llevará a cabo? ¿Cuánto tiempo es necesario?
Finalmente deberás determinar en qué momento debe realizarse la tarea y lo que es más importante: cuánto vas a tardar en realizarla. Saber cuánto tiempo vas a dedicar a una tarea es fundamental para organizarte, no solo tu trabajo sino tus compromisos y, por tanto, el trabajo de los demás. Calcular el tiempo que dedicarás a una tarea es uno de los ejercicios más complejos que vas a encontrar en el proceso de planificación de tu trabajo. Algunas técnicas y tu experiencia serán las mejores herramientas para hacerlo. Dependerá de cual sea tu estilo, o perfil, planificador. Los hay optimistas y siempre creen que acabarán muy pronto. Los hay pesimistas y creen que surgirán problemas por todas partes. Existe una fórmula que te ayudará a calcular el tiempo:
T = tiempo estimado
A= Tiempo requerido para la actividad si todo marcha idealmente (optimista).
M= Tiempo requerido para la actividad con más probabilidades bajo condiciones estándar o normales (probable).
B= Tiempo para la actividad cuando se afrontan demoras considerables (pesimista).
En este punto es recomendable tener en cuenta los principios de la gestión de riesgos.
Dependiendo de la magnitud de las tareas obtenidas es posible que necesites bajar un nivel en tu desglose y volver a aplicar cada uno de los pasos en aquellas tareas en las que no estén claras las acciones a llevar a cabo. El objetivo de todo el proceso de planificación es conseguir llegar a un nivel de detalle que nos permita obtener acciones concretas por las que empezar a trabajar y saber en todo momento cuál es la siguiente acción que debemos llevar a cabo para que nuestro proyecto avance. El método sirve tanto para planificar un proyecto industrial de 13.000 horas de trabajo, como para reordenar un cuarto trastero, como para organizar el banquete de una boda.
Puedes empezar por algo pequeño para practicar, una vez domines el método verás que no es complicado y realmente te ayuda a avanzar.
Sólo si trabajas tus hábitos, estarás multiplicando tus posibilidades de éxito. Y justo ahí es donde te puede ser de gran ayuda tu coach. ¿Quieres probarlo?
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La excelencia del mañana se genera hoy.
La locura: repetir lo mismo una y otra vez y esperar resultados distintos.
Entonces, ¿por qué generalmente las personas siguen empeñadas en hacer más de lo mismo? Porque no tienen conciencia de su SER ni de todo su POTENCIAL; responden a sus creencias, a sus hábitos y a sus miedos, paralizados en su zona “segura”.
Pues toma nota: “Si sigues haciendo lo mismo que has hecho hasta hoy, llegarás donde ya has llegado.” Dicho de otra manera: “Si lo que haces no funciona, entonces haz otra cosa.”
Si quieres que empiece a surgir algo nuevo en ti, hay cosas que tienes que dejar de hacer y también hay cosas que tienes que empezar a hacer.
¿Qué es lo que tengo que hacer para construir nuevos caminos?
¿Para poder mejorar mi manera de relacionarme con mi entorno?
¿Para potenciar mis habilidades?
LA FORMACIÓN COMO ESTRATEGIA E INVERSIÓN.
La respuesta a estas preguntas es la formación continua como estrategia imprescindible para ser competitivo en el mercado laboral, y poder alcanzar, mantener o mejorar un puesto de trabajo. Por otro lado, las nuevas exigencias del mercado laboral implican que estemos formados no sólo en conocimientos específicos de nuestros estudios universitarios, sino en diversas materias que lo complementen, con el fin de conseguir una mejor adaptabilidad al puesto de trabajo.
Invierte en ti, eres el único valor seguro que tienes. Invierte en aprender aquello que necesitas para potenciar tu talento.
Para subir la escalera que te conduce a tus objetivos debes comprometerte con el cambio, con tu cambio; dedicar los recursos necesarios para encontrar nuevas formas de relacionarte con las circunstancias con las que tienes que convivir en tu día a día, tanto a nivel profesional como personal.
PROGRAMA SUPERIOR THALENTIA.
Identifica tus prioridades y haz que tu vida gire en torno a ellas.
Para ello, Coaching para la Excelencia ofrece a través de su Programa Superior Talenthia, planes de formación diseñados a medida dando respuesta a esta necesidad creciente, de alto impacto y gran valor añadido.
El objetivo del Programa Superior Thalentia es el de adquirir un entrenamiento eficaz que permita a su participante desarrollar en sí mismo así como en su entorno, la aplicación de facultades tales como:
Potencias tu talento cuando realmente deseas un giro en tu vida, cuando realmente te comprometes con el cambio e inviertes en conocimiento. Entonces, es cuando inviertes en ti mismo; en tu crecimiento personal, en mejorar tus estados de anímicos a través del autocontrol y en los mecanismos de adaptación que hacen aflorar tu mejor versión.
Invierte en ti mismo, tú eres tu mejor recurso.
“Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.” Walt Disney
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